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viernes, 24 de julio de 2026

La Gran Aventura Dogmática de la Lengua Española


 

La Gran Aventura de la Lengua Española ha sido la serie documental de producción “propia” con la que RTVE ha querido posicionarse en el mercado televisivo de productos culturales en esta temporada de emisiones. Para su creación se ha asociado con la Real Academia de la Lengua Española (RAE), y ambas parece, delegaron la realización de la obra a una productora privada. Habría que investigar mucho más que lo que puedo y a lo que se atreve este humilde blogger sobre quién encargó, quién pagó y a quién los trabajos que han dado a luz este producto final. Fue anunciada por primera vez a mediados de enero para ser finalmente estrenada a finales de mayo. Esta larga espera nos creó una urgencia y unas expectativas que la serie documental no ha cumplido en casi ninguno de sus objetivos y partes.

Sólo el trabajo y solvencia de Iñaki Gabilondo como presentador y del equipo de doblaje, liderado por la actriz hispano-colombiana Juana Costa como narradora han salvado un guion, que pese a ciertos claroscuros que comentare a continuación, se puede presentar como solvente y relativamente acertado. Hago un inciso para aprovechar a celebrar y exigir las mínimas condiciones laborales y profesionales que el colectivo de actores y profesionales del doblaje insisten en reclamar. Gracias a los actores y actrices de doblaje, enhorabuena por vuestra labor y a por ellos.

Entramos en materia.

Mira que habrá en este país, y concretamente empiezo pensando en la propia sede de la RAE, salones y espacios sobre los que grabar directamente el contenido del documental. Me acuerdo ahora de bibliotecas, librerías, cuando no teatros, monasterios o museos, lugares públicos o privados sobre los que se podría haber hecho la localización y grabación de las intervenciones que jalonan el documental. Sin embargo, se tiro de croma y pos producción para alojar los insertos sobre escenarios de trampantojo digital que simulaban precisamente eso mismo: salones de lectura y bibliotecas. También las presentaciones de los distintos temas hechas por Iñaki Gabilondo simulaban las vistas nocturnas desde una especie de azotea madrileña. El resultado totalmente ridículo y una pérdida de oportunidad para enseñar paisajes reales, bien bonitos y trascendentales en la Historia de la lengua española. Que de eso va el documental.

La Inteligencia Artificial (IA) ha entrado como elefante en chatarrería en nuestras vidas alterando los ritmos de producción y re-producción cultural valiéndose de la vaguería y la pereza, pero fundamentalmente de la racanería, de la que además se hace impresentable propaganda haciéndola pasar como ahorro. Si me horrenda ver que un trabajo de instituto, una redacción para una nota de prensa o un informe técnico profesional es vomitado por la IA (menos mal que todavía hay alguno que lo lee y lo enmienda antes de entregarlo) qué pensar de un producto cultural producido por la RAE que ha permitido el uso y abuso de la Inteligencia Artificial en la realización de su documental.

Porque además, en el caso de la generación de imágenes a través de la IA el canteo es bochornoso y te revuelve incómodo en el sofá hasta que te saca totalmente de lo que quieres ver y entender. Empezando por los propios tonos, siempre oscuros o azulados, con una saturación de color estridente, con fallos de iluminación y encuadre, y con siluetas y sombras que se superponen o desaparecen según el algoritmo haya tenido mayor o menor respiro en el refresco de píxeles y cambios de tomas. Y encima con toda esta pos-producción colaborando insensiblemente en el calentamiento global provocado por los centros de datos instalados en el suelo rural que hace ya mucho se despojo de paisanos.

Como digo visionar cada capítulo ha sido una tortura visual, no ha ayudado en absoluto en mantener la atención sobre el contenido expuesto y encima nos ha hecho pensar si tan difícil era haber rodado, qué se yo, en la biblioteca histórica de la USAL, en el Ateneo de Madrid, o en el claustro histórico de la UVA, entre otros cientos de lugares más apropiados y bonitos. Por otro lado este descalabro estético ha decorado para mal otro de los aspectos más cutres de La Gran Aventura de la Lengua Española: la falta de preparación de los “especialistas” de la RAE.

Como decía al principio, el guion del documental es relativamente bueno. Con las limitaciones y posibilidades que brinda el medio el guion cuenta la Historia de la lengua española, desde su origen, con las influencias latinas, griegas, fenicias, íberas, celtas o árabes y sefardíes; su constitución como lengua romance, su asentamiento como castellano en los monasterios medievales al norte del rio Ebro; su desarrollo hasta alcanzar un predominio en los albores del Renacimiento; el salto a América a través del descubrimiento de Colón y la Conquista; la imbricación con las lenguas nativas de allí y su evolución hacia una lengua española moderna compartida por centenares de millones de personas, y que no impidió la emancipación política y cultural de las colonias hispánicas de la metrópoli a partir del siglo XIX. Además, a modo ilustrativo se hace un buen repaso (aunque con algunas imperdonables lagunas) de la Historia de la Literatura hispana, tanto en Latinoamérica como en España, y como los distintos autores, obras, géneros y estilos van construyendo el acervo cultural de la lengua española.

Por último, se hace un ejercicio de prospectiva en cuanto al futuro del español, en especial con la relación con el inglés en los Estados Unidos, mientras que ese misma tarea se obviaba en cuanto a las otras lenguas de la península ibérica: gallego, euskera y catalán, y por supuesto, el portugués. Tampoco y aquí saltó la polémica política de la semana con la demanda de los nacionalistas catalanes al obviarse la opresión del centralismo castellano y franquista sobre la lengua catalana (y las otras) durante buena parte del siglo XX. Imposición que por otro lado, y como es lógico se entiende, fue dura para someter también a los pueblos amerindios a la dominación castellana a través del conocimiento y uso de lengua española.

De hecho, personalmente me chirría tanto el alegato de sometimiento del castellano hacia el inglés que alegremente presenta la RAE, que la ausencia de esta convivencia (o conflicto) entre lenguas ibéricas. Y sin embargo, esta idea no ha recibido la atención que creo se merece.

