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domingo, 1 de noviembre de 2026

Quién fue Emmett Till y por qué su vida y legado son trascendentes

 

Emmett Till y su madre Mamie Till Mobley a principios del verano de 1955. Fuente Wikimedia.

 

De manera aleatoria, viendo la televisión el otro día un poco a horas intempestivas, en uno de esos canales de la tdt que se repiten y acaban siendo totalmente prescindibles, vi una historia de esas que hacen, que hicieron, Historia.

El hilo del documental era el estado de abandono que tiene un lugar de memoria en Estados Unidos. Un día de estos debería escribir sobre el estado arquitectónico, pero también patrimonial, cultural y social, de muchas de las ciudades y entornos rurales y naturales de este país, y también de otros incluida la nación de las barras y estrellas que para cuestiones tanto sociales, económicas o culturales, le pueden, perfectamente, catalogar como un estado fallido. El nivel de abandono, desolación, pobreza, miseria, desesperación y deterioro es tal que ya ha sobrepasado la gracieta de los videos por los centros comerciales abandonados que aparecían por Internet hace 10 años (infra estructuras que en Estados Unidos apenas llegan de media a una vida útil de 15 años). Es sobretodo conocer cómo y por qué una nación que ha detentado una posición hegemónica en el tablero geo-estratégico mundial, que tiene un sistema educativo potente -aunque privatizado hasta lo obsceno-, con lo cual tiene una potencia en recursos humanos evidente con una población diversa cien millonaria, y que además ha tenido el tejido industrial y productivo idóneo y las materias primas y energéticas necesarias ha podido dilapidar todo ese caudal en menos de 30 años, sacándolos del bienestar, ya no sólo del planeta en general, sino de su propio pueblo para licuarlo a una élite parasitaria oligárquica.

El caso es que el programa de televisión nos enseñaba un escenario histórico y trascendente de la Historia de Estados Unidos venido abajo. Abandonado a su suerte, comido o reconquistado por la naturaleza y totalmente perdido en el tiempo.

A finales de 1955 un joven afroamericano de 14 años nacido en Chicago y llamado Emmett Till acudió a visitar a sus tíos abuelos al pueblo de Money en Mississippi. En el sur profundo.

Pese a las advertencias de su madre quién ya le había avisado “que tuviera cuidado que el Sur no es Chicago” el joven Emmett ya había “llamado la atención” entre la población blanca de la localidad, que dominaba y oprimía a los negros, y les sentaba mal que "un negrito fuera con la cabeza tan alta por Money”. El caso es que aún con diversas y controvertidas versiones, Emmett acudió con su primo a la tienda local a comprar unos dulces. Al interior sólo accedió Emmet y allí solo se encontraba la dueña, una mujer de 21 años llamada Carolyn Bryant. Todavía hoy no se sabe a ciencia cierta lo que ocurrió. La propia mujer cayó en contradicciones en su denuncia popular, en lo que su marido Roy declaró después, tanto con el sheriff del distrito como ante el juez, así como con periodistas y escritores que con el tiempo trataron de obtener la verdad.

Según Carolyn, Emmett Till coqueteó con ella e incluso llegó a tocarla. Según el primo de Emmet la mujer alterada los amenazó a que marcharan de la tienda con un revolver en la mano. En ese momento Till confesó a su primo su deseo de volver a Chicago, pero se quedo varios días más para no molestar a su tío.

El caso es que cuando el 28 de agosto Roy Bryant de 24 años volvió de viaje su mujer ya había hecho lo posible para contar en todo el pueblo su versión de lo vivido con el “joven negro”. Esto hinchó el afán de venganza de Roy dentro de una sociedad fuertemente jerarquizada y con un racismo que lo impregnaba todo, hasta la indignidad hacia los afroamericanos.

Roy recogió a su hermanastro John William de 36 años, y ambos se dirigieron a la vivienda del tío de Emmett, para a punta de pistola secuestrar al joven. Lo llevaron a un granero en las afueras del pueblo, y en la oscuridad de la noche le propinaron una brutal paliza para dejarlo malherido y después rematarlo con dos disparos de revolver. Se deshacieron del cadáver tirándolo al rio Tallahatchie que pasa por el pueblo colgándole del cuello un peso (según se indica en el atestado policial un viejo ventilador). Al tercer día el cadáver apareció y pudo ser reconocido gracias a su ropa y a un anillo de plata con sus iniciales grabadas.

Al sexto día, el cadáver de Emmett Till fue devuelto a su madre en Chicago quien lo recibió en un ataúd sellado y con un lacrado del estado de Mississippi que prohibía su apertura. Sin embargo, su madre, en un acto de dignidad y valentía decidió abrirlo para despedirse de su hijo, y al ver, el terrible estado que mostraba la tortura a la que fue sometido, oficiar un funeral con el ataúd abierto para que todo el mundo viera como tratan a los negros en el sur.

 

La madre de Till, acompañada por su prometido Gene Mobley, contempla el cuerpo de su hijo en la morgue; foto en la revista Time, 15 de septiembre de 1955. Fuente Wikimedia.

 

Se calcula que más de 50.000 personas acudieron al funeral y vieron el rostro maltratado del joven Emmett convirtiendo todo el suceso en un acontecimiento nacional. La prensa se hizo eco y se tomaron fotos del cadáver que aparecieron en los principales periódicos tanto del Norte, como de las principales ciudades al Este y Oeste del país. La conmoción fue tremenda y tanto la población negra como la blanca del Norte estaban escandalizados. Con la decisión de la madre de Emmett, Mamie Till-Mobley había cambiado la secuencia de actos de barbarie y racismo que vivía la población negra, y de impunidad que tenía la población blanca al Sur. Se cuestionaban de manera clara los privilegios de unos y las discriminaciones de otros, así como lo fallado de los acuerdos y del ecosistema social que surgió cuando se construyó la nación y la sociedad tras la Guerra de Secesión (1861-1865). Al dar a conocer la extrema violencia y crueldad, y el dolor de una madre no debía quedar impune. No iba a ser un asesinato más. La muerte de su hijo debía servir para algo.

La investigación por el secuestro, apaleamiento y muerte de Emmet en el estado de Mississippi fue rápida. Hubo un testigo, otro joven negro que trabajaba cerca del granero quien confesó haber oído los lamentos de un chico joven mientras era agredido por “al menos tres personas distintas”. Sin embargo el testimonio del afroamericano Willie Reed ni fue tenido en cuenta para la investigación, ni tampoco para el juicio.

Aún con todo, debido a lo público de lo sucedido en la tienda de los Bryant con el chico, y a ciertas incongruencias, contando la ausencia de una coartada, la investigación sentó a Roy Bryant y a John William ante el banquillo y fueron juzgados por un jurado de doce hombres blancos. Quedaron absueltos. Años después, cuando sabían que ya no podían ser juzgados dos veces por un mismo delito, confesaron jactándose el crimen. Incluso a meses de su muerte en 2008 Carolyn Bryant confesó que Emmett Till no se había dirigido a ella de ningún modo. “That part’s not true”.

