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lunes, 2 de marzo de 2026

La etapa de Irán ante la Tercera Guerra Mundial


Imagen de satélite del 28 de febrero de 2026, supuestamente de la residencia del Ayatolá Jameneí tras el bombardeo masivo de Israel y Estados Unidos sobre Irán.

 

El sábado 28 de febrero amaneció con el nuevo ataque de Israel y Estados Unidos sobre Irán. Un bombardeo indiscriminado, que aunque esperado, se efectuó sin aviso y dentro de una ronda de negociaciones que claramente era una tapadera de cara a ganar tiempo y organizar la acción militar. De todos los implicados. El resultado del ataque ha sido el descabezado de la cúpula militar y política de la teocracia iraní con la destrucción de infraestructuras críticas del aparato bélico y policial de Irán, así como de algunos de los centros de poder del país. Se cuentan las muertes de numerosos altos cargos del ejército, así como de miembros de los consejos religiosos y políticos destacando el ex-presidente Ahmadineyad (aquel que pusó en jaque Occidente con el programa nuclear) y fundamentalmente, el ayatolá Alí Jameneí. Por supuesto, las víctimas civiles se cuentan por millares.

Ni que decir tiene que sacar del mundo a semejantes impresentables hace del planeta y de Irán un lugar mejor. Desmontar y erradicar un sistema dictatorial, propio de una época medieval, en el que la visión extrema de una religión, incompatible con la vida, la dignidad y los derechos humanos es la doctrina moral y legal que condiciona e impide el desarrollo de sus propios conciudadanos, es siempre una buena noticia. Pero hacerlo, una vez más, al margen de la legalidad internacional, llevándose vidas inocentes por delante y violando la soberanía de otro país es una muestra más de un mundo desquiciado que se va al abismo por momentos.

Las implicaciones de la acción militar conjunta entre Israel y Estados Unidos son de muy amplio calado. El contexto, nacional y propio de Irán, de la región de Oriente Medio, de Asia y el Índico, y para todo el planeta no deben obviarse y por lo tanto, es fundamental conocer bien de lo que estamos hablando, para construirse y transmitir un juicio acertado sobre lo que está pasando. A estas horas los misiles de uno y otro lado se han cruzado sobre Oriente Próximo incluyendo ataques a bases e intereses occidentales en los emiratos de la península Arábiga, como respuesta del ejército de Irán, así como la apertura de nuevos frentes en Líbano. Incluso el suelo soberano de la UE ha sido objetivo al caer algunas bombas sobre la base británica en Chipre

Mientras el ataque bélico unilateral ha eliminado la posibilidad de que el pueblo iraní, empezando por sus mujeres y jóvenes, tomasen el poder y construyesen una democracia o un sistema político y social nuevo, lo que si ha hecho es abrir la brecha a la seguridad y la incertidumbre en todo el mundo. Si la población civil de Irán no va a poder enjuiciar e investigar su pasado y su presente, poner ante un tribunal y ante la Historia a cientos de dirigentes con una visión radical del islamismo que les ha permitido masacrar a la población, al tiempo que se hacían muy ricos, mucho menos se les va a permitir construirse un futuro propio, puesto que el sistema “ofrecido” ya viene teledirigido desde Washington y Tel Aviv con la oscura figura del heredero del Sha en el horizonte.

La excusa de esta guerra está en que Irán volvía a ejecutar un programa de armamento nuclear y de que antes de conseguirlo era preciso acabar con él. Las protestas y la represión contra su propio pueblo, son otra de las excusas que se han aducido en estas últimas 48 horas (y en las semanas previas), pero el motivo del ataque es la reconfiguración total de Oriente Medio, con Israel convertida en la potencia regional tras la ruptura de todas las alternativas que el Islamismo chií tenía en la zona (el Irán de los ayatolás, Hizbula en Líbano, Hamás en Gaza o Cisjordania, Siria, etc.).

Tampoco se deben obviar los balbuceos y debilidades de la presidencia de Trump que más allá de todo el histrionismo y los llamamientos fastizoides del programa MAGA (con sus propias "SS" en los ICE), atesora un desgaste colosal para un primer año de mandato, donde la anulación por parte del Tribunal Supremo, de sus recurrentes aranceles, implicaban el alzamiento de una nueva cortina de humo, una nueva distracción para sus bases. Sin embargo, esta acción, al contrario de lo ocurrido con Venezuela, no parece ser del agrado de buena parte de su propio aparato en el partido Republicano, así como de sus votantes, puesto que hasta a ellos, les parece que embarcar al país en una guerra, tan lejana y ante una nación tan grande y armada, puede provocar sonoros costes y muy reducidos beneficios para el norteamericano de a pie y gorra de beisbol.

Y es que la única conclusión a la que van a llegar los, supuestos, “enemigos de Occidente” es que la única garantía de seguridad es de disponer de armas de destrucción masiva, especialmente nucleares, para poder mantener una posición fuerte que impida el ataque preventivo y unilateral de los auto-proclamados defensores de la libertad y de la seguridad. Tanto la CIA como la agencia Internacional de la Energía Atómica, adscrita a la ONU, informaban de la inexistencia de indicios sólidos que sustentasen el relato de la tenencia por parte de Teherán de armamento nuclear. Si Irán hubiera dispuesto ya del arma nuclear y probada su eficacia, no hubiera sido atacada. Si tienes armas nucleares es para exhibirlas (por lo menos) primero con el afán de disuadir a potenciales enemigos, y en segundo, para henchir de orgullo a la propia nación, por lo que parece evidente que la excusa del armamento nuclear es por lo menos, falsa e infundada.