Pero más allá de este disenso argumental y narrativo el verdadero drama de la serie documental La Gran Aventura de la Lengua Española radica en las intervenciones de supuestos especialistas, prácticamente todos, académicos de la RAE hechas para glosar la propia narración. Empezando por el propio presidente de la RAE, Santiago Muñoz Machado, cuya lectura del teleprompter ha sido desternillante, pero sin olvidar a algunos literatos de renombre o al presidente emérito Victor García de la Concha.

Ha sido un despropósito total ver a personajes públicos que se suponen están capacitados para comunicar sus conocimientos, balbucear ante la cámara, atascarse leyendo el teleprompter, mover mucho las manos para taparse la cara y la boca (haciendo ningún favor a las personas sordas o con problemas de audición), y por lo general, construyendo narraciones inconexas y descohesionadas que caían en absurdos y contradicciones. La sensación con estas intervenciones, y algunas me las he ido repitiendo durante los visionados, es que se grabaron a toma única, probablemente porque como vas tú, seguramente el becario de una productora, a decirle a un académico de la RAE que hay que repetir la secuencia porque a titubeao y farfullao mucho más de la cuenta. El resultado ya os lo cuento yo: giros discursivos incongruentes con lo que tratan de explicar, minutos de metraje que se pierden en el barboteo mental de un académico octogenario, y anécdotas inapropiadas para el formato o que no tienen nada que ver con el tema que se estaba tratando.

Y es que todas estas intervenciones han sido un despropósito que nos han revuelto en el sofá y nos han sacado completamente del interés legitimo en la materia que la serie procuraba explicar y difundir. Solo se salvan las aportaciones de la catedrática de la Universidad de Sevilla en Lingüística y Teoría de la Literatura, Lola Pons Rodríguez, curiosamente las de la persona más joven de todo el elenco. Y es que cuando Pons Rodríguez ha aparecido en el metraje ha expuesto su contenido con claridad, ejemplaridad y convencimiento didáctico. Estoy convencido que ella trabajó el contenido que quería explicar, se lo preparó y puede que hasta por propia petición repitiera tomas para quedarse con la mejor exposición. Si ella se hubiera ocupado de todos estos insertos estoy seguro que el resultado habría sido mucho mejor.

Me vendrán ahora con el edadismo pero lo cierto es que toda la producción tiene el tufo a que los académicos, pagados de sí mismos, no han visto la necesidad de prepararse sus alocuciones y poder grabarlas con la claridad y el carácter pedagógico que el programa cultural requería. Ellos y ellas han olvidado -pero eso no quiere decir que el resto lo hagamos-, que la televisión generalista es un medio de comunicación de amplio espectro cuyo mayor beneficio es que un contenido puede llegar a cualquier persona, por lo que la exposición de contenidos debe tener en cuenta el amplío carácter de las audiencias y por supuesto, los propios códigos comunicativos del medio en cuestión. Y esto, lo quieran o no, se empeñen en verlo o no, es lo que toda persona que se ve en la necesidad o gusto de trabajar con las academias tiene que vivir. Al tufo reaccionario, se le añade un elitismo de baratillo de quienes ni han querido, y mucho menos sabido, adaptarse a los nuevos tiempos (y los nuevos formatos y códigos de comunicación) y hacerlo, sobretodo desde una posición humilde y de servicio ciudadano, que para eso es una institución cultural del estado que recibe buenos dineros públicos.

En lugar de estas participaciones tan deshilachadas y titubeantes bien podrían haber entrado la de especialistas en otras lenguas íberas o indígenas. O incluso personas más jóvenes y preparadas y actualizadas a los modos de comunicación actuales ¿Por qué no haber recurrido a una especialista joven y con éxito como Linguriosa que además, ya está "en la casa"? Por qué no se ha contado con la figura de hispanistas, es decir, estudiosos de la lengua y cultura españolas o hispanas, que acceden a nuestro patrimonio cultural desde sus idiomas nativos, ya fuera el inglés, el francés o el alemán. Y qué decir de la ausencia de especialistas en catalán, gallego, euskera (o valenciano, menorquín, aranés, mirandés, bable, o incluso el caló) o portugués o en lenguas indígenas para contarnos como ven la relación entre aquellas y el español.

La RAE ha ideado una narrativa, un relato que venga a loar “al español” de una manera muy concreta en la que no tienen cabida ni la crítica, ni las realidades subalternas, ni la hegemonía cultural amparada bajo el dominio político, militar y económico. Muchos académicos y académicas aparecen en los capítulos del documental y mientras destacan sus balbuceos y desconexiones, se echa en falta una reflexión crítica que permita al espectador comprender que la lengua española es un fenómeno vivo y dinámico, moldeado no solo por normas y academias, sino sobretodo por los hablantes y sus usos y sus contextos sociales diversos. Qué era necesario y de total actualidad en las corrientes historiográficas y de pensamiento actuales, explicar las relaciones con otras realidades lingüísticas con las que ha compartido el tiempo y el espacio. Estas ausencias limitan la mirada del documental y perpetuan estereotipos sobre el español "correcto" versus las variantes consideradas periféricas o informales, ya sea en la propia América como en España.

Además, se supone que la propia RAE ha pagado o cuando menos promocionado y promovido este producto audiovisual para acercar la Historia de la Lengua Española a cuantas más personas mejor. RTVE ha colaborado poniendo el medio de difusión y supongo, participando en mayor o menor grado en el ideario y la ejecución de la serie documental. Por desgracia, para mi el resultado final es pobre y la convierte en totalmente prescindible. Si se quiere profundizar en la lengua española, su literatura y sus futuros posibles y retos, seguro estoy de que hay una buena cantidad de manuales y estudios rigurosos y adecuados a disposición de todos nosotros. Probablemente en las propias bibliotecas públicas ya los tengamos, y puede incluso, que alguno firmado por estos académicos. Los más actualizados seguro que ya procuran evitar estos errores, utilizan un lenguaje más adecuado y dinámico y toman perspectivas diversas para difundir el contenido de forma completa e integradora.

Si bien la idea me parece necesaria y acertada, y el guion, aún con matices a mejorar e incluir (especialmente la voz de las realidades lingüísticas y culturales subalternas que han quedado o están por debajo del dominio del español) el producto final es muy deficiente. Estéticamente la producción me parece inadecuada, una oportunidad pérdida, y en general miserable y escasa. Y como vengo comentando, lo peor las intervenciones de los académicos que demuestran una vez más lo lejos del mundo real, y lo pagados de si mismo que están, los académicos y las Academias de la realidad de los millones de personas que ejercitan la lengua y la cultura cada día.

