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jueves, 6 de noviembre de 2025

La provincia Nº 53


Esta entrada podía haberse titulado “50 años de la Marcha Verde”. O “El día que dejamos abandonados a unos cuantos españoles”. De hecho, este segundo título era el que tenía apuntado para entrar un día en materia sobre la descolonización de los territorios españoles en África.

Desde 1884 el Sáhara español estaba considerado una provincia más del estado por lo que había sobrepasado el estatus previo de colonia. En ese año y de una forma asombrosa, España había incorporado el territorio Occidental del Sáhara a la corona. Y lo había hecho sin derramar ni una sola gota de sangre y por el módico precio de 7.500 pesetas. Pero más aún de este hecho insólito aparece otro aspecto donde radica la modernidad política que, paradójicamente, siempre tuvo el imperialismo y colonialismo español. Mientras en pleno siglo XIX otras potencias ni consideraban como seres humanos a los indígenas de los territorios que conquistaban, España envuelta en los ecos de la lucha entre la modernidad de la Revolución La Gloriosa de 1868, el limitado experimento republicano y liberal y la posterior Restauración Borbónica otorgaba al territorio adquirido la misma consideración que a las otras provincias de la Corona. La peculiaridad viene en que legalmente estos territorios, y lo más importante, sus habitantes estaban incorporados al “Reino de España”, por lo tanto, estos eran ciudadanos con los mismos derechos y obligaciones que los nacidos en la península. Ni siquiera la infame Conferencia de Berlín (1885) donde las potencias europeas se repartieron África como si fuera una tarta, tocó el estatus que habían recién adquirido el Sáhara, y si que había marcado la naturaleza geográfica de la provincia a través de acuerdos con el Imperio colonial francés.

En este sentido radica la principal diferencia, y que ha marcado de manera constante y determinada la realidad del pueblo saharauí, con el resto de imperios coloniales europeos. Mientras en el caso español había que integrar (en teoría) a una población con derechos de ciudadanía iguales a los de la metrópoli, en el caso de los imperios británico o francés las poblaciones autóctonas, sobretodo si eran indígenas, es decir, racializadas, componían una suerte de ciudadanos de segunda o de tercera, sin apenas derechos, sometidos a los deseos de quienes explotaban la colonia y cuyas condiciones no generaron ni el más mínimo sentido de responsabilidad en Londres o en París. Luego llegaron las descolonizaciones violentas en Zimbabwe, Sudáfrica, el Congo, Rwanda, Uganda, Argelia, Somalia, Sudán, etc., y los problemas que hoy continúan y se agravan.

Pero por desgracia este estatus significativo no ha supuesto un futuro y una mayor autonomía para el pueblo saharauí que ha sido moneda de cambio entre potencias y países, y peor aún entre "líderes" y reyes de la peor calaña humana. Un pueblo apátrida, que malvive expulsado de su territorio desde hace 50 años y que con su lucha ha compuesto, junto a Palestina, uno de los grandes emblemas e inspiraciones de identidad, dignidad y resistencia.

Justo a punto de cumplir esos 50 años desde la expulsión violenta del pueblo saharuí de su país, con la ocupación de la Marcha Verde ("Negra" para los saharuís), la salida indecorosa de la ocupación española la resolución 2792 de 2025 aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU el pasado día 31 de octubre ha validado el plan de Marruecos con respecto al Sáhara, dejando de lado la opinión del pueblo saharuí, y su aspiración a constituirse como un Estado propio e independiente.

De facto la ONU, es decir las potencias Occidentales y eminentemente bajo el interés de la actual administración de Estados Unidos han dado su visto bueno a la anexión del territorio del Sáhara Occidental por parte de Marruecos. Si bien la resolución contempla una solución "mutuamente aceptable", es decir, tanto por Marruecos como por el Frente Polisario, la realidad es que la autonomía marroquí se instala como solución preferida, convirtiéndose de facto en el camino de ruta para desbloquear la situación. De este modo se satisfacen las altas expectativas de Marruecos para favorecer su ocupación del territorio. También quedan contentos los agentes internacionales en su disputa geoestratégica. España parece respirar alividada quitándose un problema de encima que podría traer futuras crisis migratorias y de asimilación de población (por cierto, población española, no lo olvidemos). Francia fue parte activa en la aprobación de la resolución que seguro tendrá contrapartidas en otros escenarios para que China y Rusia no hicieran valer el veto, y simplemente se abstuvieran.


La fecha se ha celebrado como en las grandes celebraciones futbolísticas. La euforia se desata en Marruecos tras el apoyo de Naciones Unidas al plan de autonomía bajo soberanía marroquí para el Sáhara Occidental.

Un día negro para el Frente Polisario, también para su aliado Argelia y su lucha por la autodeterminación del pueblo saharaui: "Entre ser marroquíes o resistir, resistiremos".

Y esto ocurre justo cuando se cumplen 50 años de la Marcha Verde, que lo inició todo.

La retirada de España de su colonia. El comienzo de una guerra por el Sáhara Occidental. Para Marruecos son sus provincias del sur. Para el Frente Polisario, la patria ocupada. Para Naciones Unidas es aún un territorio no autónomo, la última colonia de África.

El Aaiún significa "las fuentes" en árabe. Esta ciudad que hoy tiene 200.000 habitantes fue la capital del Sáhara español, la provincia 53, fundada por militares como enclave estratégico.

La colonia española estaba en la parte occidental del Sáhara, en el noroeste de África. Situada a orillas del atlántico, frente a las islas Canarias. Villa Cisneros y Esmara también formaban parte de ella. Todavía quedan huellas de los casi 100 años de presencia española aquí.

