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sábado, 2 de mayo de 2026

La coyuntura del nuevo ciclo electoral


El año 2025 acabó con denuncias por acoso sexual en varias de las federaciones regionales del PSOE. Se sumaban a las investigaciones por corrupción abiertas desde el verano que por un lado, tensionaban las relaciones en el seno del gobierno de coalición, y por el otro, catapultaban aún más, a la extrema derecha que desgraciadamente no van a tener problema en ganar una mayoría absoluta para formar gobierno con un acuerdo PP+Vox. El drama de una izquierda en perpetua desunión y disputa, sumado a un PSOE agotado, del que ya parece ni siquiera la pujanza internacional de Pedro Sánchez como enemigo nº1 de Trump y Netanyahu pueda revertir la situación, provocan mayor desazón al trabajador y trabajadora que ven como sus derechos y condiciones de vida, ya difíciles per se, y también, por qué no decirlo, por la tibieza en materia económica de un PSOE entregado sin remisión al neoliberalismo, se pueden poner en peligro de forma irremediable.

Por si esto no fuera poco, que no lo es, se añade la crisis social vigente desde 2002, y que ha ido a más cada año y cada crisis económica capitalista, de la vivienda, tanto en alquiler como en propiedad. Son varias generaciones ya las que tenemos tremendas dificultades, cuando no imposibilidades, para adquirir un lugar donde vivir. Y ante esta reclamación social e intergeneracional, que ni siquiera sirve para poner en orden a todos los partidos para encontrar una solución, la legislatura amenaza con cerrarse de forma abrupta y abrir un espacio que no va a ser mejor para España, ni para su ciudadanía, su patrimonio y sus derechos.

En cualquier caso si en este contexto de bloqueo político, le añadimos la ofensiva trumpista de las élites expresada a través de los medios de comunicación, tanto de masas, como por las redes sociales, y la absoluta laminación de la conciencia de clase y la activación política y social en el conflicto de las clases bajas y sus teóricos representantes, nos encontramos en una situación lamentable y donde la ilusión no aparece por ninguna parte.

Y todo esto con un nuevo ciclo electoral en marcha que tiene que acabar en las elecciones generales, en teoría si no hay un adelanto o más remedio, en junio del año que viene. Extremadura, Aragón y Castilla y León han abierto la veda al dinamitarse los tibios pactos entre ultraderechas donde se repartían los recursos de todos. Al no llegar a acuerdos, o directamente, bajo cálculos partidistas tremendamente errados, se llamó al voto en estas Comunidades Autónomas con el mismo resultado: Mayoría absoluta de la extrema derecha, con auge de Vox incluido, lo que ha debilitado a los líderes del PP que aunque revalidan mandato lo hacen atados con más fuerzas por los ultras y descalabro general de la izquierda. Sólo en Extremadura la confluencia electoral entre Podemos, IU y Sumar consiguió parar el golpe, pero teniendo en cuenta el batacazo histórico del PSOE. La cosa no pinta bien para los siguientes comicios, en Andalucía a mediados de mes de mayo, y ni siquiera candidaturas con ministros del gobierno garantizan, ya no la victoria, sino simplemente no perder más diputados autonómicos. Un desastre sin paliativos.

Explicar las causas es complicado cuando las tendencias que se apuntan se están marcando en regiones concretas. Estas de momento son las más extensas, con fuerte presencia del sector primario y del ámbito rural. Poblaciones envejecidas y una fortísima emigración de las personas jóvenes y más preparadas. En todas ellas, como digo y hasta el momento la derecha extrema ha arrasado. Sin duda, su presencia en el mundo rural de caciques (sin olvidar a los periódicos regionales) y su disputa contra todo lo que suena a woke, Agenda2030 o Unión Europea que limita a los agricultores y añade burocracia, explica buena parte del resultado, pero no en su totalidad. Como tampoco lo hace el desgaste en la labor de gobierno central. Tiene que haber algo más.

Hablamos del desgaste de gobierno como parte importante, y aquí entra la construcción del actual PSOE dominado sin discrepancia (desde 2017) por Pedro Sánchez. Quizás esta estructura se encuentra ya lo suficientemente debilitada como para no responder a las necesidades de cada territorio. Otra buena parte del actual estado de descalabro es la desmovilización colosal de la sociedad, absolutamente atomizada, individualizada, e incapaz primero de reconocer sus propios problemas, y después, de plantear reclamaciones y soluciones a los mismos. De hecho, si se moviliza, lo hace hacia la derecha escorada por la opinión de un supuesto ataque a todo lo español, lo identitario o lo que nos define. El problema resulta ser los inmigrantes, los musulmanes, las mujeres, los maricas, y no la cada vez más ancha desigualdad social, la pérdida de dignidad y derechos de los trabajadores, el machismo, la xenofobia, la corrupción y la tendencia más acusada a malvender el patrimonio de todos a los buitres de aquí o allí.

Sin embargo, con los escrutinios ya hechos, los parlamentos autonómicos reconfigurándose y nombrando presidentas y presidentes regionales más atados por los ultras lo que tenemos es una vuelta de tuerca más a la ofensiva reaccionaria. Celebran acuerdos donde quieren poner en valor una prioridad nacional, que haga frente a las teorías de reemplazo y de según ellos, desmontaje de lo tradicional, lo católico y lo español.

A mi me gustaría saber qué prioridad nacional es la que quieren:

Habrá prioridad nacional cuando norte europeos se quieran comprar una casa “a tocateja” en el Mediterráneo español o en las islas, tensionando el mercado inmobiliario, subiendo los precios una barbaridad para las personas que trabajan, cotizan y habitan esos lugares. Y qué decir, de los fondos buitres especuladores, algunos también son patrios claro pero la mayoría son o se radican en el extranjero, que adquieren viviendas al por mayor, echando a los vecinos de los pisos, de los bloques y de los barrios, pero eso sí, inflamando la ganancias especulativas.

También estaría bien si esa prioridad nacional se tendrá en cuenta cuando los jubilados blancos norte-europeos aparezcan por las consultas y urgencias de la sanidad pública a operarse de sus achaques, en un sistema en el que no han cotizado y del que se aprovechan. A veces aprovechando para traerse a sus familiares, y casi siempre, sin hablar “ni un poquito de españolo”.

Qué va a pasar por esas plataforma de tecnócratas basadas en el neo-feudalismo cibernético. Que trampean la legislación nacional en materia laboral, de derechos de los consumidores o en sostenibilidad ambiental. Que cotizan fuera de este país extrayendo capital y dejando consecuencias que tarde o temprano se tendrán que subsanar y pagar con los recursos de todos.

Que una pareja que el año pasado tenía intención de comprar una casa, para arraigarse en un territorio, y al final, veían como sus ilusiones se desvanecían ante los problemas legales de la vivienda, incluida su manifiesta ilegalidad comprobada a posteriori, y que ahora, un año después, ven como la misma propiedad sigue siendo manifiestamente ilegal y vuelve a salir “al mercado” con un precio de un 15% superior. ¿Qué prioridad nacional nos queda a nosotros?