La función divulgativa del documental se queda a menos de medio camino, gratificada de si misma por su carácter elitista y dogmático. La predominancia de las intervenciones de los académicos de la RAE, con su enfoque normativo, la escasa preparación que subyace, sus silencios interesados y su nula autocrítica, limita la amplitud y profundidad del mensaje. Para futuras producciones, La Gran Aventura de la Lengua Española servirá como ejemplo de cómo no hay que hacer un documental en pleno siglo XXI, por lo que resultaría fundamental incorporar un abanico más amplio de voces y perspectivas que reflejen la naturaleza plural y dinámica de la lengua española, superando así una visión monocromática y excluyente que no hace justicia a la verdadera aventura del idioma y cultura españoles.

 

 

martes, 30 de junio de 2026

Escena de caza (furtiva): la novela definitiva sobre la opresión y la degeneración del franquismo

 


A través de un documental emitido en el espacio Imprescindibles de la2 de RTVE nos llegó la vida y obra de Agustín Gómez Arcos. El desconocido literato español, exiliado en Francia, país que reconoció su legado y trascendencia incluso con la condecoración de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia en 1985, actualizada 10 años después en grado de oficial.

Una de las obras de Gómez Arcos que más atención y parabienes del público, la academia y la crítica francesa recibió fue Escena de caza (furtiva) publicada en 1978, y como el resto de su obra a partir de 1968 en francés.

Escrita a la limón entre París y Madrid, Escena de caza (furtiva) se estructura en 5 capítulos nominales que presentan los pensamientos y la biografía de cada personaje, en relación con el protagonista absoluto de la obra: el inspector de policía Germán Enríquez. Los cuatro primeros atienden a la viuda, a su mejor amigo, a su amante y la madre de esta, así como a una de sus víctimas y se concentran en torno al sepelio del inspector de policía. El último atañe a su verdugo y al momento del asesinato tomado como una escena de caza furtiva.

Bajo esta estructura y utilizando con agilidad y fluidez recursos narrativos de tiempo atrás y adelante, introspecciones, recuerdos y sueños de futuro, Gómez Arcos logra dotar de una inusitada ligereza a una narración honda y profusa. Cargada de adjetivos y presentaciones minuciosas del detalle, con un estilo que pasa del barroco del lenguaje al manierismo de la composición, y todo ello para centrar la acción en apenas unas pocas horas, las que van desde el asesinato al entierro. Y sin embargo, ni te sientes parado en la lectura ni llevado a una vorágine de acontecimientos. La calidad literaria del texto sobresale sin apagar de ningún modo el ritmo de la narración demostrando el absoluto dominio que Gómez Arcos poseía sobre la palabra escrita.

Y toda esta capacidad, conocimiento y recursos Agustín Gómez Arcos los pone al servicio de una obra política que funciona como una crítica total al fascismo y al franquismo. El autor expone la brutalidad del estado que se vale de la salvaje depravación de elementos como el inspector de policía para imponer su estado del miedo y la coerción. Como la mano ensangrentada de vísceras y vidas es la herramienta perfecta para que la élite del régimen continúe su abuso de las clases obreras y de los derrotados.

Las altas instancias de la Iglesia, de la policía, de la burguesía patria y de las pequeñas burguesías locales, del ejército o de los sindicatos verticales necesitan del concurso de sicarios bien pagados por mantener un orden (“su orden”) que significa opresión, persecución, miseria y muerte. Todos quedan retratados ante el lector y ante la Historia por formar parte de un entramado criminal y amoral. La opresión y la degeneración del franquismo como ideología, como acción política y cultural, y como presencia física e individual de quienes formaron parte del mismo o se lucraron de él, quedan expuestas de manera brillante y a la vez, hosca y carnal.

Con Escena de caza (furtiva) Agustín Gómez Arcos expone una vez más el radical conflicto entre oprimidos y opresores; la dialéctica entre poseedores y explotados sin perder de vista la decadencia física y moral de los verdugos y traidores. Componiendo un relato duro y salvaje el autor nos transporta a una época de dolor e ignominia que explica muy bien lo mal que estamos hoy.

Si en cualquier momento la lectura, cualquier lectura, es necesaria y recomendable, un texto como el de Escena de caza (furtiva) se vuelve ineludible, catártico y fundamental cuando se hace fuerte el verbo del horror, la violencia, la dictadura y el fascismo.

 

"Se bebe de un trago las arcanas aguas de la memoria materna, tragedia en que, sin lugar a dudas, la bestia representa el papel de protagonista. No logra reconocer a su padre en aquel amasijo de recuerdos dispersos, concentrados en un solo personaje. Pero si reconoce a la bestia. La asimila en profundidad: ángel tutelar de su propia vida (ángel diabólico, piensa), responsable del silencio que siempre pesó sobre él, de su clandestinidad de nombre y condición, del grueso cristal que nunca logró romper y que le impide mirar, y vivir, al otro lado del mundo. Llega a la conclusión de que no habrá vida para él mientras exista la bestia."

Agustín Gómez Arcos, Escena de caza (furtiva). del original en francés (1978) Scène de chasse (furtive). Ed. Cabaret Voltaire, 2ª edición, 2026. Trad. Adoración Elvira Rodríguez (2012).

 


Agustín Gómez Arcos fue un novelista y dramaturgo español exiliado en Francia desde mediados de los años 60. Nacido en 1933 en el seno de una familia muy humilde pasó su infancia y juventud en su Almería natal, cultivando un fuerte amor por la literatura gracias a su profesora vital Celia Viñas, al tiempo que la represión y las penurias provocadas por la Guerra Civil y la brutalidad de la incipiente dictadura, se hacían perennes. El acceso a la educación superior lo llevó primero a Barcelona y luego a Madrid donde ya comenzó a publicar y a moverse en los círculos editoriales y teatrales, llegando a trabajar simultáneamente como dramaturgo, director, actor o traductor. Su compromiso se hacía ya ver con su biografía e identidad, condicionada por su homosexualidad, al tiempo que plasmaba en sus trabajos un ferviente rechazo a las estrecheces que el franquismo provocaba llevándole a sus primeros enfrentamientos con la censura.

