Imagen tomada por público.es del pasado jueves 30 de julio en torno al espigón que separa Ceuta de Marruecos.
Los hechos
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En la mañana del jueves 30 de julio entre 50.000 y 70.000 personas se agolparon en la valla fronteriza entre Ceuta y Marruecos. Aprovechando las buenas condiciones de la mar intentaron cruzar los espigones que separan el área marina de ambas naciones para entrar ilegalmente en España. Se estima que en varias oleadas pudieron hacerlo hasta 70.000 personas. Del lado marroquí hubo una importante aglomeración de personas que la policía trató de dispersar con su habitual desprecio por la dignidad humana. Del lado español, bien por los cuerpos de seguridad del estado como por los de salvamento se han contabilizado de momento hasta 72 fallecidos, aparte de un millar de heridos de diversa consideración. También al mismo tiempo se produjeron altercados y una concentración “anormal” de personas en la ciudad autónoma de Melilla.
--- Actualización del 6 de agosto: 72.000 migrantes. 141 muertos. 1.098 menores en situación de desamparo en las calles de Ceuta. Refuerzo institucional, presupuestario y administrativo del gobierno para ayudar a Ceuta a recobrar la normalidad. Negativa de las CC.AA. regidas por el PP para acogerlos, mostrando su nula solidaridad y empatía por esa Ceuta que tanto decían defender hace una semana, a parte de un mínimo sentido común y decencia humanista.---
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Esta entrada masiva ha puesto al límite la capacidad de acogida de Ceuta que ha recibido el apoyo gubernamental desde la misma tarde del 30. La ciudad quedó bloqueada y se cerraron los establecimientos ante la avalancha humana y al especial problemática planteada, recuperándose la actividad a partir del día 31.
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Esto supone por un lado una crisis migratoria, pero también un episodio significativo dentro de las relaciones entre España y Marruecos, con un asalto de la frontera y del territorio español no autorizado que supone una agresión. Una vez más Marruecos activa la presión migratoria para provocar problemas en España, cuestionar nuestra iniciativa y política tanto exterior con el resto de África, como interior.
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Ceuta es frontera física española con Marruecos, por lo tanto de Europa con África. De hecho, es la frontera física de la UE con mayor desigualdad a un lado y otro de una raya dibujada por el hombre hace muchos siglos. En cualquier caso hay que saber que ni Ceuta ni Melilla (al igual que ciertas islas griegas, los territorios de ultramar franceses u holandeses) están acogidos al espacio Schengen, precisamente por esta presión demográfica y migratoria, y por lo tanto, no hay una libre circulación entre personas.
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En cualquier caso, España sufrió una agresión directa a su soberanía territorial. Y con ella la Unión Europea, es decir, los otros 26 países que la conforman actualmente, también sufrieron una agresión a su territorio. No olvidar esto.
Los antecedentes
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Ya en 2021 Marruecos utilizó la misma estrategia miserable, el mismo desprecio por sus ciudadanos para utilizarlos con la intención de provocar una crisis en España y que está cambiará sus políticas en beneficio de los intereses del reino alauita. En aquel momento se debió a la asistencia sanitaria que se daba en un hospital español al secretario general del Frente Polisario. En la actualidad, tanto el reciente decreto para devolver la nacionalidad española a las personas del Sáhara Occidental que la perdieron a partir de 1976, como el acercamiento diplomático entre Argelia y España, y que entre otros factores garantizan un suministro de gas privilegiado para España sin pasar por los peajes que pretende imponer Marruecos, han activado esta palanca de intervención política que hay que remarcar no es tolerable ni admisible, y que compone, en mi opinión, un delito de lesa humanidad y un ataque a la dignidad humana.
En este contexto volátil de relaciones diplomáticas entre España y Marruecos subyace una disputa geo-estratégica de amplio calado. Marruecos busca una posición hegemónica en toda África, y en especial en el cuadrante Noroeste dominando el Sáhara y la entrada occidental al Mediterráneo, para lo que es indispensable dinamitar las relaciones políticas, económicas y culturales que España tiene con el Magreb y el Sahel, en especial con países como Senegal y fundamentalmente el Sáhara Occidental. Sólo así se explica el caso nunca aclarado sobre el espionaje marroquí de políticos y otras miles de personas españolas a través de sus móviles con la tecnología israelí Pegasus. O las presiones e injerencias en materia comercial y pesquera, sin descartar, por último la conveniencia y apoyo del régimen marroquí para con el islamismo radical y terrorista instalado en España.
Por otro lado, la regularización de inmigrantes que ya estaban en suelo español llevada a cabo en el pasado mes ha puesto sobre la mesa el colosal volumen que la economía sumergida tiene en España, en especial en sectores como la agricultura, la construcción y los cuidados domésticos. Quien quiera ver "efecto llamada" o "teorías de reemplazo" que se de una vuelta por los campos españoles o pregunte a las inmigrantes que acompañan a personas si tienen o no papeles.