La farsa del juicio fue también seguida por los medios de comunicación del norte que enviaron equipos de reporteros a Mississippi. Allí recibieron amenazas y seguimientos del Ku-Klux-Klan y de otras organizaciones supremacistas y racistas, pero su trabajo valió la concienciación de toda la población, y en especial de una parte de la población blanca, con la situación racial en el país.

Tan sólo unos pocos meses después, el 1 de diciembre de 1955 en la capital del estado de Alabama, Montgomery, una mujer afroamericana se negaba a ceder su asiento a un hombre blanco rompiendo las leyes de segregación en los transportes públicos e imbricando con un acto de rebeldía la lucha por los derechos civiles. En aquel acto valiente y trascendente de Rosa Parks también está la memoria de Emmett Till y la lucha por la justicia y una vida digna.



Si nos paramos a pensar un momento, a bucear en la memoria y a dar algo de contexto, rápido y sin alarde de mucha precisión, uno ve que la situación en Estados Unidos, y en todo el mundo, con el racismo no ha cambiado mucho. Sigue matándose a personas por su color de piel. Y por supuesto discriminándolas en su día a día. En los 90 la televisión captó el momento en el que la policía de Los Ángeles asesinaba a Rodney King. En 2020 las redes sociales viralizaron el momento en el que la policía de Mineapolis asesinaba a George Floyd. En los últimos meses se han dado a conocer los casos de Corey Ruiz de 38 años asesinado en Wisconsin tras recibir una descarga con un tasser por la policía del estado y después rematado con 3 disparos en la cabeza. O el de Nolan Wells de 18 asesinado también en Mississippi cerrado el caso por la policía como “muerte accidental”. O el de Trey Reed hallado ahorcado en el campus de la Universidad Estatal del propio estado sureño.

Con un supremacista declarado en la Casa Blanca, fanático fascista, misántropo, misógino y aporafóbico, un inmoral ignorante y corrupto, el racismo es alentado. Las personas negras, latinas, asiáticas y los nativos son tratados como escoria por las fuerzas de seguridad (siempre y en cualquier lugar las componen los más desalmados de la sociedad para ejercer la fuerza y la violencia del estado), por los funcionarios y administraciones de inmigración y fronteras (los ICE las renovadas SS de Trump), por mercenarios y por juristas y leyes ideadas para alentar la segregación, el racismo y la impunidad de las prácticas que denigran a los seres humanos por su condición.

Y eso, solo en Estados Unidos. Aquí y en todo el mundo, dentro de esta salvaje ola reaccionaria de la ultra derecha fascista, en cualquier lugar, los adalides de la pureza racial encuentran colectivos que oprimir y denigrar, justificarles todas las tropelías y acusarles del mal que ellos provocan con su inmoralidad e inutilidad.

Por ello, no debemos, es más es imprescindible aprender, y dar a conocer, el legado de todas las luchas por los derechos civiles, en Estados Unidos y en cualquier lugar. Porque la humanidad es más completa, diversa y justa cuando incluimos a todos. Porque tenemos futuro juntos. Y porque debemos erradicar a las basuras humanas que amparan el odio y la violencia. Porque nos quieren separar cuando todos somos atracados y abusados por estas élites cleptómanas que quieren seguir pasando por el mundo oprimiendo y robando, esfuerzos y patrimonios ajenos.



De hecho, buscando información sobre el legado de Emmet Till y su madre, Mamie Till-Mobley, he encontrado que este mismo 23 de julio, el gobernador de Illinois, JB Pritzker firmó un proyecto de ley ante la Cámara de Representates estatal para designar el 25 de julio como Día de Emmet Till, y de esa manera conmemorar y recordar lo sucedido hace ya 61 años y que fue, sin duda un detonante decisivo en la lucha por los Derechos Civiles.




viernes, 9 de octubre de 2026

Huelga General por la vivienda

 

Imagen de la manifestación del sábado 3 de octubre en Madrid

 

14. Catorce años después de la última convocatoria de Huelga General esta herramienta de expresión del conflicto social ha sido de nuevo activada en el estado español. Se hace no directamente por las condiciones laborales, si bien motivos hay de sobra, sino que nace al calor del clamor indignado y popular por la situación de la vivienda que atenta a las condiciones de vida de la gente. Cuando la clase trabajadora queda sin acceso a la vivienda, a un hogar, en alquiler o en propiedad, tenemos que unirnos todos, las más diversas sensibilidades políticas y sociales, y desde la solidaridad obrera y el sentimiento de pertenencia e identidad colaborar para ejercer la presión necesaria para revertir la situación. Desde las movilizaciones y hasta las últimas consecuencias y hacia una Revolución bien necesaria que termine con un sistema económico capitalista de extracción abusiva de las condiciones de vida y bienestar de la clase trabajadora, y de una reacción fascista que aparecía como irremediable.

Si bien es el terrorismo que provoca el problema de la vivienda como elemento de especulación lo que ha llevado a la convocatoria de Huelga General para el próximo miércoles 11 de noviembre, amparada por los sindicatos mayoritarios quienes seguramente traten de manipularla a su favor, las condiciones laborales hoy en día no son nada halagüeñas, y pese a los avances sigue habiendo muchas cuestiones del mundo del trabajo que tienen que cambiarse.

La reducción de la jornada laboral es la primera de ellas, y no para quedarse en los tímidos 30 minutos diarios que planteó sin éxito hace un par de años la ministra. El recorte de tiempo de permanencia en el trabajo tiene que bajar lo primero de todo porque es ilógico en un contexto de avance de la automatización de los procesos productivos que deja en los trabajadores la penuria económica y la inseguridad laboral y personal, y en los directivos y en los empresarios unas mayores ganancias. Todo mientras lo material se sigue elaborando en el Tercer Mundo. Y de seguido, porque es de justicia social repartir las horas de trabajo entre más personas para no dejar a nadie atrás. Y por supuesto, sin pérdida de sueldo.

Y en segundo lugar, porque es una gran medida a nivel económico para facilitar un mayor consumo en las familias, al disponer de más tiempo y el mismo capital, para poder satisfacer las necesidades de toda índole, desde las básicas hasta las de auto-realización. Además, y pese a los esfuerzos hechos, bien se debe seguir avanzando en una equiparación salarial con Europa y que las plusvalías dejen de ser tan excesivas y haya un mayor reparto de la riqueza que generamos entre todos, porque eso hará más sostenible la vida y el territorio.

