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martes, 17 de marzo de 2026

¿Está fallando el modelo estado-nación?

 

Estas tres últimas entradas en el blog tienen como hilo conductor el concepto de estado-nación. Entendemos por estado-nación la idea política y filosófica que determina la realidad de un territorio claramente delimitado, con una población más o menos constante y que comparte ciertos aspectos de índole cultural (características étnicas o raciales comunes, un idioma común, unas tradiciones y folclores comunes, etc.) y política, fundamentalmente una soberanía y un gobierno propios. Además, se encuentra delimitada por otros estados-nación (constituidos o no) también soberanos. Pueden darse estados-nación no constituidos en un país formal, por ejemplo, pensemos en la etnia kurda, el pueblo saharuí, Palestina u otras tribus incluidas en uno o más países. También tenemos identidades nacionales que no encuentran su acomodo en el ecosistema estado-nación, por lo que sus ansías por constituirse como estados propios o independientes no se cumplen: Quebec, Euskadi, Catalunya, Córcega, Flandes, el Tirol austríaco, el Tirol italiano, Escocia, Irlanda del Norte, el Tibet, la Cochabamba, etc.

En las anteriores entradas me pareció muy conveniente, por un lado, escribir sobre el estado-nación inacabado de España, desde una óptica plurinacional que combate contra una hegemonía de la “España única”, indivisible, indisoluble e indistinguible entre unos pueblos u otros que forman parte del actual país. En la otra, y con un claro marchamo de clase, clamó contra el modelo estado-nación capitalista, como un marco desarrollado no para catalogar y organizar las jerarquías entre naciones y pueblos que forman parte de ellas, sino como unas estructuras encargadas y diseñadas para favorecer la opresión sobre las clases trabajadoras (sobre todas ellas, sin distinciones étnicas o raciales), su desposesión, su explotación y la acaparación de esas plusvalías en las élites. Ahora queda el reto de disertar sobre si el modelo estado-nación está agotado y si hay alternativas.



En la actualidad, estamos en un momento a nivel global, y visto desde una óptica occidental (o europea, o anglosajona) en la que se tiene a la democracia liberal, un modelo que por otro lado ni de lejos cubre las necesidades libertarias del pueblo, como un obstáculo para el propio sistema. Su avance, no me atrevo a tildarlo de progreso, se basa en ganar más dinero. Generar más riqueza y que esta sea atesorada por una élite, a la que por lo general, la democracia representativa le viene mal: tuvo que ceder parte de la soberanía al pueblo, sin importar su nivel de renta, su nivel educativo o sus condiciones, en aras de la igualdad, dentro de un sistema deliberadamente imperfecto, que fuera capaz de alentar la participación y con ella, el disenso y los acuerdos dialogados, protegiendo a los colectivos, pero sobretodo a los individuos, de las tiranías de la mayoría o de de las minorías.

Esta situación provoca un temor profundo en estas mismas élites económicas que aún quieren acaparar mayor riqueza y poder, y por consiguiente, oprimir aún más a las poblaciones y clases trabajadoras. La paradoja es que la democracia y los sistemas representativos que proporciona y legitima, son al mismo tiempo, muros que impiden el asalto a los recursos de todos para el usufructo de esa minoría. Por ello, la democracia está en peligro ante el aliento que la reacción y avance fascista de los últimos 10 años en todo el mundo, pero sobretodo en Occidente, está llevándose a cabo. El objetivo es derribar las instituciones democráticas, y que además sea a través de una participación teledirigida y sesgada, derrotadas por las propias clases trabajadoras.

Frente a este modelo de democracia liberal, como digo, imperfecto y cuyos avances son a veces muy lentos, y otras, muy tibios y suaves, se propone un libertarismo radical que profundiza en la desigualdad capitalista, y para ello se está valiendo de las nuevas tecnologías como caballo de Troya, capaces de derruir la democracia en favor de un neo feudalismo, de tinte tecnológico, que aupé una nueva aristocracia, recuperando los estamentos y garantizando la acumulación de capital.

