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miércoles, 26 de agosto de 2026

Crisis migratoria en Ceuta: A un mes vista

Presencia policial para evitar que continúen los incendios en las chozas constituidas por los migrantes en la playa del Trampolín este jueves en Ceuta.Reduan / EFE. Visto en Público.es

 

La crisis migratoria en Ceuta es desde el primer momento, una crisis humanitaria. Carecemos de un cálculo exacto del número de personas que entró, del que salió en los días siguientes, y de las que todavía hoy, un mes después, permanece en la ciudad autónoma. Tampoco sabemos el desglose de esas vidas humanas. Cuántas mujeres. Cuántos menores. Cuántos han pedido asilo. Cuál es la situación de esas solicitudes de haberse producido. ¿Hay ciudadanos de otras nacionalidades y en qué número, más allá de la marroquí?

Todas estas cuestiones añaden incertidumbre a una situación de emergencia en la que Ceuta, su administración, y el estado no están sabiendo, o queriendo, actuar de manera conjunta y coordinada. No ha habido disposición de espacios municipales para campamentos organizados. Tampoco se han reforzado los servicios públicos (sanitarios, asistentes sociales, personal consular, administrativos) o de seguridad. Si en la primera de estas cuestiones cabe ahondar en la actitud del gobierno autónomo para hacerle el caldo a su jefe Feijoo y al resto de ultraderechas patrias, en la segunda cuestión, si que hay que hablar críticamente de la labor de gobierno, incapaz en esta crisis -y aquí radica la novedad con respecto a estos 8 años de gobierno-, de acertar más que fallar. De ofrecer garantías, certezas y acción resolutiva a una situación que ha empeorado por momentos.

Ni siquiera en la labor comunicativa se encuentra un acierto gubernamental puesto parece claro que ha prevalecido una labor de apaciguar al enemigo marroquí, de llevar un perfil bajo para frenar la escalada entre ambos países en este conflicto difuso o informal, mientras que desde Rabat, envalentonados han seguido lanzando proclamas para afear las actitudes del gobierno español. Pero es que hay más.

Tampoco sabemos, y no existe una versión oficial, qué pasó el día 30 y 31 de julio, y muy especialmente, los días anteriores en los que parece ciertos elementos tanto en Ceuta, como en Madrid, sabían que se estaba preparando algo gordo. Las versiones divergentes de la ministra de Defensa y del ministro de Interior en cuanto a la labor del CNI han añadido un clamor insoportable a ese perfil bajo que comentaba hace un momento. Mientras el ruido de los bulos y la matraca de la ultraderecha trumpista y fascista desdibujaba el sentido de estado a esta cuestión de emergencia nacional, para añadido a la falta de rotundidad del ejecutivo y de acción por paliar la situación excepcional y la crisis humanitaria ir volviendo a la normalidad.

Esto explica en una parte que la población ceutí haya pasado en cuatro semanas de echar a los fascistas que fueron a Ceuta a soliviantar y encender las hogueras, a manifestarse con unas violencias cada vez mayores contra las personas migrantes que mantienen precarios campamentos en las playas. En la otra parte, no se puede obviar que todo el ruido mediático y político centrado en poco más de 80.000 vecinos (y en torno a 10 o 12.000 personas migrantes) en un espacio de menos de 20 km², ha encendido la indignación popular en un contexto de grave conflicto geoestratégico entre dos países, España y Marruecos, donde se discute la soberanía de Ceuta y Melilla (y las Canarias).

Me avergüenza como español y como ser humano, con todo lo que hemos pasado los españoles a lo largo de la Historia, el trato que estamos dispensando a estos seres humanos desamparados y desesperados. Tanto el gobierno de la nación, su alta clase política (aquí incluyo a todos los gobiernos autonómicos saltándose sus propios acuerdos para acoger a los menores y socorrer a esa Ceuta que “tanto nos preocupa”), los medios de comunicación, el gobierno ceutí y parte de su ciudadanía están maltratando y atemorizando a las personas que aprovecharon la coyuntura para salir de un país miserable, empobrecido, corrupto e inmoral como Marruecos. Los infraseres de la ultraderecha que aprovechan cualquier situación para esparcir odio y miedo a la vez merecen mi asco y beligerancia. Ver a la policía nacional respondiendo sin hacer nada ante esta escalada violenta cuando a profesores y sanitarios que se manifiestan sus derechos laborales y el bienestar de la sociedad los aporrean y denuncian. Lamentable.

Que no seamos capaces de darles una muda limpia, un techo, aunque sea una lona, un camastro, y algo que comer. Un mínima asistencia sanitaria. Que no se agilicen los trámites para acoger o si hay que devolver a las personas que entraron “ilegalmente” -ningún ser humano es ilegal-. Que no podamos dar una respuesta rotunda, cohesionada y alunísono en este país ante cualquier situación (una pandemia, un volcán, unas inundaciones, unos fuegos o un asalto geopolítico de una nación rival). En definitiva, que unos desalmados quemen sus campamentos y las pocas pertenencias, una manta, un colchón roído con el que pasan los días, toda esta muestra de inoperancia generalizada, y crueldad de unos cuantos, me apena y cabrea a la vez.

Exijo, y como yo la mayoría de este país, un trato digno a estas personas. El refuerzo a la sociedad ceutí para que pueda hacer frente a esta situación y las que puedan venir. Una preparación y una respuesta más efectiva, que aprenda de los errores, para prevenir el caos y el dolor. Una labor gubernamental cohesionada. Una respuesta política y de todos los sectores unida en le interés nacional y el bien común. Una defensa clara e ineludible por el antifascismo y en favor de los derechos humanos.

sábado, 1 de agosto de 2026

Crisis migratoria en Ceuta: Unos pocos párrafos


Imagen tomada por público.es del pasado jueves 30 de julio en torno al espigón que separa Ceuta de Marruecos.