El Colegio La Paz, que pertenece al Estado español, lleva más de 60 años en el Aaiún. Nunca ha cerrado sus puertas. Hoy está en pleno auge.

"Aquí hay inquietud por recuperar el español, interés por el español. La gente mayor quiere que le hables en español"

"Ha llegado a estar abierto con un alumno y un profesor. Y poco a poco hemos ido creciendo. Actualmente, hay 22 profesores, 328 alumnos y una lista de espera increíble".

A la iglesia de San Francisco de Asís la llaman la "catedral española". Construida en 1954 es uno de los edificios mejor conservados. El que fuera el casino de oficiales es ahora la oficina de los bienes del Estado español. Aquí se gestionan, por ejemplo, las pensiones de los soldados españoles saharauis.

Como Hamudi. Con 80 años es uno de los pocos veteranos que quedan. Estuvo en la tercera compañía de la agrupación tropas nómadas. "Fuimos de patrulla con coches, en camellos…" Tenía 18 años. Fue también chófer de altos mandos. Pero todo cambió en el 75.


De la noche a la mañana, los militares le informaron de que volvían a España, que todo iba a cambiar. Le ofrecieron irse con ellos "Yo he dicho me quedo aquí. Tengo padre, madre. Son muy mayores. Tengo hijos, varios hijos aquí". Con 30 años colgó el uniforme para dedicarse a trabajar la plata. Desde entonces cobra 400 euros de pensión del estado español.

El rey de Marruecos, Hassan II, habló en TVE de la Marcha Verde, la movilización de miles de civiles desarmados para entrar en el Sáhara español y reclamar el territorio después de que el Tribunal de La Haya no se lo concediera.

Fue el 6 de noviembre de 1975. En España, la dictadura agonizaba. A Franco solo le quedaban 2 semanas de vida.

Marruecos contaba con el apoyo, entre otros, de Estados Unidos. Kissinger, en plena guerra fría, veía en el Frente Polisario y su aliado Argelia satélites de La Unión Soviética.

"El Rey pidió 350 000 voluntarios. El 10% tenían que ser mujeres. Hubo un millón de inscritos. Hicimos una selección". Tamim fue uno de los organizadores de la Marcha Verde.

"No se podía ir en un único frente. Abrimos otros dos. Así, si España tuviera malas intenciones y quisiera atacarnos, tendría que dividirse".

Había soldados marroquíes en la Marcha. El puesto está ocupado por fuerzas del ejército marroquí. El ejército español retrocedió. Dejó una franja libre de unos 10 km desde el puesto fronterizo de Tah. Un campo de minas señalizado marcaba hasta donde podían adentrase en el Sáhara español.

La marcha verde había cumplido su misión. El 9 de noviembre de hace ahora medio siglo, Hassan II daba por logrado el objetivo. La Marcha Verde se retiró.

El día 14 España firmó el acuerdo tripartito de Madrid por el que cedía la administración de su colonia a Marruecos y también a Mauritania que después se retiró. España arrió la bandera en febrero del 76.


El 50 aniversario de la Marcha de la Verde ha sido justo una semana después del apoyo, por primera vez, del Consejo de Seguridad de la ONU al plan de autonomía bajo soberanía marroquí.

Este año no ha ha habido discurso del rey y Mohamed VI no ha visitado El Aaiún, como en otras ocasiones, al cumplirse una nueva década. El 31 de octubre será, desde ahora, fiesta nacional en Marruecos.

En los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia, han sido días de reivindicaciones y protestas contra la resolución de Estados Unidos.

El movimiento independentista saharaui nació en 1973 la autodeterminación. Tras la Marcha Verde y el inicio de la guerra, autoproclamó la República Árabe Saharaui Democrática en el 76. Hoy dicen que este plan no les representa. La voz mayoritaria del pueblo saharaui, la voz de resistencia y rechazo a la ocupación.

"Éramos pocos. No teníamos Ejército, no teníamos aliados, no teníamos embajadas y hemos demostrado que podemos resistir más"

El alto el fuego llegó en el 91. El Polisario lo dio por roto en 2020. Sembrado de minas… un muro de arena de 2.700 km, construido por Marruecos en los años 80, separa el territorio controlado por Rabat, el 80%, del 20% bajo control del Polisario. La zona del muro se considera uno de los campos de minas más grandes del mundo.

Ahmed de 78 años perdió las dos manos en el 84. "Estaba quitando una mina. No sabía que estaba conectada a otra y me explotó en las manos. Fue durante una operación militar. Las ponían bajo los árboles". Ahmed lleva toda su vida en los campamentos de Tinduf.

El último censo, de 2015, cifra en 173.000 los saharauis que viven en ellos. Para varias generaciones, son su único hogar conocido.

En el Aaiún, la presencia militar y policial marroquí es permanente, se hace notar. Esta es la casa de la activista saharaui, Aminatur Haidar. Asegura que aquí los saharauis son apenas el 25% de la población. "No es una Marcha Verde, para mí una marcha de sangre. 50 años de sufrimiento, de vulneración del derecho internacional”.

Marruecos sigue torturando, la opresión sigue igual. En la Comisión Regional de Derechos Humanos del Consejo Nacional de Marruecos nos dicen que están cambiando las denuncias. Antes estaban relacionadas con las libertades públicas, con el derecho a manifestarse. Ahora, la mayoría de las denuncias Tienen que ver con derechos económicos: falta de trabajo, de acceso a la sanidad.