Sin embargo, y volviendo a la conyuntura actual, mal haríamos en lamentarnos continuamente y dar el partido por perdido. Hay partido. Aunque los resultados en estas regiones, y el que se aventura para Andalucía, es horrendo y un ataque a la dignidad y el futuro de las personas y de los territorios, ni Extremadura es España, ni tampoco lo son Aragón o Andalucía. Tampoco Madrid, eh, y ni mucho menos, Galicia, Euskadi o Catalunya. Cada región de este país tiene un pasado, una realidad y unas expectativas propias y separadas, y por eso mismo, pensar que porque los aragoneses hayan dado una mayoría absoluta a la extrema derecha para seguir teniendo un presidente autonómico impresentable y faltón, vaya a suceder lo mismo en Asturias, Canarias o en Madrid. Incluso ante unas elecciones generales, con sus propias condiciones, el escrutinio en una misma región puede ser muy distinto. Los factores de la propia consulta y de la reflexión y decisión del electorado darán resultados distintos. Sobretodo si se reacciona y desde la izquierda se decide cerrar ese proceso de candidaturas comunes o de frente popular que nos defienda, a toda la clase trabajador en su conjunto, y a las mujeres, los inmigrantes y otros colectivos en sus propias especificidades.

Primero porque esa estructura de Pedro Sánchez en el PSOE se basa en la premisa de haber demolido las tradicionales baronías territoriales, precisamente en estas regiones “pobres” agrarias y de carne de migración que hace no tanto condicionaban el discurso del partido socialista. Hace ya mucho que el PSOE perdió Andalucía, “nunca” ha tenido acceso a Castilla y León y en 2023 volvió a ceder Extremadura y Aragón, llevando con ello a la irrelevancia a personajes como Ibarra o Lamban y dejando solo a Page como una anomalía interna casi del tipo de una mascota.

Sin embargo, al mismo tiempo que perdía poder territorial en el sur, el PSOE se ha fortalecido en Euskadi donde es imprescindible. Y ha ganado Catalunya. Regiones o naciones donde la derecha españolista es residual ante la fuerza de las derechas nacionalistas.

Y por encima de todo, muy mal haríamos si extrapolásemos los resultados de estos comicios parciales y autonómicos a lo que vaya a suceder en Madrid, donde, nos guste o no, está la batalla. Y el dinero.

Si nos ceñimos a los resultados España camina de la mano de la ola reaccionaria global hacia un fascismo y un ultraliberalismo radical y anti-humano. Además, se afianza el bipartidismo tras la crisis que vivió entre 2014 y 2018, pero un bipartidismo nuevo. Con un PSOE que ido ha capturado progresivamente a los votantes de las formaciones a su izquierda (que no sus planteamientos o programa), pero que ha perdido los votantes “bisagra” de centro que pueden votar a derecha o izquierda. Y el PP ha perdido su poder, fundamentalmente por su lado más extremo, donde se hace cada vez más fuerte una formación ultra y fascista que radicaliza los mensajes y las prácticas de los populares. Enhorabuena a los premiados.

Además, los ultras han tenido el acierto o la suerte de no verse afectados por los descalabros en gobierno que ha afectado a sus teóricos aliados del PP. En Valencia, en Extremadura o incluso en Madrid, mientras que por su parte, la izquierda, también se ve afectada por formar parte del gobierno de coalición.

Al final, el desgaste y el achicarramiento de líderes y propuestas de izquerda se lo han llevado estos partidos, y Sánchez y el PSOE han mantenido mal que bien su situación, recolectando las cenizas de estos en un renovado llamamiento al voto útil. Y en la derecha extrema, Vox parasita al PP, le acorrala, le lleva a discursos reaccionarios y abiertamente fascistas como todo lo que tenga que ver con cuestiones identitarias, y estos tienen que blanquearlos para poder gobernar, con lo que consiguen es afianzar las posturas más radicales. Y eso que Vox lleva ya casi un año de escándalo interno en escándalo interno, saltando las disputas y miserias cuando no se ponen de acuerdo en repartirse las arcas públicas, debilitando ese mismo estado país que dicen defender y a las clases trabajadoras, que deberían haber llevado a un deterioro fuerte de su poder electoral. Solo basta con recordar lo que ha sucedido con partidos como Podemos, por ejemplo, con lo cual habría que también valorar el factor social y el sentir por lo menos tradicional o conservador de buena parte de la población, por no decir, abiertamente fascista. Desde luego, los lamentos y denuncias de “falta de democracia interna” suenan a choteo si no fuera, porque al final lo que están haciendo es usurpar la política, llevarla a un terreno insidioso y alejado de los problemas de la gente, y dar un espectáculo lamentable.

Todo ello porque arrastrado por los bulos y las mentiras propias de la ofensiva ultraderechista, así como, los marcos neoliberales impuestos por el sistema, la izquierda se siente atada y sin capacidad de respuesta, para hacer ver a la sociedad la realidad de los problemas. Quién y por qué se beneficia. Quién sale perjudicado y cuáles son las políticas efectivas que hagan un país mejor, una sociedad más justa y con mayor futuro.

Seguimos teniendo semanas de crónicas judiciales por casos de corrupción del bipartidismo y sus agentes de renovación. Volvemos a estar presos de una cotidianidad falsa y manipulada que ya ni siquiera permite una transformación reformista del estado y sus diversas disfunciones. Contra más para plantear y aspirar a cambios revolucionarios de amplio calado que hablen de las condiciones de vida y de trabajo de al gente. Una vez más es necesario que como sociedad nos activemos, desde lo individual hasta lo colectivo y sectorial. Y esto se tiene que hacer tanto autónomamente, como de la mano de partidos y movimientos a la izquierda del PSOE, que recojan todas las demandas, que fortalezcan las comunidades, las protejan y aporten espacios de discusión, socialización y movilización colectiva que puedan plantear alternativas a esta ola reaccionaria e identitaria, que lo que hace, es que no cambien las políticas económicas que esclavizan al pueblo.

Se trata por lo tanto de propuestas radicales que desde el conflicto, en la calle, en los trabajos y en las instituciones, pueda ser resistente ante este auge fascista. Ser más radicales con ellos, porque ellos defienden este mal-estado de las cosas distrayendo la atención. Porque no debemos permitir que mientras se convierte en “normal” o en “tolerable” la laminación del diferente o políticas económicas ultraliberales, y que al mismo tiempo se presenten como “radicales” o “utópicas” medidas exitosas más que desmotradas por la justicia social o el estado de bienestar. Y porque no podemos renunciar a transformaciones radicales del sistema económico, para hacerlo más humano, más justo, más garantista, más sostenible y con más futuro y dignidad.

 

lunes, 2 de marzo de 2026

La etapa de Irán ante la Tercera Guerra Mundial


Imagen de satélite del 28 de febrero de 2026, supuestamente de la residencia del Ayatolá Jameneí tras el bombardeo masivo de Israel y Estados Unidos sobre Irán.

 

El sábado 28 de febrero amaneció con el nuevo ataque de Israel y Estados Unidos sobre Irán. Un bombardeo indiscriminado, que aunque esperado, se efectuó sin aviso y dentro de una ronda de negociaciones que claramente era una tapadera de cara a ganar tiempo y organizar la acción militar. De todos los implicados. El resultado del ataque ha sido el descabezado de la cúpula militar y política de la teocracia iraní con la destrucción de infraestructuras críticas del aparato bélico y policial de Irán, así como de algunos de los centros de poder del país. Se cuentan las muertes de numerosos altos cargos del ejército, así como de miembros de los consejos religiosos y políticos destacando el ex-presidente Ahmadineyad (aquel que pusó en jaque Occidente con el programa nuclear) y fundamentalmente, el ayatolá Alí Jameneí. Por supuesto, las víctimas civiles se cuentan por millares.

