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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Inicio del curso político para los ciudadanos y ciudadanas


 

Arranca en estas fechas el curso político 2026-2027 en España que acabará con las elecciones generales en julio del año que viene. Con ellas se cierra la XV Legislatura de la democracia del reino de España tras la transición española que siguió a la dictadura franquista.

A estas elecciones generales o de ámbito nacional -a las Cortes Generales, es decir Congreso de los Diputados y Senado-, le anticiparán en un par de meses las elecciones municipales y autonómicas en varias de las autonomías del Estado. Por importancia Madrid, Comunitat Valenciana, Canarias, Baleares, Murcia, Asturias, Cantabria, La Rioja y Castilla La Mancha también pondrán en liza a sus representantes y con ellos a sus gobiernos, por lo que prácticamente la mitad del estado estará llamada a las urnas hasta en 3 ocasiones en uno o dos meses.

Por lo tanto, este curso político se antoja decisivo en el futuro del estado. A saber, si España se suma a la ola reaccionaria que asalta los gobiernos democráticos en buena parte del globo, esencialmente en el hemisferio Occidental (Estados Unidos y América Latina), así como también muchas de las naciones europeas. O si por el contrario, España se mantiene como un dique de la democracia liberal frente a un mayor autoritarismo y al dominio de los marcos de discusión, o mejor dicho de abuso, que la extrema derecha está logrando imponer.

Anticipar los resultados electorales a prácticamente un año vista es un ejercicio inútil y condenado al fracaso. Más si cabe en un caso como España, con una alta política volátil en extremo, muy condicionada a los estados de opinión inducidos desde arriba (habitualmente por la prensa escrita en Madrid y las direcciones empresariales, de los grandes bancos y de los partidos del bipartidismo; ahora dispersada a través de las redes sociales y los personajes que pululan alrededor) y en el que el hartazgo de los votantes tradicionales de la izquierda determinan tanto el voto. Si estos no votan uniendo en unas pocas papeletas el sentir de opiniones y voluntades diversas en torno al feminismo, las cuestiones identitarias o de clase, y las sensibilidades hacia temas tan trascendentes en este momento como la situación de la vivienda, la protección del medio ambiente o la posición internacional y geoestratégica en defensa de los derechos humanos y el anti-fascismo, la victoria para la derecha estará más cerca, porque estos últimos consiguen aunar sus votos sin discrepancia ni casi ausencias.

El ciclo de elecciones autonómicas de esta primavera ha reforzado una tendencia hacia fortalecer los gobiernos de la extrema derecha en coalición entre PP y Vox, y a castigar a los partidos en el gobierno central, en especial al PSOE al que se le presenta una crisis profunda en regiones que tradicionalmente habían votado socialista como puedan ser Andalucía, Extremadura o Aragón. Sin embargo, estos resultados no han tenido la amplitud que buscaba la dirección nacional del PP, sino más bien han demostrado su propia debilidad al tener que volver a ceder y por un margen bastante mayor a los postulados ultras de Vox, lo que a su vez, imposibilita a menos de momento, cualquier acercamiento entre las derechas nacionalistas y burguesas vascas y catalanas, con lo cual o asaltan el umbral de escaños de la mayoría absoluta sin contar con Euskadi o Cataluña, o el período que se abrirá será el de nuevo gobierno de coalición liderado por Pedro Sánchez.

Y es que en la capacidad de resistencia de Sánchez y en el papel central y vertebrador que el PSOE tiene entre las diversas sensibilidades en la política española radica el principal argumento que pueda tener una victoria de la España progresista -con notorios matices-, ante la avalancha ultra a la que, no olvidemos, mantiene y potencia la ola reaccionaria internacional de un capitalismo depredador y oligarca.

Desde luego el gobierno central tiene un desgaste colosal. Son 8 años desde que Pedro Sánchez asumió el poder y se convirtió en Presidente del Gobierno (el segundo más largo en duración de la democracia española). Ocho años de un ataque que no cesa. Que tiene un fuerte carácter personal hacia la deshumanización del personaje y de su familia. Que ha surgido desde la oposición, desde los medios de los emporios mediáticos de la derecha (incluidos los pseudo-medios patrocinados por estos emporios y financiados por las autonomías del PP), y con furibundos ataques de la justicia y los mandos anticorrupción policiales que ahondan en un cada vez mayor desprestigio de estas instituciones entre el pueblo. Y sí, también del goteo de casos de corrupción en torno al PSOE, a su figura o a la de Zapatero que han provocado un desgaste colosal y puesto en solfa la superioridad moral de la izquierda y la propia coherencia y legitimidad de los altos cargos del PSOE. Sean ciertos o no, sean manipulaciones, bulos o campañas orquestadas desde la oposición y de los enemigos internos y externos a la democracia y a un tibio reparto de la riqueza.

Tampoco se debe de olvidar en el período de análisis y reflexión durante este año, la situación de las fuerzas políticas y sociales de la izquierda. Partidos, sindicatos, organizaciones, asocaciones, colectivos y las consiguientes confluencias entre todos estos agentes deben ser puestos a consideración.

Pero lo cierto es que todo este descrédito, que queda por ver si se debe a unas causas concretas verídicas, y no a campañas orquestadas de “el que pueda hacer que haga” (el miserable de Aznar dixit) no ha acabado de abrir las puertas de la Moncloa a esta ola reaccionaria. Hay varias causas:

Una de las primeras es el propio fantochismo y la incapacidad absoluta, moral, política, comunicativa y funcional de quienes aspiran a gobernar el país. Feijoo y Abascal no son más que unos mamarrachos. Unos títeres que responden a las órdenes de los que mandan, y sus silencios y sus palabras dejan a la altura del betún el interés nacional. Sistemáticamente. Y eso, no es favorable para ganar unas elecciones por mucho dinero e interés que se ponga.

Las incongruencias, la inconsistencia mental y discursiva, las fotos con un narco, las asociaciones con ultras que insultan y menosprecian a una España, que aunque se empeñen, ya no es una única, centralizada y gloriosa, impiden, de momento, aunar la suma de apoyos electorales que requieren. Eso si, están cerca. Y además, no se debe olvidar que esta España también es esa Españistan de corrupción y chiringuito. Que no se pierda en perspectiva.