Bashir Edkhil es saharaui y apuesta por el plan de autonomía y la soberanía de Marruecos. Fue uno de los fundadores del Frente Polisario. Hoy está muy lejos de sus posiciones. "Fue un conflicto de la guerra fría. Ha cambiado el mundo. La fórmula es la está intentando encontrar la ONU a través de una solución pragmática".

Lograr el reconocimiento internacional de su soberanía sobre el Sáhara Occidental es el pilar de la política exterior de Marruecos. En su mapa oficial ya es parte del territorio marroquí.

Trump marcó el punto de inflexión en 2020, al reconocer la soberanía y auspiciar los acuerdos de Abraham entre Israel y Marruecos.

En 2022 España dio un giro a su posición histórica al apoyar el plan de autonomía, tras décadas en las que como ex-potencia colonial mantuvo una postura ambivalente, siempre bajo el paraguas de Naciones Unidas.

España considera la iniciativa de autonomía marroquí, presentada en 2007 como la base más seria, realista y creíble para resolver este problema. Francia reconoció la soberanía hace un año. Reino Unido el plan de autonomía unos meses atrás.

"La acumulación de estos reconocimientos ha contribuido a crear una dinámica, un moméntum en el Consejo de Seguridad y en el conjunto de la comunidad internacional".

El Consejo de Seguridad ha renovado un año la MINURSO, creada en el 91 para supervisar el alto el fuego y para llevar a cabo un referéndum saharaui, misión que nunca se ha cumplido.

En 2020 la escalada bélica de la guerra intermitente entre Marruecos y el Frente Polisario, un conflicto desigual donde el hambre, la sed y el bloqueo de la ayuda, son armas de guerra empleadas por el régimen del sátrapa Mohammed VI, vivía un nuevo repunte, mientras Occidente estaba distraído mirándose las mascarillas. La crisis humanitaria resultante se soterraba entre la inmediatez de la pandemía, el racismo y la vergüenza histórica de una nación que miró para otro lado con respecto a sus propios compatriotas y el cortoplacismo del no molestar del gobierno "más progresista de la Historia", que hacía lo de siempre: traicionar a sus bases, a sus ideas y a sus propias palabras.

La propuesta en ese momento, avalada por la resolución de hace unos días, ha sido obtener un estatus definitivo sobre el Sáhara otorgándole una autonomía desde arriba y bajo control marroquí. Indudablemente el gran beneficiado será Rabat porque podrá apoderarse de los recursos económicos del territorio saharuí y se convierte en un actor con un peso aún mayor en el continente y en las relaciones entre África, Europa y las grandes potencias (Estados Unidos, China y Rusia). Todo esto, por cierto, añade más incertidumbre y da aire a las reclamaciones de soberanía de Marruecos sobre Ceuta, Melilla y las Islas Canarias, que no olvidemos están amparadas por la administración Trump, en contra de los intereses de España.

Y mientras sobrevive la dignidad de la resistencia saharuí enarbolada en el Frente Polisario, reclamando la activación social del pueblo español, "de los pueblos españoles" para protestar y llevar a España a una posición que respete la legalidad internacional y los derechos humanos del pueblo saharuí. Posición está que también es reclamada por otros agentes en el conflicto como pueda ser Argelia o la Unión Africana.

 

Por ejemplo, destaca Villa Cisneros, ahora Dajla, es el gran motor económico del plan de autonomía marroquí. Aquí el viento sopla 300 días al año. Hay más de 3000 horas de sol. Es un paraíso para el kitesurf, el windsurf. Bajo sus aguas hay un enorme, rico y disputado caladero de pesca. Hoy sus 740 km de costa están en plena transformación. Inversiones millonarias en Dajla que quiere convertirse en la puerta de entrada y salida entre África y el Europa y ser el puerto de los países del Sahel. En cuatro años quieren que esté acabado el mega puerto atlántico que podrá gestionar 35 millones de toneladas de mercancías. También se está construyendo una desalinizadora.

"Tenemos inversiones españolas, sobre todo en el sector pesquero. Incluso hay demanda de inversiones de empresas estadounidenses, chinas e indias".



Tierra adentro, las arenas de desierto esconden uno de los mayores yacimientos de fosfatos del mundo, la mina de Bucra, que sigue funcionando desde los tiempos de la colonia española.

El pueblo saharaui denuncia el expolio de sus recursos en uno de los lugares menos poblados del mundo.

Se pone el sol en El Aaiún, mientras un nuevo horizonte se abre en un conflicto encallado desde hace medio siglo.



La resistencia del pueblo saharauí, encarnada de manera predominante en las mujeres, como Aminetu, contra la política de hechos consumados, planificados y ejecutados desde las altas esferas. Un pueblo olvidado y utilizado como moneda de cambio, incluso a veces por quienes se auto-proclaman "sus defensores en España". Un pueblo con personas incluso con DNIs españoles, compatriotas alejados de su país, expulsados del territorio. Acampados sinedie en medio del desierto, huyendo, escondiéndose. Del ejército marroquí que los tortura y asesina, sin que ni siquiera un tibio gobierno socio-liberal levante la más mínima voz contra esa salvajada. Que los denigra y niega los derechos humanos, incluido su derecho de autodeterminación.

 

No podemos, no debemos, olvidarlos y dejarlos atrás. Por un Sáhara libre.

