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domingo, 1 de marzo de 2026

Mes literario por el feminismo

Voy a hacer de marzo un mes de lectura en clave feminista. Voy a sugerir, modestamente, una serie de obras literarias escritas por mujeres que pretenden dar conocimiento sobre el feminismo y la necesidad de trabajar hacia un sociedad donde la igualdad entre géneros, la tolerancia y el respeto, no sean utopías, ni meros eslóganes, sino algo más: hechos tangibles, verificables y realidades perfectamente posibles en el mundo material.

Voy a proponer ensayos, tanto sobre las ciencias sociales, como de la Historia. Hagiografías y también biografías. Incluso una autobiografía. Pero también voy a incorporar algunas lecturas que desde la narrativa nos interpelan como sociedad, hombres o mujeres, a revisar nuestros comportamientos, pensamientos y actitudes. Alguna de ellas, incluso lo hace sin aducir directamente al feminismo, pero si implicitamente al describir los profundos problemas sociales que el machismo y la desigualdad (económica, política, social y cultural) entre géneros provoca a las mujeres. Voy a salir de las referencias clásicas como La Habitación  propia de Virginia Wolf o el Segundo Sexo de Beauvoir para ir más allá. A reflexionar, sin olvidar los imperecederos, sobre si somos más o menos machistas. Si el feminismo es una simple moda, una ideología o una necesidad, que con sus matices y posibles imperfecciones (si es que las tuviera), pueda generar un mundo mejor con la participación de todos.

Con el ánimo de sumar y añadir más bagaje a nuestra personalidad poneros cómodos en vuestro sofá o espacio de lectura favorito. Adecuar la luz y los cojines. Poned algo de música que haga agradable la estancia y el momento. Concentraros. Desconectar el teléfono para que no os interrumpan. Disponer a mano papel y lápiz para apuntar referencias nuevas que añadan más contexto y trascendencia a este mes en clave feminista.



1. El Consentimiento, de Vanesa Springora

 

SPRINGORA, Vanesa (2020), El Consentimiento. Trad. Noemi Sobregués Arias. Ed. Lumen. n.º pág. 200.

Con trece años, Vanessa Springora conoce a Gabriel Matzneff, un apasionado escritor treinta y seis años mayor que ella, tras cuyo prestigio y carisma se esconde un depredador. Después de un meticuloso cortejo, la adolescente se entrega a él en cuerpo y alma, cegada por el amor e ignorante de que sus relaciones con menores llevan años nutriendo su producción literaria. Más de treinta años después de los hechos, Springora narra de forma lúcida y fulgurante esta historia de amor y perversión, y la ambigüedad de su propio consentimiento. Su maravillosa novela ha hecho, según el diario Le Monde, «arder Saint-Germain-desPrés»: el caso Matzneff cuestiona a la intelectualidad francesa y a una sociedad obnubilada por el talento y la celebridad.



2. Vergüenza, de Taslima Nasrin


NASRIN, Taslima (1995), Vergüenza. Trad. Aurora Echevarría Pérez. Ed. B. n.º pág. 365.

No es facil para el pueblo hindú vivir en Bangladesh, pero la familia Datta no quiere dejar esa tierra, que es tan suya cono la casa que habitan y los hijos que allí han nacido y crecido. La situación se agrava cuando el 6 de diciembre de 1992 un grupo de fanáticos hindúes destruye una mezquita dedicada al culto de religión islámica en india. Desde entonces Bangladesh se ha convertido en un infierno para la pequeña comunidad hindú que allí reside, victima de la cólera musulmana, y a la humillación se una la violencia mas gratuita e indiscriminada. Los datta serán los testigos tristemente privilegiados de esta pesadilla de terror, despojos de una guerra donde los hombres violan y matan en nombre de Dios, dejando tras ellos un mundo herido que siente vergüenza y tarde o temprano pedirá venganza.