Ni que decir tiene que sacar del mundo a semejantes impresentables hace del planeta y de Irán un lugar mejor. Desmontar y erradicar un sistema dictatorial, propio de una época medieval, en el que la visión extrema de una religión, incompatible con la vida, la dignidad y los derechos humanos es la doctrina moral y legal que condiciona e impide el desarrollo de sus propios conciudadanos, es siempre una buena noticia. Pero hacerlo, una vez más, al margen de la legalidad internacional, llevándose vidas inocentes por delante y violando la soberanía de otro país es una muestra más de un mundo desquiciado que se va al abismo por momentos.

Las implicaciones de la acción militar conjunta entre Israel y Estados Unidos son de muy amplio calado. El contexto, nacional y propio de Irán, de la región de Oriente Medio, de Asia y el Índico, y para todo el planeta no deben obviarse y por lo tanto, es fundamental conocer bien de lo que estamos hablando, para construirse y transmitir un juicio acertado sobre lo que está pasando. A estas horas los misiles de uno y otro lado se han cruzado sobre Oriente Próximo incluyendo ataques a bases e intereses occidentales en los emiratos de la península Arábiga, como respuesta del ejército de Irán, así como la apertura de nuevos frentes en Líbano. Incluso el suelo soberano de la UE ha sido objetivo al caer algunas bombas sobre la base británica en Chipre

Mientras el ataque bélico unilateral ha eliminado la posibilidad de que el pueblo iraní, empezando por sus mujeres y jóvenes, tomasen el poder y construyesen una democracia o un sistema político y social nuevo, lo que si ha hecho es abrir la brecha a la seguridad y la incertidumbre en todo el mundo. Si la población civil de Irán no va a poder enjuiciar e investigar su pasado y su presente, poner ante un tribunal y ante la Historia a cientos de dirigentes con una visión radical del islamismo que les ha permitido masacrar a la población, al tiempo que se hacían muy ricos, mucho menos se les va a permitir construirse un futuro propio, puesto que el sistema “ofrecido” ya viene teledirigido desde Washington y Tel Aviv con la oscura figura del heredero del Sha en el horizonte.

La excusa de esta guerra está en que Irán volvía a ejecutar un programa de armamento nuclear y de que antes de conseguirlo era preciso acabar con él. Las protestas y la represión contra su propio pueblo, son otra de las excusas que se han aducido en estas últimas 48 horas (y en las semanas previas), pero el motivo del ataque es la reconfiguración total de Oriente Medio, con Israel convertida en la potencia regional tras la ruptura de todas las alternativas que el Islamismo chií tenía en la zona (el Irán de los ayatolás, Hizbula en Líbano, Hamás en Gaza o Cisjordania, Siria, etc.).

Tampoco se deben obviar los balbuceos y debilidades de la presidencia de Trump que más allá de todo el histrionismo y los llamamientos fastizoides del programa MAGA (con sus propias "SS" en los ICE), atesora un desgaste colosal para un primer año de mandato, donde la anulación por parte del Tribunal Supremo, de sus recurrentes aranceles, implicaban el alzamiento de una nueva cortina de humo, una nueva distracción para sus bases. Sin embargo, esta acción, al contrario de lo ocurrido con Venezuela, no parece ser del agrado de buena parte de su propio aparato en el partido Republicano, así como de sus votantes, puesto que hasta a ellos, les parece que embarcar al país en una guerra, tan lejana y ante una nación tan grande y armada, puede provocar sonoros costes y muy reducidos beneficios para el norteamericano de a pie y gorra de beisbol.

Y es que la única conclusión a la que van a llegar los, supuestos, “enemigos de Occidente” es que la única garantía de seguridad es de disponer de armas de destrucción masiva, especialmente nucleares, para poder mantener una posición fuerte que impida el ataque preventivo y unilateral de los auto-proclamados defensores de la libertad y de la seguridad. Tanto la CIA como la agencia Internacional de la Energía Atómica, adscrita a la ONU, informaban de la inexistencia de indicios sólidos que sustentasen el relato de la tenencia por parte de Teherán de armamento nuclear. Si Irán hubiera dispuesto ya del arma nuclear y probada su eficacia, no hubiera sido atacada. Si tienes armas nucleares es para exhibirlas (por lo menos) primero con el afán de disuadir a potenciales enemigos, y en segundo, para henchir de orgullo a la propia nación, por lo que parece evidente que la excusa del armamento nuclear es por lo menos, falsa e infundada.

En conjunto, y como resultado, de estos años de alzamiento fascista internacional, y de escalada de las amenazas de guerra, tenemos el fin del orden internacional salido, no sólo tras la Segunda Guerra Mundial, sino mucho más recurrente, tras la caída de la URSS. Estados Unidos se empeña en mantener una posición de potencia única, como eje central en un mundo unipolar, que ya no existe. Aunque consolidan la vía de la fuerza militar, sin negociación diplomática, ni declaración de guerra, como elemento de resolución de los conflictos, lo que realmente está haciendo Estados Unidos y sus aliados -sobretodo Israel, y algo menos la Unión Europea donde crecen las voces disonantes (no dejamos de hablar de una organización supranacional a la que han cedido soberanía un conjunto de naciones, pero no en materia de representación internacional o militar)-, es alimentar un complejo militar-industrial gigantesco que necesita de guerras y conflictos para ganar dinero

Como añadidura, Trump no sólo ha incumplido con el Derecho Internacional, cosa con la que no se distingue de los presidentes estadounidenses, ya fueran demócratas o republicanos. Además, ha vuelto, por tercera vez, a ignorar los procedimientos políticos de su propia democracia, al emprender acciones militares sin contar con los preceptivos mandatos del Congreso y el Senado. Con lo cual ha quedado ya demostrado, empíricamente, como la democracia es pisoteada e ignorada, si se puede interponer en eso de ganar dinero. Las consecuencias a nivel interno y a la salud del régimen democrático-liberal están por venir.

En general, lo que subyace del ataque estadounidense e israelí sobre Irán es el cambio de modelo de gobernanza e internacional. Se rompen los consensos y las garantías democráticas, de soberanía y de justicia, implantando un modelo autoritario donde va a prevalecer la ley del más fuerte, y sobretodo, la de el que menos escrúpulos tenga. Un camino, ciertamente peligroso, al que como sociedad civil debemos oponernos y resistirnos. El primer paso, será ante el llamamiento a ese escenario de sumisión palmaria a Estados Unidos y a su aparato económico-militar como es la OTAN. Permanecer un solo minuto más en esa alianza belicista, que nos roba soberanía, dignidad y dinero, nos convierte en cómplices. El segundo, e inapelable, dar batalla frente al fascismo que se ha beneficiado en algunos casos demostrados de la teocracia iraní, y en otros, dando empaque a la cesión de dignidad frente a los imperios y sus élites.

La sucesión de escenarios de enfrentamiento esa clara: Desde cuestiones internas como Gaza, o incluso Ucrania, hacia consideraciones de mayor calado, como esta guerra contra Irán, que supone un incremento, que puede acabar en un enfrentamiento contra Rusia y China (no necesariamente coaligados más allá de frente a un enemigo común denominado “Occidente”) por la hegemonía mundial.