Para ello, resulta fundamental distorsionar los valores humanos, desde el entendimiento de la propia condición humana, al desecho de la sabiduría (todo tipo de saber y de ciencia) y al menosprecio de la empatía y la solidaridad. Y esto se ha logrado, o se está logrando, a través de la alabanza de un individualismo exacerbado. Se trata de glosar a individuo (y si es hombre, y si es blanco mucho mejor) por encima de cualquier otra cuestión. De manera artificial se le convierte en agente de su propio destino, haciéndolo objetivo de un relato que habla de meritocracia, persuasión, emprendimiento, valentía, atrevimiento y talento. Donde el consumismo es un arma para deshumanizar a la persona, establenciendo una constante competición por comprar y exhibir la compra. Un combate agotador, y por supuesto, incapacitante y eterno. 

Para ello, es básico debilitar todo lo que huela a comunal, y por supuesto, a herencia y bagaje. Se trata de difuminar las clases sociales y la disposición previa para que el individuo, primero el votante y después el militante reaccionario, se “auto-proclame” defensor del sistema vigente, y más allá, de la distorsión de éste, para al final pensar y actuar en contra de sus propios intereses, y en el de los demás congéneres.

Desde una recuperación del fascismo y el nacional-populismo se posicionan a los individuos para despojarlos de su identidad de clase y darle predominancia a otros valores o rasgos como puedan ser el sexo, la orientación, la ideología y fundamentalmente la raza y la nación. Contra más proclaman “por una patria en peligro” más evidente se hace que su interés es defender un estatus de opresión contra otros que son distintos en el color de piel o contra las mujeres y el resto de minorías de género. Contra más banderas enseñan (y cada vez es mayor como demuestra su preponderancia en el deporte profesional, otra herramienta al servicio del poder) menos les interesa las instituciones, códigos  y garantías que permiten la convivencia dentro de ese mismo país. No se apresuran a denunciar y a defender la estructura material del estado, empezando por los estados de bienestar o por la garantía de derechos como la prensa libre, la libertad de asociación y participación política o sindical, o de los mecanismos de gestión directa y pública en los mercados que aunque sea tímidamente, nos defienden de la avaricia de los poderosos. Tampoco denuncian su corrupción o la falta de amoralidad de sus líderes. No les da para tanto. No les preocupa eso.

El objetivo de aunar este neo-fascismo en esta fase del capitalismo tecnológico y digital es desmontar las democracias como agentes de política efectiva. De hecho se trata de borrar la política de las preocupaciones u obligaciones de la gente común, para sustituir la política con una gestión técnica. Cambiar la democracia por una tecnocracia que en esencia funde un neo-feudalismo donde nos convierta a todos en vasallos de los dueños de las tecnologías.

Ante la crisis del estado-nación, surgen diversas alternativas que buscan redefinir la gobernanza y la organización social. Entre ellas se encuentran:

  1. Regiones Autonómicas: Fomentar la autodeterminación y la autonomía regional puede ser una solución viable para satisfacer las demandas locales sin desmantelar completamente el estado-nación.

  2. Redes Transnacionales: La cooperación entre ciudades y actores no estatales puede contribuir a un sistema de gobernanza más flexible y adaptable a los problemas contemporáneos.

  3. Organizaciones Internacionales: La integración y fortalecimiento de organismos internacionales pueden ofrecer soluciones a problemas que trascienden las fronteras estatales, creando un marco más efectivo para la colaboración global.

  4. Movimientos de Ciudadanía Global: Fomentar una identidad global que trascienda las divisiones nacionales puede propiciar un sentido de pertenencia y responsabilidad compartida hacia el bienestar común.

  5. Y por supuesto, frente al escenario anteriormente descrito, la respuesta no puede ser otra que la información y el combate activo. La confrontación de la masa obrera. Y la alternativa es el fortalecimiento de la democracia, que aunque imperfecta, es el sistema menos malo para garantizar progreso y mayor dignidad para cuantos más sea posible.