Esta novela -que despertó las iras de los integristas islámicos y ha sido el motivo del encarcelamiento, persecución, exilio y condena de muerte de Taslima Nasrin- es, desde la narrativa y la antropología, un documento de denuncia contra todo fanatismo. Su voz ha llegado lejos y nos ha demostrado que aun hoy es posible pedir al mundo que oiga la palabra de los justos.



3. Porque las mujeres salvarán el planeta, de varias autoras

 

VV. AA. (2019), Porque las mujeres salvarán el planeta. Trad. Víctor Sabaté. Ed. Rayo Verde Editorial. n.º pág. 218.

Este libro pretende responder afirmativamente a preguntas relacionadas con cuestiones de género y medioambientales a través de ensayos y entrevistas que no sólo quieren provocar una reflexión, sino también una acción colectiva para cambiarlo todo.



4. Pan de ángeles, de Patti Smith

 

SMITH, Patti (2025), Pan de ángeles. Trad. Ana Mata Buil. Ed. Lumen. n.º pág. 296.

Dios susurra a través de una arruga en el papel pintado”, escribe Patti Smith en estas extraordinarias memorias en las que, desde su primer recuerdo hasta sus actuales inquietudes, teje un inolvidable relato de una vida consagrada a la belleza, la música, la poesía y el amor.

Nacida en el seno de una familia de clase trabajadora poco después de la Segunda Guerra Mundial, su infancia dickensiana transcurre entre desahucios y enfermedades, alternados con juegos y libros de cuentos que le abrirán las puertas de un mundo lleno de magia y sueños de libertad. Pronto descubre en Arthur Rimbaud y Bob Dylan los modelos para sus propios poemas y canciones, y en Nueva York, un nuevo territorio artístico donde formar una banda y componer discos tan legendarios como Horses y Because the Night. Amor y familia, pérdida y reconstrucción y, siempre, la escritura serán las constantes de una trayectoria vital impulsada por la libertad artística y el poder de la imaginación para transformar lo cotidiano en sagrado, lo común en mágico y el dolor en esperanza.



5. Valquirias Rojas, de Kristen Ghodsee

 

GHODSEE, Kristen (2025), Valquirias Rojas. Trad. Carmen Alonso Menéndez. Ed. Verso. Manifest Llibres. n.º pág. 226.

A través de una serie de ensayos biográficos críticos, Valquirias rojas explora la historia del feminismo socialista. Con rigurosidad y precisión, la reconocida historiadora Kristen Ghodsee examina las carreras revolucionarias de cinco mujeres socialistas destacadas en la Unión Soviética y Bulgaria. Ellas son la política bolchevique Alexandra Kollontai, la pedagoga radical Nadezhda Krupskaya, la apasionada escritora francesa Inessa Armand, la letal francotiradora Lyudmila Pavlichenko y la partisana convertida en científica y activista mundial por los derechos de las mujeres Elena Lagadinova. Ghodsee da cuenta de los desafíos a los que se enfrentaron las mujeres en la transición hacia el comunismo. Ninguna de ellas era una izquierdista perfecta: sus vidas estaban llenas de conflictos internos, contradicciones y a veces escandalosos privilegios, y, aun así, lograron avanzar en sus propios proyectos políticos a través de la perseverancia y dedicación a la causa revolucionaria. Caminando en todo momento sobre la fina línea entre la necesidad de alcanzar la solidaridad de clase y el deseo de forzar a sus colegas a tomarse en serio los problemas de las mujeres, estas cinco referentes buscaron soluciones ingeniosas para su tiempo y nos dejan lecciones relevantes para las militantes de izquierdas, para las feministas, para los hombres y para cualquiera a quien le interese las alternativas a un mundo misógino, capitalista e individualista. Imprescindible.




No puedo obviar el adiós a Susan George y volver a recomendar todas sus obras, a las que sin dedicarse en exclusiva al feminismo, no dejo de adjuntar una perspectiva feminista al estudio y análisis de la sociedad actual.