 

jueves, 22 de diciembre de 2016

La Guerra de Siria y su principal víctima: La verdad

 
Éste es un escrito de guerra y periodismo. Pero no de periodismo de guerra. No de enviados y equipos especiales desplazados a la zona de conflicto. De cascos o chalecos identificativos, de cohabitación con traductores, conductores o guías, ni tampoco de empotrados en las filas del intervencionista. Y mucho menos de testimonios y retratos de víctimas y victimarios.
Habló de Siria. De una guerra incivil sobre la que continuamente se ha pasado de puntillas por los medios generalistas, que en Españistan, es sobretodo la televisión.
Utilizo el deleznable conflicto en Siria para denunciar el periodismo de trinchera, no como lugar físico de barro, sangre y miedo, sino como escenario simbólico para defender y ejecutar un relato de la realidad interesado y vasallo con el discurso dominante, imperialista y que no tiene ningún reparo en cambiar opiniones y hechos, en vestir como represores y represaliados a individuos y grupos con tal de mantener una línea editorial afín al interés económico de la élite oligarca y neoliberal.
Siria y sus personajes han pasado diversos estados en los últimos 30 años. Ubicada en Oriente Próximo, el avispero mundial por autonomía ha sido parte activa de la relación de tensas fuerzas entre territorios y nacionalidades, por supuesto religiones y grupos étnicos, y sobretodo intereses geoestratégicos, accesos y derechos sobre recursos naturales y energéticos, así como presiones entre potencias mundiales.
Tras las guerras por la Independencia frente a Egipto con apoyo de Reino Unido, Francia y Turquia en los años 40 y 50 Siria se constituía como República Independiente, y tras unos años de relativa calma y progreso, entraba en los 70 con el Golpe de Estado de Hafez Al-Assad y su partido árabe socialista Baath.
Durante 30 años frenó no sin vehemencia y episodios polémicos como la masacre de Hama, las ansías de grupos islamistas, como los Hermanos Musulmanes. Con medidas seculares y formando parte del grupo de dictadores aliados de Oriente Medio y el Magreb (Túnez, Argelia, Egipto, o el Irak de Saddam hasta la invasión de Kuwait y los Emiratos) frente al bloque impuesto por Irán, Libia, Líbano o Jordania. Formando parte de éste bloque aliado de Estados Unidos, Siria vivió un progreso mejorando ostensiblemente en los índices de calidad de vida, tanto en alfabetización, como en incremento de esperanza de vida.
Eran los años “buenos” y a Occidente no le pareció mal que a la repentina muerte de Hafez, le sucediera como Presidente su hijo Bashar al-Asad. Y pudiera pasearse por los estamentos internacionales. Incluso, y no se me olvidan, aquellos reportajes tanto de diarios con prestigio, como aquel El País, o de publicaciones de papel couché, que no tenían ningún reparo en usar su aseada imagen para ensalzar la del heredero a la corona española, Felipe “el preparado”, y que incluían y presumían de una buena amistad entre “ambos jóvenes líderes”. Como digo, eran los buenos años.
Pero la historia fue avanzando y cambiando. Las relaciones de fuerzas de Oriente Próximo cambiaron, sobretodo a raíz de la bochornosa, injusta, condenable e ilegal intervención de la alianza encabezada por el Estados Unidos de George W. Bush en Irak, que conocemos como “La Segunda Guerra de Irak”. De entre las muchas consecuencias de aquella barbarie, más allá del genocidio y los crímenes de guerra cometidos, de la mayor inseguridad instalada en todo el planeta, están las consecuencias económicas que pasaron y pasan por el flujo de petroleo desde los emiratos feudales de Oriente Medio encabezado por Arabía Saudí y los balances de cuentas de las trasnacionales americanas que primero quisieron aprovecharse y luego no quisieron que la situación afectarán sus balances.
Así, con este motivo subterráneo, aprovecharon las legítimas protestas en aras de mayor libertad y democracia al calor de las conocidas como “Primaveras Árabes” para agitar la situación interna de Siria que han provocado esta cruenta guerra. Desde luego, nadie con un mínimo sentido libertario y democrático castiga aquellas movilizaciones y aquella revolución hermana, donde estaban las clases trabajadoras cansadas de tanta corrupción y nepotismo, pero protagonizadas, las movilizaciones, por jóvenes y mujeres. Estoy seguro que a todos y todas nos parecieron aberrantes las represiones y la violenta contestación autoritaria del régimen de al-Asad.
Pero parece que a algunos, incluidos miembros de la izquierda bien intencionada y usurpadores del respaldo del movimiento obrero, obvian que aquella revolución fue apoyada directamente por grupos islamistas vinculados a Al Qaeda y al incipiente Daesh (Estado Islámico) que eran utilizados por Estados Unidos y Arabía Saudí para agitar el avispero de la zona y poder mantener y aumentar sus rendimientos económicos en la zona.