En conjunto, y como resultado, de estos años de alzamiento fascista internacional, y de escalada de las amenazas de guerra, tenemos el fin del orden internacional salido, no sólo tras la Segunda Guerra Mundial, sino mucho más recurrente, tras la caída de la URSS. Estados Unidos se empeña en mantener una posición de potencia única, como eje central en un mundo unipolar, que ya no existe. Aunque consolidan la vía de la fuerza militar, sin negociación diplomática, ni declaración de guerra, como elemento de resolución de los conflictos, lo que realmente está haciendo Estados Unidos y sus aliados -sobretodo Israel, y algo menos la Unión Europea donde crecen las voces disonantes (no dejamos de hablar de una organización supranacional a la que han cedido soberanía un conjunto de naciones, pero no en materia de representación internacional o militar)-, es alimentar un complejo militar-industrial gigantesco que necesita de guerras y conflictos para ganar dinero

Como añadidura, Trump no sólo ha incumplido con el Derecho Internacional, cosa con la que no se distingue de los presidentes estadounidenses, ya fueran demócratas o republicanos. Además, ha vuelto, por tercera vez, a ignorar los procedimientos políticos de su propia democracia, al emprender acciones militares sin contar con los preceptivos mandatos del Congreso y el Senado. Con lo cual ha quedado ya demostrado, empíricamente, como la democracia es pisoteada e ignorada, si se puede interponer en eso de ganar dinero. Las consecuencias a nivel interno y a la salud del régimen democrático-liberal están por venir.

En general, lo que subyace del ataque estadounidense e israelí sobre Irán es el cambio de modelo de gobernanza e internacional. Se rompen los consensos y las garantías democráticas, de soberanía y de justicia, implantando un modelo autoritario donde va a prevalecer la ley del más fuerte, y sobretodo, la de el que menos escrúpulos tenga. Un camino, ciertamente peligroso, al que como sociedad civil debemos oponernos y resistirnos. El primer paso, será ante el llamamiento a ese escenario de sumisión palmaria a Estados Unidos y a su aparato económico-militar como es la OTAN. Permanecer un solo minuto más en esa alianza belicista, que nos roba soberanía, dignidad y dinero, nos convierte en cómplices. El segundo, e inapelable, dar batalla frente al fascismo que se ha beneficiado en algunos casos demostrados de la teocracia iraní, y en otros, dando empaque a la cesión de dignidad frente a los imperios y sus élites.

La sucesión de escenarios de enfrentamiento esa clara: Desde cuestiones internas como Gaza, o incluso Ucrania, hacia consideraciones de mayor calado, como esta guerra contra Irán, que supone un incremento, que puede acabar en un enfrentamiento contra Rusia y China (no necesariamente coaligados más allá de frente a un enemigo común denominado “Occidente”) por la hegemonía mundial.

Aún así, hay quienes consideran que todos estos enfrentamientos no están relacionados y que son independientes. Interesados en hacer creer que lo que está en juego es la democracia, cuando eso es lo que menos les interesa, o incluso, la detestan. Extrapolado al tablero internacional hablamos de una disputa que va de hegemonía única o hegemonía multipolar. De relaciones con marcos y reglas claras basadas en el respeto y la transparencia, a teatros imprevisibles donde las acciones de fuerza se hacen con ninguna o poca antelación y que provocan una escalada de impredecibles consecuencias.

En todo esto tiene que ver la evidente pérdida de impulso y poder que está viviendo Estados Unidos, ya no sólo como potencia única, o como último Imperio, sino más allá, de la propia estructura y dinámica de país. El paso, inexorable como sociedad civil, es "des-americanzar" el mundo, haciéndolo más amable, más natural, más humano e intentando con ello, abolir la guerra y la violencia como método de resolución de conflictos.

Al estilo de la caída del Imperio Romano, la decadencia yankee que comenzó, indudablemente, cuando cayó su natural enemigo, la Unión Soviética, va acelerándose paso a paso, presidente a presidente, y semana a semana. La primera fase fue la exhuberancia de sentirse sólos en la cúspide, sin un enemigo al que batir, y sin ningún tipo de límite a sus intereses y deseos, al no haber alternativa real. En esa ensoñación se limitaron las transformaciones y adaptaciones necesarias a ese nuevo contexto. En vez de proteger a las clases populares estadounidenses, se apretó aún más el acelerador de su desposesión y claudicación para goce de los inversores y capitalistas. El sueño tuvo un abrupto despertar el 11 de septiembre de 2001.

A continuación una sucesión de presidentes, de ambos partidos, incapaces de parar el golpe, ni de dotar de dinamismo a su sociedad y economía. El actual un octogenario sociópata narcisista, misógino, corrupto, amoral y caprichoso. Entre medias de sus dos mandatos un presidente demócrata senil y corrupto desde los años 70, Joe Biden. En conjunto, unas copias malas de los Andropov y Chernenko en la URSS de los 80.