El modelo estado-nación, que ha dominado la configuración política y social del mundo moderno, enfrenta serios desafíos en un entorno global en constante cambio. La globalización, la fragmentación identitaria y la crisis de soberanía son procesos interrelacionados que ponen en entredicho la viabilidad y la funcionalidad del estado-nación como forma de organización política predominante.

Pero es el interés de las élites por derruir el modelo y el sistema liberal la principal amenaza, y ante la cual, como sociedad civil y como clases trabajadoras tenemos que actuar y protegernos.

Y no para proteger la democracia actual como un sistema de máximos, sino como un cimiento de mínimos sobre el que construir alternativas donde la justicia social, la igualdad de oportunidades y el progreso general del ser humano, sin distinciones de ningún tipo, sea el denominador común y el objetivo colectivo. Nos va la vida en ello.




lunes, 16 de marzo de 2026

Contra el estado capitalista


 

Como se afanan en recordarnos, y como de hecho es realidad, estamos en un momento histórico trascendental. Abocados a cambios radicales en la forma de vida, ya no sólo de millones de personas, sino de toda la humanidad. La indiscutible emergencia climática, de la que cada vez hay más testimonios directos, pruebas empíricas y víctimas con nombres y apellidos. La voladura descontrolada del orden internacional, incluidas las reglas del juego democrático y los sistemas de contrapesos entre naciones, que nos llevan inevitablemente a conflictos diplomáticos y a una mayor violencia y escalada hasta la guerra total, con implicaciones de aniquilación mutua. Y el fracaso de un sistema económico capitalista, en su etapa ultra liberal, globalizado, extractivista (de energía, de materias primas, de trabajadores, de consumidores, etc.), entregado a la pulsion financiera, pero incapaz de dotar de dinamismo, porvenir y bienestar a cada vez más personas, por todo el mundo, con lo que a su vez, provoca el descalabro del modelo político liberal, presentado como el “mejor” de los otros, imperfectos sistemas de representación política. En definitiva, un estado de crisis total, de distintas vertientes, pero que enraízan en un profundo malestar, una desafección y desconfianza plena. Un tiempo de zozobra e incertidumbre que acaba en el repliegue identitario, muchas veces misógino, xenófobo y misántropo, que explica, a su vez, el auge del fascismo por todo el mundo.

Y ante este estado general de las cosas, la respuesta se hace desde los marcos establecidos del estado-nación liberal. La misma estructura que ha ayudado, cuando no favorecido directamente, la actual situación de crisis, es el encargado de dar respuesta a estos retos. Y obviamente, falla, y lo hace, estrepitosamente. Porque es incapaz de paliar consecuencias, y mucho menos, de plantear alternativas sólidas y posibles. Porque ha sido diseñado, no para satisfacer las necesidades de las mayorías, proteger al conjunto de los individuos, y ni muchos menos, responder ante retos de crisis y caos. Sino que su diseño, su génesis, planificación e implantación están hechas desde lógicas capitalistas. Su fin, y lo consigue, es reproducir el capital, y que este se licue hacia las élites, cada vez más acaudaladas y más escasas.

Este estado-nación capitalista se muestra sin fisuras ni ambages en situaciones críticas: Ante una catástrofe (natural, política, económica, o voluntaria o involuntaria) colapsa y es incapaz de darle solución, cuando no manifiestamente homicida, irresponsable y hasta sádico. Apenas no funciona ante esa emergencia. Y sin embargo, cuando la sociedad civil estalla y protesta, con implacable precisión es capaz de sofocar y atajar las protestas. Es muy eficiente en hacerlo a través del monopolio legal de la violencia (policías y ejércitos), defendido por jueces y políticos pro-sistema que deben proteger y mantener vigente ante los nuevos retos o amenazas, porque su función, su lógica es la rentabilidad económica, con especial énfasis en la seguridad del negocio, del capital y de quienes lo poseen. Incluso se permiten saltarse “sus propias leyes” si es necesario, quedando patente en todo caso la desigualdad jurídica, que es otra capa de indignidad a sumar a las ambivalencias extremas de un sistema mercantil.