 

Los hechos

  • En la mañana del jueves 30 de julio entre 50.000 y 70.000 personas se agolparon en la valla fronteriza entre Ceuta y Marruecos. Aprovechando las buenas condiciones de la mar intentaron cruzar los espigones que separan el área marina de ambas naciones para entrar ilegalmente en España. Se estima que en varias oleadas pudieron hacerlo hasta 70.000 personas. Del lado marroquí hubo una importante aglomeración de personas que la policía trató de dispersar con su habitual desprecio por la dignidad humana. Del lado español, bien por los cuerpos de seguridad del estado como por los de salvamento se han contabilizado de momento hasta 72 fallecidos, a parte de un millar de heridos de diversa consideración. También al mismo tiempo se produjeron altercados y una concentración “anormal” de personas en la ciudad autónoma de Melilla. 

    --- Actualización del 6 de agosto: 72.000 migrantes. 141 muertos. 1.098 menores en situación de desamparo en las calles de Ceuta. Refuerzo institucional, presupuestario y administrativo del gobierno para ayudar a Ceuta a recobrar la normalidad. Negativa de las CC.AA. regidas por el PP para acogerlos, mostrando su nula solidaridad y empatía por esa Ceuta que tanto decían defender hace una semana, a parte de un mínimo sentido común y decencia humanista.---

  • Esta entrada masiva ha puesto al límite la capacidad de acogida de Ceuta que ha recibido el apoyo gubernamental desde la misma tarde del 30. La ciudad quedó bloqueada y se cerraron los establecimientos ante la avalancha humana y al especial problemática planteada, recuperándose la actividad a partir del día 31.

  • Esto supone por un lado una crisis migratoria, pero también un episodio significativo dentro de las relaciones entre España y Marruecos, con un asalto de la frontera y del territorio español no autorizado que supone una agresión. Una vez más Marruecos activa la presión migratoria para provocar problemas en España, cuestionar nuestra iniciativa y política tanto exterior con el resto de África, como interior.

  • Ceuta es frontera física española con Marruecos, por lo tanto de Europa con África. De hecho, es la frontera física de la UE con mayor desigualdad a un lado y otro de una raya dibujada por el hombre hace muchos siglos. En cualquier caso hay que saber que ni Ceuta ni Melilla (al igual que ciertas islas griegas, los territorios de ultramar franceses u holandeses) están acogidos al espacio Schengen, precisamente por esta presión demográfica y migratoria, y por lo tanto, no hay una libre circulación entre personas.

  • En cualquier caso, España sufrió una agresión directa a su soberanía territorial. Y con ella la Unión Europea, es decir, los otros 26 países que la conforman actualmente, también sufrieron una agresión a su territorio. No olvidar esto.



Los antecedentes

  • Ya en 2021 Marruecos utilizó la misma estrategia miserable, el mismo desprecio por sus ciudadanos para utilizarlos con la intención de provocar una crisis en España y que está cambiará sus políticas en beneficio de los intereses del reino alauita. En aquel momento se debió a la asistencia sanitaria que se daba en un hospital español al secretario general del Frente Polisario. En la actualidad, tanto el reciente decreto para devolver la nacionalidad española a las personas del Sáhara Occidental que la perdieron a partir de 1976, como el acercamiento diplomático entre Argelia y España, y que entre otros factores garantizan un suministro de gas privilegiado para España sin pasar por los peajes que pretende imponer Marruecos, han activado esta palanca de intervención política que hay que remarcar no es tolerable ni admisible, y que compone, en mi opinión, un delito de lesa humanidad y un ataque a la dignidad humana.

    En este contexto volátil de relaciones diplomáticas entre España y Marruecos subyace una disputa geo-estratégica de amplio calado. Marruecos busca una posición hegemónica en toda África, y en especial en el cuadrante Noroeste dominando el Sáhara y la entrada occidental al Mediterráneo, para lo que es indispensable dinamitar las relaciones políticas, económicas y culturales que España tiene con el Magreb y el Sahel, en especial con países como Senegal, Mauritania y fundamentalmente el Sáhara Occidental. Sólo así se explica el caso nunca aclarado sobre el espionaje marroquí de políticos y otras miles de personas españolas a través de sus móviles con la tecnología israelí Pegasus. O las presiones e injerencias en materia comercial y pesquera, sin descartar, por último la conveniencia y apoyo del régimen marroquí para con el islamismo radical y terrorista instalado en España.

    Por otro lado, la regularización de inmigrantes que ya estaban en suelo español llevada a cabo en el pasado mes ha puesto sobre la mesa el colosal volumen que la economía sumergida tiene en España, en especial en sectores como la agricultura, la construcción y los cuidados domésticos. Quien quiera ver "efecto llamada" o "teorías de reemplazo" que se de una vuelta por los campos españoles o pregunte a las inmigrantes que acompañan a personas si tienen o no papeles.

    Por su parte, en Marruecos se vive un estado de opresión constante con una falta de libertades, seguridad y progreso económico intolerable. Su juventud y sus clases trabajadoras viven en condiciones penosas, con unos servicios públicos raquíticos y que encima se han ido recortando en favor de inversiones militares, que favorecieran la importación de hidrocarburos y de blanqueamiento del régimen a través del fútbol. Las protestas son constantes y la represión del régimen muy intensa. Normal que cualquier persona quiera salir de ahí ante la más mínima oportunidad. 