A partir de 1962, ya instalado en Madrid, Gómez Arcos plantea textos y obras que por una parte reciben la atención del círculo antifranquista, la aprobación y celebración académicas que le otorgan varios premios nacionales, y la persecución de una censura concentrada en cortar de raíz sus escritos en favor de la libertad de conciencia y en la identidad como ser humano.

Por esto último en 1966 decide exiliarse, primero en Londres y luego en Francia donde se instala definitivamente. En París Agustín Gómez Arcos continúa escribiendo obras de teatro desde los café-teatros, pero pronto amplia su carrera como escritor, convirtiéndose en narrador, en novelista notable, siempre publicando en francés. A partir de 1973 inicia el trabajo y redacta El cordero carnívoro que se publica en 1975. Supone un éxito meteórico que le abre las puertas del reconocimiento en Francia. En 1976 publica Maria Republica, y, en 1977, Ana no, novela que cierra la que ha dado en llamarse “Trilogía de la posguerra”, y que fue galardonada con el Prix Thyde Monnier en 1977 y el Prix Roland Dorgelès en 1978. A ellas les sigue la publicación en 1978 de Escena de caza (furtiva) que queda finalista del prestigioso Premio Goncourt (certamen literario anual que consagra a las mejores obras del año en francés). En total, Gómez Arcos publica catorce novelas, escritas todas ellas en francés.



Pese a que tras la muerte del dictador, volvió a España de manera periódica, Agustín Gómez Arcos siguió viviendo en París y formando parte de la vida cultural y literaria francesa. Mientras tanto en España su obra pasaba inadvertida, escondida por las editoriales y olvidada por todos pese a su indudable y reconocida categoría.

Agustín Gómez Arcos falleció en 1998 en París donde fue enterrado en el Cementerio de Montmartre. Su obra, en un acto de justicia literaria y política, está viviendo un gran éxito y un aumento de la popularidad y el reconocimiento en España, al ser reeditada por Cabaret Voltaire a partir de 2010.

No puedo decir más que leáis y disfrutéis con Escena de caza (furtiva), así como con el total de la obra y vida de Agustín Gómez Arcos. Un genial novelista. Seguramente el mejor en castellano en el siglo XX. Un hombre bueno.

 


 

domingo, 1 de marzo de 2026

Mes literario por el feminismo

Voy a hacer de marzo un mes de lectura en clave feminista. Voy a sugerir, modestamente, una serie de obras literarias escritas por mujeres que pretenden dar conocimiento sobre el feminismo y la necesidad de trabajar hacia un sociedad donde la igualdad entre géneros, la tolerancia y el respeto, no sean utopías, ni meros eslóganes, sino algo más: hechos tangibles, verificables y realidades perfectamente posibles en el mundo material.

Voy a proponer ensayos, tanto sobre las ciencias sociales, como de la Historia. Hagiografías y también biografías. Incluso una autobiografía. Pero también voy a incorporar algunas lecturas que desde la narrativa nos interpelan como sociedad, hombres o mujeres, a revisar nuestros comportamientos, pensamientos y actitudes. Alguna de ellas, incluso lo hace sin aducir directamente al feminismo, pero si implicitamente al describir los profundos problemas sociales que el machismo y la desigualdad (económica, política, social y cultural) entre géneros provoca a las mujeres. Voy a salir de las referencias clásicas como La Habitación  propia de Virginia Wolf o el Segundo Sexo de Beauvoir para ir más allá. A reflexionar, sin olvidar los imperecederos, sobre si somos más o menos machistas. Si el feminismo es una simple moda, una ideología o una necesidad, que con sus matices y posibles imperfecciones (si es que las tuviera), pueda generar un mundo mejor con la participación de todos.

Con el ánimo de sumar y añadir más bagaje a nuestra personalidad poneros cómodos en vuestro sofá o espacio de lectura favorito. Adecuar la luz y los cojines. Poned algo de música que haga agradable la estancia y el momento. Concentraros. Desconectar el teléfono para que no os interrumpan. Disponer a mano papel y lápiz para apuntar referencias nuevas que añadan más contexto y trascendencia a este mes en clave feminista.



1. El Consentimiento, de Vanesa Springora

 

SPRINGORA, Vanesa (2020), El Consentimiento. Trad. Noemi Sobregués Arias. Ed. Lumen. n.º pág. 200.

Con trece años, Vanessa Springora conoce a Gabriel Matzneff, un apasionado escritor treinta y seis años mayor que ella, tras cuyo prestigio y carisma se esconde un depredador. Después de un meticuloso cortejo, la adolescente se entrega a él en cuerpo y alma, cegada por el amor e ignorante de que sus relaciones con menores llevan años nutriendo su producción literaria. Más de treinta años después de los hechos, Springora narra de forma lúcida y fulgurante esta historia de amor y perversión, y la ambigüedad de su propio consentimiento. Su maravillosa novela ha hecho, según el diario Le Monde, «arder Saint-Germain-desPrés»: el caso Matzneff cuestiona a la intelectualidad francesa y a una sociedad obnubilada por el talento y la celebridad.



2. Vergüenza, de Taslima Nasrin


NASRIN, Taslima (1995), Vergüenza. Trad. Aurora Echevarría Pérez. Ed. B. n.º pág. 365.

No es facil para el pueblo hindú vivir en Bangladesh, pero la familia Datta no quiere dejar esa tierra, que es tan suya cono la casa que habitan y los hijos que allí han nacido y crecido. La situación se agrava cuando el 6 de diciembre de 1992 un grupo de fanáticos hindúes destruye una mezquita dedicada al culto de religión islámica en india. Desde entonces Bangladesh se ha convertido en un infierno para la pequeña comunidad hindú que allí reside, victima de la cólera musulmana, y a la humillación se una la violencia mas gratuita e indiscriminada. Los datta serán los testigos tristemente privilegiados de esta pesadilla de terror, despojos de una guerra donde los hombres violan y matan en nombre de Dios, dejando tras ellos un mundo herido que siente vergüenza y tarde o temprano pedirá venganza.