Por si esto no fuera poco, en la desigualdad económica y de poder real, entre clases, y entre individuos o colectivos, los poderosos encuentran en la transmisión de la información otras formas de apuntalar el estatus y de cimentar su hegemonía. Los medios de comunicación de masas cuyos dueños son emporios de magnates y aparatos financieros, son perfectos y muy útiles en aquello de generar estados de opinión, disipar malestares y preocupaciones, y en crear problemas alternativos y cortinas de humo y de distracción. Indistintamente, se trate de medios tradicionales o nuevos, analógicos o digitales, clásicos o tecnológicos, o de amplio espectro o sectorizados, por lo general, no discuten el estado capitalista, como situación natural “deseada” o “acordada por todos”. Inquebrantable, sostenido por unas ideas que se presentan a su vez, como naturales y lógicas, mientras que cualquier alternativa, incluso la más mínima, revisionista y encorsetada a los umbrales del sistema se presenta como un populismo o de un radicalismo intolerable.

Baste por ejemplo, pensar como la idea de “solo el pueblo (siempre que esté organizado, cohesionado e ideologizado) salva al pueblo” se convierte en peligrosa para el sistema, porque despoja al estado de su función. Lo condena inútil en eso de dar respuesta a las necesidades de las personas, y por lógica, supone la reclamación y el planteamiento de una alternativa que forzosamente derrumbaría el sistema del estado capitalista. Por eso, es tan combatida esta idea (y otras similares o más ambiciosas), porque en esencia, conseguiría disipar la extracción de capital, riqueza y dignidad de las clases trabajadoras y productoras hacia las clases de arriba, parasitarias y corruptas.

Por todo ello, es fundamental discutir la naturaleza del estado-nación capitalista aunque solo sea por propia lógica de la supervivencia. Esperar que este sistema sea capaz de dar respuesta ante la crisis ecológica, la crisis moral y política y la crisis económica del capitalismo de burbuja y financiero es de una ingenuidad asombrosa, por no decir de una locura insostenible. Porque la lógica capitalista, el modo de pensar de las élites, y de las instituciones que se han creado o amoldado a su modo de operar no pueden abordar el análisis de causas, desarrollos y consecuencias de estas crisis, porque ellas mismas son responsables de su emergencia, agravamiento y profundización. Pensar que un talante “socialdemócrata” o de un “capitalismo de rostro humano” va a salvarnos porque vamos a confiar y a reforzar el estado capitalista, sin discutir ni desmontar un sistema que se basa en la explotación y saqueo de los recursos naturales y humanos para garantizar la acumulación de capital, incluso a costa de la vida de millones de personas (por no hablar de otras especies, o de los que vendrán después) es un error que nos ha traído hasta aquí.

La respuesta a la crisis económica de 2007-2008 fue la disolución del estado social, y con él, de buena parte de la activación política por alternativas que tenían en la justicia social y en la igualdad de oportunidades entre ciudadanos (incluidos ciudadanos de fuera de ese estado-nación capitalista). Paradójicamente no fueron los causantes del destrozo que provocó el neoliberalismo, la desregulación de los mercados y la incesante avaricia del capital quienes pagaron las justas facturas. Sino que fueron las condiciones de trabajo y de vida de las clases populares, los servicios sociales básicos, en especial y en Europa la sanidad y educación públicas, y las expectativas de futuro de los países en desarrollo los que saldaron las cuentas.