  • Por lo tanto, parece evidente la intencionalidad política y las maniobras administrativas y comunicativas necesarias por parte de Marruecos para activar esta avalancha sobre la frontera de Ceuta. Una suerte de nueva "Marcha Verde" esta vez contra Ceuta y usando la desesperación de su propio pueblo. Pero esta intención requiere en el mundo actual de apoyos geoestratégicos y aquí entra sin duda la figura de Trump y la administración estadounidense. No puede ser casualidad que el día siguiente a que se reúnan en Washington Trump y Nethanyahu, uno de sus principales aliados inicie una acción contra el país más beligerante con la política autoritaria, militarista y genocida de estos vejestorios. Desde luego tendrían que demostrar que no sabían nada. Por otro lado no está de más recordar que Estados Unidos ha avalado los planes marroquíes para con el Sáhara Occidental, a los que el gobierno español ha tenido que plegarse (con mayor o menor sintonía), al tiempo que desde Washington no se ha cortado las ansías hegemónicas de Marruecos para todo el área del Magreb y el Mediterráneo Occidental. Más bien al contrario. 

  • Del mismo modo tampoco me parece casualidad que tras los incendios forestales tremebundos, y en especial, el de la Sierra Oeste de Madrid que ha demostrado la incapacidad y la amoralidad de Díaz Ayuso, añadido al caso del ático que huele a corrupción y a apropiación indebida desde California, se provoque esta crisis migratoria para sacar el foco mediático y político de Ayuso y su entorno. Se está disparando con personas como balas y para ver las pistolas hay que seguir el rastro del dinero y de quienes se benefician de las consecuencias. De toda clase de beneficio y de todo tipo de consecuencias. 


Las consecuencias directas

  • Sin que sirva de precedente, y frente a la actitud que las mismas fuerzas de seguridad tomaron en 2021 o lo que bajo gobierno del PP sucedió en el Tarajal en 2014, España esta vez, a través de su diplomacia, sus equipos de salvamento y acogida y de las fuerzas de seguridad auxilió a las personas que estaban en peligro, independientemente del color de su piel, y de si un papel, o un juez o un cafre desde su casa los cataloga como ilegales o no. España ha dado una vez más una demostración de cómo hay que tratar una crisis migratoria como la acontecida el jueves. Es para estar orgulloso.

  • Si como dijo el líder de la oposición, Feijoo, “desde principios de semana ya se tenía conocimiento de esta acción premeditada”, ¿por qué no fue a las autoridades a denunciarlo? ¿por qué permitió que ocurriera esta avalancha humana, con victimas mortales y peligro para esa población ceutí que tanto “le preocupa”? ¿Dónde está su patriotismo? ¿Está capacitado con esta amoralidad y sin vergoncería para gobernar un país? Y ya que no hizo nada, ¿a qué espera el gobierno a denunciarlo a él por traidor y por no cumplir su deber ciudadano de avisar a las autoridades cuando se conoce que va a cometerse un delito?

  • Si esta información existía, ¿la conocía el CNI? ¿se filtró a la oposición? Las repuestas a estas preguntas requieren un análisis e investigación profundos que se escapan a mi labor y preocupación ciudadana. Pero es indignante tener a altas instancias del aparato del estado trabajando con felonía, nocturnidad y agosticidad contra el gobierno elegido democráticamente, aunque no les guste, y sobretodo, en contra de la ciudadanía española.

  • La reacción del Rey a través de un comunicado oficial salido de la residencia vacacional en el palacio de Marivent es de nuevo una muestra más de la actitud reaccionaria de este sujeto que afea al gobierno la responsabilidad directa que debe recaer en “su hermano” el rey alauita que sale de este embrollo sin reprimenda real. Hay que tener la cara de cemento para desde un palacio y en vacaciones sacar una respuesta oficial de tan miserable calaña. Deberíamos ir afilando las guillotinas.

  • Para terminar, el domingo aparecieron varios ultras nacionales por Ceuta con la idea de manifestarse y “sacar ilegales” del territorio nacional. Estos miserables, estos "cantamañanas" como los califica acertadamente el ministro Óscar Puente siempre están dispuestos a sembrar odio y que las tempestades las recogan otros. Tienen en la discriminación y el racismo su caceticismo político e inmoral. Por contra, se encontraron con la hostilidad de la ciudadanía ceutí que vive en un clima de concordia entre razas y confesiones, como bien sabe, por otro lado el PP ceutí que lleva 20 años gobernando con fuerte apoyo del colectivo musulmán, e incluso miembros en la junta de gobierno que profesan el Islam. La policía una vez más defendió a los ultras para abandonarán Ceuta escoltados ante la indignación y el rechazo de un pueblo que nos ha demostrado que juntos somos más, y fundamentalmente, mejores. Gracias Ceuta por mostrar el camino.

  • La Unión Europea se ha vuelto a mostrar incapaz de dar un mensaje coherente y cohesionado. Y sobretodo de garantía internacional de los derechos humanos. Mientras Irlanda, Francia, Portugal o incluso el Reino Unido han mostrado su apoyo, solidaridad y ofrecida ayuda directa, Italia, Dinamarca y Finlandia, los regidos directamente por coaliciones de extrema derecha, o Marine Le Pen que aspira a hacer lo mismo en Francia, han salido a criticar a España, a Pedro Sánchez, y a clamar como la ultraderecha patria por teorías de remplazo, invasiones inventadas (que quieren que les diga pero yo salgo con la bici y por los campos solo veo a magrebíes recogiendo la fruta. Curiosa invasión). Demostrando primero que no conocen el funcionamiento de Schengen, ni de toda la administración de la UE en materia demográfica y de migraciones. Pero fundamentalmente incumpliendo sus compromisos por formar parte de la Unión. Nada se puede esperar de quienes han llegado ahí para desmontar precisamente la Unión como emblema cultural y político.