Esta novela -que despertó las iras de los integristas islámicos y ha sido el motivo del encarcelamiento, persecución, exilio y condena de muerte de Taslima Nasrin- es, desde la narrativa y la antropología, un documento de denuncia contra todo fanatismo. Su voz ha llegado lejos y nos ha demostrado que aun hoy es posible pedir al mundo que oiga la palabra de los justos.



3. Porque las mujeres salvarán el planeta, de varias autoras

 

VV. AA. (2019), Porque las mujeres salvarán el planeta. Trad. Víctor Sabaté. Ed. Rayo Verde Editorial. n.º pág. 218.

Este libro pretende responder afirmativamente a preguntas relacionadas con cuestiones de género y medioambientales a través de ensayos y entrevistas que no sólo quieren provocar una reflexión, sino también una acción colectiva para cambiarlo todo.



4. Pan de ángeles, de Patti Smith

 

SMITH, Patti (2025), Pan de ángeles. Trad. Ana Mata Buil. Ed. Lumen. n.º pág. 296.

Dios susurra a través de una arruga en el papel pintado”, escribe Patti Smith en estas extraordinarias memorias en las que, desde su primer recuerdo hasta sus actuales inquietudes, teje un inolvidable relato de una vida consagrada a la belleza, la música, la poesía y el amor.

Nacida en el seno de una familia de clase trabajadora poco después de la Segunda Guerra Mundial, su infancia dickensiana transcurre entre desahucios y enfermedades, alternados con juegos y libros de cuentos que le abrirán las puertas de un mundo lleno de magia y sueños de libertad. Pronto descubre en Arthur Rimbaud y Bob Dylan los modelos para sus propios poemas y canciones, y en Nueva York, un nuevo territorio artístico donde formar una banda y componer discos tan legendarios como Horses y Because the Night. Amor y familia, pérdida y reconstrucción y, siempre, la escritura serán las constantes de una trayectoria vital impulsada por la libertad artística y el poder de la imaginación para transformar lo cotidiano en sagrado, lo común en mágico y el dolor en esperanza.



5. Valquirias Rojas, de Kristen Ghodsee

 

GHODSEE, Kristen (2025), Valquirias Rojas. Trad. Carmen Alonso Menéndez. Ed. Verso. Manifest Llibres. n.º pág. 226.

A través de una serie de ensayos biográficos críticos, Valquirias rojas explora la historia del feminismo socialista. Con rigurosidad y precisión, la reconocida historiadora Kristen Ghodsee examina las carreras revolucionarias de cinco mujeres socialistas destacadas en la Unión Soviética y Bulgaria. Ellas son la política bolchevique Alexandra Kollontai, la pedagoga radical Nadezhda Krupskaya, la apasionada escritora francesa Inessa Armand, la letal francotiradora Lyudmila Pavlichenko y la partisana convertida en científica y activista mundial por los derechos de las mujeres Elena Lagadinova. Ghodsee da cuenta de los desafíos a los que se enfrentaron las mujeres en la transición hacia el comunismo. Ninguna de ellas era una izquierdista perfecta: sus vidas estaban llenas de conflictos internos, contradicciones y a veces escandalosos privilegios, y, aun así, lograron avanzar en sus propios proyectos políticos a través de la perseverancia y dedicación a la causa revolucionaria. Caminando en todo momento sobre la fina línea entre la necesidad de alcanzar la solidaridad de clase y el deseo de forzar a sus colegas a tomarse en serio los problemas de las mujeres, estas cinco referentes buscaron soluciones ingeniosas para su tiempo y nos dejan lecciones relevantes para las militantes de izquierdas, para las feministas, para los hombres y para cualquiera a quien le interese las alternativas a un mundo misógino, capitalista e individualista. Imprescindible.




No puedo obviar el adiós a Susan George y volver a recomendar todas sus obras, a las que sin dedicarse en exclusiva al feminismo, no dejo de adjuntar una perspectiva feminista al estudio y análisis de la sociedad actual.

 

viernes, 27 de junio de 2025

La mano invisible de Isaac Rosa: literatura sobre la clase trabajadora


 

Si, es verdad. Si miras las entradas más recientes de este blog vas a ver, que sí, que estoy escribiendo mucho, últimamente, sobre las condiciones de la clase trabajadora. Y este post que estás leyendo también va en esa línea. Para no perderte te enlazó a continuación los últimos textos que se han centrado en la vida y el trabajo de miles de millones de personas en el mundo:

- Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

- Trabajos de mierda

- Una vuelta utópica a la necesaria reducción de la jornada laboral

- El trabajo doméstico

 

No estamos acostumbrados, o incluso se puede decir que ha existido un interés por “des-acostumbrarnos”, a que desde el arte y la creación, desde la Literatura, el cine o las series, se refleje el mundo laboral más básico. La capa de trabajadores manuales, con o sin formación profesional específica, es decir, con oficio y maestría, y los avatares de su día a día no aparecen en estos productos culturales de consumo masivo. Mucho menos a que se centren en cómo el trabajo afecta a sus vidas. Cómo la profesión elegida o impuesta modifica sus valores, su forma de pensar, su propia identificación y las expectativas de futuro que tienen.

Por esto se me hace muy celebrado el hecho de encontrar una novela que directamente interpela a la clase trabajadora manual, por lo general, precaria y atomizada, y sin obviar, ignorada y silenciada por otras expresiones culturales. Con La mano invisible Isaac Rosa (Sevilla 1974, autor, periodista y columnista habitual de eldiario.es, Público y otros medios) escribe sobre un personaje que hemos conocido siempre aunque ahora podamos sentirnos más o menos cercanos a él: la clase trabajadora.

Con este trabajo de 2011 Rosa conseguía desdeñar el mundo laboral en el entorno urbano de la sociedad capitalista, en un momento en el que se habían hecho ya patentes las desigualdades, abusos y fracasos que las políticas de desregulación económica y social propias del neoliberalismo habían provocado. Al tiempo que se caldeaba y organizaban respuestas emancipadoras, igualitarias y libertarias, La mano invisible podía servir como una guía de como ese pretendido mecanismo automático y espontáneo había legado un mundo deshumanizado, a cambio de hacer avanzar la economía y la sociedad en la senda del crecimiento perpetuo. Cómo se habían creado universos personales llenos de frustración y apatía, al haber hecho el trabajo fin último de la vida humana.