Por su parte, en Marruecos se vive un estado de opresión constante con una falta de libertades, seguridad y progreso económico intolerable. Su juventud y sus clases trabajadoras viven en condiciones penosas, con unos servicios públicos raquíticos y que encima se han ido recortando en favor de inversiones militares, que favorecieran la importación de hidrocarburos y de blanqueamiento del régimen a través del fútbol. Las protestas son constantes y la represión del régimen muy intensa. Normal que cualquier persona quiera salir de ahí ante la más mínima oportunidad.
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Por lo tanto, parece evidente la intencionalidad política y las maniobras administrativas y comunicativas necesarias por parte de Marruecos para activar esta avalancha sobre la frontera de Ceuta. Una suerte de nueva "Marcha Verde" esta vez contra Ceuta y usando la desesperación de su propio pueblo. Pero esta intención requiere en el mundo actual de apoyos geoestratégicos y aquí entra sin duda la figura de Trump y la administración estadounidense. No puede ser casualidad que el día siguiente a que se reúnan en Washington Trump y Nethanyahu, uno de sus principales aliados inicie una acción contra el país más beligerante con la política autoritaria, militarista y genocida de estos vejestorios. Desde luego tendrían que demostrar que no sabían nada. Por otro lado no está de más recordar que Estados Unidos ha avalado los planes marroquíes para con el Sáhara Occidental, a los que el gobierno español ha tenido que plegarse (con mayor o menor sintonía), al tiempo que desde Washington no se ha cortado las ansías hegemónicas de Marruecos para todo el área del Magreb y el Mediterráneo Occidental. Más bien al contrario.
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Del mismo modo tampoco me parece casualidad que tras los incendios forestales tremebundos, y en especial, el de la Sierra Oeste de Madrid que ha demostrado la incapacidad y la amoralidad de Díaz Ayuso, añadido al caso del ático que huele a corrupción y a apropiación indebida desde California, se provoque esta crisis migratoria para sacar el foco mediático y político de Ayuso y su entorno. Se está disparando con personas como balas y para ver las pistolas hay que seguir el rastro del dinero y de quienes se benefician de las consecuencias. De toda clase de beneficio y de todo tipo de consecuencias.
Las consecuencias directas
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Sin que sirva de precedente, y frente a la actitud que las mismas fuerzas de seguridad tomaron en 2021 o lo que bajo gobierno del PP sucedió en el Tarajal en 2014, España esta vez, a través de su diplomacia, sus equipos de salvamento y acogida y de las fuerzas de seguridad auxilió a las personas que estaban en peligro, independientemente del color de su piel, y de si un papel, o un juez o un cafre desde su casa los cataloga como ilegales o no. España ha dado una vez más una demostración de cómo hay que tratar una crisis migratoria como la acontecida el jueves. Es para estar orgulloso.
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Si como dijo el líder de la oposición, Feijoo, “desde principios de semana ya se tenía conocimiento de esta acción premeditada”, ¿por qué no fue a las autoridades a denunciarlo? ¿por qué permitió que ocurriera esta avalancha humana, con victimas mortales y peligro para esa población ceutí que tanto “le preocupa”? ¿Dónde está su patriotismo? ¿Está capacitado con esta amoralidad y sin vergoncería para gobernar un país? Y ya que no hizo nada, ¿a qué espera el gobierno a denunciarlo a él por traidor y por no cumplir su deber ciudadano de avisar a las autoridades cuando se conoce que va a cometerse un delito?
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Si esta información existía, ¿la conocía el CNI? ¿se filtró a la oposición? Las repuestas a estas preguntas requieren un análisis e investigación profundos que se escapan a mi labor y preocupación ciudadana. Pero es indignante tener a altas instancias del aparato del estado trabajando con felonía, nocturnidad y agosticidad contra el gobierno elegido democráticamente, aunque no les guste, y sobretodo, en contra de la ciudadanía española.
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La reacción del Rey a través de un comunicado oficial salido de la residencia vacacional en el palacio de Marivent es de nuevo una muestra más de la actitud reaccionaria de este sujeto que afea al gobierno la responsabilidad directa que debe recaer en “su hermano” el rey alauita que sale de este embrollo sin reprimenda real. Hay que tener la cara de cemento para desde un palacio y en vacaciones sacar una respuesta oficial de tan miserable calaña. Deberíamos ir afilando las guillotinas.
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Para terminar, el domingo aparecieron varios ultras nacionales por Ceuta con la idea de manifestarse y “sacar ilegales” del territorio nacional. Estos miserables, estos "cantamañanas" como los califica acertadamente el ministro Óscar Puente siempre están dispuestos a sembrar odio y que las tempestades las recogan otros. Tienen en la discriminación y el racismo su caceticismo político e inmoral. Por contra, se encontraron con la hostilidad de la ciudadanía ceutí que vive en un clima de concordia entre razas y confesiones, como bien sabe, por otro lado el PP ceutí que lleva 20 años gobernando con fuerte apoyo del colectivo musulmán, e incluso miembros en la junta de gobierno que profesan el Islam. La policía una vez más defendió a los ultras para abandonarán Ceuta escoltados ante la indignación y el rechazo de un pueblo que nos ha demostrado que juntos somos más, y fundamentalmente, mejores. Gracias Ceuta por mostrar el camino.