 

Los aprendizajes a extraer

  • Quizás es el momento de preguntarnos cómo tiene que ser de dictatorial, pobre y sin futuro un país para que sus ciudadanos, de cualquier edad o condición salten vallas, intenten escapar de él a través del mar sin saber nadar o se expongan a la violencia de las policías de un lado y otro de la valla, a las concertinas, y después, si lo consiguen, al odio y el rechazo de casi todos en las sociedades de acogida y la violencia racista de la ultraderecha.

  • También es el momento de que como país entendamos que tenemos un grave conflicto internacional con un vecino que no es aliado, no es buen vecino, y que fundamentalmente, ya ha hecho declaraciones públicas de que su espacio nacional no estará logrado hasta que reconquisten Ceuta, Melilla y las Canarias. Me consta que el pueblo español no sabe nada de esto y quizás ha llegado el momento de explicarlo.

  • De hecho, lejos de confluir en intereses económicos (los de los de arriba, evidentemente, que han usado Marruecos para abaratar costes y deslocalizar empresas en España) y culturales por cientos de años de relación colonial desde ambos lados, sería el momento de favorecer una revolución política en Marruecos que permita a su pueblo librarse de la familia real, del sátrapa de Mohamed VI y de su camarilla de élite (el majzen) que niega la democracia, y domina un gobierno títere y un parlamento de atrezo.

  • Alguien me tiene que explicar por qué demonios nos hemos metido a organizar un Mundial de Fútbol de la mano de semejante régimen, que utiliza el fútbol para blanquearse internacionalmente, mientras masacra a su población, en especial a los laicos y a las mujeres. No todo vale.

  • En cuanto a la situación política interior, lo que ya sabíamos. No se puede esperar nada de la ultra derecha de este país. PP, Vox y el resto de grupúsculos de tarados han tratado de sacar tajada de una crisis, que lo que requería era su suma al gobierno, aunque no les guste, y la defensa de la acción política y diplomática. Esto es un ataque a Ceuta y a toda España y no caben cortoplacismos y ni mucho menos intereses particulares. Es una desgracia tener a esta caterva de inmorales dictando lo que tenemos que hacer todos. Menos mal que la sociedad civil ceutí nos ha dado una lección de como tratarlos y mandarlos a un cubo de mierda. Mismo cubo donde quiere ir por lo visto el Rey.

  • Si vemos la reacción internacional de nuestros aliados en la Unión Europea también da grima: Los regidos por la ultraderecha salieron rápido a criticar a España y a su gobierno. Italia que tiene más de 700.000 inmigrantes ilegales en el Sur sin saber qué hacer con ellos, o Finlandia que tiene un problema con Rusia por Karelia o Dinamarca con Trump por Groenlandia se pusieron de parte de Marruecos, y no de la Unión Europea. Cuando en sus conflictos necesiten apoyo unánime de la UE, ¿qué hacemos? Habrá que demostrar que sabemos estar en el mundo mucho más que la ultraderecha.

  • Por último es el momento ya como Unión Europea, pero dentro también de la ONU, de abrir un debate serio, profundo y proactivo para analizar los fenómenos migratorios y sobretodo, para levantar un marco legal que ampare a las personas que se ven en la necesidad, ya sean refugiados políticos, económicos, geográficos, climáticos, o de cualquier índole de tener que abandonar su hogar para sobrevivir. Y si este marco legal no se respeta debe de abrir los procesos de condena y aislamiento de los países, empresas, instituciones, partidos, políticos y personas que amparan el racismo, el odio y la indignidad. Es imperecedero y no se puede tolerar que esta agenda la marque la ultraderecha y quienes han decidido que les interesa que entre todos, entre todas las clases trabajadoras y entre todos los pueblos y todas las culturas no tengamos más relación que una competencia insana. Frente a esto solidaridad, empatía, fraternidad y exigencia por el cumplimiento de los derechos humanos.

jueves, 6 de noviembre de 2025

La provincia Nº 53


Esta entrada podía haberse titulado “50 años de la Marcha Verde”. O “El día que dejamos abandonados a unos cuantos españoles”. De hecho, este segundo título era el que tenía apuntado para entrar un día en materia sobre la descolonización de los territorios españoles en África.

Desde 1884 el Sáhara español estaba considerado una provincia más del estado por lo que había sobrepasado el estatus previo de colonia. En ese año y de una forma asombrosa, España había incorporado el territorio Occidental del Sáhara a la corona. Y lo había hecho sin derramar ni una sola gota de sangre y por el módico precio de 7.500 pesetas. Pero más aún de este hecho insólito aparece otro aspecto donde radica la modernidad política que, paradójicamente, siempre tuvo el imperialismo y colonialismo español. Mientras en pleno siglo XIX otras potencias ni consideraban como seres humanos a los indígenas de los territorios que conquistaban, España envuelta en los ecos de la lucha entre la modernidad de la Revolución La Gloriosa de 1868, el limitado experimento republicano y liberal y la posterior Restauración Borbónica otorgaba al territorio adquirido la misma consideración que a las otras provincias de la Corona. La peculiaridad viene en que legalmente estos territorios, y lo más importante, sus habitantes estaban incorporados al “Reino de España”, por lo tanto, estos eran ciudadanos con los mismos derechos y obligaciones que los nacidos en la península. Ni siquiera la infame Conferencia de Berlín (1885) donde las potencias europeas se repartieron África como si fuera una tarta, tocó el estatus que habían recién adquirido el Sáhara, y si que había marcado la naturaleza geográfica de la provincia a través de acuerdos con el Imperio colonial francés.