 

martes, 17 de agosto de 2021

JJOO Tokyo 2020. Unos juegos de la pandemia

 


 La tenista Naomi Osaka, que curiosamente antes ya había hablado de sus problemas con la presión, enciende el pebetero en el estadio olímpico de Tokyo 2020 durante la Ceremonia de Inauguración

 

Los JJOO Tokyo 2020 terminaron el pasado domingo 8 de agosto de 2021. Lo hicieron un año después de su fecha original prevista motivado por la pandemia de la COVID19 que tan en solfa a puesto nuestras vidas. Se inauguraron dos semanas antes en forma de alivio de las empresas COI “S.A.” y JJOO Tokyo 2020 “S.A.”, toda vez que la rumolorogía estuvo disparada ante una nueva suspensión, cuasi seguro definitiva.

Los Juegos se desarrollaron sin público y gracias a la ingente labor de los voluntarios que entre otras cosas permiten las ingentes ganancias de los organizadores. A ese nutrido volumen de personas que acompañaron y asistieron a los deportistas del mundo durante estas dos semanas hay que añadir a una tropa también inmensa que garantizo los controles sanitarios en la villa olímpica y antes y después de las competiciones. Una vez más, y está vez, más que nunca, sin ellos, sin el voluntariado, los Juegos habrían sido imposibles.

Y es que estos Juegos tan especiales, tan de asterisco, se han desarrollado con la pandemia y sus consecuencias a flor de piel. Más que nunca, y por lo que deberían ser también recordados, la cita olímpica en la capital japonesa ha traído a la palestra la importancia de la salud mental y la gestión de la presión que sufrimos en el día a día. Han sido deportistas de todas las disciplinas las que han relatado su íntima relación con la presión este último año extra de Olimpiada y cómo les ha afectado en su vida deportiva, profesional y también, personal.

Simon Biles fue la primera, que no única, en hablar ante los medios de presión y de miedo. De no tener la certeza de encontrarse en sus mejores condiciones para competir y para gestionar la brutal exposición mediática -que como ya he hablado por aquí es gigantesca para los deportistas olímpicos durante esos quince días- y en cómo esas circunstancias ponían en riesgo ya no tanto su desempeño deportivo como su salud.

Biles fue renunciando a diversas competiciones por no encontrares en sus mejores momentos, agobiada y acuciada, por los medios, los patrocinadores, también la historia, pero sobretodo por una pandemia que nos está dejando al borde o traspasado ya, de la depresión y la locura.

La gimnasta estadounidense recibía a la vez la comprensión y solidaridad de cientos de millones empezando por compañeras y rivales, pero también las criticas y el odio de periodistas y aficionados capaces de opinar de todo sin tener ni puta idea de nada.

Hablamos de salud y de vida. De competir con garantías y también con una alegría consolidada. De poder divertirse ejerciendo su actividad, para la que tanto se han preparado, que tanto han esperado. Y sin embargo, Biles nos puso a todos en el horizonte de las dificultades y problemas mentales, de una presión atroz que llega a bloquear y paralizar y cuyas consecuencias no siempre reciben la misma atención mediática.

Fue la primera pero no la única. Desde el suicidio de una ciclista en pista neozelandesa al no ser seleccionada por su país (Oliva Podmore), a la rajada de Marta Xargay publicada tras la eliminación de la selección femenina de baloncesto, numerosos deportistas, hombres y mujeres, han disertado ante los micrófonos y las redes sociales sobre lo que es su día a día y de la necesidad vital de ser escuchados y comprendidos que tienen.

Pero sobretodo han sido las mujeres las que en el avance de su día a día por la igualdad efectiva de derechos y oportunidades han empleado el escaparate de los Juegos para mostrar su día a día, con sus miedos, ansiedades e incertidumbres.