Pero esto no quiere decir que no se pueda hacer nada y que nos quedemos en casa, en el sofá, mirando el móvil, y lamiéndonos las heridas. U olvidarnos y relajarnos con lo que pongan en la tele. Como nos ha enseñado la Historia, si hemos llegado hasta aquí, y efectivamente, tenemos mejores condiciones de vida que las que tenía alguien con tu mismo apellido durante la Edad Media, ha sido a base de lucha. Los avances sociales, económicos y políticos se han conseguido mediante el trabajo, la activación, la solidaridad y la fraternidad, y si, también al atrevimiento, la defensa y el ataque. Con buenas palabras y batucadas no se va a conseguir que el “Estado” sacrifique la rentabilidad de las élites para un mayor reparto, más justo, o incluso humanitario. La situación actual, el descalabro es tan grande, que hay que forzar al estado y a las élites a que cedan, a que se transformen y se conviertan en garantías de igualdad y de libertad, frente a lo que son hoy en día: elementos de opresión y máquinas de extraer riqueza de abajo a arriba.

Organizar nuestra fuerza, concienciando de la necesidad de la lucha y del poder que atesoramos si trabajamos juntos como ente colectivo (que no quiere decir que se disipen las peculiaridades ni las identidades individuales) para que nos devuelvan lo que es justo: nuestras vidas con dignidad y futuro.

Cuando individualmente y de manera colectiva, pero centrada únicamente en el frente institucional, somos, como clase trabajadora, incapaces de hacer que las empresas y el estado-capitalista organicen sistemas de transporte que nos permita ir a trabajar para ellos a que nos sangren nuestra riqueza, y sin embargo, nos lanzan a que individualmente, los oprimidos seamos quienes pongamos de nuestra parte (de nuestro tiempo, de nuestro dinero) para ir a que nos exploten, es el momento de reaccionar.

Por lo menos a los esclavos los llevaban a la plantación de algodón.

O cuando la ciudad y el territorio se convierten en escenarios que también suponen una disolución de la pertenencia al mismo, y una pérdida irreparable de las formas de vida más naturales, locales y propias. Lo que aparentemente te venden como avances de la clase trabajadora, perversamente acaba convirtiéndose en mayor desposesión para esas clases trabajadoras, que si no pueden llegar a ese nivel para consumir son expulsadas. Aunque sea su propia casa.

Es el momento de organizarse, coordinarse y desarrollar acuerdos entre las distintas capas y sensibilidades de la sociedad civil para desde la lucha frente al estado capitalista ofrecer también victorias en esos otros frentes parciales. No será fácil, y casi seguro, tampoco placentero. Habrá derrotas y dolor. Pero también, la victoria final es imprescindible y la única salida necesaria y posible.

martes, 13 de junio de 2023

Z Live Festival 2023. De cuando la lluvia apagó la música



Como agua de mayo esperaba el Z Live Festival de Zamora este año, celebrado el pasado fin de semana; y como agua en junio lo he vivido. Quiero dejar en mi bitácora unas palabras sobre estos días, como siempre para consumo propio, ordenar mis ideas y dejar para la posteridad -y quién lo quiera leer-, unas reflexiones sobre todo lo acontecido este pasado finde en la tierra de Viriato. Cada vez me da más pereza soltar mi opinión en un foro o las redes sociales y tener que entrar al trapo de todo tipo de contestario. Así que mientras disponga de este blog aquí van cayendo mis historias.

Decir, lo primero de todo, que dada mi especial situación necesitaba este festival, y en líneas generales la satisfacción es buena. Con las entradas compradas desde julio del año pasado, -y en realidad desde diciembre de 2019 cuando entre pandemia, suspensión y contagio de covid, me he ido perdiendo esta fantástica convocatoria, año a año-, ahora no podía dejarla pasar.