A aquellas movilizaciones y a esas represiones le siguió de una manera extraordinariamente rápida el enfrentamiento abierto y la declaración de Guerra Civil en Siria. “De la nada” surgieron las armas de los que se pasaron a llamar insurgentes. Y automáticamente la respuesta militar del régimen de al-Asad, con ocupación de zonas por parte de esos insurgentes que rápidamente formaron a pasar parte de Daesh y de su califato islamista que también es fascista, machista, retrógrado, feudal y aberrante.
Y decía “de la nada” pero con intención. Porque realmente los armamentos, equipamientos y suministros de Daesh en Siria vienen de Arabia Saudí en su afán de boicotear la zona en beneficio propio por su primacía en Oriente Medio frente a Irán. La inteligencia americana también asesoró y financió a esos “insurgentes” y pronto, de manera totalmente alegal y oscura se reanudó el tráfico de petróleo por los oleoductos de Siria que Daesh tenía en posesión, y pasando con camiones a Turquía, producto que no ha pasado por ningún filtro, ni control económico internacional, dando un dinero que ha ayudado a organizar toda la infraestructura de Daesh en la zona y también financiar sus acciones en Occidente que ha pasado a ser las esporádicas acciones terroristas en Europa en los dos últimos años, y las más continúas en África (Nigeria, Somalía, Níger, Egipto, Sudán,...) o ya en Yemen, donde Arabia Saudí tanto de forma directa como con Daesh a violentado el país para generar otra cruenta Guerra Civil.
Durante 5 años Siria se ha desangrado sin violentar en demasía la plácida comunidad internacional. El país se dividió entre la zona controlada por el ejército y la zona que pasó a formar parte del califato islámico de Daesh, (junto a territorios de Irak). Se procedió a la guerra de trincheras y acciones terroristas que afectaron como siempre a la población civil, verdadera víctima.
En estos 5 años la crueldad se ha instalado en el día a día de los sirios y sirias, produciéndose un éxodo de refugiados tratando de escapar de la barbarie de los yihadistas y que ya refleje en este blog, se han acabado agolpando ante las verjas y el Mediterráneo ante una Europa neoliberal y fascista, insensible, acomplejada e insolidaria.
Los combates, pueblo a pueblo, barrio a barrio, casa por casa han sido la constante. De un lado Daesh con su visión intolerante, fascista y regresiva de la vida. Del otro el estado Sirio, al que no vamos a idolatrar, que trata de mantener la vigencia del estado secular sirio, acompañados por el pueblo apátrida de los Kurdos y su PKK (Partido de los Trabajadores) de ideología comunista y revolucionaria que una vez más se ha erigido en defensor de la libertad y el derecho a la vida de la población.
Pues bien, hasta que Rusia no ha tomado parte activa de la contienda dando apoyo aéreo al gobierno de al-Asad el silencio ha sido la forma con la que los medios generalistas han tratado este tema. Primero el silencio y luego la ignominia frente al drama de los refugiados. Un silencio cómplice que cuando ya no ha habido más remedio se ha convertido en un altavoz de los intereses imperialistas, dando pábulo a los insurgentes. Esos mismos que son los terroristas que violentan el mundo hoy en día, son presentados en las sobremesas europeas como libertarios que luchan para borrar al al-Asad y su regimen del gobierno sirio. No hay dolores en ponerlos como defensores de mujeres y niños, y como víctimas de un imperialismo, el ruso e iraní.
Es de un bochorno tremendo la imagen que las empresas que son los medios de comunicación de masas están dando de este conflicto. Al silencio, le ha seguido una visión sesgada e interesada por poner a los victimarios como víctimas, confundiendo a la opinión pública, para poner siempre a “papa” yankee como el bueno, sin hablar en ningún momento de las injerencias de Arabía Saudí (esa aberración medieval que permitimos en el concierto internacional en pleno siglo XXI) y el papel que jugamos nosotros como consumistas irracionales de petróleo y combustibles.
¿Dónde queda la ética periodística? ¿la deontología profesional? ¿Dónde ponemos la verdad y la responsabilidad como cuarto poder de ofrecer a la ciudadanía un relato fidedigno y crítico para que éste extraiga sus propias conclusiones?
La Guerra Civil de Siria ha supuesto la demolición total de un país y un drama humanitario entre muertos, heridos y refugiados superior a lo visto en los Balcanes o en Ruanda en los 90. Pero también ha supuesto una palada más de tierra e indognimía en la profesión periodística. Un periodismo que ya va herido de muerte, por dilapidar su caudal y función social vendido a los intereses económicos de los poderosos y alejado de los problemas de la gente a los que debería de dar voz e instrumentos para expresarse y comprender la realidad.
Deseo ferviente de que termine la Guerra en Siria. De que se desintegre y acabe definitivamente con Daesh y esa visión fascista del islamismo sustentada por el concepto medieval saudí financiado con nuestro consumismo de coches y manufacturas. Acabemos con la guerra y acabaremos también con los atentados terroristas. Y deseo ferviente de recuperar un periodismo de calidad, sostenible, que comprenda la trascendencia de una profesión vocacional para la mejora y el progreso de nuestro mundo.
Esos son mis deseos para 2017.