En este sentido radica la principal diferencia, y que ha marcado de manera constante y determinada la realidad del pueblo saharauí, con el resto de imperios coloniales europeos. Mientras en el caso español había que integrar (en teoría) a una población con derechos de ciudadanía iguales a los de la metrópoli, en el caso de los imperios británico o francés las poblaciones autóctonas, sobretodo si eran indígenas, es decir, racializadas, componían una suerte de ciudadanos de segunda o de tercera, sin apenas derechos, sometidos a los deseos de quienes explotaban la colonia y cuyas condiciones no generaron ni el más mínimo sentido de responsabilidad en Londres o en París. Luego llegaron las descolonizaciones violentas en Zimbabwe, Sudáfrica, el Congo, Rwanda, Uganda, Argelia, Somalia, Sudán, etc., y los problemas que hoy continúan y se agravan.

Pero por desgracia este estatus significativo no ha supuesto un futuro y una mayor autonomía para el pueblo saharauí que ha sido moneda de cambio entre potencias y países, y peor aún entre "líderes" y reyes de la peor calaña humana. Un pueblo apátrida, que malvive expulsado de su territorio desde hace 50 años y que con su lucha ha compuesto, junto a Palestina, uno de los grandes emblemas e inspiraciones de identidad, dignidad y resistencia.

Justo a punto de cumplir esos 50 años desde la expulsión violenta del pueblo saharuí de su país, con la ocupación de la Marcha Verde ("Negra" para los saharuís), la salida indecorosa de la ocupación española la resolución 2792 de 2025 aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU el pasado día 31 de octubre ha validado el plan de Marruecos con respecto al Sáhara, dejando de lado la opinión del pueblo saharuí, y su aspiración a constituirse como un Estado propio e independiente.

De facto la ONU, es decir las potencias Occidentales y eminentemente bajo el interés de la actual administración de Estados Unidos han dado su visto bueno a la anexión del territorio del Sáhara Occidental por parte de Marruecos. Si bien la resolución contempla una solución "mutuamente aceptable", es decir, tanto por Marruecos como por el Frente Polisario, la realidad es que la autonomía marroquí se instala como solución preferida, convirtiéndose de facto en el camino de ruta para desbloquear la situación. De este modo se satisfacen las altas expectativas de Marruecos para favorecer su ocupación del territorio. También quedan contentos los agentes internacionales en su disputa geoestratégica. España parece respirar alividada quitándose un problema de encima que podría traer futuras crisis migratorias y de asimilación de población (por cierto, población española, no lo olvidemos). Francia fue parte activa en la aprobación de la resolución que seguro tendrá contrapartidas en otros escenarios para que China y Rusia no hicieran valer el veto, y simplemente se abstuvieran.


La fecha se ha celebrado como en las grandes celebraciones futbolísticas. La euforia se desata en Marruecos tras el apoyo de Naciones Unidas al plan de autonomía bajo soberanía marroquí para el Sáhara Occidental.

Un día negro para el Frente Polisario, también para su aliado Argelia y su lucha por la autodeterminación del pueblo saharaui: "Entre ser marroquíes o resistir, resistiremos".

Y esto ocurre justo cuando se cumplen 50 años de la Marcha Verde, que lo inició todo.

La retirada de España de su colonia. El comienzo de una guerra por el Sáhara Occidental. Para Marruecos son sus provincias del sur. Para el Frente Polisario, la patria ocupada. Para Naciones Unidas es aún un territorio no autónomo, la última colonia de África.

El Aaiún significa "las fuentes" en árabe. Esta ciudad que hoy tiene 200.000 habitantes fue la capital del Sáhara español, la provincia 53, fundada por militares como enclave estratégico.

La colonia española estaba en la parte occidental del Sáhara, en el noroeste de África. Situada a orillas del atlántico, frente a las islas Canarias. Villa Cisneros y Esmara también formaban parte de ella. Todavía quedan huellas de los casi 100 años de presencia española aquí.

El Colegio La Paz, que pertenece al Estado español, lleva más de 60 años en el Aaiún. Nunca ha cerrado sus puertas. Hoy está en pleno auge.

"Aquí hay inquietud por recuperar el español, interés por el español. La gente mayor quiere que le hables en español"

"Ha llegado a estar abierto con un alumno y un profesor. Y poco a poco hemos ido creciendo. Actualmente, hay 22 profesores, 328 alumnos y una lista de espera increíble".

A la iglesia de San Francisco de Asís la llaman la "catedral española". Construida en 1954 es uno de los edificios mejor conservados. El que fuera el casino de oficiales es ahora la oficina de los bienes del Estado español. Aquí se gestionan, por ejemplo, las pensiones de los soldados españoles saharauis.

Como Hamudi. Con 80 años es uno de los pocos veteranos que quedan. Estuvo en la tercera compañía de la agrupación tropas nómadas. "Fuimos de patrulla con coches, en camellos…" Tenía 18 años. Fue también chófer de altos mandos. Pero todo cambió en el 75.


De la noche a la mañana, los militares le informaron de que volvían a España, que todo iba a cambiar. Le ofrecieron irse con ellos "Yo he dicho me quedo aquí. Tengo padre, madre. Son muy mayores. Tengo hijos, varios hijos aquí". Con 30 años colgó el uniforme para dedicarse a trabajar la plata. Desde entonces cobra 400 euros de pensión del estado español.