Otro tema que apuntaba claramente a una convocatoria de la Huelga General por sí solo era el tema de la seguridad en el trabajo. Los accidentes laborales y las enfermedades profesionales, lejos de reducirse se han incrementado desde las reformas canallas del gobierno de Rajoy. Buena parte de los incrementos en los rendimientos empresariales han venido de las condiciones de seguridad en el trabajo y por lo tanto, los beneficios tienen forma de vidas humanas consumidas y apagadas. Cada muerte y trastorno en la vida y la salud de las clases trabajadoras tienen que tratarse como terrorismo empresarial, y las administraciones (en especial inspección, pero también los juzgados), los sindicatos y los medios de comunicación han de tratarlas con rigor y poniendo el acento en la responsabilidad empresarial y en la necesidad vital de que todas y todos sigamos los reglamentos de seguridad.

No puede deteriorarse más el mundo del trabajo, porque nos jugamos la vida, y ésta tampoco puede ser precaria o desenvolverse de manera creciente en un estado de incertidumbre, porque eso afecta a la salud y al bienestar de las personas, y por ende, de toda la sociedad. Tiene que asegurarse el empleo, y otro tema en el que los sindicatos mayoritarios deberían hacer mayor hincapié es en reclamar y al final obligar a que las administraciones de toda condición, jerarquía y signo político recuperen y habiliten todas las plazas públicas que se necesitan.

Por lo tanto, y solo en unos minutos de reflexión salen temas del mundo del trabajo que ya avalaban la convocatoria de Huelga General. Si no se había hecho era porque, en teoría, “tenemos” un gobierno más afín, o más simpático para la causa de la izquierda y para la vida de la clase trabajadora. Si se lanza ahora es por el impulso que el tema de la vivienda ha tomado tras el desahucio de Mari Carmen para activar aún más a los trabajadores y a las izquierdas ante las elecciones generales del 29 de noviembre.

Pero con todo, lo que es evidente y palmario es que al final la Huelga General tiene toda la legitimidad del mundo. Aunque la lance la calle y el sindicato de inquilinas de lo que estamos hablando es de conflicto de las clases trabajadoras, porque la lucha de clases nunca se terminó sino que se redobló; y porque pese a que tuviéramos el triple de sueldo seguiría siendo un absoluto disparate, un atraco y una estafa el precio de la vivienda. Estamos hablando de que las y los trabajadores no pueden pagar su vivienda. Punto. Hay que intervenir el mercado y también el sistema económico capitalista. Hay que sacar la especulación de la ecuación de la vivienda y las políticas inmobiliarias (y de paso de la educación y la sanidad públicas). Hay que luchar y hacerlo todas y todos juntos por erradicar tanto fascismo y tanto neoliberalismo y volver a construir una sociedad más justa y fraterna.

Ya antes de la convocatoria oficial de la Huelga las derechas que votaron en contra contra los decretos por la vivienda, sistemáticamente y ya antes del día 2 de octubre (en enero, junio y julio de este año), salieron a reprochar y criticarla como una Huelga “contra la oposición y no contra el gobierno”. También la patronal la censuró a través de su presidente re-elegido recientemente por un sueldo anual de más de 400.000 euros (que sepamos). Evidentemente es a estos sujetos a la miseria humana que protegen a quienes no les conviene la huelga.

En España sigue habiendo, y los hay de base, casi 2 millones y medio de parados. Muchos de ellos expulsados de facto del “mercado” laboral. Se ha seguido desahuciando a un ritmo de más de 500 desalojos al día -la mayoría “pacíficos”, esto es, que los habitantes de la vivienda la abandonan tras la presión y la injusticia aplicada a favor del capital-. Cerca de 5 millones de personas tienen serias dificultades para llenar la cesta de la compra. Una crisis que nació en 2007 y no se ha resuelto para la clase trabajadora, sino que se salvó a la élite propietaria y especuladora con los servicios públicos de todos. Estos, salud, educación, servicios sociales e incluso las emergencias se han sacrificado para que no caiga la rentabilidad ni tampoco dejen de aumentar los privilegios de la minoría. Por lo tanto, hay razones de sobra para la Huelga General.

España, y casi toda Europa también, es un país des-cohesionado y con una desigualdad galopante. Con una minoría cada vez más elitista y más avariciosa que oprime a unas clases populares y trabajadoras desclasadas para las que quedan los recortes y la expulsión del bienestar, mientras se protegen las “inversiones” de los especuladores que malvendían el patrimonio de todos en los casinos bursátiles para su goce privado. De hecho, es muy buena noticia una convocatoria de Huelga General porque nos pone a todos, y especialmente a ellos, en aviso de lo que tiene que ocurrir si los reaccionarios, incompetentes, corruptos y fascistas llegan al poder.

Un país que mantiene y potencia una legislación autoritaria (la Ley Mordaza que eso si que es un debe del gobierno no haberla derogado), con la judicatura y las policías más fascistas de Europa (y mira que hay nivel), que es incapaz de llegar a consensos y pactos por el bien común (contra el cambio climático, para protegernos de la IA y los tecnócratas extranjeros, para garantizar la protección constitucional de la vivienda o el mundo del trabajo, para asegurar la educación y la sanidad públicas, o la organización de la gestión de emergencias, etc., etc.). Que amenazó y volverá a hacerlo a quien piense distinto (catalanes, vascos, anti-capitalistas, ecologistas, feministas,…). Qué potencia un hiper-centralismo en el estado mientras ahoga al mundo rural y a otras identidades culturales provocando dolor y un deterioro territorial colosal. Que es proclive a la corrupción y el latrocinio, y que finalmente echa a la gente de sus casas. Con una élite política, fundamentalmente de las derechas, con un apoyo mediático y empresarial firme, porque les conviene, que es manifiestamente incompetente e interesada en laminar la vida de las personas pobres. Por todo esto la Huelga General es necesaria y urgente.

No podemos olvidar que somos la Europa pobre (junto a Portugal, Grecia, Irlanda, pero también Italia). Los países periféricos castigados con la frugalidad y la austeridad mal ejercida. Y tampoco se debe perder en la perspectiva de que lo que está haciendo aguas a nivel global es el capitalismo ultra liberal. Que por eso lleva años sacando a pasear el fascismo más ultra para protegerse y perpetuarse porque para quienes lo dominan es muy rentable. Es el momento de luchas coordinadas y solidarias que atiendan a una respuesta global por una enmienda total del sistema. No vale con actualizaciones o re-fundaciones. Es necesario construir una economía y unas sociedades al servicio de todas y todos. Sin distinciones de ningún tipo. Un mundo globalizado exige una economía del bienestar global extendida a todas las sociedades. Y hacerlo de manera transversal a través de la situación de la vivienda, que en Europa y en casi todo el mundo, vive una burbuja perenne, es una oportunidad que no se debe dejar pasar.

Por esto mismo, la Huelga General del próximo día 11 de noviembre no puede quedarse en los centros de trabajo, ni tampoco en una mañana de paro antes de las manifestaciones en Madrid o en las capitales de provincia. Es perentorio parar todo. Empezando por todo y cualquier consumo. Tenemos que ir juntas a la huelga ciudadana donde todas las personas entiendan su importancia y la necesidad que tienen de expresarse y aportar. Incluidas las personas no productivas como estudiantes y jubiladas. También los precarios y los trabajadores de mierda, especialmente hoy los esclavos de los oligarcas tecnológicos. Falsos autónomos explotados inmisericordemente llueva, nieve o haga 40 grados. No pidáis que os lleven comida o transporte. No atendáis ninguno de estos “servicios” que son una esclavización contemporánea.