No todo son victorias, de hecho lo más común es perder, pero si que todas y todos, deportistas y personas en el mundo real, tenemos que lidiar con estas sensaciones que nos atrapan y nos paralizan. A veces, muchas de ellas, conseguimos doblegar los miedos, las pesadillas y los giros desconocidos. Otras, algunas pocas de ellas, nos vencen nos dejan lastrados y nos arrastran en una espiral de dolor, sufrimiento y desesperación.

Si los JJOO Tokyo 2020 han valido para poner la salud mental en el podio de nuestras preocupaciones bien habrán servido. Si por contrario, si dejamos que todo lo relativo a la salud mental vuelva al lado oscuro, a la zona de los tabús y los silencios daremos pasos atrás con dramáticas consecuencias.

Y en ello hubo muchos momentos primorosos, pero sobretodos ellos destacan la competición de salto de altura masculino, donde el italiano Tamberi y el quatarí Barshim, realizaron el mismo concurso, y ante la disyuntiva del desempate, decidieron compartir el oro. Un gesto que los engrandece más que cualquier victoria de sus carreras deportivas. Porque ejecutan un ejemplo olímpico de cooperación y de alegría. Porque sabedores que su participación se iba a emborronar con el desempate decidieron subir juntos a lo más alto del podio.

Su gesto ha recibido comentarios de todo el mundo. Muchísimos a favor pero también enconados en contra. Vivimos en un mundo ultraliberal, individualizado hasta la nausea, en el que nos dicen que tenemos que competir unos contra otros porque ese es el secreto del avance social. Esa mentira se tambalea cuando dos atletas deciden compartir un oro. Frente a esos ejemplos deportivos en los que se emplea hasta lo pornográfico vocabulario militar (vencer, humillar, verdugos, masacre, dominar) se trata de pasar por “normal” y “común” lo que es una lógica neoliberal de menos de 50 años de historia, absurda y que nos está condenando a la indignidad y viendo el cambio climático a la extinción, contraria al devenir colectivo que se ha convertido en una utopía. Y esa utopía está más cerca de cumplirse y recuperarse con el gesto de Tamberi y Barshim en el podio de Tokyo.

Si nos centramos en materia deportiva hay que destacar sobretodo al atletismo donde el nivel está más alto que nunca como demuestran unas marcas de “meeting” en practicamente todas las pruebas y con tres records del mundo (triple salto femenino con Yulimar Rojas con Ana Peleteiro bronce, 400 metros vallas masculino, con el noruego Warhol y también en femenino con la americana McLaughlin).

Pero no podemos olvidar la primera medalla de un atleta hindú, Chopra, oro en jabalina masculina; la primera vez que una mujer logra tres oros olímpicos, la polaca Wlodarcyzk en martillo; una pértiga rendida al fenómeno Duplantis; una velocidad donde sigue el dominio jamaicano; la holandesa de ascendencia somalí Hassan ganando el oro en 10.000 y 5.000 (y un bronce en 1.500); el tremendo nivel del atletismo italiano (y en muchos otros deportes más) con un oro en 100 metros y otro en 20km marcha femenino…

Djokovic no podía emular a Steffi Graff y se quedaba sin su “Golden Grand Slam” al perder en semifinales (luego perdió el bronce con Carreño) tras ningunear la situación de Biles el día anterior. Francia se mostraba preparada los JJOO Paris 2024 al sumar muchas medallas, especialmente plata y bronce en baloncesto masculino y femenino y dos oros en balonmano. Una nueva generación americana se veía superada en la piscina por Australia con Emma Mckeown a la cabeza. En gimnasia Rusia recuperaba el cetro por equipos tanto en masculino como femenino. La USA Basketball mantenía el oro olímpico y el ecuatoriano Carapaz ganaba el oro en ciclismo en ruta, mientras el esloveno Roglic ganaba el de Contrarreloj. Y muchos más resultados que podéis consultar aquí.