El rey de Marruecos, Hassan II, habló en TVE de la Marcha Verde, la movilización de miles de civiles desarmados para entrar en el Sáhara español y reclamar el territorio después de que el Tribunal de La Haya no se lo concediera.

Fue el 6 de noviembre de 1975. En España, la dictadura agonizaba. A Franco solo le quedaban 2 semanas de vida.

Marruecos contaba con el apoyo, entre otros, de Estados Unidos. Kissinger, en plena guerra fría, veía en el Frente Polisario y su aliado Argelia satélites de La Unión Soviética.

"El Rey pidió 350 000 voluntarios. El 10% tenían que ser mujeres. Hubo un millón de inscritos. Hicimos una selección". Tamim fue uno de los organizadores de la Marcha Verde.

"No se podía ir en un único frente. Abrimos otros dos. Así, si España tuviera malas intenciones y quisiera atacarnos, tendría que dividirse".

Había soldados marroquíes en la Marcha. El puesto está ocupado por fuerzas del ejército marroquí. El ejército español retrocedió. Dejó una franja libre de unos 10 km desde el puesto fronterizo de Tah. Un campo de minas señalizado marcaba hasta donde podían adentrase en el Sáhara español.

La marcha verde había cumplido su misión. El 9 de noviembre de hace ahora medio siglo, Hassan II daba por logrado el objetivo. La Marcha Verde se retiró.

El día 14 España firmó el acuerdo tripartito de Madrid por el que cedía la administración de su colonia a Marruecos y también a Mauritania que después se retiró. España arrió la bandera en febrero del 76.


El 50 aniversario de la Marcha de la Verde ha sido justo una semana después del apoyo, por primera vez, del Consejo de Seguridad de la ONU al plan de autonomía bajo soberanía marroquí.

Este año no ha ha habido discurso del rey y Mohamed VI no ha visitado El Aaiún, como en otras ocasiones, al cumplirse una nueva década. El 31 de octubre será, desde ahora, fiesta nacional en Marruecos.

En los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia, han sido días de reivindicaciones y protestas contra la resolución de Estados Unidos.

El movimiento independentista saharaui nació en 1973 la autodeterminación. Tras la Marcha Verde y el inicio de la guerra, autoproclamó la República Árabe Saharaui Democrática en el 76. Hoy dicen que este plan no les representa. La voz mayoritaria del pueblo saharaui, la voz de resistencia y rechazo a la ocupación.

"Éramos pocos. No teníamos Ejército, no teníamos aliados, no teníamos embajadas y hemos demostrado que podemos resistir más"

El alto el fuego llegó en el 91. El Polisario lo dio por roto en 2020. Sembrado de minas… un muro de arena de 2.700 km, construido por Marruecos en los años 80, separa el territorio controlado por Rabat, el 80%, del 20% bajo control del Polisario. La zona del muro se considera uno de los campos de minas más grandes del mundo.

Ahmed de 78 años perdió las dos manos en el 84. "Estaba quitando una mina. No sabía que estaba conectada a otra y me explotó en las manos. Fue durante una operación militar. Las ponían bajo los árboles". Ahmed lleva toda su vida en los campamentos de Tinduf.

El último censo, de 2015, cifra en 173.000 los saharauis que viven en ellos. Para varias generaciones, son su único hogar conocido.

En el Aaiún, la presencia militar y policial marroquí es permanente, se hace notar. Esta es la casa de la activista saharaui, Aminatur Haidar. Asegura que aquí los saharauis son apenas el 25% de la población. "No es una Marcha Verde, para mí una marcha de sangre. 50 años de sufrimiento, de vulneración del derecho internacional”.

Marruecos sigue torturando, la opresión sigue igual. En la Comisión Regional de Derechos Humanos del Consejo Nacional de Marruecos nos dicen que están cambiando las denuncias. Antes estaban relacionadas con las libertades públicas, con el derecho a manifestarse. Ahora, la mayoría de las denuncias Tienen que ver con derechos económicos: falta de trabajo, de acceso a la sanidad.


Bashir Edkhil es saharaui y apuesta por el plan de autonomía y la soberanía de Marruecos. Fue uno de los fundadores del Frente Polisario. Hoy está muy lejos de sus posiciones. "Fue un conflicto de la guerra fría. Ha cambiado el mundo. La fórmula es la está intentando encontrar la ONU a través de una solución pragmática".

Lograr el reconocimiento internacional de su soberanía sobre el Sáhara Occidental es el pilar de la política exterior de Marruecos. En su mapa oficial ya es parte del territorio marroquí.

Trump marcó el punto de inflexión en 2020, al reconocer la soberanía y auspiciar los acuerdos de Abraham entre Israel y Marruecos.

En 2022 España dio un giro a su posición histórica al apoyar el plan de autonomía, tras décadas en las que como ex-potencia colonial mantuvo una postura ambivalente, siempre bajo el paraguas de Naciones Unidas.

España considera la iniciativa de autonomía marroquí, presentada en 2007 como la base más seria, realista y creíble para resolver este problema. Francia reconoció la soberanía hace un año. Reino Unido el plan de autonomía unos meses atrás.

"La acumulación de estos reconocimientos ha contribuido a crear una dinámica, un moméntum en el Consejo de Seguridad y en el conjunto de la comunidad internacional".

El Consejo de Seguridad ha renovado un año la MINURSO, creada en el 91 para supervisar el alto el fuego y para llevar a cabo un referéndum saharaui, misión que nunca se ha cumplido.