Donald Trump, rodeado de un gabinete de psicópatas y fascistas ejemplo de lo peor que el mundo ha dado. Acusado por la prensa y alguno de sus ex-amigos de ser parte integrante de la red pederastra de Epstein (un turbio personaje con pasado en los servicios secretos de Israel, Reino Unido y Estados Unidos, que fue, convenientemente, “suicidado” en prisión). Una administración sin rumbo fijo, con cambios de hombres y nombres, que demuestran la inexistencia de un plan de gobierno. Que suman ya varias docenas de mandatos del tribunal supremo o del Congreso ante el saltado de normas propias. Con un Trump que un día dice una cosa y al siguiente al contraria. Maltratando a sus aliados a base de aranceles disparatados que no han impedido el aumento constante del desempleo y la pérdida de bienestar de la población local. Ahora ya embarcado en guerras fuera de Estados Unidos, algo de lo que había hecho campaña, y que le había valido amplías capas de apoyo popular de un país harto del papel de policía del mundo.

¿Las siguientes escenas en esta escalada de la Guerra Mundial y el fin de Estados Unidos como potencia hegemónica? Pues en primer lugar vamos a ver qué capacidad le queda al ejército iraní y el régimen de los ayatolás de defenderse, fundamentalmente de Israel. ¿Tiene capacidad de aunar una liga chií contra sus atacantes? En qué estado están las fuerzas de sus posibles aliados en Siria, Líbano, Palestina ¿Cuál será la actitud de las potencias árabes de los petro-dólares como Arabia Saudí, los Emiratos o de Turquía ante el avance del gran Israel como potencia hegemónica en la región, la única con armas nucleares?

¿Qué capacidad le queda a la oposición democrática, laica y de izquierdas para construir un Irán de dignidad y futuro? ¿Le interesa eso a los actores implicados?

¿Qué piensa hacer la Unión Europea? ¿Hasta cuándo durará la OTAN?

¿Qué actitud van a tomar Rusia y China, tradicionales aliados, aunque con reservas, con respecto a Irán y su república Islámica? El petróleo iraní reúne buena parte de las respuestas a esta pregunta, así como el acceso al estrecho de Ormuz para los barcos rusos y chinos, y el cierre o no de los gaseoductos que desde los Urales hacen negocio en Europa.

¿Y la India y el resto de BRICS, contando con Indonesia? ¿Qué papel puede jugar Pakistán en todo esto? Hablamos de países cuya población se cuenta en centenares de millones de personas, tienen ejércitos sobredimensionados por años de intereses estadounidenses en la zona y cuentan con recursos minerales propios.

¿Hasta cuándo durará este ecosistema de frágil paz, dopado por una ola de neoconservadurismo, por no decir, directamente de fascismo, ante una realidad de nuevos países y agentes?

Estamos en la antesala de un conflicto global con implicaciones que pueden acabar en la destrucción mutua y en una extinción masiva. De cómo nos mantengamos informados, alentando el pensamiento crítico y la activación social, dependerá y mucho, nuestro futuro, y también el de la humanidad. 

 