Pero también el gobierno de coalición ha hecho sus cosas buenas. Los datos macro-económicos son excelentes. El proceso de diálogo y Amnistía con Catalunya ha permitido cierta reconciliación entre Catalunya y España, con una normalización que ha rebajado en varios tonos la crispación que el tema identitario provoca entre los españoles. De hecho, sabedores de que este tema ya no funciona, ha quedado desactivado, las derechas apenas lo mencionan, y lo dejan todo a las negociaciones subterráneas que entre derechas burguesas y parasitarias estén llevándose a cabo. Y otro éxito incontestable del actual gobierno que desmorona el argumentario de la derecha en torno a la cohesión territorial está en el fin de los controles fronterizos en Gibraltar.

Y por supuesto, Pedro Sánchez y todo el gobierno han adquirido una notoria trascendencia internacional por su oposición a esta ola reaccionaria que representan personajes como Trump o Netanyahu, con especial énfasis en el genocidio del pueblo palestino. También no ha habido dudas en abrir conflictos diplomáticos con Italia o Dinamarca por las cuestiones migratorias. De hecho, la propia regularización de inmigrantes (más allá de que se abran las puertas a cientos de miles de ciudadanos latinoamericanos no muy proclives a votar izquierda, digámoslo así) no supone ni "una teoría de reemplazo", ni "un efecto llamada", sino que ha ayudado a mejorar las perspectivas económicas y salariales, al fortalecer los escudos sociales así como la hucha de la pensiones. Más allá estará por ver si la política y la sociedad española son capaces de tejer redes de colaboración y asimilación ante una composición demográfica mucho más diversa.

Evidentemente la labor de gobierno también es censurable en muchos temas. En materia laboral estos 8 años se han mejorado las condiciones empezando por una mejor equiparación entre los salarios mínimos españoles con los europeos. Sin embargo, seguimos lejos en las políticas de racionalización de horarios, reducciones de jornadas, mucha mayor beligerancia en torno a la seguridad laboral y los accidentes y enfermedades profesionales, y mejoras de la movilidad y la vida diaria de las clases trabajadoras.

El terrorismo machista sigue ejerciendo su violencia silenciosa con el beneplácito de unas derechas fascistas y machistas que componen todo ello una lacra social. Ha habido fallos en la protección policial y judicial a las mujeres y esto no se debe tolerar. Tampoco se pueden olvidar las polémicas con los socios de gobierno en torno al tema de la dignidad de la mujer y la igualdad entre géneros, pero es preciso recordar quienes amparan la desigualdad, la atacan y pretenden volver a un mundo talibán de dominio abosluto del hombre sobre la mujer. No lo olviden.

Por otro lado, el gasto militar ha seguido creciendo en un contexto de mayor volatidad internacional. Las guerras en Ucrania, Oriente Próximo, Irán y la situación en África han avalado estos impulsos militaristas que además, no discuten la permanencia en la OTAN, mientras sus aliados en el gobierno, y buena parte de la sociedad, está ya cansada y dispuesta a debatir sinceramente sobre la OTAN, la política de bloques y si esto es una estrategia de defensa como se presenta, o en realidad es un sistema de ataque propiciado por la ideología neoliberal y consolidación del imperialismo estadounidense con la complicidad de los países europeos.

Y por supuesto, la vivienda es el principal problema del estado sin atisbo de acuerdos entre las diversas partes y que sigue castigando inter-generacionalmente a las clases trabajadoras. Estas imposibilidades de acuerdo motivadas en buena parte por la cainita actitud de las derechas patrias impiden acuerdos de Estado en otras materias que por ejemplo permitan la defensa de los bienes públicos, en especial la educación y la sanidad (ambas con conflictos laborales y profesionales muy intensos y lejos de solucionar en la maraña de administraciones y competencias), o el más que recurrente e imprescindible Pacto contra el Cambio Climático y en defensa del medio ambiente y el patrimonio natural. De hecho, agosto tuvo la nefasta noticia de la prórroga de la central nuclear de Almaraz. Tampoco es positivo para el gobierno su poca implicación en la defensa de las libertades civiles, y en especial, la de pensamiento, opinión y prensa cuando estas voces han sido atacadas por la ultra derecha y no han encontrado ni la solidaridad, y ni mucho menos, la respuesta enérgica en su defensa por parte del Gobierno. No han hecho nada, y parece que la inacción ha favorecido un abuso creciente de brutalidad policial y la sensación de impunidad, para que las policías ejerzan su labor conforme a un estado de derecho democrático, y sin embargo, ahí los tenemos afianzando a la ultra derecha, anticipando un estado policial. La Ley Mordaza sigue vigente y tampoco en materia de memoria democrática se han dado todos los pasos imprescindibles. Pero aún queda otro factor que no puede pasarse por alto.

En la gestión de las múltiples y concatenadas emergencias que el gobierno de la nación ha tenido que afrontar en estos años radica otra potencia de movilización electoral que el PSOE y sus socios pueden y deben activar. Mientras que la gestión de la pandemia de covid, la situación en el Hierro tras la erupción volcánica de 2021, la de la DANA en Valencia tanto antes, como durante y después de la tragedia, el asalto de la frontera en Ceuta y las subsiguientes crisis migratoria y humanitaria (el episodio de emergencia nacional peor tratado y todavía no resuleto por el gobierno central en estos años), o los episodios de incendios forestales masivos han demostrado la incapacidad absoluta de los mandos políticos de la derecha, así como lo nefasta que resulta su ideología inmoral y reaccionaria con una estrategia de bajadas de impuestos, recortes en servicios públicos (sanitarios, educativos y sí también en emergencias) y asignación de presupuestos en chiringuitos de la derecha (como símbolo el taurino), ha sido el gobierno central los que han tenido que asumir el mando y dotar de eficacia a la respuesta institucional y administrativa que todas estas emergencias han ido reclamando. Aún con matices, críticas y propuestas para mejorar estas respuestas, el ciudadano debe extraer sus propias conclusiones y comparar cómo se ha sentido ante una catastrofe natural o humana cuando gobiernan unos u otros. Y la principal, es que mientras el gobierno central muestra capacidad resolutiva, implicación y voluntad de acuerdos y trabajo común por solucionar los problemas, la derecha regiendo administraciones o desde la oposición, solo se limita a poner palos en las ruedas, a mostrar su inoperancia y su sinvergoncería en vender el patrimonio de todos, y otras veces a tapar su incapacidad atacando a quien ha venido a salvarles el culo.