Aún así, hay quienes consideran que todos estos enfrentamientos no están relacionados y que son independientes. Interesados en hacer creer que lo que está en juego es la democracia, cuando eso es lo que menos les interesa, o incluso, la detestan. Extrapolado al tablero internacional hablamos de una disputa que va de hegemonía única o hegemonía multipolar. De relaciones con marcos y reglas claras basadas en el respeto y la transparencia, a teatros imprevisibles donde las acciones de fuerza se hacen con ninguna o poca antelación y que provocan una escalada de impredecibles consecuencias.

En todo esto tiene que ver la evidente pérdida de impulso y poder que está viviendo Estados Unidos, ya no sólo como potencia única, o como último Imperio, sino más allá, de la propia estructura y dinámica de país. El paso, inexorable como sociedad civil, es "des-americanzar" el mundo, haciéndolo más amable, más natural, más humano e intentando con ello, abolir la guerra y la violencia como método de resolución de conflictos.

Al estilo de la caída del Imperio Romano, la decadencia yankee que comenzó, indudablemente, cuando cayó su natural enemigo, la Unión Soviética, va acelerándose paso a paso, presidente a presidente, y semana a semana. La primera fase fue la exhuberancia de sentirse sólos en la cúspide, sin un enemigo al que batir, y sin ningún tipo de límite a sus intereses y deseos, al no haber alternativa real. En esa ensoñación se limitaron las transformaciones y adaptaciones necesarias a ese nuevo contexto. En vez de proteger a las clases populares estadounidenses, se apretó aún más el acelerador de su desposesión y claudicación para goce de los inversores y capitalistas. El sueño tuvo un abrupto despertar el 11 de septiembre de 2001.

A continuación una sucesión de presidentes, de ambos partidos, incapaces de parar el golpe, ni de dotar de dinamismo a su sociedad y economía. El actual un octogenario sociópata narcisista, misógino, corrupto, amoral y caprichoso. Entre medias de sus dos mandatos un presidente demócrata senil y corrupto desde los años 70, Joe Biden. En conjunto, unas copias malas de los Andropov y Chernenko en la URSS de los 80.

Donald Trump, rodeado de un gabinete de psicópatas y fascistas ejemplo de lo peor que el mundo ha dado. Acusado por la prensa y alguno de sus ex-amigos de ser parte integrante de la red pederastra de Epstein (un turbio personaje con pasado en los servicios secretos de Israel, Reino Unido y Estados Unidos, que fue, convenientemente, “suicidado” en prisión). Una administración sin rumbo fijo, con cambios de hombres y nombres, que demuestran la inexistencia de un plan de gobierno. Que suman ya varias docenas de mandatos del tribunal supremo o del Congreso ante el saltado de normas propias. Con un Trump que un día dice una cosa y al siguiente al contraria. Maltratando a sus aliados a base de aranceles disparatados que no han impedido el aumento constante del desempleo y la pérdida de bienestar de la población local. Ahora ya embarcado en guerras fuera de Estados Unidos, algo de lo que había hecho campaña, y que le había valido amplías capas de apoyo popular de un país harto del papel de policía del mundo.

¿Las siguientes escenas en esta escalada de la Guerra Mundial y el fin de Estados Unidos como potencia hegemónica? Pues en primer lugar vamos a ver qué capacidad le queda al ejército iraní y el régimen de los ayatolás de defenderse, fundamentalmente de Israel. ¿Tiene capacidad de aunar una liga chií contra sus atacantes? En qué estado están las fuerzas de sus posibles aliados en Siria, Líbano, Palestina ¿Cuál será la actitud de las potencias árabes de los petro-dólares como Arabia Saudí, los Emiratos o de Turquía ante el avance del gran Israel como potencia hegemónica en la región, la única con armas nucleares?

¿Qué capacidad le queda a la oposición democrática, laica y de izquierdas para construir un Irán de dignidad y futuro? ¿Le interesa eso a los actores implicados?

¿Qué piensa hacer la Unión Europea? ¿Hasta cuándo durará la OTAN?

¿Qué actitud van a tomar Rusia y China, tradicionales aliados, aunque con reservas, con respecto a Irán y su república Islámica? El petróleo iraní reúne buena parte de las respuestas a esta pregunta, así como el acceso al estrecho de Ormuz para los barcos rusos y chinos, y el cierre o no de los gaseoductos que desde los Urales hacen negocio en Europa.

¿Y la India y el resto de BRICS, contando con Indonesia? ¿Qué papel puede jugar Pakistán en todo esto? Hablamos de países cuya población se cuenta en centenares de millones de personas, tienen ejércitos sobredimensionados por años de intereses estadounidenses en la zona y cuentan con recursos minerales propios.

¿Hasta cuándo durará este ecosistema de frágil paz, dopado por una ola de neoconservadurismo, por no decir, directamente de fascismo, ante una realidad de nuevos países y agentes?

Estamos en la antesala de un conflicto global con implicaciones que pueden acabar en la destrucción mutua y en una extinción masiva. De cómo nos mantengamos informados, alentando el pensamiento crítico y la activación social, dependerá y mucho, nuestro futuro, y también el de la humanidad. 

 

viernes, 1 de agosto de 2025

Paremos ya el Genocidio en Gaza

 


Hay que decirlo claro:

Israel está ejecutando un genocidio sistemático y planificado sobre la población de Palestina.

Es así. Está probado. Es un hecho. Como también lo es la actitud tolerante con este crimen contra la humanidad de buena parte de la Comunidad internacional, y dolorosamente de los representantes políticos occidentales que deberían ser los primeros en denunciarlo y combatirlo.

Nethanyahu tiene que ser encarcelado y juzgado como criminal de guerra y genocida. De hecho no tengo ninguna duda de que así será. El sionismo violento y genocida debe ser luchado y contrarrestado con solidaridad, verdad y democracia. Y los cómplices como gobiernos occidentales y empresas de armas y tecnologías también tienen que ser juzgados y erradicados.

Y por último, la indiferencia también tiene que ser combatida. No puede ser una opción. Los seres humanos no podemos quedarnos indiferentes y tolerar este genocidio. Con todo lo que sabemos que pasó y que ha habido en el pasado.

No se puede tolerar y tenemos que ser beligerantes con quienes ejecutan, permiten y hasta alientan que Israel asesine a millones de personas en Gaza y en Cisjordania.

Esto no es una guerra. Cuando se cortan los suministros básicos de alimento, agua, electricidad y medicinas a la población civil no estamos hablando de operaciones militares o búsqueda de rehenes y terroristas. Cuando se permite y se provoca que miles de niños mueren de hambre y enfermedades erradicadas ya en el primer mundo lo que tenemos delante no es una guerra sino una política diseñada bajo parámetros racistas y fascistas. Algunas fuentes hablan de 30 niños al día desde el inicio de la invasión por lo que esto no es una guerra. Es terrorismo de estado diseñado y ejecutado para impedir la constitución de una nueva mayoría étnica y social en el estado. Cuando se persiguen, detienen e incluso matan a voluntarios y periodistas no se trata de daños colaterales o de “desgracias”, sino de acciones ejecutadas con voluntad de ocultar la verdad al exterior y a la historia. Cuando se denuncia esta matanza indiscriminada de seres humanos, pobres y desamparados, no se está hablando de anti-semitismo. No jodáis que eso es muy serio para que manipuléis de esa forma. La gente común, las personas buenas, lo que estamos en contra es de los genocidios. De todos los genocidios. Y si una mierda de religión, me da igual judáica, islámica que católica ampara a basuras humanas como Netanhayu y compañía hablamos de otra cosa.