jueves, 12 de marzo de 2020

Una pandemia mundial: El neoliberalismo



El coronavirus es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-COVID-19. Tanto su sintomatología, como su propagación, como su gravedad son similares a los de la gripe común. Esto quiere decir que la edad y las dolencias cardio-respiratorias previas son agravantes que unidos al coronavirus pueden provocar la muerte. Los datos de infectados y recuperados, así como de fallecidos, lo demuestran.
Los primeros casos surgieron en China a mediados de enero y se han extendido por todo el planeta hasta alcanzar Europa a través de Italia.
En este punto no esta de más recomendar videos y entrevistas de 2010 a un ex agente de la CIA que indicaba que ya se había dado la orden de en unos años fomentar una nueva cepa de la gripe, con mayor tasa de viralidad para controlar a la población, y que dicha pandemia vendría desde China.
Con el virus ya danzando por este invierno primaveral que ya estamos teniendo en España los últimos años han ido quedando unas cuantas cosas claras:
Una sanidad pública envidiable pero débil
Lo primero de todo es que en España tenemos uno de los mejores sectores sanitarios del mundo, en especial la sanidad pública. Con unos profesionales altamente preparados y que siempre han tenido vocación de servicio y atención eficaz y responsable. Sin embargo, sufren -y con ellos, lo hacemos todos-, las políticas neoliberales que en base primero a una intención clara de hacer negocio con la privatización de servicios y hospitales, y después con recortes, les han quitado la motivación. Faltan camas, faltan recursos, faltan equipos y faltan profesionales, tanto médicos, como enfermeros y científicos. Y la factura de esa falta la pasamos también el conjunto de la sociedad, no sólo los pacientes. A cambio, nos han ido dejando sistemas de seguros privados que se muestran ineficaces porque para ellos, por encima del bienestar y la salud, está el afán de lucro y negocio.
Con “nuestros” votos y actitudes se han permitido tal situación y ya es hora de recobrar la dignidad y la utilidad estratégica de nuestra sanidad pública, educación pública y servicios sociales.
Recuerdo aquí que la Constitución dice en su artículo 128 que "Toda la riqueza, sea cual sea su titularidad, está subordinada al interés general", por lo que el Estado tiene potestad para tomar el control de los hospitales privados. Se trata de proteger nuestro sistema de salud y con él, el bienestar de la población, frente a las medidas que durante años lo han debilitado y parcelado para goce de capitalistas e inversores. Hay culpables con nombres y apellidos y el PP ha estado años saqueando la sanidad publica de todos para darla a manos privadas.
Modelo económico sobrepasado
En cuanto han ido llegando las cancelaciones de vuelos, actos, fiestas y eventos por el pánico por el coronavirus se ha comprobado la excesiva dependencia que seguimos teniendo del turismo en nuestro país, así como de la producción derivada a China que durante los últimos 60 años se ha llevado a cabo en occidente. Esta globalización de la explotación ha hecho que ante la bajada de la actividad en China y del modelo mundial de comercio se haya provocado el desabastecimiento de ciertos productos. Algunos de ellos básicos en plena crisis sanitaria.
La conciliación familiar, asignatura pendiente
Los que estamos en sindicatos alternativos desde hace muchos años llevamos clamando por políticas que fomenten la conciliación familiar. Los abuelos y abuelas no están, y no estaban ya antes, para cuidar de los nietos día si y día también. Hablamos de cosas tan racionales como el cambio horario, como la implementación total de jornadas completas intensivas en vez de las de horario partido y por supuesto de la reducción de la jornada laboral. Hablan de “teletrabajo” y “trabajo en remoto” cuando no atañen ni al 30% de la población activa y cuando lo principal es la multitud de horas diarias en los que no se hace trabajo efectivo en los centros de trabajo presenciales (sin contar las horas in itinere con lo que entran otros temas como el urbanismo, la movilidad, etc.).
También en plena semana de la Mujer Trabajadora queda patente, una vez más, la predominancia de la mujer como responsable de los cuidados familiares, sin que se atisbe la igualdad.
Madrid, epitome de la pandemia en España
Más allá de que los casos crecen como setas en todo el estado español y de brotes concretos en otras regiones es en Madrid donde la situación amenaza desborde. En Madrid, se juntan dos hechos incontestables que unidos alimentan la tormenta perfecta desatada. Por un lado y como vengo diciendo en este blog, la región de Madrid es un vórtice del estado español. El centralismo es el mantra organizativo del estado y toda la economía pasa por la región de las siete estrellas, con lo que atrae mucha población, inmigrante tanto nacional, como foránea. Mucha más gente vive en Madrid que la que marcan los registros de censos y encuestas.
Por otro lado, y no menos importante, ni menos repetido en esta bitácora, el neoliberalismo ha hecho de las suyas en Madrid. El PP (ayudado por Cs en las últimas legislaturas) ha ejecutado durante ya 30 años un ejercicio de privatización de la sanidad, la educación y los servicios sociales, cediendo parcelas, servicios y camas a las empresas privadas en detrimento de los hospitales públicos y de sus trabajadores.
Ambas cosas juntas nos llevan a este momento de crisis absoluta, de desplome social con unos políticos inútiles, sobrepasados y sin respuesta, que tienen cautiva a toda la población por su egoísta ideología y su manifiesta incapacidad. La sanidad pública madrileña no tiene capacidad porque se la han robado para atender la situación y las decenas de hospitales privados o públicos de gestión privada se niegan a atender a la población cuando no intentan hacer negocio. Se hace necesaria una intervención gubernamental para nacionalizarlos ya. A las bravas. La situación lo reclama.
Solo hay que ver como liberales que llevan años despotricando de lo público entran en pánico y o bien se esconden bajo las piedras o salen a clamar una intervención del estado.
Medios de comunicación de masas haciendo el ridículo
Una vez más la televisión y su labor periodística quedan en un profundo entredicho. Alimentándose de los bulos de internet y de las opiniones de los todólogos (esos tertulianos que opinan de todo en cualquier momento) la desinformación y la información errónea han alimentado un estado de pánico y miedo que ya conocemos como arma de control político y social. Lejos de llamar a la calma y utilizar la opinión de expertos y de las autoridades se han explotado el sensacionalismo de baja estofa para maximizar audiencias y clicks.
Se hace necesaria ya una llamada a la deontología periodística para tratar de devolverle a este pilar de la sociedad actual su importancia y su sostén del entramado político y social.
Un individualismo salvaje
Las escenas de supermercados vacíos y colas de personas acaparando productos han ido contra toda la lógica de la situación que estamos viviendo. Seguramente alimentados en el miedo por la televisión buena parte de la población se ha dejado llevar por la histeria cuando pese a la gravedad de la situación, en ningún momento se ha visto amenazada la distribución de productos alimenticios básicos. Al contrario, lejos de mostrar empatía, ha habido infelices para los que era más importante dejar su despensa atiborrada, sin pensar en que más personas tenían que adquirir sus raciones de alimentación (o de medicinas y equipos de protección sanitaria) cotidianas. Tampoco deberíamos sorprendernos porque llevamos 10 años viendo eso mismo.
Otra muestra execreable del individualismo capitalista ha sido ver los bares llenos o a los riders trabajar a destajo cuando se han lanzado los mensajes de contención y las órdenes de cierre de colegios y grandes eventos. Si a la gente se le ha dicho que no vaya a trabajar no es para ir precisamente de cañas o para pedir que te traigan comida basura a casa. Mequetrefe.

Si se han dado medidas coercitivas y de cuarentena es para llamar a la atención individual de los ciudadanos, para pensando en el colectivo obrar de manera inteligente y razonada. Acabar con las mascarillas, con el papel higiénico y con todos los productos perecederos de un supermercado por puro egoísmo disfrazado de atávica apocalipsis no es lo que procede. Atestar los espacios públicos de ocio es justo lo contrario a lo indicado en estas situaciones.