De hecho, en cuanto a las elecciones autonómicas y municipales en el horizonte es muy importante que el electorado analice y saque sus propias conclusiones para hacerse valer y defenderse de las agresiones que el capital perpetra con el consentimiento, cuando no, el enérgico apoyo de casi todos los ayuntamientos y autonomías que están en manos de la derecha.

No hay gran ciudad del estado español, ni área regional, que no estén siendo pasto de la degradación del entorno natural y de la propia convivencia. El turismo desatado, auspiciado por la economía del pelotazo ha convertido cualquier espacio en un lugar y un momento sobre el que extraer la riqueza económica denigrando los derechos y el bienestar de los habitantes, y de hecho convirtiéndolos en ciudadanos de tercera, totalmente prescindibles si a la ciudad (o al pueblo, o a la playa, o a la montaña) llegan turistas con dinero en el bolsillo. Especialmente si pensamos en ciudades como Málaga, Valencia, los archipiélagos, Galicia, y por supuesto, y dominando el debate público, Barcelona y Madrid.

Por lo tanto, todos estos ayuntamientos y los gobiernos regionales que caducan mandato en 8 meses deben ser puestos bajo el análisis racional, la crítica constructiva y la reflexión sobre qué modelo de sociedad queremos para nuestros municipios y autonomías.

Temas decisivos como las políticas de vivienda, de movilidad, de protección del medio ambiente y tratamiento de los residuos, de gestión de los espacios, los recursos naturales (especialmente el agua potable) y de las emergencias, las políticas públicas de empresa y sectores productivos (qué y cómo se produce en cada espacio), la defensa de los ciudadanos en su rol de consumidor o de vecinos de un lugar, la protección del patrimonio y de la cultura, entre otras, son políticas traspasadas a las Comunidades Autónomas y a los Ayuntamientos y sus organismos derivados (diputaciones, consejos comarcales, consejos insulares, mancomunidades, etc.) y son quienes las deben de ejercer para beneficio del pueblo. Es el momento de exigir una política municipal y autonómica centradas en el bien común.

Sería inabordable para mi hablar qué retos particulares tienen que afrontar cada una de estas autonomías y la miriada de ayuntamientos que serán elegidos en mayo de 2027. Además, convendría hacerlo con un mayor conocimiento del contexto actual y fundamentalmente, de los problemas y necesidades que van teniendo los vecinos y habitantes. Sin embargo, centrándose en los grandes temas expuestos en el párrafo anterior, y haciéndolo con un sentido público de gestión sincera y eficaz por el beneficio colectivo, buena parte de ellos podrían ir solucionándose para goce de toda la población.

Por todo esto, es un año muy importante y lo es, fundamentalmente, para las y los electores. Es la ciudadanía la que tiene ante sí una etapa trascendente de su vida y de su país. Y es sobre su acción política, simplificada en el acto de la votación donde debe ejercer su derecho y deber democráticos con una clara y sincera reflexión en el bien común y en la prosperidad del estado. Es a lo que se reduce el papel ciudadano en la democracia liberal, toda vez que se han desmontando las herramientas de conflicto colectivo y de expresión y actuación social, y que el propio sistema no iba a permitir que el pueblo, en bruto, tomará sus decisiones de acuerdo a sus necesidades, principios y posibilidades. Aún con todo, es el momento de preocuparse y de hacer los deberes que como ciudadano todos tenemos obligación y necesidad de acometer ante unas elecciones. Se trata de exigir y conseguir una información veraz, que aporte datos y que nos permita discernir el sentido de nuestras opiniones, el contraste de alternativas, el análisis de hechos, de causas y de consecuencias, y en definitiva, la decisión que hayamos de tomar. Hacerlo de forma sosegada y razonada, no dejándose llevar por impulsos, ni por los forofismos de partido sería lo ideal. Pero por desgracia, en España no funcionamos así.

martes, 12 de junio de 2018

La Odisea del recambio

 Nuevo Gobierno de Pedro Sánchez tras su toma de posesión (foto de El Periódico)

Me pongo a escribir, casi sin ganas y seguro sin lucidez porque la ocasión lo obliga. Si sois habituales a estas líneas habréis notado el vacío en los últimos meses, pero los cambios, cuando no son deseados y no se sabe como amortiguarlos, trastocan tanto las prioridades, los tiempos…
Sin embargo, aquí me hallo y necesito escribir unas líneas sobre el acontecimiento. Sobre el fin del corrupto e inmoral gobierno del PP, de un Mariano Rajoy a quien la primera sentencia de la Gürtel, ha supuesto su capitulación final.