Paremos ya el genocidio en Palestina. No podemos, no debemos, no es tolerable quedarse sentado en el sofá o poner un tuit o este texto, sin más. Hay que actuar y hay que hacerlo para parar de una vez esta deriva fascista.

Muchos estamos colaborando en partidos y ongs que están tratando por un lado de enviar ayuda a Palestina y en exigir el final de la ocupación y el exterminio. No vale sólo con mandar un SMS de ayuda, acudir a una manifestación, firmar una campaña online o ejercitar un boicot a todo producto que venga de Israel (y de Estados Unidos principal financiador de este estado genocida y criminal).

Tenemos que reflexionar sobre la mierda de mundo que “estamos” construyendo. Esto no puede seguir así.

Escribo en un descanso, desde la víscera y veo que en 5 minutos y desde el móvil y han salido más de 500 palabras. Que no se las lleve el viento, y que podamos parar el genocidio en Gaza.

Por un mundo de paz, solidaridad, cooperación y empatía. Abajo el fascismo. Viva la libertad, Viva Palestina.

 

martes, 31 de diciembre de 2024

Una revuelta a la televisión española

 Lalachus y David Broncano nos van a dar la bienvenida a 2025

 

Esta noche, como muchas de las personas y familias de este país, volveremos tras muchos años a sintonizar Televisión ... Española para recibir el nuevo año. Ver en la Primera las Campanadas y tomarse las uvas al son que marcan, para inmediatamente felicitar con quienes compartimos el momento y pasar a llamar a los que por desgracia están lejos.

No puedo, ni debo, posicionarme en lo alto del podio de la superioridad moral en la que ciertos sectores de la izquierda se presentan como cool-es, elitistas y estándar de calidad suprema cultural, y por supuesto, de pureza ideológica. Yo al contrario que ellos digo que tengo televisión. Y la uso. Diariamente.

A veces, y sobretodo últimamente a consecuencia de tener que lidiar con caseros en el ecosistema salvaje de la vivienda en España, buscando las vueltas para poder ver canales y programas. Tengo que usar las plataformas de internet, libre y gratuito, para poder ver lo que quiero ver, porque desde hace unos meses la antena ha muerto ante el maltrato de arrendatarios anteriores y la indiferencia de los arrendadores. Apenas conservo 3 o 4 canales. Por fortuna puedo ver después de comer Expedición al pasado, que me parece lo único entretenido e interesante a partes iguales. Los autonómicos y el femenino en el que puedes ver el también interesante y necesario programa de los trajes de novia talla XXXL, a ratos entre las reformas de los gemelitos. Y ya. El resto no se ve. Se pixelea, se bloquea y desaparece. Y ya está. No pasa nada.

Desde luego hace décadas que no me informó a través de la televisión. No veo sus informativos, salvo la información meteorológica, y muchos menos, los programas, matinales, vespertinos y nocturnos, de debates políticos. El espectro de la derecha ultramontana copa todo el plasma catódico actual, y sólo sobrevive a duras penas la televisión pública, a esperas de que en el siguiente cambio de gobierno se ope por la Cadena Ser y se controlé el consejo político e ideológico de RTVE.

Aún con esto, vuelvo al hilo de la pureza ideológica de los pata-negra de la izquierda, tan limpios y tan brillantes, alejados de todo lo que huela a conflicto y a masa obrera, y que nos dan lecciones a los demás sobre cómo actuar en caso de hacerlo. Desde el posmodernismo, desde la urbanización de viviendas unifamiliares, desde las cátedras universitarias y desde el acceso a los medios de comunicación se está muy bien y se articulan relatos que deslegitiman la finalidad de la política como es la acción hacia la transformación de las condiciones materiales de la gente y el avance, o el progreso si se prefiere, de la sociedad, para que sea más justa, libre, igualitaria y emancipadora.

Discutir en las asambleas de partidos y sindicatos, en la barra de bar o en las redes sociales está muy bien y sería muy divertido, si no fuera porque enfrente cabalga una oleada reaccionaria de carácter ultra montano, injusta, criminal y malévola. Tener que discutir con tus supuestos compañeros ciertas cosas ante esta avalancha de inutilidad, casposidad y rancio patrioterismo no sólo es una pérdida irrecuperable de fuerzas y de tiempo. Es que además, se pone la alfombra roja desteñida para que nos arrasen, puesto que enfrascados en estas cuitas internas hemos dejado de ocupar los campos de batalla, a veces pero no solo en la dialéctica, para que la ultra derecha se apropie de los discursos, los debates, los escenarios y las mentes.

Una de las estrategias que más éxito renta a las élites cleptómanas de la derecha es la proliferación de bulos, mentiras y medias verdades. Las fake news no son un fenómeno nuevo propio de las redes sociales, ni mucho menos. Llevan desde siempre instalados en el día a día de la política liberal que supuestamente se decide a través de unas elecciones. Esto hace que sea conveniente convencer al electorado, aunque a veces se haga faltando a la verdad, insultando a la veracidad y poniendo en cuestión la propia lógica y los saberes que como sociedad con un acervo cultural sostenido teníamos ya más que asumidos.

Perder tiempo también en tener que desmentir toda la sonora maña de estupideces de toda índole que se escuchan por los medios de comunicación e internet es ya de por sí una putada y una derrota. Lo primero porque da igual que avales con sentencias o ciencia la verdad. Los destinatarios del bulo no te van a creer, porque el bulo reafirma sus prejuicios y sus cuñadeces. Si ya eres un reaccionario, un inmoral, un racista, un machista o un anormal que piensa que la tierra es plana o que los extraterrestres construyeron las pirámides egipcias y de Meso-América te vas a trufar en todos los datos verificados que te planten delante de la jeta. Esto no quiere decir que demos el partido por perdido en el minuto 1 y no desactivemos la mentira, la media verdad y el relato falsario interesado en sustentar ciertos estados de opinión y concienciación. No. Se trata de construir relatos que aporten estos datos reales y poder así discutir al imbécil y desacreditar su imbecilidad. Eso sí, sin caer en su propia cochiquera porque ya sabemos que no se puede pelear con un cerdo, porque al final te va a morder, te va a tirar al barro y ahí te va a ganar.

La televisión generalista en España desde siempre ha sido un alumno bien aplicado en la creación y difusión de mentiras enfocadas a sustentar mayorías y opiniones de derechas. Sólo en este año hemos visto como ciertas presentadoras y programas de televisión en las cadenas privadas han lanzado una campaña de bulos en torno al principal problema del estado, el acceso a la vivienda. Pero no lo han hecho desde el punto de vista de los millones de familias trabajadoras que no pueden acceder a este derecho básico con justicia social y sostenibilidad, sino de los grandes tenedores de vivienda, de los especuladores y de los arrendatarios que tratan de pagar la letra de un chalet de lujo a través de la renta por un pisucho de mala muerte sin reformar desde 1996.