Hay que pensar que tenemos como ciudadanos una responsabilidad individual para el bien del colectivo y no debemos saltarla aduciendo individualismo y soberbia cuñada. Controlar la pandemia viene en buena parte de seguir las recomendaciones que dan los profesionales y las autoridades, así como de mantener la calma.
Españistan es un lugar aparte
Tampoco es que nos sorprenda en demasía, pero viendo como en otros países ha habido un cierre de posición con lo planteado por las autoridades y gobiernos, en España ya se utiliza el coronavirus como arma arrojadiza política y como medida de presión del empresauriado.
Excusarse en la pandemia para pedir excepciones fiscales y mantener el despido libre y casi gratuito que padecemos, no sólo es una muestra de la mayor bajeza moral, deslealtad institucional y anti patriotismo que destilan los de pulserita con banderita española. Es además una falta total de memoria de los ineptos que han llevado otras crisis en el estado español como el caso de ébola de 2012, el Prestige, el Yak42 o los atentados del 11M. Por citar solo unos cuantos.
Una excusa para el capitalismo
Y por último un aspecto a no olvidar. La situación económica, tanto nacional, como mundial, ya amenazaba con un colapso inminente antes de la propagación del COVID-19. Entre otras cosas por haber continuado con las políticas neoliberales, de expansión del crecimiento, de recortes del sector público, de adelgazamiento de los servicios públicos y de nula distribución equitativa entre clases y entre poblaciones. Cada vez hay menos ricos, pero más acaudalados; y cada vez más pobres, y con menos poder adquisitivo. Se estaban reproduciendo los patrones previos al estallido de la crisis, estafa económica, de 2008: burbuja inmobiliaria, nula creación de empleo de calidad y duradero, aumento de la deuda de bancos, menor capacidad de consumo de las familias, etc.
No hemos olvidado lo ocurrido estos últimos años y ahora no vamos a permitir que se repita la historia para que el capitalismo depredador en el que nos han instalado, causante de todos los males, se vaya de rositas porque pongan la excusa del virus (o de la guerra del petróleo entre Rusia, Turquia y Arabia Saudí).

Deseando que pase esta pandemia. Que los infectados se recuperen. Que no haya más fallecidos. Y que aprendamos de una vez que somos más fuertes como sociedad, que trabaja junta, con empatía y solidaridad. Y que tenemos la riqueza, cultural, científica y económica de sobra para garantizar una buena vida al conjunto de la población mundial.

lunes, 25 de agosto de 2008

Fin de los JJ.OO. Pekín 2008

Terminaron ayer los JJ.OO. de Pekín 2008. Desde el punto de vista competitivo ha sido un espectáculo fenomenal. También lo ha sido visual y estético con dos ceremonias de apertura y clausura, dirigidas por el cineasta chino (y oscarizado; y convencido del partido) Zhang Yimou. Ambas ceremonías fueron un ejercicio de complejidad, puesta en escena y trabajo milimetrado, apurado a conciencia, pleno de efectos visuales, sonoros e imaginativos que siempre tuvieron al rojo como color protagonista y en los castillos de fuegos artificiales su merecido cénit. Y tan inolvidables como las ceremonias fueron las instalaciones, construidas y trabajadas como todo en el "Gigante asiático", sin ningún tipo de dato más que lo que se permitía la vista y operativas con la precisión extrema de un relojero. Así todos recordaremos el estadio nacional ("El Nido") donde se disputaron las pruebas de atletismo y también "El cubo de agua" donde se llevaron a cabo las competiciones de natación.

Y toda esa precisión, meticulosidad, censura y trabajo lo llevaron para ir solucionando los problemas que surjieran: el tráfico, la polución,... o las protestas en contra del regimen impuesto en el Tibet o en favor de los derechos humanos que fueron silenciadas durante las dos semanas de competiciones. La seguridad y las inspecciones fueron extremos para evitar cualquier enaltecimiento de la causa tibetana y así fueron requisadas todo tipo de banderas (como las de los aficionados de Paquillo nuestro marchador) o la presencia de la policia secreta del partido, en toda la villa olímpica o en parques como así han denunciado deportistas españoles y también periodistas. Y todo ello con un fin: qué nadie empañe el éxito organizativo, comercial y deportivo de China; el régimen comunista y totalitario ha utilizado la cita olímpica como una manera de potenciar su imagen exterior y así utilizar el deporte como un arma imperialista y expansiva que situe a la potencia china como primera nación del planeta. Quizás estos juegos signifiquen en la historia la "Tercera Revolución Cultural" la que una vez controladas las formas de expresión, y adoptadas ciertos criterios occidentales siempre respetuosos con la tradición y cultura popular (y de partido), utilice el deporte como una forma de expandir los valores de la sociedad china. Habrá que verlo.

Lo que no se pudo ver, fueron la escenificación de todas las amenazas vertidas antes de los juegos, durante el recorrido de la antorcha por el mundo, en el que, en plena actualidad y con las protestas en las calles de Occidente, los líderes políticos mundiales anunciaron boicots, ausencias, y protestas al más alto nivel para debatir con las autoridades chinas sobre la persecución que existe en China sobre los derechos humanos. Pero claro, los principitos, no podían estar sin ver los juegos por la gorra; y los "elegidos democráticamente" Bush, Gordon Brown o Merkel se comieron sus palabras en favor de las inversiones de sus empresas aliadas (y financiadoras de campañas) en el gigante asiático. Hasta Sarkozy que fue el más vehemente se trago su discurso en el Eliseo y se llevo a la "Bruni" a dar un paseo por la muralla y hacerse las pertinentes fotos. Todo sea por el consumismo, el comercio mundial y la balanza de pagos.