Por lo tanto, la novela presenta una profunda crítica social, además de un análisis acertado de las causas y consecuencias que las políticas económicas de talante neoliberal, con sus burbujas y crisis, habían provocado. Meritorio en esta línea es el trabajo del autor en la investigación y documentación de las propias condiciones laborales de cada trabajador o trabajadora, en los pormenores del oficio y la rutina del puesto, y también de las consecuencias vitales y en el día a día de su existencia, que el trabajo y el capitalismo desregulados han provocado.

Para hacerlo, Isaac Rosa parte de un planteamiento original: el de una nave que contiene un espectáculo teatralizado que presenta a varios trabajadores llevando a cabo sus oficios, ante un “público” que acude a ver cómo trabajan esas personas. Y el experimento, del que se desconocen en todo momento origen y fines del proyecto, se convierte en viral. Los lectores descubrimos con los propios personajes algunas de las condiciones de lo que ocurre detrás del escenario de la nave de un polígono cualquiera de una indefinida ciudad. Los cambios imprevistos y obligatorios en los ritmos de trabajo. Las penalizaciones y la ausencia de recompensas o gratificaciones. En cada página vemos como cada personaje, cada trabajador, es sometido a condiciones laborales precarias y a un mayor grado de explotación. Y vemos con él o ella, cómo el trabajo se convierte en alienante, se deshumaniza y roba dignidad a la persona que lo desarrolla. El hecho de que trabajen desconociendo el objetivo mismo de su trabajo, el valor de su productividad, compone una parte de la crítica al capitalismo, al trabajo especializado y a la globalización y a los valores que apelan al trabajo como fuente de virtud y definición del ser humano.

El propio simbolismo que implica La mano invisible como fuerza que los controla y transforma, les hace sentir impotentes e insignificantes. Incapaces de retomar su propio destino y dignidad, porque han sido despojados del valor de su trabajo, al convertirlos en engranajes intercambiables del sistema de producción capitalista. Isaac Rosa pues nos presenta a trabajadores oprimidos y denigrados, atrapados en un sistema que no pueden cambiar porque apenas lo conocen, y que ha constituido una sociedad contemporánea alienante y centrada en el lucro.

En La mano invisible no hay nombres propios. O mejor dicho hay un nombre propio que sobresale por encima de todos los demás: la clase trabajadora. Hay personajes pero desconocemos sus nombres propios, y el autor los presenta a través de su oficio. Hay así un albañil, un carnicero, una operaria de línea de producción de fábrica, un mecánico, un mozo de carga, una tele-operadora, una costurera, una limpiadora, un camarero, un informático, un guarda de seguridad. Incluso una prostituta que denigrada, invisible y violentada, si, también es clase trabajadora. Aunque no estemos de acuerdo con el abuso al que ellas son sometidas.

El autor nos los presenta de uno en uno en su capítulo propio, dispuestos en orden cronológico, tejiendo de este modo relaciones que se hacen cada vez más complejas entre compañeros, los intereses que unos y otros pueden llegar a tener, así como las actitudes con las que aparecen y desarrollan, desde la rebeldía y el hartazgo del albañil o la tele-operadora, hasta el matonismo y el lameculos del carnicero, o el interés egoísta del informático.

Si bien la lectura de la novela se vuelve por momentos demasiado monótona, y no acaban de desencadenarse las acciones a las que los distintos personajes son, irremediablemente, llevados a tomar, puedo decir que La mano invisible es una lectura entretenida que tiene como principal valor el poner de nuevo a la clase trabajadora, la clase más común de todas, en el proceso de creación cultural. La ironía es el recurso básico del que Isaac Rosa se vale para presentarnos las profundas contradicciones del sistema capitalista y las brechas sociales que genera y mantiene. De este modo y de manera fundamental, la novela ejerce una crítica total al modelo económico-social imperante, impuesto por las élites, gracias a la publicidad, el consumismo, el individualismo y a una educación teledirigida en la consecución de la satisfacción personal a través del trabajo.

Para ello resulta acertada el centrarse, una vez presentados los pormenores de cada oficio, en las sensaciones y sentimientos que esta experiencia profesional, comparada con las anteriores del o la trabajadora, tienen. Y en ver cómo estás van cambiando, al tiempo que se modifican las funciones, cargas. Vemos como las frustraciones, las emociones, los deseos y anhelos se transforman en espirales de constante retorno que nos hablan de la insatisfacción profesional, y fundamentalmente de la personal. De cómo el trabajo no nos ha hecho libres bajo la presión capitalista y competitiva. Sino, al contrario, nos ha subyugado, atomizado y dominado hasta perder nuestra dignidad, tanto individual, como colectiva.

Por todo ello, recomiendo la lectura de La mano invisible Isaac Rosa, así como que sigamos profundizando en obras que nos habla en tan acertadamente de nosotros mismos. Que nos planteen espejos sin deformación que saquen nuestras ojeras, nuestros callos en las manos y los cortes y heridas de la piel, hechos en la cotidianidad de la rutina y el trabajo. Puedes si quieres por continuar en este blog en los enlaces del principio.




jueves, 20 de marzo de 2025

El poder del perro y la trilogía El cártel: Una saga contemporánea


 

Hay una saga de novelas que retrata con milimétrica perfección el mundo del narcotráfico a ambas fronteras del río Grande. Sus volúmenes sobrepasan las 700 páginas por título, llegando incluso a más de 1200, y sin embargo, ni se hacen pesadas, ni se vuelven densas. Al contrario, nos hacen viajar rápidos a través de vidas y muertes de quienes se ven involucrados en el tráfico de drogas con destino Estados Unidos. La violencia, la intriga, el terror, las mafias, la geopolítica, los intereses económicos y los recovecos culturales se entremezclan tras ser despedazados con acrítica eficacia. Las múltiples aristas del conflicto del narcotráfico y sus diversas y enrevesadas causas y consecuencias son expuestas con precisión histórica, y la narración se transforma en un informe detallado del estado de la cuestión. El lector es el encargado de extraer conclusiones y convertir, si así lo desea, investigando e informándose por su cuenta, la ficción en realidad. Esa trilogía tiene la firma de Don Winslow y se denomina El Cártel. La propia novela homónima es la segunda entrega (2015) y ha cerrado el conjunto, por el momento, La Frontera (2019). El poder del perro (2005) inició el camino tortuoso al infierno para una serie de personajes, mientras que los lectores nos montábamos a lomos de una narración vibrante, y al tiempo descriptiva y periodística, para llegar a un paraíso de la trascendencia y la calidad literaria.