El “Renacido” Pedro Sánchez hoy es Presidente del Gobierno tras una moción de censura (la segunda en la legislatura y la primera que triunfa en 40 años de ¿democracia?) presentada de urgencia, por pura vergüenza tras el varapalo judicial en el que la Audiencia Nacional condenaba al PP por lucrarse por la corrupción institucionalizada durante los años de Aznar y mantenida y alentada hasta casi anteayer. En esa sentencia se fijaba como “inverosímil y falto de credibilidad” que el Presidente Rajoy no conociera los entresijos de esa contabilidad en “B”.
Pedro Sánchez ha culminado su odisea política empezada en octubre de 2016 siendo hoy Presidente del Gobierno con tan sólo 84 diputados (el peor resultado electoral de la historia para el PSOE) pero con los votos, todos imprescindibles, de nacionalistas catalanes y vascos, así como de los diputados de Unidos Podemos, quienes celebraron la victoria al grito de “Si, se puede”.
Aunque es evidente que hemos pasado de un gobierno orgullosamente fascista y ultraliberal, corrupto e inmoral que ha dejado un ambiente político irrespirable y bochornoso, el cambio no ha sido tal, sino más bien recambio, con un PSOE al que ya conocemos y que con los nombramientos de ministros y ministras confirma el no salirse del renglón del sistema tradicional, monárquico, conservador y capitalista, en el que las clases trabajadoras seguirán viviendo oprimidas y explotadas.
Esto es importante recordarlo, porque más allá de la euforia por la salida del rancio y cutre gobierno del PP, hay que tener en cuenta que hace 7 años, y aunque los líderes de la indignación institucionalizada lo hayan olvidado, en las movilizaciones del 15M las protagonizábamos potenciales votantes del PSOE, cansados del neoliberalismo con el que Zapatero hacia pagar a las clases trabajadoras las pérdidas de las élites capitalistas.
Recordemos que PP y PSOE son la misma mierda y no parece que sin presencia en las calles, las aulas y los centros de trabajo se vayan a articular políticas de cambio real que modernicen este ajado país y que acaben con la desigualdad, el capitalismo de amiguetes y la explotación abusiva del patrimonio y el medio ambiente. Unidos Podemos se sumaba sin condiciones a una moción de censura, sin contenido político, para aupar a un personaje que ya les faltó a la palabra hace dos años y dar el gobierno a un partido en sus horas más bajas y cuyo aparato, también ha sido cómplice de la corrupción del PP, así de como de la suya propia.
Con Ciudadanos renovando la imagen de la derecha y Podemos institucionalizado renovando la imagen del PSOE (y la actual Izquierda Unida que gustosamente ha comprado asiento en este juego) tenemos en marcha la reacción del sistema para parar la acción revolucionaria que en su momento se apodero de las calles, las plazas y del discurso político en éste país y en Europa.
Y en ese escenario de renovado bipartidismo cambios tangibles que mejoren al vida de la gente y la dignidad el país no se van a producir. Ni renovación del status quo impuesto por la Dictadura y que conocemos como Constitución del 78 (monarquía, impunidad de los crímenes franquistas), ni tampoco de la corriente ultraliberal que asola el mundo (políticas de austeridad, privatizaciones, conciertos, reformas laborales, leyes represivas, OTAN, etc.)
Es una utopía que Unidos Podemos a través de la política institucionalizada, sin usar los elementos de conflicto y a través de pactos con el régimen que no afectarán a los intereses capitalistas, logre mejoras reales en la vida de la clase trabajadora. De hecho, lo conseguido es mejorar la situación y futuro electoral de un PSOE, que al igual que otros hermanos suyos europeos, agonizaba tras el fiasco de la socialdemocracia sometida a los intereses financieros.
Eso sí, es necesario considerar que para que Pedro Sánchez pueda renovar su mandato con una mejor mayoría dentro de un par de años, se hace imprescindible que tome una serie de medidas que también lo son de un gobierno democrático y anti-capitalista:
  • Derogación de la Ley Mordaza.
  • Derogación del Decreto sobre Auto-consumo eléctrico y apoyo de las Energías renovables.
  • Plan de eliminación de la energía nuclear del mix energético, así como paralización de los proyectos de minería y fracking en todo el territorio estatal.
  • Reducir el IVA cultural y de los productos de higiene femenina.
  • Renovación y regeneración de RTVE, volviendo y asegurando los estándares de calidad, imparcialidad y seguridad para sus trabajadores.
  • Concreción de medidas por la igualdad real entre sexos y del fin de la violencia machista y patriarcal.
  • Lucha contra la pobreza infantil, energética y contra la desigualdad imperante.
  • Apostar decididamente por la Ciencia, la innovación y el desarrollo.
  • Subida del SMI a estándares europeos.
  • Subida de las pensiones.
  • Lucha contra la precariedad laboral que ha provocado el aumento de los accidentes de trabajo, así como la lucha contra los fenómenos del capitalismo 2.0, ya sean falsos-autónomos, economías colaborativas radicadas en paraísos fiscales, etc.
  • Poner coto a las casas de apuestas online, tanto en su publicidad, como en la rendición de cuentas y su fiscalidad. Es imprescindible atajar antes de que se agrave un problema que atañe a las clases más desfavorecidas y a la gente joven.
  • Promover un nuevo pacto en financiación autonómica.
  • Apoyo claro a la Memoria Histórica y la reparación y justicia de las víctimas franquistas. Ilegalización de las fundaciones fascistas que recuerdan y ensalzan la dictadura.
  • Sentarse con la Generalitat de Catalunya para formalizar unas relaciones normalizadas.
Unas pocas medidas imprescindibles que no atañen otras igual de vitales pero de mayor calado económico (como la regla de gasto, recuperar las tasas de empleo público en todos los ámbitos pero especialmente en la Sanidad, la Educación, los cuerpos de inspección de Hacienda o funcionarios de Justicia; las derogaciones de las reformas laborales que tantos derechos nos han robado, frenar la especulación urbanística y gentrificación de los centros de las ciudades por la profusión de pisos turísticos, atacar la despoblación, supresión del Senado o cambios en la Ley Electoral) y que le permitirían casi de manera calculada ganar las próximas elecciones. Y es que la moción de censura de Sánchez ha resultado ser una jugada maestra para descabezar a un cada día más débil PP y para desnortar a Ciudadanos que se (auto)presentaban como la única candidatura fiable.
Pero viendo el gabinete tecnócrata con el que se ha rodeado, parece evidente que Pedro Sánchez trata de llegar a las futuras elecciones en pole position sin cambiar mucho el guión exigido por las élites capitalistas. Es cierto que se ha rodeado de alguna ministra con experiencia en eso de recuperar hospitales concertados (hospitales cuyas concesionarias no han querido continuar por ser incapaces de sacarles rendimiento) y de algún ministro ilusionante (el astronauta Pedro Duque tiene la misión de cambiar la economía de este país hacia un modelo de ciencia y alto valor añadido). Pero no es menos cierto que hay otros nombramientos muy peligrosos:
Como el de Grande Marlaska como Ministro de Interior, un juez conservador, garante de que permanezcan ocultas las cloacas del Estado; la nueva ministra de economía, de cuyo puño y letra llevan saliendo los presupuestos ultraliberales de la UE y con la que se mantendrá la sintonía con Bruselas, es decir, con Merkel para mantener la economía nacional como subsidiaria de los deseos de los bancos alemanes; o como la nueva ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático que no tuvo problemas en firmar la autorización del Proyecto Castor; o como la nueva ministra de Educación decidida defensora de los programas de educación bilingües que lastran a los alumnos con menos recursos; o como Maxim Huerta, fichado como ministro de Cultura y que es una voz siempre beligerante contra la Neutralidad de la Red así como la Cultura Libre.