Y en cuánto al deporte qué. Pues ahí va un breve resumén con lo visto y algunas ideas generales:

Los grandes triunfadores han sido Michael Phelps que se colgo 8 oros (es decir si Phelps fuera un país sería el 7º en el medallero) en natación. Dejo atrás a Mark Spitz que ostentaba el record con 7, y encima se metió una bolsa de 1 millón de dólares por lograr la gesta, gracias a su mécenas Speedo (cosas del amateurismo, verdad señor Coubertain).

Usain Bolt. El espigado velocista jamaicano maravillo al mundo. 3 oros y 3 récords del mundo sobre el tartán del nido (100 m, 200m 4x100 metros) en un ejercicio de viaje al futuro. Bolt dejo las marcas de las pruebas en un lapso histórico de 15 o 20 años adelante y se coronó en el deporte rey. Técnicamente impresionante, con una zancada de casi 3 metros entraba en la meta alardeando de su record, sabedor de su superioridad, siempre escenificaba su alegría, pese a que algunos le molestase. Al presidente del COI, el belga Rogge, no le hizo gracia, le recriminó, y todo el mundo a él, porque aquí parece que sólo se puede ser chino, americano o blanquito para fardar de superioridad. Me quedo con Bolt, y el triplete jamaicano en los 100 metros femeninos. Histórico e impresionante.
E Ylena Isinbayeva. Llegaba una americana crecidita diciendo que se iba a comer a la rusa, pero resulta que se trago sus palabras, ya que, la rusa con cuatro saltos ya había ganado el oro en salto con pértiga y decidió subir el listón 14 cms, para asaltar el récord del mundo que ella misma poseía, y así en 5'05 dejarlo, tras una exhibición hollywoodiana en el que tras dos nulos, un "encierro" en su endredón para aislarse, y un salto maravilloso, termino con la escenificación del éxito y de haber conseguido algo muy grande, sólo al alcance de los elegidos.

Analicemos también la actuación de España. 18 medallas. Una menos que en Atenas 04, pero hemos aumentado el número de oros. Pasamos del puesto décimo-quinto del medallero al décimo-cuarto. Todo eso sin medallas en atletismo, ni en natación convencional. Qué algo pasa en la natación es evidente. Muchos nadadores hablan y hablan, se quejan, algo pasa con los medios, los entrenadores, todo son problemas, y pese a que tenemos buenos y buenas nadadores, no se certifico ninguna medalla y sólo 3 finalistas. Aquí toca reflexionar. Y en atletismo tenemos un presidente bocazas que pronosticó 10 opciones de medalla. Eran excesivas pero si que veíamos que 3 o 4 podían caer. Paquillo se nos fue en una carrera suicida en la que se desfondo. Es su primer traspiés en 6 años tiene perdón. En la velocidad y el fondo es imposible sacar algo. Analicemos.

En cuanto a la velocidad, Estados Unidos con su sistema universitario tiene instalaciones, entrenadores y todo el tiempo para preparar a afro-americanos en las especialidades. Y luego están las islas caribeñas. Jamaica, Bahamas, Antillas, Trinidad, etc., aquí las teorías sobre la evolución humana se disparan. Es cierto que sus antiguas metrópolis emplearon una "selección natural" para ir dejando habitantes autóctonos con las mejores condiciones físicas para el desempeño de las labores propias de los colonos. En Jamaica los campos de cañamo y frutales o en Trinidad los trabajos para la industria maderera y de astilleros. Y Darwin nos demostró que en condiciones socio-geográficas adversas (como pobreza, escarpados, o residir en una isla) producia mutaciones favorecidas por el trabajo habitual y la peligrosidad del terreno que hacía mejorar las condiciones de la población. Obviamente no del día a la noche, pero si en un período de 200 o 300 años. Lo cierto es que la velocidad, salvo las pruebas de 400, han sido claramente dominadas por Jamaica que ha firmado 11 perseas todas en atletismo, lo deja como decimotercer equipo, pero como el primero y muy destacado en el baremo medallas/población y también en el de medallas/PIB algo muy a estudiar.

Y en el fondo también las condiciones geográficas marcan que en la zona sub-sahariana, y especialmente Kenia y Etiopia con su ancestral enfrentamiento deportivo se hayan llevado la gran mayoría de metales en las pruebas de fondo. Y como encima, los petro-dolares han llevado a países como Bahrein, Qatar, Singapur o USA a atletas de estas tierras, la dificultad se maximiza, quedando las finales como unos trials etiopes o keniatas. Aquí los etiopes Bekele y Dibaba han hecho doblete en su categoría aplastando a sus rivales en exhibiciones históricas. Por lo tanto dictado esto, es evidente que en estas pruebas poco hay que rascar. Pero el tema esta en que en el resto del atletismo, pese a aumentar el número de finalistas, no se ha sumado ninguna medalla, mientras que otros países si que han conseguido hacerse notar: Bielorrusía, Cuba y Ucrania, con regímenes pseudo-dictatoriales y políticas deportivas bajo sospecha y quizás pasadas por la aguja han ido sumando medallas (18, 24 y 31). Abrumado me han dejado las 31 de Corea del Sur o por ejemplo las 6 de Armenia, las 13 de Kazajistan o las 4 de Mongolia, donde muchos no saben ni situarlos.