Don Winslow nació en Nueva York en 1953. Su formación estuvo ligada al periodismo y la Historia de África, lo que le llevó a pasar parte de su vida en Sudáfrica. Allí comenzó una carrera como guionista y escritor, a la que sumaba sus propias experiencias como investigador, incluso llegando a trabajar como detective privado. Experiencias que le han permitido un extenso conocimiento sobre el crimen organizado y las motivaciones personales de los individuos y los grupos delictivos. Esto le llevo a ir desarrollando varios guiones televisivos y cinematográficos, que con más pena que gloria fueron apareciendo y desapareciendo, hasta que en 2005 conseguía publicar una auténtica Obra Maestra, El poder del perro.

En ella, Winslow pone el paisaje del narcotráfico que afecta a millones de personas tanto en América del Norte como América Latina. Da inicio a la acción en la década de los años 70, llegando en esta primera obra a los años 2000, en los albores de la Guerra contra el terror de la administración Bush Jr. tras los ataques del 11S. De hecho, como hilo conductor de las siguientes entregas, los pormenores de la política exterior estadounidense, contextualizados al nuevo escenario internacional, marcarán el devenir de los personajes y de la realidad del narcotráfico.

La dinámica del tráfico de drogas y la guerra contra el consumo y su comercialización se exponen siguiendo la línea de los acontecimientos reales e históricos, incluyendo las políticas y los personajes políticos, algunas veces de manera real y directa, y otras a través de inspiraciones más o menos veladas. De esta manera, el autor dopa de realismo, verosimilitud y urgencia el relato. La investigación exhaustiva de Winslow para construir su universo de drogadicción y violencia, es tan completa gracias a su inclusión tanto de las ambiciones y corrupciones de la alta política y las élites económicas, y en sus intereses concretos, como en la vida de dolor y penurias de las clases bajas. Y lo logra y lo traslada a ambos lados de la frontera.

La novela El poder del perro, escrita por Don Winslow, se sitúa en el cruce de caminos entre el narcotráfico, la violencia y la corrupción que asedia a México y Estados Unidos. A través de una narrativa intensa y compleja, Winslow nos ofrece un retrato desgarrador del fenómeno de las drogas y su inexorable conexión con las instituciones, la policía o el sistema judicial.

La trama de El poder del perro se desarrolla a lo largo de varias décadas, abarcando desde de 1970 hasta principios del siglo XXI. La historia es contada a través de diferentes personajes, entre los que destacan Art Keller, un agente de la DEA, y Adán Barerra, un poderoso narcotraficante mexicano. A medida que se desarrolla la narrativa, se exploran las vidas de estos hombres y el impacto que el narcotráfico tiene en la sociedad y en sus propias existencias.

La novela comienza con la entrada de Art Keller en el mundo de la lucha contra el tráfico de drogas. Desde el principio, queda claro que su misión no va a ser sencilla. Winslow presenta la DEA como un organismo plagado de conflictos internos, donde las decisiones son tomadas a menudo bajo presiones externas, debido a la complejidad del problema del narcotráfico. Keller, de este modo se convierte en un personaje trágico, imbuido en un desgaste físico y moral profundos, comprometido con su deber, pero constantemente enfrentado a una burocracia ineficaz y a la omnipresencia del dinero y el poder que proviene del negocio de las drogas.

Por otro lado, Adán Barerra representa la ambición desenfrenada y la brutalidad del mundo del narcotráfico. Su ascenso al poder es paralelo al debilitamiento de las instituciones que deberían detenerlo. A través de la figura de Barerra, Winslow pone de manifiesto cómo el narcotráfico se infiltra en todos los aspectos de la vida, desde las decisiones políticas hasta la vida cotidiana de los ciudadanos.

Uno de los elementos más destacados de la novela es el uso de la violencia y el miedo que genera como herramientas de control. La narrativa no escatima en detalles sobre la brutalidad que acompaña al narcotráfico, mostrando cómo las muertes, las traiciones y la manipulación son moneda corriente en este oscuro universo. A lo largo de las páginas, se observa una espiral descendente que afecta tanto a los traficantes como a aquellos que intentan detenerlos, creando un ciclo interminable de sufrimiento y destrucción.

Winslow también usa personajes secundarios para enriquecer la trama, dándole voz a los efectos colaterales del narcotráfico en la sociedad. Estos personajes reflejan la desesperanza, la adicción y la tragedia personal que resulta del consumo de drogas, así como sus repercusiones en el entorno familiar y social. Estas historias individuales se entrelazan con la narrativa principal, dando forma a una imagen nítida del complejo impacto del narcotráfico en la vida de muchas personas.

 

Si me centro en la forma de escribir de Don Winslow en El poder del perro, y en toda la saga, una de sus principales éxitos es la construcción del relato bajo una perspectiva múltiple. Siguiendo la línea del tiempo, salvo algunos pocos flashbacks, Winslow nos va presentando las vivencias y sensaciones de los distintos personajes, lo que consigue mostrar una visión completa de todo el ecosistema que rodea al narcotráfico en América. Desde agentes de la DEA, a narcotraficantes. De cultivadores a sicarios. De víctimas inocentes a drogodependientes.

Su prosa es directa, muy emotiva, y que no se corta en mostrarse honesta, hasta incluso la brutalidad o lo dantesco. Esto lleva al lector a hundirse de lleno en un mundo donde la moralidad es inexistente y todo se mide en base a la ambición, el dolor, la violencia y el miedo. Para ello ayuda el que Winslow no se frena en mostrar a los personajes tales y como son en diferentes situaciones, incluso llevándolos al terreno de la vulnerabilidad, para enseñar al lector las motivaciones más personales que impulsan las acciones. Describe la venganza, el deseo, la avaricia o el amor paterno-filial si sirve para discutir entre buenos, malos y muy malos.

Todo se completa con un estilo muy cinematográfico, ágil y generoso en la descripción tanto de ambientes como de estados mentales. Esto facilita de manera increíble la lectura voraz de los distintos libros. Lo siento amigos, pero cuando empieces con esta saga, no podrás parar hasta la última letra.