Por supuesto, de aquí hasta el día de la huelga, y seguro después, oiremos en las tertulias y declaraciones de la derecha y sus voceros, pedir la protección del “derecho al trabajo”. El día de huelga es el único día que importa el derecho constitucional al trabajo. Los otros 364 es prescindible. Porque esos 364 días, 365 si es bisiesto, los empresarios despiden. Los empresarios el resto de días no tienen problemas en deslocalizar sus negocios. En cambiar unilateralmente las condiciones de trabajo, en subcontratar tareas, automatizar funciones, en utilizar falsos autónomos, en precarizar las relaciones laborales,… Sus políticos y jueces no tienen reparos en darles cobertura, y las policías y guardias civiles acuden raudos a proteger la propiedad de los medios de producción y fundamentalmente la propiedad de exprimir más a la masa laboral. Los otros 364 días los medios de comunicación del sistema defienden el derecho de los patronos a hacer lo que les de la gana. Incluidos cagarse y mearse en el derecho al trabajo.

Y también los otros 364 días se sigue desahuciando.

Por eso esta Huelga General tiene que ser, necesariamente, la palanca de cambio que aúne todas las sensibilidades de izquierda, progresistas y por la dignidad de las personas. Tiene que ser la Huelga por la vivienda, pero por el trabajo. Y también la huelga por la igualdad de género y también de trato entre todas las personas. Tiene que ser la huelga para lanzar una lucha contra la pobreza y la desigualdad. Y ha de ser la huelga que les diga a las élites que no vamos a pagar sus facturas ni sus pérdidas. Qué se acabó jugar al casino con nuestras vidas. Y que no vamos a dejar que las administraciones paguen con nuestros servicios públicos, con nuestro futuro y nuestro bienestar sus malas decisiones. Qué no vamos a pagar, ni nosotros, ni los pueblos pobres, su responsabilidad en el cambio climático. Basta ya.

Esta Huelga General del 11 de noviembre es por la vivienda. Se hará 18 días antes de las elecciones Generales del 29 de noviembre (Día Internacional de Solidaridad con el pueblo Palestino). Y es también por el trabajo. Y es por supuesto, contra un sistema corrupto, inmoral y letal que nos hace menos humanos. Es por lo tanto, una huelga anti-capitalista. Y es una Huelga General por España, por un país más justo y fraterno. Qué tenga futuro. Y qué sepa quién tiene responsabilidad y culpabilidad en esta situación. Qué políticas son injustas, inmorales, anti-patrióticas y una estafa del caudal democrático. Qué progrese hacia la justicia social y hacia un bienestar mayor para todas y todos. Qué sea más fuerte para los retos que ya están aquí.



El miércoles 7 de octubre a las 9 de la noche, mientras se preparaba el anuncio de la convocatoria de Huelga General en una rueda de prensa conjunta entre el sindicato de inquilinas, CC.OO y UGT llegaba la noticia del fallecimiento de Mari Carmen Abascal.

El símbolo y detonante de esta revolución fallecía en el hospital Gregorio Marañón víctima del sistema y de la avaricia amparada de los especuladores. Un homicidio que cargará en las conciencias de quienes han permitido por acción, por omisión, por votos y por decisiones judiciales o policiales, que echarán de su casa a esta mujer tras un proceso de desahucio que como todos, dura muchos años y deja a las personas trabajadoras al filo de su aguante y con su salud más que deteriorada. Y una muerte que ha exacerbado aún más la rabia y la indignación de un país y unas clases trabajadoras hartas de ser secuestradas por la inmundicia humana propietaria.

Qué su muerte no caiga en el olvido. Qué su ejemplo de lucha siga siendo la espoleta de la activación social por la vivienda y por una mayor dignidad para las clases trabajadoras.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Inicio del curso político para los ciudadanos y ciudadanas


 

Arranca en estas fechas el curso político 2026-2027 en España que acabará con las elecciones generales en julio del año que viene. Con ellas se cierra la XV Legislatura de la democracia del reino de España tras la transición española que siguió a la dictadura franquista.

A estas elecciones generales o de ámbito nacional -a las Cortes Generales, es decir Congreso de los Diputados y Senado-, le anticiparán en un par de meses las elecciones municipales y autonómicas en varias de las autonomías del Estado. Por importancia Madrid, Comunitat Valenciana, Canarias, Baleares, Murcia, Asturias, Cantabria, La Rioja y Castilla La Mancha también pondrán en liza a sus representantes y con ellos a sus gobiernos, por lo que prácticamente la mitad del estado estará llamada a las urnas hasta en 3 ocasiones en uno o dos meses.

Por lo tanto, este curso político se antoja decisivo en el futuro del estado. A saber, si España se suma a la ola reaccionaria que asalta los gobiernos democráticos en buena parte del globo, esencialmente en el hemisferio Occidental (Estados Unidos y América Latina), así como también muchas de las naciones europeas. O si por el contrario, España se mantiene como un dique de la democracia liberal frente a un mayor autoritarismo y al dominio de los marcos de discusión, o mejor dicho de abuso, que la extrema derecha está logrando imponer.

Anticipar los resultados electorales a prácticamente un año vista es un ejercicio inútil y condenado al fracaso. Más si cabe en un caso como España, con una alta política volátil en extremo, muy condicionada a los estados de opinión inducidos desde arriba (habitualmente por la prensa escrita en Madrid y las direcciones empresariales, de los grandes bancos y de los partidos del bipartidismo; ahora dispersada a través de las redes sociales y los personajes que pululan alrededor) y en el que el hartazgo de los votantes tradicionales de la izquierda determinan tanto el voto. Si estos no votan uniendo en unas pocas papeletas el sentir de opiniones y voluntades diversas en torno al feminismo, las cuestiones identitarias o de clase, y las sensibilidades hacia temas tan trascendentes en este momento como la situación de la vivienda, la protección del medio ambiente o la posición internacional y geoestratégica en defensa de los derechos humanos y el anti-fascismo, la victoria para la derecha estará más cerca, porque estos últimos consiguen aunar sus votos sin discrepancia ni casi ausencias.

