martes, 16 de septiembre de 2025

Una Protesta cíclica por España

 


 

Imagen tomada del artículo de Opinión Público del día 15 de septiembre de 2015, firmado por Noelia Adánez: ¡Qué viva la lucha del pueblo palestino!.

 

El final de la Vuelta a España 2025 fue interrumpido y finalmente cancelado debido a una masiva manifestación en favor de la paz en Palestina, y en contra del genocidio perpetrado por Israel en Gaza y Cisjordania, sin obviar, que buena parte de la protesta y la rabia contenida estaba en las tácticas de lavado y blanqueamiento de la política y los actos de Israel y el sionismo en contra de los Derechos Humanos.

Cada etapa desde que la carrera llegó a España ha sido un acto de protesta contra la presencia del equipo israelí Premier Techeen Israel cycling, y una forma de denuncia contra el genocidio que el estado de Israel perpetra contra la población gazatí, en Palestina y frente a la legalidad internacional y el clamor de millones de personas en todo el mundo. De manera constante y paralela a la flotilla que partiendo desde Barcelona ha cruzado el Mediterráneo para llevar ayuda solidaria a Gaza la presión de la sociedad civil se ha manifestado en cada recorrido y puesto en alerta a las autoridades y organizadores frente a esta táctica de blanqueamiento del régimen sionista y sus criminales políticas.

Palestina es el escenario de un genocidio atroz, donde la hambruna y el bloqueo de medicamentos y ayuda internacional y de emergencia son herramientas de guerra empleadas por Israel y su ejército. También lo es el asesinato de periodistas y personal de ONGs, incluida la Agencia para Palestina de Naciones Unidas (UNRWA), lo cual ya confiere al ataque sobre Gaza todo el horror y toda la deslegitimación que pudiera haber tenido en algún momento la intervención militar israelí.

Una de las partes más importantes de estas protestas es la denuncia de que las élites, los organizadores de eventos y los políticos pueden decir que "no hay que mezclar" el deporte o la cultura con la política, o los acontecimientos que jalonan nuestra vida con la situación y lo qué está pasando en Palestina. Felizmente fracasan y así se está haciendo ver porque es absolutamente falso, y en mundo que se pretende globalizado e interconectado, todos nuestros actos y decisiones tienen múltiples consecuencias y aristas que interpelan a otras personas o entes en todo el planeta. El deporte, la cultura, el cine, la literatura o el turismo sirven, y son ejecutados como armas publicitarias, para legitimar y blanquear las políticas y actos de las élites, y no se puede separar o disociar ambos como si fueran esferas que no tienen nada que ver.

En segundo lugar, es que esta concienciación social en contra del genocidio en Gaza y las actividades de Israel (patrocinadas por Estados Unidos y vistas con buen ojo por parte de la élite europea) es consciente y consecuente. En este mundo actual las acciones son evidentes y están siendo publicitadas, y por lo tanto, deben de ser contestadas y combatidas.

Por último lugar, y una vez más, las protestas, demuestran que son útiles y sobretodo necesarias. Que frente a quienes piensan que “no se debe protestar así”, demuestran que al poner el foco en la participación del equipo israelí y su actuación como elemento propagandístico y blanqueador del régimen sionista, se están combatiendo estas prácticas, diciendo que no son tolerables y que lo que en realidad demuestran es la doble moral y la hipocresía de quienes lo amparan. En una época en la que muchos ya estamos cansados de manifestaciones cuquis y batucadas, que más parecen atracciones turísticas y fiestas sociales, que elementos de expresión del conflicto, es más necesario que nunca recuperar la protesta como interrupción de la vida ordenada y reglada. Sólo así se puede hacer valer la opinión pública frente a quienes quieren ignorarla, e incluso vanagloriarse de una supuesta bondad por permitir la manifestación.

Y en este escenario internacional hay que sentirse orgulloso de España, su sociedad civil y de la gente buena de izquierdas, que nos hemos erigido en portavoces y en agentes de la presión política sobre nuestros gobernantes, sobre la gobernanza global y sobre las decisiones de toda índole (económica, cultural, diplomática) necesarias para acabar con el genocidio en Gaza y conseguir una paz duradera, que pasa inexorablemente por la solución de los dos estados.

Evidentemente, todavía hoy no ha parado el genocidio en Gaza. Pero sin duda, estamos mucho más cerca de pararlo que ayer, que el sábado o que hace 21 días cuando la Vuelta a España empezaba. Como ciudadanía, libre y empoderada, se ha decidido no tolerar el blanqueamiento de las masacres en Palestina, no aguantar el terrorismo de estado ejercido frente a la población gazatí, ni las amenazas y elmatonismo de Estados Unidos. Se ha decidido presionar a nuestro gobierno, y a través de él a la Unión Europea y a toda la comunidad internacional, para acabar con esta escalada bélica y criminal.

Y si, se ha hecho con violencia y colapsando el centro de Madrid, así como impidiendo la celebración de una prueba deportiva. Pero es quela situación es muy violenta, como cientos de miles de vidas colapsando y en peligro en Gaza, así como impidiéndose una resolución pacífica, dialogada y de futuro al conflicto entre Israel y Palestina.

 


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