Ante esta situación a quienes pensamos en un mundo distinto en el que la justicia social no sea mera retórica, no nos queda otra que volver a las barricadas y las asambleas, potenciar nuevamente la movilización obrera y social, construyendo una izquierda de y para los trabajadores y por definición contraria y beligerante frente a los partidos del régimen y las élites capitalistas.


miércoles, 6 de abril de 2016

Ciento diez días


Llevamos 110 días desde las Elecciones Generales del 20 de diciembre. 110 días sin gobierno tras aquellos comicios. 110 días de teatrillo en las tertulias políticas televisivas y radiofónicas, y también, mucho más grave, en el Parlamento, donde se ha instalado por un lado el tacticismo político de una precampaña electoral indisimulada, aunque la disfracen de sesiones de investidura y una banalización del debate político, dejándolo para el selfie, el hagstag y el eslogán. 110 días de infoxicación informativa, con miles de artículos, horas en tv y en la radio, entrevistas, presencia mediática total de los candidatos a presidente de los 4 partidos implicados, … 110 días con unos partidos políticos encantados en su Día de la Marmota particular, con campañas, pre-campañas, elecciones, rondas con el Rey, debates de investidura mientras que los problemas de la gente siguen ahí. Se enquistan aún más.
Y 110 días más en los que la maltrecha democracia españistaní se sigue yendo por el sumidero, y en el que las víctimas de esta estafa llamada crisis siguen sufriendo desahucios, un empleo escuálido y precario, la mayor desigualdad en los países de la OCDE, unos servicios sociales, sanidad y educación con inasumibles recortes y una política fiscal esquizofrénica que merman la calidad de la democracia, la igualdad definitiva de derechos y sobretodo a las clases populares. Situaciones en definitiva, de emergencia social y también a nivel individual, totalmente límite, tras cuatro años de gobierno de derechas que ha degradado el estado del país a los años 80.
Y todo ello suponiendo de propina, una aún mayor desidia con respecto a la política, a las decisiones, que se supone deberíamos tomar entre todos y todas (con unos mínimos de información de calidad, disponible, para construir opiniones y argumentos coherentes y racionales). Estamos cada vez más cansados, hartos, cabreados por la parálisis institucional y por el deleznable espectáculo al que estamos asistiendo, con los repartos de sillones, los canibalismos varios o el mallado de líneas rojas. Esta desilusión es cada vez más patente, y cada vez más complicado encontrar a personas con ímpetu por cambiar las cosas desde la participación y la implicación.
Como consecuencia tenemos 110 días más de Gobierno del #PartidoPutrefacto, un PP sumido en la corrupción sistémica de una organización creada durante y al final de la dictadura franquista, con el único objetivo para beneficiar a las clases pudientes que se privilegiaron con la mal llamada Guerra Civil, que fue en realidad un golpe de estado, violento y genocida para anclar a este país en el medievo y sobretodo para ampliar las ganancias económicas de los de siempre.
Pero aquí estamos, 110 días después con un gobierno en funciones, con un presidente que es incapaz de entender su propia letra manuscrita, encerrado tras un plasma y partícipe por omisión y por beneficio de la trama corrupta que es en sí el Partido Popular. Un gobierno que se niega a acudir ante el parlamento, como es su obligación, porque este parlamento no es el que ha sustentado con una mayoría absolutista abusiva y fascista 4 años de políticas ultra liberales, reaccionarias y clericales. Y un presidente y gabinete en funciones que han soslayado su supervivencia política (y también judicial) a eso mismo, manoseando las instituciones para negarse a presentarse a investidura como era su deber, propuesto por el ciudadano Felipe de Borbón y por haber sido el partido más votado. Una estafa (una más en el PP) democrática; una burla al sistema que tanto se vanaglorian en defender; un cachondeo al elector (el suyo y el de otros partidos). En definitiva un bochorno más a apuntar al curriculum de los horrendos Rajoy y su consejo de gobierno.
A sujetos netamente fascistas y amorales como el ministro del Interior, Fernández Díaz, o el de industria, energía y turismo, Manuel Soria, poco les importa la avergonzante actuación de la UE con los Refugiados Sirios, o que te hayan pillado veraneando por 70€ noche en temporada alta en el Caribe en el hotel de un empresario amigo.
Y todo ello con la explosión entre medias de estos 110 días de la trama corrupta, total y absoluta, del PP valenciano (Operación Taula), demostrando lo que ya (casi) todos sabíamos que ha traído como resultado la desintegración del grupo municipal popular en el tercer Ayuntamiento del país, dejando una recua de concejales investigados, por una gestión para su lucro e interés privado y dejando la ciudad y el bienestar de sus habitantes en un pozo.