Ana Rosa, Griso o Vicente Vallés no se han quedado ahí y han convertido en un problema de primer orden en la opinión pública la cuestión migratoria. Pero no dando voz a las personas que migran, desde dentro del país o que vienen desde fuera, sino dando un altavoz descomunal a los conflictos que se producen, cuando no hay arraigo o cuando chocan formas diversas de ver la vida. Aunque estos conflictos y problemas afortunadamente no sean la tónica general y si episodios esporádicos (por el momento) gracias a la labor de laminación de la opinión pública y de la inteligencia, se ha convertido en el problema nº1 de la nación, reafirmando las posiciones del partido ultra y llevando a la derecha y al centrismo del psoe de la mano a posiciones racistas y xenófobas.

En este juego de bulos y condicionamiento del votante entraron hace unos años otro tipo de programas. Sobretodo desde la pandemia de covid en 2020 los que eran programas de entretenimiento dieron un paso más allá y comenzaron a lanzar sus soflamas incendiarias y reaccionarias a un público cautivo, que en principio llegó hasta ahí por otros contenidos, pero que de la noche a la mañana, se veía inducido por la más rancia presentación de la sociedad.

Hay un programa en este país con más de 10 años en antena liderando el conocido como access prime time de lunes a viernes, esto es, el acceso o la hora previa a los programas estrellas de las cadenas los días de diario. En este programa, una persona se dedicaba a entrevistar a personajes públicos tanto del mundo del arte, de la política o del deporte, con una mezcla de rigor y humor en el que participaban dos marionetas de trapo con forma de hormigas. Varios colaboradores salían y hacían que la invitada o el invitado se lo pasarán muy bien haciendo trucos de magia, experimentos científicos o de cinética, probarán como se está dentro de una melé de rugby o lo que fuera.

Con el tiempo los colaboradores se fueron marchando del programa, todavía sin saber muy bien por qué. Fueron sustituidos por gente sin ningún talento más que el ser hijo de alguien. Y ahí tienes a una pareja de imbéciles riéndose sus gracias, a una supuesta periodista tóxica sentando cátedra, o a una pija demostrar al mundo que se puede ser una perfecta hija de la gran puta con un tono de voz suave y lánguido y con planteamientos propios de una niña de 6 años.

Al mismo tiempo se hacían más evidentes la actitud machista y sexista del presentador para cuando las invitadas eran mujeres a las que hacía pasar por su diversión, el más indisimulado acoso y violencia sexual. Todo ello ya con una clara línea derechista, de ataque al gobierno central y a todo lo que huela a izquierda o a sindicatos, dando pábulo a cualquier bulo y mentira interesada y creando de esta manera estados de opinión artificiales y construidos para cimentar mayorías reaccionarias.

Otro programa en esta deriva fue ese que se dedicaba a buscar fantasmas y extraterrestres y que de un tiempo a esta parte se ha dedicado a lanzar las mismas soflamas incendiarias, a replicar bulos y medias verdades y a dar cobijo a nazis directamente poniéndolos ante una audiencia que no se creía que los fantasmas fueran tan reales y dieran tanto miedo.

Tengo que decir que yo estos programas apenas los he visto. El primero sólo una vez, porque fueron unos conocidos (el “B” del Complutense que jugó el sábado anterior en Salamanca y nos lo dijo en el Tercer Tiempo) a hacer una demostración de rugby. Lo vi y el programa me pareció un formato deleznable. El otro lo veía hace unos años con mi mujer los domingos para coger el sueño, y entre cabezadas saltaba ya para soltar aborchonado “menuda gilipollez que acaban de decir”. Así que si, estoy escribiendo de oídas. Pero ahí los tienes hoy en día, quejándose de que no hay libertad de opinión, de que en los 80 se podía hablar de todo y todo tipo de ocurrencias y cuestionamientos de cosas tan importantes como la violencia machista o el cambio climático. Como si no estuvieran televisión, llegando a millones de espectadores, soltando sus mentiras, bulos y gilipolleces.

Ante este clima catódico, unido a las soflamas incendiarias de la radio matutina de los federicos, herreras y ansinas, y a los periódicos en papel, que sin excepción pertenecen a los emporios mediáticos de la ultraderecha, algunos ya llevamos tiempo diciendo que es necesario que desde la izquierda, los partidos, sindicatos y asociaciones se haga un esfuerzo por publicar y difundir nuestras opiniones, iniciativas y propias noticias. Y que en la cima de la pirámide aprovechar, que en teoría, se está en el gobierno para que la radio-televisión pública sea un espacio donde haya variedad y la verdad sea el objetivo primordial.

Bien, pues no parece que en el primer punto estemos haciendo mucho. Pero por lo menos, hay que decir, que Pedro Sánchez ha entendido, por otra parte como suele ser habitual en él, las necesidades intrínsecas para garantizar su supervivencia política y ha decidido dar batalla por el control del relato mediático a través de RTVE. Con pocas medidas, es verdad, y por supuesto, sin abrirse a contenidos más atrevidos y necesarios en los que se hable de feminismo, de cambio climático o de los problemas reales de la clase trabajadora. Pero algo es algo.

Para discutir el liderazgo en audiencias del mequetrefe y las hormigas, RTVE fichó en verano a unos chavales humoristas que llevaban años haciendo en la televisión de pago un formato de entrevistas y bromas irreverentes. Un estilo desenfadado, joven y actual que no había hecho que el canal de pago ganará más abonados, pero si que sus visualizaciones en youtube fueran de récord.

Brocano y su tropa han revuelto el panorama televisivo del país de tal manera que hasta RTVE ha tenido que rendirse a la evidencia, y pese a las primas trabas de una dirección nacida de los senos de Rajoy, encargar a Broncano y Lalachus la presentación de las campanadas de Nochevieja. Probablemente el programa más importante del año.

Sin duda, La Revuelta es un formato mucho más fresco e interesante que el resto de propuestas de la televisión generalista española. Si quitamos a La2 que aún con borrones imperdonables, es un espacio para la cultura y la divulgación, el resto de canales es una bazofia. Repetición hasta la nausea de los mismos programas. La mayoría producidos en las televisiones de pago de Estados Unidos con formatos que sustentan la ideología neo-con que tan bien les ha ido hasta ahora allí, verdad. Repetición de las mismas series, los mismos reallitys, las mismas películas. Una y otra vez. Te tiras un mes viéndola porque no tienes más remedio, porque estás convaleciente o por lo que sea, y al día 32 ya no hay nada que te resulte original y divertido.

Por eso, La Revuelta es tan exitosa y una idea tan acertada. Porque frente a una presentación de la realidad con una clara intención hay otra que es más acorde al mundo de la gente que viene a divertirse, a reír y a pasárselo bien. Porque hay problemas, pero no pueden convertirse en opresiones, hay que echarle humor como primer paso para superarlos. Porque frente a unas nuevas generaciones idiotizadas por los youtubers que se han posicionado gracias al dinero de papa y lanzan más bulos y más opiniones individualistas y trasnochadas, pese a ser jóvenes, hay aquí un formato que intenta ganarlos para la causa de la democracia, de la participación política y en el que además, comparten espacio, aunque sea televisivo, con otras generaciones.