miércoles, 21 de diciembre de 2016

El ataque de los clones



Te rodean. Te presionan y condicionan. Influyen en tu día a día, en cada noche. En tu vida cotidiana juegan un papel. Forman parte de un decorado subyacente de tus rutinas, que se repite cuando haces algo poco habitual ya sean vacaciones, escapadas o improvisaciones. Están siempre ahí, pero pocas veces los sientes. Es más, tal es su grado de adaptación, su característica normalidad en la formalidad, que cuando percibes su presencia y esencia, trasciendes y logras comprender un poco más el contexto. Este hoy en día en occidente. En sus democracias formales bajo el muro del fascismo capitalista.
Son los clones. No en un sentido estricto de la palbra, en una definición de diccionario. Hay individualidad; existen en principio como seres propios y sujetos únicos, con su dni, su nº de la seguridad social. Un número de teléfono móvil y un email. Constatan un desarrollo físico autónomo y propio. Tienen una fisionomía reconocible y única. Desnudas y desnudos, los puedes diferenciar.
Pero incluso así, despojados de materiales y convencionalismos guardan un reverso siniestro. Así individualizados, muchos de ellos, ven una mayoría entre sorprendente y abrumadora han adquirido patrones, hábitos y conductas y formalismos que los han homogeneizado, robado buena parte de su identidad y desarrollo personal y con ello mutado lo que debería ser una sociedad diversa, espontánea, rica y enriquecedora, en un pastiche compacto en forma de masa.
¿Todavía no sabes de que hablo? ¿Aún no habéis percibido a vuestro alrededor lo que digo? Pues están ahí. En la calle, en el autobús que coges cada mañana; en los centros comerciales o de ocio. En las aulas y en los centros de trabajo. Están con nosotros, y algunas veces hasta somos nosotros.
Hoy en día nuestra sociedad capitalista está viviendo un proceso a marchas forzadas de homogenización y de universalización de una srie de pautas y condicionantes que como fin buscan reducir al mínimo, el disenso y la confrontación de ideas, para en un último estadio hacer desaparecer la libertad.
La cultura de masas y las modas aceleran en un discurso que uniforma occidente tanto en el plano físico, como avanzando en el proceso moral, ideológico y mental.
Un simple paseo por una calle cualquiera de nuestras ciudades (este es un fenómeno que aunque crece en cualquier contexto es perentoriamente urbano) y no harás de ver repetidos, una y otra vez, los mismos patrones. Con cada vez, más parecidos en aspectos formales e identitarios, lo que no hace tantos años era una división por tribus urbanas, los estratos en edad de menores de 35 años, los hombres y mujeres, chicas y chicos, maduran y buscan una identidad personal que no deja de ser una imagen o espectro repetido por los distintos tipos de publicidad y los medios de comunicación dominados por un número minúsculo de grandes propietarios.
Las gorras, los pantalones anchos, las mechas californianas, las ondas imperfectas, los pendientes de brillantes, los vaqueros desgastados, los pintalabios... y así podíamos seguir desgranando multitud de productos estéticos y de vestimenta que cumplen pleitesía al culto a la imagen por encima de todo lo demás.
Todo forma parte de la iniciativa del sistema para imbuir a cada individuo en un dogma de ser aceptado en la masa social. Para es necesario abrazar un pensamiento único impuesto por la televisión y el resto de medios de persuasión que sirven al brazo de su amo, el capital. Con ello se elimina, poco a poco, la expresión personalizada, el espíritu libre, la madurez autónoma y el pensamiento propio. Nuestros jóvenes sufren una presión que generación a generación va en aumento por encajar, para huir del rechazo social. Las expresiones individuales y el desarrollo físico condicionan la adolescencia y cada vez más la infancia uniformando a los jóvenes, robando su esencia como personas y eliminando lo que debía ser un característico espíritu rebelde, o más bien mutándolo a una serie de inconformismos formales y en apariencia que son muy lucrativos para el sistema, pero que en nada cuestionan el sistema.
Así ante este rechazo y temor se adquieren productos y hábitos de consumo que incuso llegan a poner en peligro la salud, tanto física, como psicológica de las personas.
Incluso se va más allá y se llegan adoptar patrones de comportamiento que rayan y sobrepasan lo maleducado y lo delictivo por el simple hecho de "ser coool", "ser guay" o tener mayor relevancia y viralidad en la próxima visualización en las redes sociales.
Esto nos esta llevando a perder ya no solo identidad personal y riqueza y diversidad en nuestras sociedades. También trae consigo, como fin último, homogenizar las mentes e inquietudes de los sres humanos, dejándonos con un rol 24x7 de consumidores pasivos y adoctrinados, desinteresados de la política y el rumbo que toman nuestras vidas y del futuro del planeta. Todo ello parando y eliminando la conflictividad social, la lucha de clases y por la justicia social, así como las revoluciones en búsqueda de un mundo mejor.
Todo esto que no es más que un culto a la imagen no es más que una estrategia del ala más fascista del capitalismo, el neoliberalismo, en su búsqueda de maximizar sus beneficios, infinitamente con el coste mínimo de contestación social.




miércoles, 6 de marzo de 2013

En la muerte de Chávez


El pasado 5 de marzo, hoy hace 7 días, fallecía víctima del cáncer, Hugo Chávez, presidente electo y reelegido democraticamente de Venezuela y lider de la Revolución Bolivariana. Y por lo tanto, era imperecedero escribir en mi pequeña bitácora a la red una entrada sobre este sucedo de gran importancia a nivel internacional y a nivel revolucionario. Durante todos estos días, en #Españistán, he podido leer bastante y ver algo de televisión, intentando huir de los debates sesgados ideologicamente, que en la amplia mayoria viran hacia la extrema derecha, clasista, xenófoba y/o neoliberal. Y he encontrado dos posturas diametralemente opuestas y en la que brillan por su ausencia los puntos de unión. Por un lado tenemos a los nostálgicos del regimen anterior, vasallo y cómplice del imperialismo yanki y que sumió a la población venezolana en la podredumbre y en unas cuotas de democracia nulas. Y por el otro, las opiniones de los que lloramos la muerte de Chávez, no sólo como símbolo de lo que Venezuela es hoy (el lugar del mundo donde más ha crecido la capacidad adquisitva de la clase media, según datos de la Agencia Mundial del Desarrollo, del año 2011), sino también como estandarte de una revolución popular, quizás cercana al populismo, pero sobretodo y netamente de izquierdas, que primeramente entendía a la población como garante y poseedora de la soberanía nacional y de su propio destino, para un fin último que era mejorar en la medida de lo posible las condiciones de la mayor parte de la población.