El ciclo de elecciones autonómicas de esta primavera ha reforzado una tendencia hacia fortalecer los gobiernos de la extrema derecha en coalición entre PP y Vox, y a castigar a los partidos en el gobierno central, en especial al PSOE al que se le presenta una crisis profunda en regiones que tradicionalmente habían votado socialista como puedan ser Andalucía, Extremadura o Aragón. Sin embargo, estos resultados no han tenido la amplitud que buscaba la dirección nacional del PP, sino más bien han demostrado su propia debilidad al tener que volver a ceder y por un margen bastante mayor a los postulados ultras de Vox, lo que a su vez, imposibilita a menos de momento, cualquier acercamiento entre las derechas nacionalistas y burguesas vascas y catalanas, con lo cual o asaltan el umbral de escaños de la mayoría absoluta sin contar con Euskadi o Cataluña, o el período que se abrirá será el de nuevo gobierno de coalición liderado por Pedro Sánchez.

Y es que en la capacidad de resistencia de Sánchez y en el papel central y vertebrador que el PSOE tiene entre las diversas sensibilidades en la política española radica el principal argumento que pueda tener una victoria de la España progresista -con notorios matices-, ante la avalancha ultra a la que, no olvidemos, mantiene y potencia la ola reaccionaria internacional de un capitalismo depredador y oligarca.

Desde luego el gobierno central tiene un desgaste colosal. Son 8 años desde que Pedro Sánchez asumió el poder y se convirtió en Presidente del Gobierno (el segundo más largo en duración de la democracia española). Ocho años de un ataque que no cesa. Que tiene un fuerte carácter personal hacia la deshumanización del personaje y de su familia. Que ha surgido desde la oposición, desde los medios de los emporios mediáticos de la derecha (incluidos los pseudo-medios patrocinados por estos emporios y financiados por las autonomías del PP), y con furibundos ataques de la justicia y los mandos anticorrupción policiales que ahondan en un cada vez mayor desprestigio de estas instituciones entre el pueblo. Y sí, también del goteo de casos de corrupción en torno al PSOE, a su figura o a la de Zapatero que han provocado un desgaste colosal y puesto en solfa la superioridad moral de la izquierda y la propia coherencia y legitimidad de los altos cargos del PSOE. Sean ciertos o no, sean manipulaciones, bulos o campañas orquestadas desde la oposición y de los enemigos internos y externos a la democracia y a un tibio reparto de la riqueza.

Tampoco se debe de olvidar en el período de análisis y reflexión durante este año, la situación de las fuerzas políticas y sociales de la izquierda. Partidos, sindicatos, organizaciones, asocaciones, colectivos y las consiguientes confluencias entre todos estos agentes deben ser puestos a consideración.

Pero lo cierto es que todo este descrédito, que queda por ver si se debe a unas causas concretas verídicas, y no a campañas orquestadas de “el que pueda hacer que haga” (el miserable de Aznar dixit) no ha acabado de abrir las puertas de la Moncloa a esta ola reaccionaria. Hay varias causas:

Una de las primeras es el propio fantochismo y la incapacidad absoluta, moral, política, comunicativa y funcional de quienes aspiran a gobernar el país. Feijoo y Abascal no son más que unos mamarrachos. Unos títeres que responden a las órdenes de los que mandan, y sus silencios y sus palabras dejan a la altura del betún el interés nacional. Sistemáticamente. Y eso, no es favorable para ganar unas elecciones por mucho dinero e interés que se ponga.

Las incongruencias, la inconsistencia mental y discursiva, las fotos con un narco, las asociaciones con ultras que insultan y menosprecian a una España, que aunque se empeñen, ya no es una única, centralizada y gloriosa, impiden, de momento, aunar la suma de apoyos electorales que requieren. Eso si, están cerca. Y además, no se debe olvidar que esta España también es esa Españistan de corrupción y chiringuito. Que no se pierda en perspectiva.

Pero también el gobierno de coalición ha hecho sus cosas buenas. Los datos macro-económicos son excelentes. El proceso de diálogo y Amnistía con Catalunya ha permitido cierta reconciliación entre Catalunya y España, con una normalización que ha rebajado en varios tonos la crispación que el tema identitario provoca entre los españoles. De hecho, sabedores de que este tema ya no funciona, ha quedado desactivado, las derechas apenas lo mencionan, y lo dejan todo a las negociaciones subterráneas que entre derechas burguesas y parasitarias estén llevándose a cabo. Y otro éxito incontestable del actual gobierno que desmorona el argumentario de la derecha en torno a la cohesión territorial está en el fin de los controles fronterizos en Gibraltar.

Y por supuesto, Pedro Sánchez y todo el gobierno han adquirido una notoria trascendencia internacional por su oposición a esta ola reaccionaria que representan personajes como Trump o Netanyahu, con especial énfasis en el genocidio del pueblo palestino. También no ha habido dudas en abrir conflictos diplomáticos con Italia o Dinamarca por las cuestiones migratorias. De hecho, la propia regularización de inmigrantes (más allá de que se abran las puertas a cientos de miles de ciudadanos latinoamericanos no muy proclives a votar izquierda, digámoslo así) no supone ni "una teoría de reemplazo", ni "un efecto llamada", sino que ha ayudado a mejorar las perspectivas económicas y salariales, al fortalecer los escudos sociales así como la hucha de la pensiones. Más allá estará por ver si la política y la sociedad española son capaces de tejer redes de colaboración y asimilación ante una composición demográfica mucho más diversa.

Evidentemente la labor de gobierno también es censurable en muchos temas. En materia laboral estos 8 años se han mejorado las condiciones empezando por una mejor equiparación entre los salarios mínimos españoles con los europeos. Sin embargo, seguimos lejos en las políticas de racionalización de horarios, reducciones de jornadas, mucha mayor beligerancia en torno a la seguridad laboral y los accidentes y enfermedades profesionales, y mejoras de la movilidad y la vida diaria de las clases trabajadoras.

El terrorismo machista sigue ejerciendo su violencia silenciosa con el beneplácito de unas derechas fascistas y machistas que componen todo ello una lacra social. Ha habido fallos en la protección policial y judicial a las mujeres y esto no se debe tolerar. Tampoco se pueden olvidar las polémicas con los socios de gobierno en torno al tema de la dignidad de la mujer y la igualdad entre géneros, pero es preciso recordar quienes amparan la desigualdad, la atacan y pretenden volver a un mundo talibán de dominio abosluto del hombre sobre la mujer. No lo olviden.

Por otro lado, el gasto militar ha seguido creciendo en un contexto de mayor volatidad internacional. Las guerras en Ucrania, Oriente Próximo, Irán y la situación en África han avalado estos impulsos militaristas que además, no discuten la permanencia en la OTAN, mientras sus aliados en el gobierno, y buena parte de la sociedad, está ya cansada y dispuesta a debatir sinceramente sobre la OTAN, la política de bloques y si esto es una estrategia de defensa como se presenta, o en realidad es un sistema de ataque propiciado por la ideología neoliberal y consolidación del imperialismo estadounidense con la complicidad de los países europeos.