Con mi lesión necesitaba cierta información con respecto a mis posibilidades de acudir al festival. Y aquí está mi critica general a la organización: la falta de comunicación. En primer lugar, y al menos en mi caso, en tiempo y forma. Porque si te contactan repetidas veces por email para saber cosas tan básicas como si puedo entrar con muletas en el recinto, con una silla plegable, o si necesito algún tipo de documentación (recetas, tratamiento ingreso, etc.) ante una situación de movilidad muy limitada, no se puede pasar más de una semana en recibir una contestación. Lo siento, pero no. Hay que comunicar al día. La gente necesitamos esa información para anular o preparar cosas y no puedes tener a tu cliente esperando. Esto es algo que yo aprendí hace mucho tiempo ya, cuando empece a trabajar en el mundo web. Si se recibe un email, se tiene que contestar el día que entra en la bandeja de entrada. Y esta leerla todos los días. Y sí. Menos mal que a la hora de entrar nadie me ha puesto ni media pega para acceder con mis muletas. O el jueves y tras el concierto de Amorphis, con plena lluvia y a oscuras, salir por detrás de los escenarios para no tener que dar toda la vuelta al recinto. Muchas gracias al chico trabajador de la organización que me hizo un gran favor.

Este problema individual con la comunicación con los organizadores del festival es común a todos los asistentes con lo sucedido el viernes.

Evidentemente, nadie culpa a la organización de las tremendas lluvias que jarrearon el Z Live el viernes. Nadie al menos coherente aunque siempre hay de todo. La posibilidad de poder resguardarnos en el interior de la nave del IFEZA fue la auténtica salvación porque de no haber sido así habría habido problemas mucho más graves. Cierto es que se podía haber abierto la puerta en su totalidad para facilitar el acceso y habernos dado algo de música aunque fuera enlatada, o haber dispuesto alguna barra (a mi con la edad que voy teniendo, me habría entrado de maravilla un chocolate con churros). Pero pensad un momento, más allá de que se paralizará la música, lo qué podría haber pasado si una marabunta de personas tiene que huir en plena tormenta. En otros festivales de otros tipos de música hemos visto esas horribles y desagradables consecuencias. No está de más tenerlo en cuenta en este momento.

El problema viene con la comunicación. Esencialmente con la ausencia de comunicación. No hubiera pasado nada, si con casi todo la afluencia dentro del pabellón, alguien de la organización, aunque fuera a grito pelao, hubiera apelado a la tranquilidad y a que “se estaba trabajando en ello”. Todo el mundo entendía la excepcionalidad de la situación y se esperaba un mínimo de información para saber qué hacer.

Cuanto paró la descarga, nosotros salimos pero viendo el panorama que se estaba preparando en los cielos zamoranos (ahí arriba está la foto del momento) decidimos volver a Salamanca.

En la carretera de vuelta nos encontramos con una colosal lluvia que minutos después arrasó el festival y obligó a la suspensión de la jornada. Una jornada que pintaba, personalmente espectacular, con un cartel de imprescindibles a disfrutar y que se nos quedó a menos de medio gas.

Como digo, nadie culpa a la organización que demasiado tiene con lo que tiene. Estoy seguro que los primeros jodidos por la situación, son ellos mismos que han hecho de este festival su trabajo, y con dedicación y pasión, están haciendo algo muy grande. Llevar a una pequeña ciudad de provincias, aislada de los nudos de comunicación y sufriendo el ahogamiento que provoca Madrid fagocitando todo lo que tiene alrededor, un festival con un cartel internacional como el que están consiguiendo es un éxito sin paliativos. Una necesidad que a la vez es un lujo que no nos podemos permitir perder y que queremos salvar para disfrutar cada año. Zamora lo necesita y las y los metaleros de todo el Oeste peninsular también.

Porque yo estoy harto de tener que ir a Madrid a ver conciertos y a los grupos que me gustan. Tener que pasar por sus carreteras, estaciones y atracos de diverso pelaje. Ya me jode ir a ver los museos que me gustan a la capital, pues imaginad lo que siento con la música. Y mientras pueda voy a aplicar mi particular boicot a la metrópoli del centro peninsular.

El Z Live es un festival pequeño donde la organización siempre ha procurado cuidarnos y tratarnos con respeto. Yo así siempre lo he sentido en el resto de ediciones cuando he podido acudir, o estos años que ante la avalancha de situaciones he tenido que posponerlo. Por ello me sabe fatal la mala sensación que me ha quedado con la falta de información, primero a título individual, después a lo colectivo.