Y si, es verdad. Yo no veo la Revuelta todos los días. Muchos días ni enciendo la televisión. Otros a lo mejor lo pongo y veo como Broncano, Grison, Castella o Ponce bromean y dan pie a la participación del público (un acierto brutal y de lo más destacable de este programa). Veo la intervención de Lalachus, un descubrimiento que me tiene enamorado por su frescura, su espontaniedad y su sentido del humor. A veces veo la entrevista y a veces no. A veces, no me gusta que Broncano o Grison interrumpan constantemente a las invitadas con sus bromas, porque a veces a fuerza de repetirse caen en la misma ranciedad que otros. Y otras veces apagó el televisor porque los entrevistados son esos cantantes y actores “modernos” que gustan ahora a la gente joven y que a mi, lo siento, no me dicen nada. Pero lo positivo es que exista este programa y no eché de antemano a toda la gente a los brazos de los reaccionarios y ultras. Porque disputando el terreno de juego de la audiencia, no sólo es que ya gane, es que además, de entrada, está demostrando que hay partido. Y que la mayoría de la gente es inteligente o por lo menos lo suficiente para construirse su propia opinión si les das alternativa en la oferta de relatos.

El éxito de La Revuelta y la noticia de que Broncano y Lalachus van a presentar las campanadas de La1 han provocado una reacción machista y fascista en redes sociales y en columnas de opinión en periódicos, televisiones y radios de toda esa purria cavernícola con la que tenemos que lidiar en este país.

Los tuits refiriéndose al aspecto físico de Lalachus son vomitivos y el más puro ejemplo de rancio abolengo españistaní que te puedes echar a la cara. Cuando las campanadas las presenta hombres con sobrepeso como Chicote o Ibai nadie se ha quedado. Todos celebran que Pedroche salga desnuda porque así empezaban el año con una paja. Si no queréis ver a Lalachus y a Broncano vete a otro canal, y no molestes. Y sobretodo, no insultes.

Yo, y estoy seguro que muchos, nos quedamos con el humor, con la originalidad y con esa sonrisa natural y divertida que gente con talento nos viene a mostrar.


Por un 2025 donde demos de verdad batalla al fascismo y donde las clases trabajadoras venzan. Donde acabemos con la desigualdad y defendamos lo que realmente nos hace libres, iguales y fraternos. Por un 2025 con humor, salud y revolución.


martes, 14 de noviembre de 2023

El tiempo de las bestias

Si todo va como debe el próximo jueves Pedro Sánchez será reelegido presidente del gobierno después de aunar los apoyos parlamentarios necesarios para lograr la mayoría, tras las elecciones generales del pasado julio. Lo hace a través de una mayoría que no sólo suma más parlamentarios que los partidos que se van a oponer. Además suma más votos en comparación. Y será presidente con un respaldo en número de diputados y de votos (sumados los de todas las fuerzas que apoyan la investidura), mayor al que tuvieron en el segundo y cuarto gobierno de Felipe González, que el primero de José María Aznar, o que los dos de Mariano Rajoy. Digo esto por poner un contexto.

Toda la sesión de investidura va a estar oprimida por la violenta y excesiva respuesta de la ultraderecha política, económica, mediática y cultural de este país, exacerbada tras unos resultados electorales peores que los que ansiaban y esperaban, y de la frustración del candidato Feijoo (si el más votado) pero que ha sido incapaz de lograr la investidura consiguiendo los apoyos que fueran necesarios. Felipe VI, el preparao, cometía un error de bulto que habrá que pasárselo en la cuenta al proponer un candidato que no reunía un mínimo de apoyos y voluntades que permitieran articular su mayoría parlamentaria hasta el umbral de los 176 diputados. El Rey, con apenas unas charlas, la más larga de una hora y viente minutos y varias por debajo de los 10 minutos, proponía al candidato del Partido Popular con el único aval de ser el más votado y fijando unas sesiones de investidura que hacían improbables los pactos. No tenía obligación el monarca de hacerlo, tal y como muchos expertos en derecho constitucional han remarcado, y si que podía haber citado una segunda ronda más adelante. Si lo ha hecho cabe suponer una intencionalidad que quizás, ya viendo como estaba el panorama la noche electoral, buscase legitimar un argumentario que sustentará el relato. No es poca cosa el ser el más votado, pero ni la institución monárquica, y muchos menos el país, estamos para perder el tiempo por los favoritismos de un monarca que ejerce en un plano absolutamente irreal. Como digo con esta decisión ha acercado el final de la arcaica monarquía borbónica y ampliada su imagen con un halo reaccionario y ultra conservador que no debería de existir, o al menos expresarse públicamente una y otra vez, en una institución que debería de ser todas y todos. Lamentable, como digo, pero una buena noticia para quienes ansiamos República.

El ambiente de estas semanas es el de una ola pregolpista y de exacerbación fascista. El acuerdo de Sánchez y Puigdemont ha sido el último en llegar y el imprescindible para garantizar la investidura. Y ha hecho hiperventilar a todo el fascio patrio que ve como se aleja la posibilidad de gobernar y sobretodo, de hincar sus corruptas y amorales manos en la segunda parte de las ayudas europeas del Plan de recuperación. Esa es la realidad de tanta provocación y tanta marcha de cayetanos y “señoros”, y “señoras”, de la manita de ultras de aquí y de allá, exhibiendo banderas preconstitucionales, cuando no abiertamente fascistas, y exudando una caterva de lemas e himnos que van del más rancio historicismo de derechas, a la liturgia eclesiástica más funesta. Pasando por composiciones lisérgicas que apestan a estulticia. Piden respetar un supuesto orden constitucional (cuando se decidió desde arriba limitar la soberanía nacional para gusto de los bancos alemanes no vi yo estas manifestaciones), y a la vez levantan la manita, cantan el Cara al Sol o vivas a Franco y a Hitler.

Está de moda ser facha y ahí tienes a las nuevas generaciones desfilando de la mano de las fuerzas vivas del falangismo. Haciendo apología de su clasismo, su intolerancia, su racismo, su xenofobía, su machismo, su incultura… Y fundamentalmente mostrándonos una vez más que este país es su cortijo y no admiten no tenerlo asido por la pechera para intimidarlo y vaciarlo.

Al final todo esto va de eso. De no saber perder. No va de la Amnistía que por otro lado es una manera de reconducir la situación de Catalunya. No hay que perder de perspectiva que en 2006 el PP de Mariano Rajoy ya hacía gala de su control judicial y mandaba a un Supremo, copado por sus representantes judiciales, para que echarán para atrás el Estatut que el pueblo catalán pactó y votó en masa aquel año. De aquellos polvos parte de estos lodos. Porque no cabe duda de que lo de la unidad de España les da igual a estas élites cleptómanas pero es un muy buen argumento para soliviantar a las huestes unineuronales que se tragan sin rechistar lo que les digan. Y más si tienes la baza de unas instituciones judiciales politizadas, y encima por los tuyos. Por lo que pueda pasar en la sucesión de cargos contra corrupción.