Y por supuesto, la vivienda es el principal problema del estado sin atisbo de acuerdos entre las diversas partes y que sigue castigando inter-generacionalmente a las clases trabajadoras. Estas imposibilidades de acuerdo motivadas en buena parte por la cainita actitud de las derechas patrias impiden acuerdos de Estado en otras materias que por ejemplo permitan la defensa de los bienes públicos, en especial la educación y la sanidad (ambas con conflictos laborales y profesionales muy intensos y lejos de solucionar en la maraña de administraciones y competencias), o el más que recurrente e imprescindible Pacto contra el Cambio Climático y en defensa del medio ambiente y el patrimonio natural. De hecho, agosto tuvo la nefasta noticia de la prórroga de la central nuclear de Almaraz. Tampoco es positivo para el gobierno su poca implicación en la defensa de las libertades civiles, y en especial, la de pensamiento, opinión y prensa cuando estas voces han sido atacadas por la ultra derecha y no han encontrado ni la solidaridad, y ni mucho menos, la respuesta enérgica en su defensa por parte del Gobierno. No han hecho nada, y parece que la inacción ha favorecido un abuso creciente de brutalidad policial y la sensación de impunidad, para que las policías ejerzan su labor conforme a un estado de derecho democrático, y sin embargo, ahí los tenemos afianzando a la ultra derecha, anticipando un estado policial. La Ley Mordaza sigue vigente y tampoco en materia de memoria democrática se han dado todos los pasos imprescindibles. Pero aún queda otro factor que no puede pasarse por alto.

En la gestión de las múltiples y concatenadas emergencias que el gobierno de la nación ha tenido que afrontar en estos años radica otra potencia de movilización electoral que el PSOE y sus socios pueden y deben activar. Mientras que la gestión de la pandemia de covid, la situación en el Hierro tras la erupción volcánica de 2021, la de la DANA en Valencia tanto antes, como durante y después de la tragedia, el asalto de la frontera en Ceuta y las subsiguientes crisis migratoria y humanitaria (el episodio de emergencia nacional peor tratado y todavía no resuleto por el gobierno central en estos años), o los episodios de incendios forestales masivos han demostrado la incapacidad absoluta de los mandos políticos de la derecha, así como lo nefasta que resulta su ideología inmoral y reaccionaria con una estrategia de bajadas de impuestos, recortes en servicios públicos (sanitarios, educativos y sí también en emergencias) y asignación de presupuestos en chiringuitos de la derecha (como símbolo el taurino), ha sido el gobierno central los que han tenido que asumir el mando y dotar de eficacia a la respuesta institucional y administrativa que todas estas emergencias han ido reclamando. Aún con matices, críticas y propuestas para mejorar estas respuestas, el ciudadano debe extraer sus propias conclusiones y comparar cómo se ha sentido ante una catastrofe natural o humana cuando gobiernan unos u otros. Y la principal, es que mientras el gobierno central muestra capacidad resolutiva, implicación y voluntad de acuerdos y trabajo común por solucionar los problemas, la derecha regiendo administraciones o desde la oposición, solo se limita a poner palos en las ruedas, a mostrar su inoperancia y su sinvergoncería en vender el patrimonio de todos, y otras veces a tapar su incapacidad atacando a quien ha venido a salvarles el culo.

De hecho, en cuanto a las elecciones autonómicas y municipales en el horizonte es muy importante que el electorado analice y saque sus propias conclusiones para hacerse valer y defenderse de las agresiones que el capital perpetra con el consentimiento, cuando no, el enérgico apoyo de casi todos los ayuntamientos y autonomías que están en manos de la derecha.

No hay gran ciudad del estado español, ni área regional, que no estén siendo pasto de la degradación del entorno natural y de la propia convivencia. El turismo desatado, auspiciado por la economía del pelotazo ha convertido cualquier espacio en un lugar y un momento sobre el que extraer la riqueza económica denigrando los derechos y el bienestar de los habitantes, y de hecho convirtiéndolos en ciudadanos de tercera, totalmente prescindibles si a la ciudad (o al pueblo, o a la playa, o a la montaña) llegan turistas con dinero en el bolsillo. Especialmente si pensamos en ciudades como Málaga, Valencia, los archipiélagos, Galicia, y por supuesto, y dominando el debate público, Barcelona y Madrid.

Por lo tanto, todos estos ayuntamientos y los gobiernos regionales que caducan mandato en 8 meses deben ser puestos bajo el análisis racional, la crítica constructiva y la reflexión sobre qué modelo de sociedad queremos para nuestros municipios y autonomías.

Temas decisivos como las políticas de vivienda, de movilidad, de protección del medio ambiente y tratamiento de los residuos, de gestión de los espacios, los recursos naturales (especialmente el agua potable) y de las emergencias, las políticas públicas de empresa y sectores productivos (qué y cómo se produce en cada espacio), la defensa de los ciudadanos en su rol de consumidor o de vecinos de un lugar, la protección del patrimonio y de la cultura, entre otras, son políticas traspasadas a las Comunidades Autónomas y a los Ayuntamientos y sus organismos derivados (diputaciones, consejos comarcales, consejos insulares, mancomunidades, etc.) y son quienes las deben de ejercer para beneficio del pueblo. Es el momento de exigir una política municipal y autonómica centradas en el bien común.

Sería inabordable para mi hablar qué retos particulares tienen que afrontar cada una de estas autonomías y la miriada de ayuntamientos que serán elegidos en mayo de 2027. Además, convendría hacerlo con un mayor conocimiento del contexto actual y fundamentalmente, de los problemas y necesidades que van teniendo los vecinos y habitantes. Sin embargo, centrándose en los grandes temas expuestos en el párrafo anterior, y haciéndolo con un sentido público de gestión sincera y eficaz por el beneficio colectivo, buena parte de ellos podrían ir solucionándose para goce de toda la población.

Por todo esto, es un año muy importante y lo es, fundamentalmente, para las y los electores. Es la ciudadanía la que tiene ante sí una etapa trascendente de su vida y de su país. Y es sobre su acción política, simplificada en el acto de la votación donde debe ejercer su derecho y deber democráticos con una clara y sincera reflexión en el bien común y en la prosperidad del estado. Es a lo que se reduce el papel ciudadano en la democracia liberal, toda vez que se han desmontando las herramientas de conflicto colectivo y de expresión y actuación social, y que el propio sistema no iba a permitir que el pueblo, en bruto, tomará sus decisiones de acuerdo a sus necesidades, principios y posibilidades. Aún con todo, es el momento de preocuparse y de hacer los deberes que como ciudadano todos tenemos obligación y necesidad de acometer ante unas elecciones. Se trata de exigir y conseguir una información veraz, que aporte datos y que nos permita discernir el sentido de nuestras opiniones, el contraste de alternativas, el análisis de hechos, de causas y de consecuencias, y en definitiva, la decisión que hayamos de tomar. Hacerlo de forma sosegada y razonada, no dejándose llevar por impulsos, ni por los forofismos de partido sería lo ideal. Pero por desgracia, en España no funcionamos así.

sábado, 2 de mayo de 2026

La coyuntura del nuevo ciclo electoral


El año 2025 acabó con denuncias por acoso sexual en varias de las federaciones regionales del PSOE. Se sumaban a las investigaciones por corrupción abiertas desde el verano que por un lado, tensionaban las relaciones en el seno del gobierno de coalición, y por el otro, catapultaban aún más, a la extrema derecha que desgraciadamente no van a tener problema en ganar una mayoría absoluta para formar gobierno con un acuerdo PP+Vox. El drama de una izquierda en perpetua desunión y disputa, sumado a un PSOE agotado, del que ya parece ni siquiera la pujanza internacional de Pedro Sánchez como enemigo nº1 de Trump y Netanyahu pueda revertir la situación, provocan mayor desazón al trabajador y trabajadora que ven como sus derechos y condiciones de vida, ya difíciles per se, y también, por qué no decirlo, por la tibieza en materia económica de un PSOE entregado sin remisión al neoliberalismo, se pueden poner en peligro de forma irremediable.