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La Unión Europea se ha vuelto a mostrar incapaz de dar un mensaje coherente y cohesionado. Y sobretodo de garantía internacional de los derechos humanos. Mientras Irlanda, Francia, Portugal o incluso el Reino Unido han mostrado su apoyo, solidaridad y ofrecida ayuda directa, Italia, Dinamarca y Finlandia, los regidos directamente por coaliciones de extrema derecha, o Marine Le Pen que aspira a hacer lo mismo en Francia, han salido a criticar a España, a Pedro Sánchez, y a clamar como la ultraderecha patria por teorías de remplazo, invasiones inventadas (que quieren que les diga pero yo salgo con la bici y por los campos solo veo a magrebíes recogiendo la fruta. Curiosa invasión). Demostrando primero que no conocen el funcionamiento de Schengen, ni de toda la administración de la UE en materia demográfica y de migraciones. Pero fundamentalmente incumpliendo sus compromisos por formar parte de la Unión. Nada se puede esperar de quienes han llegado ahí para desmontar precisamente la Unión como emblema cultural y político.
Los aprendizajes a extraer
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Quizás es el momento de preguntarnos cómo tiene que ser de dictatorial, pobre y sin futuro un país para que sus ciudadanos, de cualquier edad o condición salten vallas, intenten escapar de él a través del mar sin saber nadar o se expongan a la violencia de las policías de un lado y otro de la valla, a las concertinas, y después, si lo consiguen, al odio y el rechazo de casi todos en las sociedades de acogida y la violencia racista de la ultraderecha.
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También es el momento de que como país entendamos que tenemos un grave conflicto internacional con un vecino que no es aliado, no es buen vecino, y que fundamentalmente, ya ha hecho declaraciones públicas de que su espacio nacional no estará logrado hasta que reconquisten Ceuta, Melilla y las Canarias. Me consta que el pueblo español no sabe nada de esto y quizás ha llegado el momento de explicarlo.
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De hecho, lejos de confluir en intereses económicos (los de los de arriba, evidentemente, que han usado Marruecos para abaratar costes y deslocalizar empresas en España) y culturales por cientos de años de relación colonial desde ambos lados, sería el momento de favorecer una revolución política en Marruecos que permita a su pueblo librarse de la familia real, del sátrapa de Mohamed VI y de su camarilla de élite (el majzen) que niega la democracia, y domina un gobierno títere y un parlamento de atrezo.
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Alguien me tiene que explicar por qué demonios nos hemos metido a organizar un Mundial de Fútbol de la mano de semejante régimen, que utiliza el fútbol para blanquearse internacionalmente, mientras masacra a su población, en especial a los laicos y a las mujeres. No todo vale.
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En cuanto a la situación política interior, lo que ya sabíamos. No se puede esperar nada de la ultra derecha de este país. PP, Vox y el resto de grupúsculos de tarados han tratado de sacar tajada de una crisis, que lo que requería era su suma al gobierno, aunque no les guste, y la defensa de la acción política y diplomática. Esto es un ataque a Ceuta y a toda España y no caben cortoplacismos y ni mucho menos intereses particulares. Es una desgracia tener a esta caterva de inmorales dictando lo que tenemos que hacer todos. Menos mal que la sociedad civil ceutí nos ha dado una lección de como tratarlos y mandarlos a un cubo de mierda. Mismo cubo donde quiere ir por lo visto el Rey.
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Si vemos la reacción internacional de nuestros aliados en la Unión Europea también da grima: Los regidos por la ultraderecha salieron rápido a criticar a España y a su gobierno. Italia que tiene más de 700.000 inmigrantes ilegales en el Sur sin saber qué hacer con ellos, o Finlandia que tiene un problema con Rusia por Karelia o Dinamarca con Trump por Groenlandia se pusieron de parte de Marruecos, y no de la Unión Europea. Cuando en sus conflictos necesiten apoyo unánime de la UE, ¿qué hacemos? Habrá que demostrar que sabemos estar en el mundo mucho más que la ultraderecha.
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Por último es el momento ya como Unión Europea, pero dentro también de la ONU, de abrir un debate serio, profundo y proactivo para analizar los fenómenos migratorios y sobretodo, para levantar un marco legal que ampare a las personas que se ven en la necesidad, ya sean refugiados políticos, económicos, geográficos, climáticos, o de cualquier índole de tener que abandonar su hogar para sobrevivir. Y si este marco legal no se respeta debe de abrir los procesos de condena y aislamiento de los países, empresas, instituciones, partidos, políticos y personas que amparan el racismo, el odio y la indignidad. Es imperecedero y no se puede tolerar que esta agenda la marque la ultraderecha y quienes han decidido que les interesa que entre todos, entre todas las clases trabajadoras y entre todos los pueblos y todas las culturas no tengamos más relación que una competencia insana. Frente a esto solidaridad, empatía, fraternidad y exigencia por el cumplimiento de los derechos humanos.