En primer lugar me voy a centremos en la situación de Venezuela, y por supuesto de venezolanos y venezolanas, porque considero que en cualquier proceso, por encima de cualquier cosa, de cualquier teoría y dogma, están las personas. Antes de que Hugo Chávez ganase las primeras de las muchas elecciones que ganó, Venezuela había sido siempre una colonia de las diversas potencias a nivel mundial, ya fuera España cuando era parte de su imperio, o Reino Unido y Estados Unidos desde su independencia. En los años 80 y 90 en Venezuela se vive en una situación de inestabilidad total (para ejemplo sirva el "Caracazo" en 1989), y de pobreza aún mayor, pues los ingresos de una de las mayores potencias petrolíferas del mundo no servían a los intereses de la mayoría de la población venezolana, sino a incrementar la desigualdad y la riqueza de la gran burguesía venezolana (muy unida a los criollos de tez más blanca), así como, sobre todo, de las grandes multinacionales extranjeras. En esa situación, además, se suman las duras políticas que impone el FMI neoliberal que aplican innumerables recortes, subidas de servicios públicos, aumento de precios y bajada de salarios ( a mi esto, mientras me he documentado sobre Venezuela y su historia, me suena como que bastante cercnao), con lo que la situación se vuelve insostenible a nivel social (no sólo en Venezuela, sino en el conjunto de América Latina como demuestran episodios posteriores en países como Argentina o Uruguay). Y así, en esa situación, llega Hugo Chávez al gobierno tras ganar las elecciones de 1998.

Bajo el gobierno de Hugo Chávez, se rompe con las políticas del FMI y se inicia un indudable proceso democratizador, que tiene como eje la redacción de una nueva constitución. Como ejemplo de este proceso valgan un par de datos, como son la convocatoria de tres referéndums en apenas dos años del primer gobierno, y el convocar nuevas elecciones en Venezuela antes de que acabase su primer mandato. En su segundo mandato Hugo Chávez se enfrenta decididamente con las grandes empresas de su país y tiene en la oposición a la patronal, la cúpula de la iglesia y las grandes potencias extranjeras debido a la realización entre otras cosas de la Reforma Agraria y la Ley de Hidrocarburos, que quitaban poder a aquellas minorías que lo habían concentrado en las décadas anteriores. Eso conlleva el golpe de Estado de 2002, dirigido desde la oposición por los grandes empresarios y medios de comunicación, que es derrotado gracias al inquebrantable apoyo popular.

Desde el golpe de Estado, el gobierno de Hugo Chávez ha continuado avanzando en un contínuo proceso de Revolución democrática, ganando proceso electoral tras proceso electoral, convocando varios referéndums (perdió uno de ellos, y en otros varios, no consiguió la mayoria social que buscaba). Resultan significativas al respecto de la democratización las declaraciones de Jimmy Carter (ex-presidente de EEUU y fundador del Centro Carter) que manifestaba ciertas dudas allá por el año 2000 sobre los procesos electorales en Venezuela y que años después afirmaba que con las mejoras del sistema introducidas por Chávez el de Venezuela "era el mejor sistema electoral que él había conocido" (significativo viniendo de alguien cuyo centro se dedica a observar procesos electorales).

Además de esto, hay numerosos datos de organizaciones internacionales que reflejan lo que ha significado la política de Chávez, por un lado la reducción imparable del índice de pobreza y por otro el aumento de la tasa de alfabetización son dos de los más significativos, y que reflejan una orientación de las políticas en favor de aquellas personas que menos tienen y en contra de aquellos que más tenían, como refleja que la oposición a Chávez sea encabezada por las grandes fortunas y empresas venezolanas y extranjeras.

Estos grandes éxitos en la política interior no deben de inferir en las críticas. Al aumento del nivel de vida y mejora de las condiciones de la mayor parte de la población, le sobrevino un aumento de la violencia en las calles, propagándose en bandas callejeras que atrían a los jóvenes y a un complicado control de armas. También en el lado de la libertad de expresión, Chávez recibió innumerables críticas, por un yugo puesto a las opiniones en periódicos, radios o televisiones opositaras a la política que la Revolución Bolivariana emplazaba, opuesto al control que el chavismo tenía de la mayor parte de medios. No cabría esperar ni un segundo a comentar que esas voces discordantes en los medios venezolanos con la política de Chávez, están financiados con dinero del anticastrismo en Miami y de las coorporaciones multinacionales (tanto petrolíferas como alimenticias) que prefieren una América Latina (granero y depósito de los Estados Unidos) dóciles y controladas. Y no sólo eso, sino que tal supuesta mordaza no se corresponde con la realidad, como han puesto de manifiesto numerosas organizaciones internacionales, algo que los medios neoliberales y fascistas de medio mundo, y ampliamente mayoritarios en Occidente han ocultado lanzando mentiras sobre la legislación en internet y medios de prensa e información en Venezuela.

Ya saliendo de Venezuela, Chávez sin ninguna duda encontramos el mayor éxito de su vida: Chávez ha sido el impulsor de una serie de alianzas en América Latina que han posibilitado la independencia de muchos otros estados de las políticas dictadas por el FMI, y salir poco a poco a esta región de un estado de dependencia económica total y absoluta de Estados Unidos, que se traducía en una situación casi colonial. Todo esto, ha posibilitado así mismo una estabilidad en la zona como pocas veces antes había tenido.