En 2020 la escalada bélica de la guerra intermitente entre Marruecos y el Frente Polisario, un conflicto desigual donde el hambre, la sed y el bloqueo de la ayuda, son armas de guerra empleadas por el régimen del sátrapa Mohammed VI, vivía un nuevo repunte, mientras Occidente estaba distraído mirándose las mascarillas. La crisis humanitaria resultante se soterraba entre la inmediatez de la pandemía, el racismo y la vergüenza histórica de una nación que miró para otro lado con respecto a sus propios compatriotas y el cortoplacismo del no molestar del gobierno "más progresista de la Historia", que hacía lo de siempre: traicionar a sus bases, a sus ideas y a sus propias palabras.

La propuesta en ese momento, avalada por la resolución de hace unos días, ha sido obtener un estatus definitivo sobre el Sáhara otorgándole una autonomía desde arriba y bajo control marroquí. Indudablemente el gran beneficiado será Rabat porque podrá apoderarse de los recursos económicos del territorio saharuí y se convierte en un actor con un peso aún mayor en el continente y en las relaciones entre África, Europa y las grandes potencias (Estados Unidos, China y Rusia). Todo esto, por cierto, añade más incertidumbre y da aire a las reclamaciones de soberanía de Marruecos sobre Ceuta, Melilla y las Islas Canarias, que no olvidemos están amparadas por la administración Trump, en contra de los intereses de España.

Y mientras sobrevive la dignidad de la resistencia saharuí enarbolada en el Frente Polisario, reclamando la activación social del pueblo español, "de los pueblos españoles" para protestar y llevar a España a una posición que respete la legalidad internacional y los derechos humanos del pueblo saharuí. Posición está que también es reclamada por otros agentes en el conflicto como pueda ser Argelia o la Unión Africana.

 

Por ejemplo, destaca Villa Cisneros, ahora Dajla, es el gran motor económico del plan de autonomía marroquí. Aquí el viento sopla 300 días al año. Hay más de 3000 horas de sol. Es un paraíso para el kitesurf, el windsurf. Bajo sus aguas hay un enorme, rico y disputado caladero de pesca. Hoy sus 740 km de costa están en plena transformación. Inversiones millonarias en Dajla que quiere convertirse en la puerta de entrada y salida entre África y el Europa y ser el puerto de los países del Sahel. En cuatro años quieren que esté acabado el mega puerto atlántico que podrá gestionar 35 millones de toneladas de mercancías. También se está construyendo una desalinizadora.

"Tenemos inversiones españolas, sobre todo en el sector pesquero. Incluso hay demanda de inversiones de empresas estadounidenses, chinas e indias".



Tierra adentro, las arenas de desierto esconden uno de los mayores yacimientos de fosfatos del mundo, la mina de Bucra, que sigue funcionando desde los tiempos de la colonia española.

El pueblo saharaui denuncia el expolio de sus recursos en uno de los lugares menos poblados del mundo.

Se pone el sol en El Aaiún, mientras un nuevo horizonte se abre en un conflicto encallado desde hace medio siglo.



La resistencia del pueblo saharauí, encarnada de manera predominante en las mujeres, como Aminetu, contra la política de hechos consumados, planificados y ejecutados desde las altas esferas. Un pueblo olvidado y utilizado como moneda de cambio, incluso a veces por quienes se auto-proclaman "sus defensores en España". Un pueblo con personas incluso con DNIs españoles, compatriotas alejados de su país, expulsados del territorio. Acampados sinedie en medio del desierto, huyendo, escondiéndose. Del ejército marroquí que los tortura y asesina, sin que ni siquiera un tibio gobierno socio-liberal levante la más mínima voz contra esa salvajada. Que los denigra y niega los derechos humanos, incluido su derecho de autodeterminación.

 

No podemos, no debemos, olvidarlos y dejarlos atrás. Por un Sáhara libre.

 

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El Polisario pisoteado


Después del ataque indiscriminado, violento e ilegal por parte de Marruecos sobre el campamento montado en las cercanías de El Aaiun leó que los refugiados del Frente Polisario tienen dos opciones: “Irnos a la mierda o volver a la guerra”. Así de simple. Supongo que la comunidad internacional estará contenta. Igual de contenta que lo está la hipócrita Unión Europea tan altanera y auto proclamada garante de la legalidad internacional y la democracia; y las libertades, cuando se habla de Cuba, pero con una capacidad de sin vergoncería, hipocresía y cinismo cuando eso mismo ha de denunciarse sobre la situación del Sahara Occidental y la dictadura monárquica y clerical de Marruecos, ogro opresor del pueblo saharauí. Parece que mientras los presos políticos, los exiliados, muchos de ellos millonarios en Miami, y los que claman libertades en la isla de los Castro se pone el grito en el cielo y se apela a las elecciones o a la democracia. Pero por el contrario, no se puede molestar al hijo puta del Mohamed VI por pisotear los derechos y libertades de 4 millones de personas y mantenerlos en un limbo legal bajo una ocupación de la que España es cómplice y culpable por omisión de socorro. Aquí no se piden elecciones y no se dice nada, se atan los machos, no sea que nos lleguen más pateras, no sea que nos pongan más bombas...

La comunidad internacional estará contenta de su incompetencia. El Frente Polisario está en tregua desde 1991 porque esa comunidad internacional se comprometió a avalar una salida justa y pacífica del conflicto saharaui. Se comprometió a la realización de un referéndum de autodeterminación en el Sahara Occidental. Se comprometió, y no ha cumplido.

El mensaje de la comunidad internacional al pueblo saharaui ha sido nítido: si quieres que se cumpla la legalidad internacional, no cuentes con nosotros. Si quieres que se celebre el referéndum de autodeterminación que la legislación internacional te reconoce, no cuentes con nosotros. Si quieres ser independiente, ve a la guerra y gánala. Si no, vete a la mierda. Y eso es lo que dicen los saharauis que están debatiendo: “Irnos a la mierda o a la guerra”.