Yo no estoy precisamente a favor de una Amnistía que vaya a “perdonar” a líderes políticos que hayan cometido delitos adminstrativos a la hora de proveer de recursos el referéndum del 1 de octubre. Si que estoy a favor de que se despenalice a las personas que sufrieron, primero toda la violencia policial y después la persecución judicial y mediática de matones a sueldo reconvertidos en jueces y periodistas. No puede aplicarse la apisonadora de un estado coercitivo a 2700 personas que lo único que querían ese día era votar. La elección era lo de menos. O somos demócratas todos los días o ninguno. Esto no es un uniforme que te puedes poner un día y quitártelo al siguiente. Tampoco he estado de acuerdo y ni estoy de acuerdo con las amnistías “que han perdonado” a los defraudadores fiscales. A todos los mangantes con pulserita en el brazo y lacito en el audi, con la bandera de españita, que nos dicen como tenemos que obrar y vivir los demás, mientras ellos se han buscado las triquiñuelas para pagar menos o directamente, no pagar lo que les corresponde. Y sin embargo, esas amnistías e indultos se han venido realizando en gracia a corruptos, asesinos del G.A.L., o hasta incluso violadores, y “nadie” se había quejado. Y no hablemos de la Ley de Amnistía del 77 que permitió que pasarán a ser "demócratas intachables" los torturadores, políticos y militantes franquistas.

Por qué, ¿cómo pretende la derecha fascista de este país que España no se rompa a base de aplicar violencia y negar la identidad de los ciudadanos que sienten otra nación? Incluyo aquí a los muchas y muchos que conozco, que se sienten españoles, pero a la vez catalanes, galegos, vascos o valencianos. ¿Qué clase de país pretenden “construir” a base de mordazas, porras y cadenas? Ya lo conocemos, lo tuvimos 40 años de dictadura y más de 45 de tibia socialdemocracia liberal

Y sin embargo a menos de 48 horas de que se llevé a cabo la investidura, las calles están ocupadas por los ultras tratando de amedrentar a todos, especialmente a los militantes del PSOE en sus sedes, sus políticos y a su líder Pedro Sánchez. Con la policía reaccionando como dóciles corderitos ante alteraciones gravísimas del orden público, con y sin autorización, y que contrastan con la violencia cargada contra los manifestantes de izquierdas, que nos las hemos visto con sus porras, sus cascos y sus tanquetas. No olvidamos la violencia desatada en Cádiz en las protestas de los trabajadores del metal, en Catalunya el 1 de Octubre o en los desalojos de las plazas del 15M, en las marchas de la dignidad, en las luchas contra el Plan Bolonia. Tampoco vamos a olvidar esta convivencia tan pacífica y dicharachera con esta extrema derecha de parásitos, haraganes y ultras. Queda apuntada con la de las “protestas” de los pijos durante confinamiento de la covid.

El relato es el de amedrentar a todas y todos que no pensamos como ellos. Que somos demócratas. Antifascistas. Que somos clases trabajadoras hartas de ser explotadas por parásitos fascistas e infrarepresentadas por un sistema político liberal y burgués diseñado para usurpar poder y perpetrar la extracción de riqueza. La amenaza a la voluntad popular esta ahí. Como en el asalto al Capitolio o la Batalha de Brasilia. Una ola fascista que es necesaria erradicar en todos los frentes.

Tampoco ayuda tener todos estos meses tras las elecciones a todo el escenario de políticos de extrema derecha y de derecha extrema de este país recitando una y otra vez “Qué Sánchez está haciendo un golpe de estado”, “qué es ilegítimo” y toda esa sarta de mentiras, sandeces y burradas, y que ni un sólo periodista (bueno sí, un par de ellos) les hayan plantado cara y desmentido en vivo y en directo. El periodismo patrio tendrá que pagar estas afrentas y esta absoluta dejación de sus funciones como pilar del sistema democrático.

Pareciera como si los Feijoo, Ayuso, Almeida, los fachas de vox y los gilipollas abducidos que les siguen no supieran como funciona el sistema de partidos, el sistema parlamentario liberal. Exigían que en el PSOE les prestarán o se saltarán la disciplina de voto 5 diputados díscolos para facilitar la investidura de Feijoo. Pues mira tú, que si la situación fuera tan grave, ahora podían haber prestado 7 al PSOE para evitar el pacto con Puigdemont. Pero efectivamente quizás no conozcan el funcionamiento jurídico y político del sistema parlamentario, pero por lo menos se espera es que los medios, fueran de comunicación y no de intoxicación y fueran lo suficientemente responsables para denunciar esta sinrazón y no darle más altavoz.

Y mientras la izquierda estamos en casa. Llevamos demasiado tiempo sentados, quedándonos en casa, y delegando la acción en favor de unos políticos que nos llamaban al resto casta y que se han pertrechado en una pseudo organización que para lo único que ha funcionado es para fagocitar toda la fuerza y trabajo que se volcó con el 15M.

Ahora, 12 años después los que viven “su marcha indignada” es la ultraderecha, con el beneplácito, faltaría más, de esas fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, judicatura y grandes medios, y mediocres medios de opinión fascistas, todos unidos en insultar a la inteligencia, deslegitimar los procesos electorales y su propia Constitución.

Es todo tan ridículo que acusan de golpistas y antidemocráticos a los demás, y hoy, si hoy, el PP se ha valido de su mayoría en el Senado para cambiar el reglamento, antes de que empiece formalmente la legislatura, para torpedear toda la acción ejecutiva del nuevo gobierno. Y los unineuronales de Vox piden al Supremo que se inmiscuya en el proceso reglado de la investidura, cagándose en Montesquieu y en la separación de poderes. Qué dictadura más rara esta de Perro Sanxe. Es que es todo así de denigrante. Para esta gentuza la democracia sólo es si la ganan y les sirve para seguir oprimiendo al pueblo.

Este ambiente pre-golpista no es nuevo. Se dio en el 36. Y llevamos viendo como se inflama en las tertulias y las redes sociales desde que en 2018 viendo como estaba el PP, alguien decidió financiar a un partido de extrema derecha para que dejara de ser residual y verbalizara lo que la derecha franquista institucionalizada no podía decir. Y también decidió que ese partido apareciera a todas horas en tv escupiendo su odio. Y como se ejecutan acciones y mensajes que favorecen al más violento y reaccionario. Con la excusa de la libertad de expresión se han colado mensajes de odio que desde el primer momento había que haber sacado de antena. Ahora ya son imparables.

Hay que ver cuánto va a durar este gobierno y legislatura con el umbral del proceso electoral en Catalunya para finales de 2025, pero el del País Vasco el próximo verano.

Mientras tanto, y como decía un par de párrafos más arriba, en la izquierda real estamos que no sabemos qué hacer. Digo yo, ¿no deberíamos estar plantando cara a los radicales ya sean pijos, nostálgicas, "opinadores" incendiarios, ultras, medios, policías, guardias civiles o jueces? ¿Por qué permitimos que acosaran a la familia de un rival político, solo por ser rival político? ¿Por qué estamos dejando desiertas las asambleas en este momento? ¿A qué esperamos? ¿Vamos a dejar a que suceda algo desagradable o tenebroso? Y si sucede, ¿vamos a hacer algo y luchar por nuestra dignidad y libertad?

 

 

A todo esto nos ha dejado un hombre bueno: Aníbal Vázquez, alcalde de Mieres, por Izquierda Unida. Aquí tenéis a todo su pueblo despidiéndole y valorando la vida y compromiso de un hombre que hacía política para los demás, para el patrimonio de todas y todos y para las clases trabajadoras. Qué la tierra te sea leve, compañero. 


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