Al calor del petróleo nacionalizado venezolano y con el apoyo de la Cuba comunista, Chávez inició un camino en América Latina, que se antoja inevitable y próspero. Por primera vez desde que un blanco piso aquellas tierras, los puesblos autóctonos, los índigenas adquierieron la importancia que merecen, ni más ni menos que la de otros colectivos sociales, y con ellos nació la justicia social en el continente. Llegaron al poder índigenas, primero en Venezuela, y luego la Bolivia de Morales, el Ecuador de Correa, o la Nicaragua de Ortega; o el Brasil de Lula, seguido en sus políticas sociales y empeño por Dilma Rouselff. Argentina con el mandato de Cristina Fernández de Kirchsner. E incluso en Colombia, el último reducto, pero el más fuerte por sus connotaciones comerciales, del imperialismo yanki en latinoaméricana, el izquierdista y ecologista Ollanta Humala luchó en unas elecciones bastantes oscuras, con el candidato oficialista.

Es curioso que en menos de una semana hallan fallecido las dos veces más representativas de la izquierda, e incluso de una revolución social y democrática. Seguro, hasta el momento el mandatario político más influyente en el siglo XXI y referente para latinoamérica en su lucha ocntra la opresión y el explio de sus vidas (como lo fue Fidel en los 50, el Che en los 60, Allende en los 70 o el subcomandante Marcos en los años 90). Pero lo cieto es que mientras en latino américa fallecía el presidente reelgido y electo de Venezuela, Hugo Chávez, en Europa, lo hacía un filósofo, un pensador, un teórico, Stephane Hessel.

Quiero plasmar esta analogía en este instante, donde en Europa, entre otros factores, pero al calor del Estado del bienestar y la evolución social y cultural, la población perdiendo sus derechos y dignidad se moviliza sin un líder claro, mientras en America del Sur, los pueblos degradados per se y que nunca tuvieron dignidad ni estado del bienestar, consiguieron en una figura, un líder, mejorar su vida y dar pequeños pasos pero seguros y provechosos para el bien común a través del socialismo.

Resumiendo y de manera inevitable, se podrán hacer críticas al gobierno de Hugo Chávez, y su política pues podía haber sido más radical en sus políticas y emprender un camino más decidido hacia el socialismo; podía haber sido más simpático o políticamente correcto, y seguramente podría haber hecho cosas mucho mejor, pero sus logros están ahí y creo que es justo valorarlo, así como ser capaz de diferenciar críticas con sentido y críticas que provienen de  medios y sectores con importantes intereses comerciales y económicos en Venezuela, y que demuestran además importarles una mierda lo que sufra o padezca el pueblo, ya sea en Venezuela, España o Afganistán, con tal de quedarse con todo el pastel, y más ahora que en España estamos sufriendo brutalmente las consecuencias de los intereses de esa mafia económica y financiera que intenta (y muchas veces consigue) doblegar gobiernos y postrarlos ante sus intereses.

Por todo ello, soy de los que, precisamente por ser objetivo, llora la muerte de Hugo Chávez y desea que el pueblo venezolano siga con la revolución democrática ya emprendida y pueda algún día hacer que esta se convierta en una revolución socialista.

D.E.P. Hugo Chávez. Hasta la vista Comandante!

y
Viva los pueblos latinomaericanos en su lucha por la Libertad y la Justícia!!    

lunes, 23 de agosto de 2010

La tragedia falsamente natural de Pakistán

Partiendo del principio de que la realidad supera a la ficción, las tragedias se han convertido en los espectáculos preferidos de la sociedad mediática. Cuando el ocio abunda, la gente se pasa horas y horas delante de la televisión viendo inundaciones, edificios que se desmoronan, autobuses que se despeñan en los Andes o restos de sangre que recuerdan las peleas rituales de los suburbios.

Cada vez hay más ocasiones en las que el subconsciente cristiano apela a nuestra conciencia de culpa y nos impide gozar del espectáculo. Y por eso hemos ido eliminando de la programación las guerras, las hambrunas y los crímenes de las dictaduras, para centrarnos con fruición en las catástrofes naturales -inundaciones, terremotos, huracanes, sequías y nevadas- que nuestra ignorancia o nuestra soberbia le puede imputar a Dios. Pero eso hace que el subgénero preferido por los medios siga siendo «la falsa tragedia de verano», que, al convertir en desastre natural lo que en realidad es una crimen contra la humanidad, nos permite gozar de su intensidad garantizada mientras lavamos nuestra conciencia de sus negras responsabilidades. Y esto es la tragedia de Pakistán.

De los cuatro millones de desplazados que provocó el monzón en Pakistán, solo 100.000 lo son por causas naturales. Los otros 3.900.000 hay que imputárselos a una dictadura corrupta que se gasta su dinero en armamentos, o se lo lleva para casa en bolsas de plástico, mientras deja sin infraestructuras y sin orden urbanístico alguno a docenas de millones de habitantes que conviven al mismo tiempo con las armas nucleares y la miseria.

Desde hace tres décadas, Pakistán ha sido la niña mimada y consentida de Estados Unidos y de sus aliados occidentales, que, para garantizarse el control de Oriente Medio, de su petróleo y de su situación estratégica, consintieron y financiaron a dictadores, provocaron la ruptura interna y la talibanización de una nación creada artificialmente, y derivaron toda la ayuda hacia un militarismo salvaje que, mientras asienta y protege a la élite dirigente, hunde en la miseria y el caos al 90% de la población.

Por eso quiero prevenirle frente a los falsos lavados de conciencia. Porque, si bien es cierto que algunas inundaciones de Valencia, Tarragona o Andalucía son «espectáculos de verano» producidos en la fábrica del Altísimo, la gran tragedia paquistaní es una catástrofe humanitaria imputable de lleno a la incuria y a la injusticia de los dirigentes de dentro y de fuera del país, y en modo alguno puede ser contemplada sin sentir que estamos disfrutando de algo ganado con malas artes, dominando y abusando de la gente que murió o va a morir porque así lo hemos querido.

Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...