También hubo más "hostiones" en la delegación española con los fracasos absolutos en triatlón, bicicleta de montaña o disciplinas más agradecidas con el deporte español como lo habían sido el judo o el taekwondo. En estos juegos ni una medalla llegó de estas especialidades.

Pero no todo han sido desgracias en estos juegos para España. Rafa Nadal nos enseñó lo que es ser un ganador; en ciclismo primero Samuel Sanchez, y luego Leire Olaberria nos alegraron, pero fue el gran Joan Llaneras el que se corono como el mejor deportista olímpico español de la historia, al sumar con 37 años dos medallas más a su palmarés. Grande e inigualable, le echaremos de menos a este mallorquín que no salen en el marca, pero trabaja mucho más que las portadas. Gervasio Deffer nos regalo una plata en gimnasia dentro de la espiral de condescendencia con los chinos (puntuaciones altas, niñas que no tienen 16 años...). El piraguismo va a ser grande para nosotros: David Cal sumo dos platas más y un par de policías ganaron en el K2, tal y como lo escribo. "Pirri" sumo la primera medalla en la historia en el único deporte olímpico genuinamente hispano, la esgrima. El hockey hierba masculino sigue buscando su oro, una vez más el trabajo de los clásicos Amat, Freixa y el genuino y adelantado Hendricks se vió recompensado con la plata, ante una Alemania entrenada por Capello. El tenis femenino nos regalo un bronce con Ruano y Medina. La vela ese deporte tan desconocido, trajo dos medallas, dos oros, uno legal en tornado, y otro moral en 49ER donde nos lo robaron los daneses y un montón de jefecillos con corbata que valoraron más el regatear en plan pirata, antes que las reglas internacionales. En natación sincronizada, las tias más currantes de este país, se trajeron dos platas, excepcionales. Sus ejercicios plenos de fuerza, sensualidad e innovación nos alegrarón el medallero y la líbido... En el balonmano, se nos va un grande Barrufet (El mejor portero de la historia) pero lo hace con un bronce que nos supo a gloria en un torneo muy extraño de nuestra selección.
Y el baloncesto qué. Pues impresionante. Tras algunas dudas la ÑBA y la NBA jugaron el partido más grande de la historia del baloncesto. Ganaron los Estados Unidos, pero nuestra plata nos supo a oro. Yo estoy seguro que con un arbitraje plenamente FIBA ahora seriamos campeones olímpicos pero en fin... Aquí se nos va el eterno capitán Carlos Jiménez. Su "suma y sigue" ha sido vital en todos los éxitos de la selección durante esta década y él ha sido más que parte importante. Un tío que nunca en toda su carrera deportiva ha tenido un gesto de menosprecio hacia un arbitro o un rival. Alguien que levanta la mano en cada una de sus personales, sean justas o no. Alguien que siempre pone la cara para recibir el golpe por los demás. Alguien que nunca se rinde, que nunca para de trabajar. La humildad, amistad y empeño del capitán nunca se nos olvidará. Gracias "Charlie", por enseñarnos con tu espiritú. la selección dice Adiós a un grande. También se nos va la gimnasta Almudena Cid, que con 28 años ha sabido competir con chicas a las que les sacaba 10 años y ser la primera gimnasta de la historia en conseguir 4 finales olímpicas.

Y además dentro de la catastrofe que vivimos, ver la reacción de algunas de nuestras opciones de chapa, tras caer:Marta Domínguez y Juan Antonio Ramos.

Impagables, filosofía de vida lo de Marta Domínguez, y filosofía del deporte lo del taekwondista Juan Antonio Ramos. Seguir así y gracias por ser auténticos.

Y ya por último la Televisión. En este caso TVE. Cuando no se tiene pasta para ver los juegos en vivo y en directo (verdad Felipe) pues toca verlos por la tele. Bien vayamos por partes:
1. La jubilación anticipada de todos los clásicos hizo que tuvieramos que habituarnos a nuevas voces: El de atletismo y Antonio Peñalver en los comentarios con un muy buen Amat en las entrevistas (llamo las cosas por su nombre, pese a que algunos no les gustase). En natación, gimnasia y ciclismo mantuvimos a los clásicos. Para mi gusto floja la pareja formada pro Romay y Cañadas en baloncesto y excelente la que vemos en tenis, balonmano y hockey.
2. El respaldo a los españoles fue bueno y el despliegue también. Pero claro, como es posible que tomen al espectador por tonto: Retransmisiones en falso directo (baloncesto femenino, balonmano o gimnasia con el concurso de españoles). El fútbol, nada interesante (se sabía que iba a ganar Argentina, y encima no participa España) y en diferido ocupo horas de programación mientras que tocaba buscarse las vueltas para ver otros acontecimientos como por ejemplo la final de 400 metros o la resolución del concurso de altura, etc. El puñetero futbol ocupa el "prime time" siempre, y sólo con la excusa de los Juegos Olímpicos otras disciplinas muestran su potencial, su trabajo y sus ansías de victoria. Respetémoslos.

sábado, 21 de junio de 2008

La antorcha de la vergüenza


Dos de las instituciones más secretistas y con un funcionamiento menos democrático en el mundo -el Gobierno Chino y el COI- se ha golpeado de bruces con la realidad. Vivimos en un planeta lo bastante pequeño como para que haya cada vez más gente que se preocupa, indigna o moviliza por sucesos que ocurren a miles de kilómetros. En definitiva, hay personas que se resisten a ser simplemente espectadores ante una pantalla de televisión.