Pero no nos engañemos: el inicio del problema no es que la comunidad internacional abandone por segunda vez a los saharauis. El inicio del problema está en el primer abandonó que sufrió el pueblo saharaui, abandono que todavía dura. España abandonó el Sahara y a los saharauis, acordando con Marruecos y Mauritania que estos se repartieran el territorio. Era el año 1975, 14 de noviembre, y Franco agonizaba. El jefe del Estado en funciones era Juan Carlos de Borbón. En vez de llevar a cabo un proceso de descolonización como era su obligación, regaló el territorio a marroquíes y mauritanos, y obligó al Frente Polisario a ir a la guerra contra esos dos estados.

Desde entonces, España no ha movido un dedo para remediar el mal que hizo. Ni uno solo de los gobiernos que se han turnado durante estos 35 años ha intentado que se cumpla la legalidad internacional. Eso si, la amistad entre "nuestro" monarca y el difunto Mohamed V, era según los medios de ambos lados del estrecho "inquebrantable". No me extraña, tras acordar la denigración de las libertades y la vida de millones de personas por mutuo acuerdo e interés, es imposible romper esa alianza.

Todos han dado la espalda al pueblo saharaui y a la obligación que tenían y tienen de finalizar el proceso de descolonización del Sahara Occidental. Al principio, hace tres décadas, la excusa eran Ceuta, Melilla y las islas canarias, la reivindicación que Marruecos podía hacer sobre ellas. Hace unos años, la excusa era el tráfico de drogas: si Marruecos no ayudaba, el país se iba a llenar de drogas. Después fueron las pateras, cuyo flujo Marruecos parecía poder controlar a su antojo. Excusas. Excusas para no hacer frente a las obligaciones que España tiene. No que España tenía, no. Obligaciones internacionales que España sigue teniendo. Esa misma España que sigue sin reconocer la independencia de Kosovo porque la declaración de independencia vulneró la legalidad internacional, incumple las obligaciones que dicha legalidad internacional le reclama respecto al inconcluso proceso de descolonización del Sahara Occidental. Y si el Gobierno español no sabe cuáles son esas obligaciones, que se lo pregunte al Gobierno portugués. Portugal en ningún momento olvidó sus obligaciones con Timor Oriental, que fue invadido por Indonesia y privado de su independencia. Portugal jamás abandonó a Timor del Este y lideró el trabajo de la comunidad internacional para que ese pequeño país –15.000 kilómetros cuadrados y un millón de habitantes– pudiera acceder a la independencia a través de un referéndum de autodeterminación celebrado en 1999, en el que aproximadamente el 80% de la población apoyó la independencia.


Y es precisamente eso lo que hay que reclamar a España. Al Estado español. Que lidere la comunidad internacional para que el Sahara Occidental termine su proceso de descolonización con un referéndum de autodeterminación, tal y como se prevé en el derecho internacional. Para que el pueblo saharaui decida entre tener o no un estado independiente, y no entre irse a la mierda o a la guerra. Estas reflexiones me las hacía hace una semana, antes de nuestro abortado viaje a El Aaiún. Y antes también de que el ejército marroquí atacara militarmente un campamento de civiles.

Ahora es más urgente que nunca que España abandone su política del avestruz. Que nadie del Gobierno hable, por favor, de las reclamaciones legítimas de las dos partes, porque hay una parte, la saharaui, que tiene la legalidad de su parte, y otra, la marroquí, que no tiene legitimidad en sus posiciones. Que nadie hable de neutralidad, ni dé sensación de equidistancia. No porque no pueda España ser equidistante –que no puede, porque la legalidad internacional le obliga a no serlo–, sino porque es mentira que España esté siendo neutral, es mentira que España trate igual a las dos partes. Para ello, lo primero que tendría que hacer sería reconocer que el representante legal del pueblo saharaui es el Frente Polisario, y establecer relaciones diplomáticas con él. Que es precisamente lo que hizo la Sudáfrica de Nelson Mandela: reconocer la República Árabe Saharaui Democrática. Os acordáis del caso surafricano, ¿no? La comunidad internacional le impuso a Sudáfrica sanciones económicas y diplomáticas. Y llegó la democracia y se restauró la legalidad internacional, que propició, entre otras cosas, la independencia de Namibia, territorio ilegalmente ocupado por Sudáfrica.

España, hoy, tiene que mandar un mensaje claro: respeto a la legalidad internacional, solicitud a Marruecos para que permita organizar el referéndum de autodeterminación en el Sahara Occidental, apoyo a las legítimas exigencias del pueblo saharaui y liderazgo dentro de la comunidad internacional para que esta obligue a quien incumple la legalidad internacional a cumplirla sin más demora. En resumen, España debe dejar de jugar al avestruz. Pero como todo en este país, que nos esperen sentados. No es el momento de crearse enemigos, rencillas, de alterar a la opinión pública en su dormidera. Vienen las elecciones, no vale arriesgar.

Y mientras el pueblo saharauí, deambulará sin patria, con la legalidad en la mano, con el horizonte salado del desierto como país, escapatoria y paraíso de la democracia y la libertad. Nosotros nos mantendremos en nuestros sillones y sofás, pero yo no, prometo luchar y hacer eco en las manifestaciones que por la causa saharauí se convoquen o improvisen. Libertad para el Sahara Occidental. Ánimo al Frente Polisario.

La Revolución Francesa de 1789

 Prise de la Bastille (1789), de Jean-Pierre Houël   La Revolución Francesa es el acontecimiento que originó el mundo tal y como lo c...