¿La participación española? Pues lo de siempre, lejos de lo que por potencial debería de ser pero aún así, meritorio y digno de mención por las dificultades que en este país se tienen. Se mantuvieron las 17 medallas de Rio 2016, pero en esta ocasión sólo 3 oros (dos de ellos en deportes “nuevos” como escalada deportiva y kárate). La veterana selección de balonmano masculino consiguió un bronce y la de baloncesto cayó en cuartos. El fútbol arrancó una plata con más pena que gloria. En la natación el oasis de Mireia Belmonte no ha podido brillar esta vez acuciada con muchas lesiones este último año. En natación sincronizada presentamos un equipo nuevo con la necesidad de aprender. Muchas decepciones, alguna sorpresa y el remo y la vela consolidados como los deportes que más éxito olímpico han traído al deporte español.

Ya lo he dicho antes. Falta, como el comer, una política poli-deportiva en este país que nos ponga en camino del éxito y poder competir (o por lo menos quedarnos cerca) con países de nuestro entorno. Invertir en educación y deporte. Y otorgar las mismas posibilidades de practica para toda la población, sin que dependan de su lugar de procedencia, su sexo o la cuenta bancaria de su familia. Sólo así se conseguiría cantidad para extraer calidad, y lo seguro sería acercar a muchas mas personas a estilos de vida saludables que traerían nuevas oportunidades y bajarían los gastos sanitarios.

Quedan ya menos de tres años para los JJOO de Paris 2024 y allí habrá que ver con qué competimos. También cuantos grandes deportistas internacionales llegan. Y quiénes van a ser las nuevas y nuevos campeones emergentes. Empieza una olimpiada extremadamente corta que sigue a una dolorosamente larga. Y mientras tanto cada día nos toca intentar disfrutar con el deporte, para seguir adelante, sobrepasar esta pandemia y este mundo caótico, deshumanizado y en claro peligro que estamos dejando.