Los Juegos Olímpicos son algo más que una serie de competiciones deportivas en las que participan los mejores en su especialidad. Sus propios organizadores los presentan como un acontecimiento que trasciende todas las divisiones sociales, culturales y económicas. El concepto que se repite constantemente es el de orgullo, uno de los sentimientos más difíciles de manejar.

La retórica nunca se queda corta. Cuando la antorcha de los Juegos de Atenas de 2004 pasó por la capital china en junio de ese año, el presidente del Comité Organizador de los JJ.OO. de Pekín pronunció unas palabras premonitorias: "La llama olímpica sembrará las semillas de la paz, amistad y progreso en los corazones del pueblo chino", dijo Liu Qi.

Había más semillas dentro de esa llama que China y el COI no llegaron a descubrir. Creían que el llamado "viaje a la armonía" iba a blanquear la tenebrosa reputación del Gobierno chino y al final ha ocurrido todo lo contrario. La antorcha se ha tomado como el símbolo de la represión, en un objeto que sólo puede pasear por nuestras calles si es protegido por la máxima seguridad. Ahora más que nunca los aros olímpicos tienen forma de esposas, como aparecen en el cartel de Reporteros Sin Fronteras.

Nada representa mejor este penoso recorrido que la imagen de los ya célebres guardianes del chándal, los policías chinos que forman una coraza en torno a la antorcha. Definidos por Sebastian Coe como "matones" y acusados de comportarse como amenazantes robots que gritaban órdenes a los policías locales y a los portadores de la llama, son en realidad miembros de la Policía Armada del Pueblo.

Este cuerpo policial, con 700.000 integrantes, tiene como principales misiones la protección de la frontera, la vigilancia de las embajadas en Pekín y la represión de los disturbios, como los que tuvieron lugar recientemente en el Tibet y otras provincias chinas. Igual que si en los Juegos de 1980, hubieran sido agentes del KGB de aspecto patibulario los que protegieran el recorrido de la antorcha.

En las etapas pendientes del relevo, los responsables de seguridad ya saben que tendrán que adoptar medidas similares a las puestas en práctica en San Francisco. El alcalde admitió que la única manera de impedir disturbios incontrolables era cancelar el recorrido nada más comenzar y trasladar la antorcha de forma casi clandestina al punto de llegada.

Los chinos están orgullosos con razón por la elección de su capital para los Juegos Olímpicos. Los demás también podemos estarlo por la reacción popular contra el paseo de la llama a mayor gloria de la represión. Una vicepresidente del COI llamada Gunilla Lndberg ha dicho que los que protestan contra la antorcha son algo parecido a terroristas o al menos a los manifestantes violentos de las cumbres del G8. "Nunca nos rendiremos a la violencia", ha dicho esta señora.

No es extraño que los jerarcas del COI muestren una ceguera tan pronunciada. Para ellos, la reciente condena a tres años y medio de prisión a Hu Jia -conocido por su participación en campañas para la lucha contra el sida y sus críticas a la falta de libertades- es un asunto interno en el que no debemos inmiscuirnos. Podría poner en peligro el negocio.

La opción de boicotear los Juegos Olímpicos no es justa ni con los deportistas ni con la población china, que tiene ahora la oportunidad de mostrar al mundo el nivel de su desarrollo como país. Ellos tienen tanto derecho a los Juegos como los españoles, británicos o norteamericanos. Pero cualquier contacto oficial con las autoridades chinas durante la celebración del acontecimiento nos convierte en cómplices de los carceleros de Hu Jia.

Vivimos en un mundo imperfecto en el que no podemos negar que existen regímenes despreciables con los que tenemos que mantener relaciones. Asistir a sus fiestas o elogiar sus logros es un paso más que no debemos dar. La asistencia de cualquier representante oficial español a las ceremonias de apertura o clausura de Pekín 2008 sería una forma de agasajar a las autoridades chinas y olvidar el destino de gente como Hu Jia.

En China cada año se ejecutan 2.000 disidentes políticos. Se masacra el Tibet y se pone en tela de juicio sus valores. Además en el último lustro ha girado su concepción económica con un tránsito campo-ciudad devastador que provoca maxificación en las urbes (con los problemas de salubridad y violencia conocidos) y olvido en el medio rural que acrecenta la brecha cultural y social en el país. Pero el capitalismo y el consumismo (dos aliados poderosos para el COI) han decidido que toda esta denigración de los derechos humanos es insignificante en comparación con todos los réditos y los millones de dolares que la organización y todos estos vejestorios de dudosa calaña (recordemos que Samaranch es un reconocido franquista) pueden ganar con semejante infamia. Aquí como siempre, se han olvidado los principios, la libertad y la paz, en aras de la economía de mercado y los beneficios económicos.

La causa que protegen los guardaespaldas chinos es la encarcela disidentes, ejecuta sin garantías a centenares de personas y responde con fuego real a manifestaciones. Si el COI ha decidido unir el símbolo de la antorcha olímpica a esa realidad, es su problema. Nosotros no estamos obligados a cometer el mismo error.

Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...