Por si esto no fuera poco, que no lo es, se añade la crisis social vigente desde 2002, y que ha ido a más cada año y cada crisis económica capitalista, de la vivienda, tanto en alquiler como en propiedad. Son varias generaciones ya las que tenemos tremendas dificultades, cuando no imposibilidades, para adquirir un lugar donde vivir. Y ante esta reclamación social e intergeneracional, que ni siquiera sirve para poner en orden a todos los partidos para encontrar una solución, la legislatura amenaza con cerrarse de forma abrupta y abrir un espacio que no va a ser mejor para España, ni para su ciudadanía, su patrimonio y sus derechos.

En cualquier caso si en este contexto de bloqueo político, le añadimos la ofensiva trumpista de las élites expresada a través de los medios de comunicación, tanto de masas, como por las redes sociales, y la absoluta laminación de la conciencia de clase y la activación política y social en el conflicto de las clases bajas y sus teóricos representantes, nos encontramos en una situación lamentable y donde la ilusión no aparece por ninguna parte.

Y todo esto con un nuevo ciclo electoral en marcha que tiene que acabar en las elecciones generales, en teoría si no hay un adelanto o más remedio, en junio del año que viene. Extremadura, Aragón y Castilla y León han abierto la veda al dinamitarse los tibios pactos entre ultraderechas donde se repartían los recursos de todos. Al no llegar a acuerdos, o directamente, bajo cálculos partidistas tremendamente errados, se llamó al voto en estas Comunidades Autónomas con el mismo resultado: Mayoría absoluta de la extrema derecha, con auge de Vox incluido, lo que ha debilitado a los líderes del PP que aunque revalidan mandato lo hacen atados con más fuerzas por los ultras y descalabro general de la izquierda. Sólo en Extremadura la confluencia electoral entre Podemos, IU y Sumar consiguió parar el golpe, pero teniendo en cuenta el batacazo histórico del PSOE. La cosa no pinta bien para los siguientes comicios, en Andalucía a mediados de mes de mayo, y ni siquiera candidaturas con ministros del gobierno garantizan, ya no la victoria, sino simplemente no perder más diputados autonómicos. Un desastre sin paliativos.

Explicar las causas es complicado cuando las tendencias que se apuntan se están marcando en regiones concretas. Estas de momento son las más extensas, con fuerte presencia del sector primario y del ámbito rural. Poblaciones envejecidas y una fortísima emigración de las personas jóvenes y más preparadas. En todas ellas, como digo y hasta el momento la derecha extrema ha arrasado. Sin duda, su presencia en el mundo rural de caciques (sin olvidar a los periódicos regionales) y su disputa contra todo lo que suena a woke, Agenda2030 o Unión Europea que limita a los agricultores y añade burocracia, explica buena parte del resultado, pero no en su totalidad. Como tampoco lo hace el desgaste en la labor de gobierno central. Tiene que haber algo más.

Hablamos del desgaste de gobierno como parte importante, y aquí entra la construcción del actual PSOE dominado sin discrepancia (desde 2017) por Pedro Sánchez. Quizás esta estructura se encuentra ya lo suficientemente debilitada como para no responder a las necesidades de cada territorio. Otra buena parte del actual estado de descalabro es la desmovilización colosal de la sociedad, absolutamente atomizada, individualizada, e incapaz primero de reconocer sus propios problemas, y después, de plantear reclamaciones y soluciones a los mismos. De hecho, si se moviliza, lo hace hacia la derecha escorada por la opinión de un supuesto ataque a todo lo español, lo identitario o lo que nos define. El problema resulta ser los inmigrantes, los musulmanes, las mujeres, los maricas, y no la cada vez más ancha desigualdad social, la pérdida de dignidad y derechos de los trabajadores, el machismo, la xenofobia, la corrupción y la tendencia más acusada a malvender el patrimonio de todos a los buitres de aquí o allí.

Sin embargo, con los escrutinios ya hechos, los parlamentos autonómicos reconfigurándose y nombrando presidentas y presidentes regionales más atados por los ultras lo que tenemos es una vuelta de tuerca más a la ofensiva reaccionaria. Celebran acuerdos donde quieren poner en valor una prioridad nacional, que haga frente a las teorías de reemplazo y de según ellos, desmontaje de lo tradicional, lo católico y lo español.

A mi me gustaría saber qué prioridad nacional es la que quieren:

Habrá prioridad nacional cuando norte europeos se quieran comprar una casa “a tocateja” en el Mediterráneo español o en las islas, tensionando el mercado inmobiliario, subiendo los precios una barbaridad para las personas que trabajan, cotizan y habitan esos lugares. Y qué decir, de los fondos buitres especuladores, algunos también son patrios claro pero la mayoría son o se radican en el extranjero, que adquieren viviendas al por mayor, echando a los vecinos de los pisos, de los bloques y de los barrios, pero eso sí, inflamando la ganancias especulativas.

También estaría bien si esa prioridad nacional se tendrá en cuenta cuando los jubilados blancos norte-europeos aparezcan por las consultas y urgencias de la sanidad pública a operarse de sus achaques, en un sistema en el que no han cotizado y del que se aprovechan. A veces aprovechando para traerse a sus familiares, y casi siempre, sin hablar “ni un poquito de españolo”.

Qué va a pasar por esas plataforma de tecnócratas basadas en el neo-feudalismo cibernético. Que trampean la legislación nacional en materia laboral, de derechos de los consumidores o en sostenibilidad ambiental. Que cotizan fuera de este país extrayendo capital y dejando consecuencias que tarde o temprano se tendrán que subsanar y pagar con los recursos de todos.

Que una pareja que el año pasado tenía intención de comprar una casa, para arraigarse en un territorio, y al final, veían como sus ilusiones se desvanecían ante los problemas legales de la vivienda, incluida su manifiesta ilegalidad comprobada a posteriori, y que ahora, un año después, ven como la misma propiedad sigue siendo manifiestamente ilegal y vuelve a salir “al mercado” con un precio de un 15% superior. ¿Qué prioridad nacional nos queda a nosotros?