viernes, 22 de junio de 2018

Una Sentencia que me viola



C., es la víctima de la violación perpetrada por “La Manada” en los San Fermínes de 2016. También es la víctima de una justicia patriarcal y retorcida, que ya sabíamos proclive a defender al rico y el poderoso, pero que ahora se ha demostrado sin ambages, en machista, insensible y evidentemente, injusta.
Las mujeres (todas las mujeres, incluidas madres, hermanas, esposas, novias e hijas de estos perturbados) son víctimas de una sentencia cobarde y mediocre que las ha mantenido en el puesto de sumisión y objeto que han sido durante toda la historia, por más lucha y empeño, que las heroínas de nuestra vida han puesto para cambiar una situación que no se comprende en la realidad de nuestras vidas, día a día.
Hoy toda la sociedad, clama al cielo, indignada y cabreada. Esto no va de unas “feminazis” que atacan a todo lo fálico. Esto va de toda mujer queda a disposición de los deseos y apetitos del hombre, y de una justicia que ha funcionado como garante de los acosos, las violaciones y los abusos que la única prepotencia de la fuerza física o el número pueda dominar la dignidad, la libertad y la conciencia de una mujer cuya palabra queda en entredicho.
La decisión de dejar en libertad provisional a los cinco violadores condenados a 9 años de prisión por abuso -que no violación según la sentencia- hasta que sea considerada firme tras pronunciarse el Supremo, hay que acatarla. Sin embargo, esto no impide que no se pueda atacar. Porque esa sentencia refleja unas dinámicas internas que de ser habituales rompen con lo que debería ser una justicia, como pilar de una sociedad democrática: Una justicia segura, lógica, explicable, comprensible, que en definitiva sea justa.
Hay que decir que en este país en la mayoría de los casos, la prisión provisional hasta sentencia firme es lo habitual, pero nunca con casos de la extrema gravedad como el que nos atañe, donde lo común es que el plazo de prisión provisional hasta juicio de dos años, se amplia hasta 4 y medio, en caso de que estén pendiente de recursos a instancias superiores.
Sólo basta con pensar que hace un par de semanas, también en Navarra, pero a través de la Audiencia Nacional, la Guardia Civil (si, esa Guardia Civil, que clama con que les suban el sueldo como a otros cuerpos de opresión del Estado, que pide que se es Guardia Civil todo el tiempo, y que no se ha desmarcado en ningún momento de que uno de los miembros de la Manada, sea eso, Guardia CivilI) recogía a los chavales condenados por la pelea de Bar en Alsasua para llevarlos a la cárcel el día después de que saliera el auto y encima en el inmoral e ilegal régimen FIES.
Sin embargo, ahora estos 5 sujetos de una calaña moral miserable y vomitiva quedan libres a espera de las decisiones finales de este caso y del juicio por otra violación en Pozoblanco. Ha quedado desde el primer momento el modus operandi de esta gentuza, de cómo se preparaban para salir a cazar, a drogarse (que jamás debería ser atenuante, sino agravante), a atrapar mujeres, y violarlas, grabándolo con el móvil y compartirlo por redes sociales, donde se jaleaban, se jactaban y celebraban sus fechorías. Ahora en el grupo de Whatsapp podrán incluir a los tres jueces que han rebajado sus actos a los de chiquillada.
Es la víctima la que queda encerrada en Madrid, donde no podrán entrar estos sujetos. Son todas las mujeres las que van a tener que cuidarse de que estos violadores u otros -aquí no se habla de efecto llamada o efecto impunidad- las violen, y si se resistan las maten. Y es la sociedad, si realmente es democrática e igualitaria, quien violentada por esta sentencia tiene que hacer cumplir la pena a estos salvajes y a todos los acosadores, violadores y machistas, aislándolos, haciéndoles sentir el asco que nos provocan; la repugnancia que nos merecen.
Que la Justicia en este país tiene un grave problema ya lo hemos hablado muchos, muchas veces. Sólo basta con citar algunas sentencias y actuaciones de las últimas semanas como las condiciones de presidio que va a “sufrir” Iñaki Urdangarín, el cuñao del Rey -aquí con conveniencia de las estructuras penitenciarias y de la alta política-: el desamparo, abuso y desproporción con los chavales de Alsasua; la situación de denuncias contra periodistas por destapar la corrupción; o las absoluciones de poderosos por alentar esa misma corrupción, como pueda ser Florentino Pérez o Rodrigo Rato.
Esta Justicia, inmoral, es heredera de los artesonados franquistas que nunca se repudiaron, ni repararon. Es imprescindible articular ya de una vez una limpieza en los nombres, los hombres y los códigos que permiten las tropelías de quienes interpretan las leyes de todos, en un sentido u otro, dependiendo de las relaciones de poder previo de acusados y víctimas.
Pero hoy, lo imprescindible, es que como sociedad, volvamos a las calles a clamar por justicia. Porque #YoSiTeCreo, porque te creemos y acompaños, C.; porque todas las mujeres están llamadas a defender su dignidad, seguridad y libertad; porque todos los hombres, buenos o que al menos luchamos por serlo, tenemos que ir a acompañarlas y a castigar la violencia y la falsa superioridad de los machistas, con nuestra lucha y apoyo a ellas. A las mujeres.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Memoria inducida

¡¡Qué noche más kojonuda la de ayer!! Esa cena en el Perdigón, en Zamora, donde se come bien y nos reímos más. Cierto es que al final nos "tangaron" y alguna ración quedo sin servir, pero en fin, la economía no es más que una ciencia, nunca un sentido de vida, ya que todo lo que se hace si tiene como fin el máximo disfrute, su precio se convierte en una anécdota. Además si con ello se tiene la oportunidad de conocer a gente maja y buena, como Angel, y el resto de chavales con los que cenamos pues ya ni digamos. Y aunque es cierto que luego apareció un gilipollas, no hay nada que reprochar a unos chavales que se portaron fenomenal.