En definitiva, un partido que realmente es una mafia, y que no tiene ningún problema en valerse a través de su posición dominante en el escenario político españistaní para ir lastrando la justicia en todo lo que le compete. Como es bien sabido, cuando al Partido Popular un juicio le va mal, no cambia de abogado como haríamos todos, sino que cambia de juez, cuando no directamente, las leyes.
110 días en los que PSOE, Podemos y Ciudadanos han acelerado su invariable camino al centro del espacio electoral sin importarles caer en serios desvarios ideológicos para orgía de la hemeroteca y el donde dije, digo.
De la gran coalición que busca Rajoy y el PP, junto a PSOE y Ciudadanos, y que no ve con malos ojos la troika y el resto de secuestradores de la democracia de la UE (ya reformaron juntos el Art. 135 y en el Parlamento UE votan el 75% de las resoluciones exactamente igual), pasamos al pacto a izquierda y derecha para excluir a PP que Pedro Sánchez está promoviendo, fundamentalmente para contentar las baronías territoriales de su partido y a la detestable Susana Díaz. Pero tal triángulo amoroso de momento y hasta que las encuestas no lo precipiten parece imposible por la animadversión Ciudadanos-Podemos + Confluencias + Compromis e IU. Desde luego supone un pacto contra natura, toda vez que Ciudadanos se ha posicionado claramente como un partido neo liberal que lo fía todo al mercado sin importar lo que éste pueda infligir a los trabajadores.
La firma del pacto PSOE – Ciudadanos es a mi juicio inasumible para las bases del partido socialista y ha dejado de forma palpable el espectro ideológico de la izquierda a Podemos e Izquierda Unida. Sin embargo, lanzados en esta barca (en la que se subieron ya 50 días después de las elecciones del 20D) han surcado los rápidos del cainismo del PSOE y las contradicciones programáticas mientras se van filtrando por los medios encuestas con intención de voto e intereses ciudadanos donde todo parece quedarse como esta, salvo por las tendencias interesadas.
Por contra, la firma de este pacto, supuso la ruptura del posible Gobierno de Izquierdas (PSOE+Podemos+Confluencias+Compromis+Izquierda Unida, más la abstención de ERC y DiL) por el veto de todos estos a Ciudadanos y sus políticas iguales a las que el PP ha venido realizando estos nefastos últimos 4 años.
Pero estos 110 días no es más que la perversión de la democracia, cuando no su eliminación efectiva. No hay ejecutivo, y tampoco legislativo (unos pequeños conatos para Aumentar la Protección del Lobo Ibérico, y la presión de la anémica sociedad civil para Derogar la LOMCE o la Ley Mordaza).
En estos 110 días no hemos tenido nada más que pre campaña electoral burda y nauseabunda. Sigue sin haber propuestas reales que mejoren las condiciones de vida de los ciudadanXs y seamos capaces de paliar la desigualdad y empezar a ejercitar la justicia social. Y ahora ya la situación ha cambiado. No se ha producido el sorpasso que algunos querían, pero ya están en las instituciones y su obligación no es liderar el ranking de gracietas y Trending Topics, sino más bien cumplir con el mandato que han recibido, que en este momento, sobretodo en el caso de Sánchez, Iglesias y Rivera sentarse a una mesa y ser capaz de articular acuerdos sostenibles que cambien este país. Mandato ciudadano y electoral si, pero que parece claramente, entrar en conflicto con lo que la oligarquía, los mercados, los poderosos desean.
Desde luego esto último, es difícil, sobretodo teniendo en cuenta algunos de los personajes introducidos en la ecuación, pero existe un riesgo muy importante de deslegitimización de la democracia debido a la irresponsabilidad y el tacticismo de los líderes y las directivas de los distintos partidos políticos, que llevan 110 días preparando unas nuevas elecciones (detesto por perverso que se diga repetición de elecciones) mientras en este país, la situación social es absolutamente catastrófica.
No es baladí esto último que apunto. Las consecuencias de la deslegitimización de la democracia como mejor método de gobierno y puesta en común y consenso de la solución de los problemas de todos y todas, no son desconocidas. Y si al fascismo que organismos como la UE, el FMI o el Banco Mundial, de las élites le añadimos el respaldo de una sociedad ignorada, ávida de interés y proclive a aceptar los populismos, podemos encontrarnos con un escenario horriblemente peligroso.
Pero así estamos tras 110 días y a 26 días del 2 de mayo fecha límite para cerrar la investidura sino hay un gobierno constituido, lo que llevaría a la convocatoria de nuevas elecciones en #Españistan para el 26 de junio.