Sin embargo, y volviendo a la conyuntura actual, mal haríamos en lamentarnos continuamente y dar el partido por perdido. Hay partido. Aunque los resultados en estas regiones, y el que se aventura para Andalucía, es horrendo y un ataque a la dignidad y el futuro de las personas y de los territorios, ni Extremadura es España, ni tampoco lo son Aragón o Andalucía. Tampoco Madrid, eh, y ni mucho menos, Galicia, Euskadi o Catalunya. Cada región de este país tiene un pasado, una realidad y unas expectativas propias y separadas, y por eso mismo, pensar que porque los aragoneses hayan dado una mayoría absoluta a la extrema derecha para seguir teniendo un presidente autonómico impresentable y faltón, vaya a suceder lo mismo en Asturias, Canarias o en Madrid. Incluso ante unas elecciones generales, con sus propias condiciones, el escrutinio en una misma región puede ser muy distinto. Los factores de la propia consulta y de la reflexión y decisión del electorado darán resultados distintos. Sobretodo si se reacciona y desde la izquierda se decide cerrar ese proceso de candidaturas comunes o de frente popular que nos defienda, a toda la clase trabajador en su conjunto, y a las mujeres, los inmigrantes y otros colectivos en sus propias especificidades.

Primero porque esa estructura de Pedro Sánchez en el PSOE se basa en la premisa de haber demolido las tradicionales baronías territoriales, precisamente en estas regiones “pobres” agrarias y de carne de migración que hace no tanto condicionaban el discurso del partido socialista. Hace ya mucho que el PSOE perdió Andalucía, “nunca” ha tenido acceso a Castilla y León y en 2023 volvió a ceder Extremadura y Aragón, llevando con ello a la irrelevancia a personajes como Ibarra o Lamban y dejando solo a Page como una anomalía interna casi del tipo de una mascota.

Sin embargo, al mismo tiempo que perdía poder territorial en el sur, el PSOE se ha fortalecido en Euskadi donde es imprescindible. Y ha ganado Catalunya. Regiones o naciones donde la derecha españolista es residual ante la fuerza de las derechas nacionalistas.

Y por encima de todo, muy mal haríamos si extrapolásemos los resultados de estos comicios parciales y autonómicos a lo que vaya a suceder en Madrid, donde, nos guste o no, está la batalla. Y el dinero.

Si nos ceñimos a los resultados España camina de la mano de la ola reaccionaria global hacia un fascismo y un ultraliberalismo radical y anti-humano. Además, se afianza el bipartidismo tras la crisis que vivió entre 2014 y 2018, pero un bipartidismo nuevo. Con un PSOE que ido ha capturado progresivamente a los votantes de las formaciones a su izquierda (que no sus planteamientos o programa), pero que ha perdido los votantes “bisagra” de centro que pueden votar a derecha o izquierda. Y el PP ha perdido su poder, fundamentalmente por su lado más extremo, donde se hace cada vez más fuerte una formación ultra y fascista que radicaliza los mensajes y las prácticas de los populares. Enhorabuena a los premiados.

Además, los ultras han tenido el acierto o la suerte de no verse afectados por los descalabros en gobierno que ha afectado a sus teóricos aliados del PP. En Valencia, en Extremadura o incluso en Madrid, mientras que por su parte, la izquierda, también se ve afectada por formar parte del gobierno de coalición.

Al final, el desgaste y el achicarramiento de líderes y propuestas de izquerda se lo han llevado estos partidos, y Sánchez y el PSOE han mantenido mal que bien su situación, recolectando las cenizas de estos en un renovado llamamiento al voto útil. Y en la derecha extrema, Vox parasita al PP, le acorrala, le lleva a discursos reaccionarios y abiertamente fascistas como todo lo que tenga que ver con cuestiones identitarias, y estos tienen que blanquearlos para poder gobernar, con lo que consiguen es afianzar las posturas más radicales. Y eso que Vox lleva ya casi un año de escándalo interno en escándalo interno, saltando las disputas y miserias cuando no se ponen de acuerdo en repartirse las arcas públicas, debilitando ese mismo estado país que dicen defender y a las clases trabajadoras, que deberían haber llevado a un deterioro fuerte de su poder electoral. Solo basta con recordar lo que ha sucedido con partidos como Podemos, por ejemplo, con lo cual habría que también valorar el factor social y el sentir por lo menos tradicional o conservador de buena parte de la población, por no decir, abiertamente fascista. Desde luego, los lamentos y denuncias de “falta de democracia interna” suenan a choteo si no fuera, porque al final lo que están haciendo es usurpar la política, llevarla a un terreno insidioso y alejado de los problemas de la gente, y dar un espectáculo lamentable.

Todo ello porque arrastrado por los bulos y las mentiras propias de la ofensiva ultraderechista, así como, los marcos neoliberales impuestos por el sistema, la izquierda se siente atada y sin capacidad de respuesta, para hacer ver a la sociedad la realidad de los problemas. Quién y por qué se beneficia. Quién sale perjudicado y cuáles son las políticas efectivas que hagan un país mejor, una sociedad más justa y con mayor futuro.

Seguimos teniendo semanas de crónicas judiciales por casos de corrupción del bipartidismo y sus agentes de renovación. Volvemos a estar presos de una cotidianidad falsa y manipulada que ya ni siquiera permite una transformación reformista del estado y sus diversas disfunciones. Contra más para plantear y aspirar a cambios revolucionarios de amplio calado que hablen de las condiciones de vida y de trabajo de al gente. Una vez más es necesario que como sociedad nos activemos, desde lo individual hasta lo colectivo y sectorial. Y esto se tiene que hacer tanto autónomamente, como de la mano de partidos y movimientos a la izquierda del PSOE, que recojan todas las demandas, que fortalezcan las comunidades, las protejan y aporten espacios de discusión, socialización y movilización colectiva que puedan plantear alternativas a esta ola reaccionaria e identitaria, que lo que hace, es que no cambien las políticas económicas que esclavizan al pueblo.

Se trata por lo tanto de propuestas radicales que desde el conflicto, en la calle, en los trabajos y en las instituciones, pueda ser resistente ante este auge fascista. Ser más radicales con ellos, porque ellos defienden este mal-estado de las cosas distrayendo la atención. Porque no debemos permitir que mientras se convierte en “normal” o en “tolerable” la laminación del diferente o políticas económicas ultraliberales, y que al mismo tiempo se presenten como “radicales” o “utópicas” medidas exitosas más que desmotradas por la justicia social o el estado de bienestar. Y porque no podemos renunciar a transformaciones radicales del sistema económico, para hacerlo más humano, más justo, más garantista, más sostenible y con más futuro y dignidad.

 

La Revolución Francesa de 1789

 Prise de la Bastille (1789), de Jean-Pierre Houël   La Revolución Francesa es el acontecimiento que originó el mundo tal y como lo c...