Pero si no hubiera pasado lo que sucedió después pues hubiera sido una buena noche para guardar en mi memoria sin más entradas que las que evoca el recuerdo. Pero resulta que las mujeres suelen emplear ese famoso "termo" en el que cualquier cosa que digas o hagas, y les pueda causar daño, queda guardado conservado su temperatura inicial para ser empleado en el momento oportuno. Estas líneas y estas palabras son para mi un borrador de las ideas que tengo en la cabeza, de lo que te dije anoche, de lo que te dije en el pasado y de lo que me quede sin decirte.

Por supuesto que me gustaste. Seria imbécil no admitirlo. Pero estas palabras a ti no te sorprenden porque lo normal es que le gustes a todo el mundo. Ahora bien, lo que yo empece a sentir por ti, lo frene rápido, ya que se que esos caminos con acompañantes como tú me llevan al desierto. Y ese sentimiento nació porque un tiempo en el que mis ojos y los ojos de mi gente vimos cosas "raras". Creo con bastante seguridad que tu te fijastes en mi... y yo cambie mi modo de verte... pero aquello duró lo que dura un suspiro, y a la primera que volví a ver lo que mi cabeza clamaba, se rompieron todos los anhelos que tuve contigo como protagonista alguna vez.

Pero lo que esta claro es que eso no quita como te dije anoche, a ti Sofia, como a Ana, a su hermana, a Silvia y también a Carmen (muchísimo por que la conozco más) y al resto de vosotras, os tenga un cariño especial. Y como yo todos nosotros. Nos habéis abierto la puerta de vuestra casa, de vuestra amistad y de vuestras sonrisas. Y nos gusta quedar contigo y con el resto... Seguro que ahora o cuando pienses lo que hablamos (si es que te da por ahí) pensaras que te llame narcisista como una defensa, una forma de quitarte de mi cabeza y de mi corazón. Puede que en parte si y eso atacara mi inconsciente. Pero lo que si que puedo asegurar es que me jode bastante ver como en esos tugurios en los que os movéis, vos te exhibes y disfrutas de ser el centro de atención olvidándote de con el resto de personas con las que has salido. Me jode porque no te hace falta, no solo por tu belleza, sino además porque lo más interesante en una persona que es su corazón y su cabeza, que es donde radica tu hermosura universal. Te dije lo que pensaba aquella vez y ya esta. No pensaba ni por asomo que te fuera a afectar tanto pero es lo que hay. Si preguntas pidiendo la verdad, te puedes llevar sorpresas. La confianza es lo que tiene, que acabada dando asco. Pero tienes que entender que si me preguntas te voy a decir la verdad, y que si bromeo contigo, como ayer cuando subisteis al coche con Miguel y conmigo es resultado del aprecio y el cariño que os tengo.

Me gusto hablarlo, pero también me jode que si te molesto aquello no me llamaras un día y me dijeras -Mira, tengo que hablar contigo... Pero en fin ese es otro tema que también tengo que ordenar. Ya lo he dicho alguna vez: "No quiero amistades con fecha de caducidad". Quiero personas que entren en mi vida en cualquier momento y nunca salgan. No tienes ni idea de lo que me jodió anoche, que cuando llegamos al Potemkin os fuerais a los 5 minutos. Obviamente estáis en vuestro derecho, no voy a yo a cohibirlo; pero siempre es la misma historia... Ana se quedó y creo que se lo paso bien, rió y todo aquello. A nosotros nos pasa lo mismo con Dani, joder, yo el finde pasado me fui de una mierda de tugurio y me fui a mi puto rollo, pero no entiendo por qué una noche no acabáis en nuestros "bares"...

En fin, Sofia que me encantaría que leyeses esta entrada y te dieses cuenta de que a mi no me duele el pasado; si acaso el presente; que vieras de verdad que por encima de todo para mi eres una amistad, aunque tengo la convicción que con muerte segura. Y que también te dieses cuenta, de que tu belleza es el complemento a tu dulzura, no al revés; que lo más interesante es lo invisible, y que el mejor piropo que te van a decir será escucharte.

Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...