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lunes, 21 de diciembre de 2015

12 valoraciones de las Elecciones Generales del 20 de Diciembre de 2015


Comento y valoro a mi juicio las elecciones generales de ayer domingo, 20 de diciembre:
  1. Hemos tenido la campaña electoral con más partidos con opciones de gobierno y sin embargo hemos tenido a la vez, la campaña electoral con menos propuestas, menos promesas de acción de gobierno, de la democracia. Se han impuesto la emotividad de las ilusiones y el ataque furibundo rayando lo personal en vez de la confrontación de ideas, espacios y proyectos.
  2. La táctica del avestruz. Esconder la cabeza bajo tierra o tras el plasma. Dejar que se sucedan las crisis y los sensacionalismos informativos. Esperar fumando un puro, leyendo el “Marca” y viendo el fútbol a que pasen los problemas y se solucionen por si mismos, se transformen en otros o se olviden porque aparecen nuevos. Así es como Mariano Rajoy y el Partido Popular han usado estos cuatro años de mayoría absolutista, sin atajar ni uno sólo de los problemas endémicos del país, sino más bien agravándolos y dejando que se enquisten, para luego a golpe de Decreto Ley aplicar mayor desigualdad, represión o injusticia social (rescate bancario, Ley Mordaza, LOMCE, recortes en sanidad, educación, dependencia, servicios sociales, aumento del paro, precarización del empleo, “tarifazos” eléctricos,...) Todo ello adornado por una corrupción que se demuestra intrínseca al Partido Popular y a una forma de hacer política para el lucro incesante.
Pues bien, dejando pasar los problemas y apelando a una supuesta recuperación económica, engordada por los medios del capital con sus llamamientos al consumismo, continúan siendo el partido político más votado de este país. Pierden la mayoría absoluta, si, pero no conseguimos despojarlos de la máscara y descubrirlos ante la clase trabajadora (que ya sean jóvenes, jubilados o estén en edad laboral, de campo o de ciudad, hombres o mujeres) que les votan sin cesar como enemigos de las clases populares, vende patrias que sólo buscan su propio interés a costa de sangrar el interés general.
  1. Y es que cuatro años después del 15M para una parte importante de la población no ha calado el “No nos mires; Únete”, sino más bien el axioma franquista de ”haga usted como yo, y no se meta en política”. Sigue existiendo una masa de personas desideologizadas, sin sentido crítico hacia la cosa pública, la política, y donde las cuestiones y coyunturas económicas y sociales no se analizan y discurren bajo paradigmas propios cultivados por una educación democrática. Sin embargo, se dejan de lado, lo que nos da por un lado, el alto número de abstentes (35%, el más alto en las últimas elecciones generales de los países de la UE de los 25, sólo por detrás de Hungría y Polonia), y por el otro, el de ciudadanXs que sin reflexionar su voto se acogen a la opción cómoda y tradicional del bipartidismo.
  2. Ese bipartidismo, sigue su caída libre. Veremos si su final será transformarse en un nuevo bipartidismo o si por el contrario alumbrará un nuevo tiempo político donde más actores e ideologías enriquecerán los debates y las propuestas que las distintas situaciones requieran.
  3. Y si el bipartidismo sigue cayendo, pero el PP mantiene, mejor de lo esperado, su condición de partido más votado, es el PSOE, quien pierde más votos. De hecho podemos decir que es el gran derrotado de las Elecciones del 20D, ya que está vez a la nefasta labor de gobierno de su némesis en el paradigma del bipartidismo y ni apelando al manido “voto útil” han conseguido postularse como una opción seria.
Cierto es que siguen pagando la tibieza de su anterior gobierno (Zapatero) a la hora de atajar la burbuja inmobiliaria y el paro endémico, pero no es menos cierto que buena parte del cuerpo legislativo en materia de derechos sociales vino con ellos, por lo que también es importante hacer resaltar la falta de liderazgo del proyecto de Pedro Sánchez, que mantiene una batalla por el control interno del partido con Susana Díez y la trascendente federación andaluza.
Allí tampoco es que los resultados hayan sido espectaculares, por lo que deberán unos y otros aguardar disputa para otros momentos, y ahora velar por reconstruir un partido tocado, a punto de perder el faro del progresismo en España, pero que todavía hoy con sus bases son imprescindibles para construir un país mejor.
  1. Si Pedro Sánchez y el PSOE son los grandes perdedores de la noche, son Pablo Iglesias y Podemos los grandes triunfadores. Han conseguido un resultado espectacular, pero no todo lo que esperaban, y sobretodo no todo lo que la clase trabajadora necesitaba. Desde que surgieron en enero de 2014 hasta hoy han recorrido un largo camino en el tiempo y también en el espectro ideológico, tratando de aterrizar en el “centro”. Para ello ya habían renunciado a ciertas consignas y líneas programáticas de la izquierda, y para ganar en operatividad también abandonaron la horizontalidad para gestionarlo todo con una pequeña dirección centralizada en Madrid. Se dejaron atrás las primarias (que por ejemplo Izquierda Unida, en Unidad Popular han mantenido en las 52 circunscripciones, aunque sea de aquella manera) y se impusieron los dedazos y listas planchas con cuneros y con fichajes mediáticos. Esto lógicamente ataca a la línea de flotabilidad del proyecto en cuanto a su condición de articulación política del Movimiento 15M y es posible que haya restado algunos votos, pero lo cierto es que siguen creciendo y con respecto a las locales y autonómicas de Mayo ya han sobrepasado en varias autonomías al PSOE como segunda fuerza. Nunca antes un partido llegó tan lejos en tan poco tiempo. Pablo Iglesias roza el cielo y alcanza alguno de sus objetivos como dinamitar la mayoría absoluta de Rajoy así como el sistema de alternancia entre los dos grandes partidos.
  2. Pero sin duda queda un espacio para la duda. Y también a la ilusión. Aunque ha habido éxitos incontestables (Euskadi o Madrid) para la dirección de Podemos y para todXs quien ansiamos un cambio queda la política ficción de una confluencia en todo el estado español. El éxito de las Mareas Gallegas o las confluencias de Barcelona o Valencia de mayo se ha visto ampliado en estas elecciones del 20D, donde por ejemplo en Galicia se ha convertido en segunda fuerza en votos y con opciones de asaltar al gobernabilidad e la Comunidad Autónoma el año próximo.
Lo cierto es que ya se hace inevitable la deseada confluencia de izquierdas que pueda plantar cara al paradigma del bipartidismo y con su agente naranja de renovación. La duda es saber si ante este resultado electoral Podemos sigue yendo a la mesa a negociar con un aire de superioridad, alegando que probablemente IU necesite más a Podemos que viceversa. En cualquiera de los casos debemos ser conscientes de que nos jugamos la supervivencia de Izquierda Unida y de su compromiso político e ideología en defensa y en favor de la clase trabajadora.
  1. Alberto Garzón buscó personalmente la confluencia con Podemos, llevando a un nuevo cisma interno el partido, entre la parte que se cierra no sólo ya a la citada candidatura unitaria sino sobretodo a la renovación de personas muchas veces tan necesaria. Y ante la imposibilidad de lograr la ansiada confluencia, Garzón propuso una candidatura de Izquierda Unida, bajo el nombre de Unidad Popular buscando atraer a todo el descontento de Podemos que vio como se perdía el espíritu del 15M en aras de mejorar la elegibilidad del partido para el votante medio impuesta por el “Círculo de la Complutense”. Pues bien, aunque no cabe duda de que en parte se consiguió, se pudo construir una original campaña a última hora ante el silencio de los medios, en Izquierda Unida no hemos conseguido nuestro objetivo: Mantener el Grupo Parlamentario.