Y es que el tema, tan actual, apasionante y trascendente empuja la lectura hacia adelante. Este tema es, no puede ser de otra manera, el narcotráfico, así como las múltiples aristas de un problema social de amplísimo calado, con profundas raíces en la sociedad actual, tanto desde el punto de vista económico y moral, pero también político y cultural. Y a través del narcotráfico, Don Winslow aborda otro tema de amplio espectro: el desmoronamiento y ruptura del Sueño Americano.

La quiebra social y cultural que se está viviendo en Estados Unidos y en todo Occidente es ampliamente tratada, al ponerse en cuestión los distintos problemas interrelacionados que se generan en torno al tráfico y consumo de drogas, así como las profundas brechas sociales que se van abriendo debido a la corrupción, la violencia y el fracaso de respuestas políticas. Las incoherencias y contradicciones del modo de vida americano, así como las graves injerencias en la vida y política de millones de personas en el continente se muestran con toda la crudeza, invitando al lector a la reflexión, al tiempo, que le otorga la posibilidad de ampliar su conocimiento sobre los temas tratados en la saga El Cártel.

En esta línea se enmarca el contexto histórico sobre el que desarrolla toda la trilogía que empieza con El poder del perro. Don Winslow pone en cuestión el estado geopolítico en América, mostrando la fallida hegemonía estadounidense sobre el continente. Incapaz de frenar el flujo de drogas hacia sus ciudades, incluso planteando cómo se abren y cierran vías a conciencia, Estados Unidos fracasa al plantear soluciones drásticas (fumigación de cultivos, militarización, persecución e investigación policial o fiscal, presión diplomática, etc.) que además provocan severas disfunciones en los países afectados, en especial, y en primer lugar, en México donde los cárteles de la droga se convierten en entes cada vez más poderosos capaces de sustituir al débil estado mejicano allí donde éste no puede llegar.

Por si esto no fuera poco, las soluciones económicas y los tratados comerciales han abierto nuevas vías para que el tráfico de drogas se convierta en un sector económico de pleno derecho, con productores, comerciantes y distribuidores, altamente especializados, incluidos los grupos violentos en Guatemala o Nicaragua, o las columnas de abogados y financieros encargados de limpiar el dinero de la droga. En todo ello, el autor recoge el testigo de la monumental obra de Howard Zinn, La otra Historia de los Estados Unidos, para desentrañar los oscuros, ocultaciones y más profundas perversiones de la política estadounidense tanto dentro como fuera del país.

Las ramificaciones llegan a la selva colombiana, y las implicaciones políticas muestran lo errado del intervencionismo norteamericano en América Central y del Sur. Winslow muestra como bajo la lucha anti-comunista se favorecieron estructuras paramilitares y mafiosas que hoy dominan el comercio de droga en el hemisferio occidental, creando flujos de droga hacia el Norte y de dinero y armas hacia el Sur.

La globalización y la hegemonía neoliberal son abiertas y diseccionadas a lo largo de toda la trilogía, mostrando sus contradicciones, sus profundas taras y las brechas en las sociedades que parasita, tanto la propia estadounidense como otras. De hecho, personalmente llegué a El poder del perro gracias a la recomendación directa de Jaque a la Globalización, de la periodista Pepa Roma que ya en la reedición de 2008 de esta obra, la incluía una cita del trabajo de Winslow como muestra del negocio mil millonario de la droga y sus profundas insercciones en la vida y la sociedad de millones de personas.

Por lo tanto, este contexto histórico desarrollado por Don Winslow en toda la trilogía es fundamental para entender la crítica social que presenta su obra. Tanto a nivel de las implicaciones de los distintos estados, sus élites y las políticas, conscientes u ocultas que han llevado a cabo. Siguiendo el marcado de la geografía tal y como nos ha enseñado Robert D. Kaplan en La Venganza de la Geografía, Winslow muestra las causas y diversos efectos que el conflicto provoca en toda Latinoamérica. Además, señala los efectos devastadores de una guerra contra las drogas que deja víctimas por millones a ambos lados de la frontera sur. Y por último, traslada al lector la responsabilidad en la reflexión sobre la verdadera naturaleza de la lucha contra la droga, la obligación y necesidad de buscar soluciones más humanas y efectivas (el propio autor ha señalado en varias entrevistas la única vía útil para luchar contra este problema en la legalización de sustancias).


Sin duda, El poder del perro y toda la trilogía firmada por Don Winslow es una pieza clave sobre el narcotráfico. La relevancia del contexto presentado, el dinamismo de las situaciones narradas y la evolución de los personajes construidos componen un ejemplo válido y atrevido para afrontar el estudio de este problema tan grave. Además, componen unas novelas atractivas, que te revuelven al tiempo que consiguen que no pares de leer. La mezcla entre acción, violencia y sentimiento, y de entretenimiento con crítica social no solo supusieron una novedad, ya asentada, por no decir imitada, desde entonces, sino que consigue la implicación del publico en la reflexión y el dialogo sobre como la sociedad puede enfrentarse y superar problemas tan complejos.

El poder del perro y la saga El Cártel son un testimonio poderoso de la complejidad del narcotráfico. Una obra que merece ser leída y reflexionada por su profundidad, rigor y relevancia actual. Don Winslow logra crear una narrativa que invita a la empatía y la comprensión en un mundo donde la moralidad se desdibuja y la humanidad se enfrenta a sus peores instintos. Sin duda, es una lectura esencial para quienes buscan entender una de las problemáticas más acuciantes de nuestro tiempo, sin blanqueamientos, ni lugares comunes.


Por todo esto, amigas y amigos no puedo más que recomendaros El poder del perro, y toda la saga El Cártel de Don Winslow. Lo siento, os vais a enganchar y no vais a poder parar de devorar páginas hasta conocer qué ocurre con cada uno de los personajes Art Keller, Adam Barrera, su hermano Raúl, Nora Hayden, Sean Callan, … y tampoco vais a dejar de satisfacer ese ansía por conocer más y más sobre el mundo actual, y la tremenda problemática del narcotráfico y las graves implicaciones que tiene a nivel filosófico, económico, social, político y geopolítico, cultural y moral.

 

La Revolución Francesa de 1789

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