Desde luego que la situación interna no ha ayudado, con federaciones regionales pegando portazos, y distintos líderes de mayor o menor enjundía anteponiendo rencillas e intereses personales al interés general y del partido.
Ante el auge de Podemos y el colapso que este ha provocado en nuestro espacio electoral (que no ideológico), primero Izquierda Unida tuvo lentitud (candidatura de Willy Meyer a las Europeas), “ombliguismo” y tremendismo (pese a todo, los resultados en aquellas Europeas no fueron tan malos, y se deberían de haber buscado sinergias), después actuó con desesperación buscando una confluencia ante un pretendiente que se alejaba, quien sabe si definitivamente, de los axiomas ideológicos de la izquierda, para la final a la carrera tratar de construir una alternativa a Podemos, difícil de vender como atractiva, si hasta anteayer alardeabas de las similitudes para ir juntos.
Y seguimos sufriendo una Ley Electoral donde habiendo perdido más de 700.000 votos, quedándonos en más de 900.000 sólo conseguimos dos diputados. Mientras al PP un diputado le cuesta 58.000 votos, a Izquierda Unida-Unidad Popular le ha costado la friolera de 460.000 votos.
Y ahora llega el momento de hacer mucha auto crítica. Primero para dejar internamente las diferencias y construir partido y movimiento social, que en la calle y en el partido nos hagan recuperar al credibilidad en la lucha obrera. Después ejecutar los procesos de renovación necesarios, sin excluir a nadie y salvaguardando nuestra mochila de lucha inter-generacional, mucha de ella contra el fascismo y en la clandestinidad, en esta época de en la que la amenaza del fascismo no se ha ido, de neoliberalismo económico y capitalismo de amiguetes y luchas en las sombra. Posteriormente para por qué no buscar esa confluencia siempre reconociendo con respeto a los interlocutores pero teniendo claro que Izquierda Unida no renuncia a sus principios ni a su programa. Y es que pase lo que pase, seguiremos en la lucha fieles a nuestra ideología y en la vanguardia de la lucha obrera.
Y ahí, en ese plan, en mi pueblo, ciudad y provincia. Como concejal, afiliado, simpatizante y militante me van a encontrar. Y con la ilusión de lograrlo encontrar cómplices que nos ayuden a sobrepasar los obstáculos.
  1. Albert Rivera y Ciudadanos han demostrado dos cosas: La primera, que las encuestas más que aportar predicciones del comportamiento de los votantes, funcionan como agentes de pensamiento que buscan crear tendencia, algunas veces con más éxito que en otras. Y segundo, que se trata de un partido artificial, marca blanca del PP, con la misma ideología que estos pero sin la carga de corrupción que llevan los otros. Y si algo ha caracterizado al votante españistan medio todos estos años de pseudo-democracia, es que puestos a elegir a igual precio, y de momento votar es gratis, prefieren al producto auténtico antes que al sucedáneo. Y si encima el sucedáneo comete torpezas indiscriminadas durante toda la campaña sus resultados van a ir bajando.
Aún así es justo decir que si a Rivera y a sus clones les dicen hace un año que iban a sacar 40 diputados todavía estaba saltando en la Plaza de Catalunya desnudo y envuelto en gelatina verde. Tienen llave para dar gobierno, pero a diferencia del Ayuntamiento de Santa Marta de Tormes, no para bloquear la acción de la oposición y sacar adelante lo que decida el hermano mayor, y esta grieta es la que la izquierda tiene que aprovechar para laminar de una vez por todas este estado tardo-franquista que es España.
Lo que si que ha supuesto la irrupción de Ciudadanos como partido que disputa el espacio electoral del centro-derecha al PP, es imposibilitar en buena media el trasvase de votos entre los polos del bipartidismo, tan clásico de los sistemas políticos binarios, además de desterrar hasta una situación muy comprometida a UPyD que todo hay que decirlo, nunca en su historia, recibió la atención mediática y de opinión a favor que si que ha recibido Ciudadanos.
  1. El bipartidismo había encontrado buenos cómplices en los nacionalistas, sobretodo de derechas, tanto catalanes como vascos, como en los regionalistas canarios. Pero ante la llegada de nuevos actores, aún sin perder toda su representatividad van a venir a jugar un papel testimonial, donde deberán centrar su acción en conseguir hechos tangibles para sus regiones-estado si quieren conseguir o mantener el poder en los mismos.
    El PNV en Euskadi mantiene su representación, pero ante el avance de Podemos empieza a peligrar su posición centrista en el tablero electoral del País Vasco. Con la terrible situación de impass en la que el detestable Gobierno de Rajoy ha metido la cuestión del desarme y proceso de paz, continuamos, y aunque no aparezca en los medios, viviendo unos momentos extraordinarios para todo el pueblo vasco, y las próximas elecciones en 2017 serán decisivas.
En Catalunya el Ahora en Común de Ada Colau ya es la primera fuerza política, y tras las elecciones autonómicas de septiembre, el órdago soberanista y toda la corrupción institucionalizada de Convergencia desde Pujol hasta Mas, deja un panorama ante las próximas elecciones donde la propia Ada y la marca de Podemos en Catalunya junto a ERC (5 diputados tras desligarse del Junts Per Si Autonómico con Convergencia) y las CUP (no se han presentado a las Generales) parten con clara ventaja ante un Ciudadanos que viene a ocupar el puesto de un PP que sigue usando las cuestiones nacionalistas como estiletes para arramblar con votos en las dos Castillas o Madrid.
  1. En números absolutos, el partido que más ha subido en número de votos con respecto a las pasadas elecciones (no cuento lógicamente a los que no se presentaron) es el PACMA (Partido Animalista Contra el Maltrato Animal). Esto supone que más pronto que tarde en España, país de los toros y festejos populares donde se maltrata, subvenciona y aplaude, el maltrato animal, este tema entrará en la agenda política. No podemos considerarnos un país civilizado y una sociedad plena si toleramos esas actitudes y comportamientos lesivos contra los animales y que son vergonzosos para buena parte de la población. Decir que en unas elecciones con circunscripción única hubieran conseguido 3 diputados.
  2. El PP mantiene una mayoría absoluta en el Senado, lo que demuestra lo alejado que esta cámara, no sólo del interés general, sino de la propia realidad de la nación de naciones y del convulso momento político que tiene el país. Todo lo que no pase por la supresión de esta cámara será una estafa.
El escenario más plausible en mi opinión, será la celebración en 4 meses de unas nuevas Elecciones Generales, donde la Izquierda deberá de ir ya en una candidatura de confluencia ante un PP (y su paraguas de Ciudadanos) en el que probablemente la hasta ahora vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaria acudirá como candidata. Todo ello con el otro gran actor del bipartidismo, un PSOE donde en su interior se estarán afilando los cuchillos ante el cainismo de las distintas facciones.
Lo único cierto es que continuamos en una época trepidante y apasionante en la que nuestro país y sociedad deberán atacar la disyuntiva entre continuar languideciendo con un recambio que mantenga los artesonados franquistas o por un cambio que nos construya como una democracia plena coetánea y cohesionada con el entorno geográfico y social en el que nos encontramos y donde los ciudadanXs seamos realmente libres y dignos.

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 Prise de la Bastille (1789), de Jean-Pierre Houël   La Revolución Francesa es el acontecimiento que originó el mundo tal y como lo c...