España lleva unas semanas con lluvias y tormentas por toda la geografía que hacían peligrar el festival. Personalmente, siguiendo las predicciones de la Aemet, veía como para jueves y viernes la posibilidad de lluvias era del 100% y eso puso muchas dudas a la hora de encaminarme a realizar un viaje de 700 km. cruzando el país para poder disfrutar del Metal (y de ver a mi familia claro). Por eso el comunicado de la organización de 7 días antes venía a tranquilizar a la gente en que el festival se iba a celebrar.

Imaginad por un segundo los malabares que hay que hacer para consolidar el festival. Conseguir estos grupos. Permisos, recinto, escenarios, barras, aseos, trabajadores, etc. Ahora pensad en lo que puede suponer para un festival de estas características tener que devolver parte de los abonos por la suspensión, por causas ajenas a la organización, como fueron las tormentas. En un festival que de entrada ya renunciaba a la masificación del evento, poniendo menos entradas a la venta que las que el aforo permitía, para buscar una mayor satisfacción en el público, en su gente, en sus clientes.

Antes, y dada la tormenta que el año pasado descargó en el recinto de la Ruta de la Plata en la edición 2022, se hizo el cambio de ubicación para poder disponer de un espacio cerrado en la que resguardarse. Si en algún momento estuvo en la mesa hacer un escenario en el interior, con todos los problemas de acústica y seguridad que podía ocasionar, se decidió descartarlo, buscando dotar de una mejor experiencia al público. Y con el comunicado de la semana anterior se descartaba esa posibilidad porque lógicamente, era imposible técnica y económicamente poner un tercer escenario o mover uno de los dos principales a la ubicación interior.

Insisto en la feliz circunstancia del pabellón cerrado ante la fuerza de la Naturaleza expresada en dos colosales trombas de agua soltadas con apenas una hora de diferencia el pasado viernes. Si hubo posibilidad de retomar el ritmo de actuaciones estuvo ahí, pese a que como he dicho antes, para mi fue un fallo por falta de información.

Esta nueva ubicación ha tenido varias criticas que en mi opinión son justificables y pueden ser el camino a mejorar: No está el graderío de la pista de atletismo del Ruta de la Plata, y por lo tanto, no estaban los asientos que siempre se agradecen para descansar y poder ver un concierto más tranquilo. Quizás se puede trabajar en tener más espacio para sentarse, incluido en el suelo, y sumar alguna sombra por lo que pueda pasar. Añadir más luz, en los laterales y donde las foodtrucks tampoco hubiera estado del todo mal. Los baños han quedado un poco escasos, aunque en mi experiencia no se dieron colas en ningún momento. De hecho, mi mujer destacaba el colosal trabajo de las chicas que limpiaban los WC portátiles del lado femenino. Impresionante.

Los precios de la bebida y la comida: pues en la línea habitual en este tipo de eventos. No me parecieron excesivos, aunque si altos, y en cuanto a la calidad y variedad de las viandas no me pareció nada mal. Sobre el aparcamiento si que al final tocaba caminar bastante ya que no había un aparcamiento al lado como en ubicaciones pasadas. Algunos puntos más con fuentes de agua se habrían celebrado pese a toda la que cayó del cielo. Y sobre los campings hay muchas quejas, pero ya sabemos lo que son y lo que implican en un festival, y más cuando se lía a llover. El barro te va a llegar hasta las rodillas, y descansar es imposible porque cualquiera que haya pasado una noche en una tienda de campaña, sabe que en cuanto amanece no hay quien pueda estar dentro. Y quien lo haya hecho en los festivales sabe de sobra que no hay quien duerma porque hay ruido SIEMPRE. Yo ya hace mucho tiempo que renuncié a los campings porque lo barato sale caro. Si que parece que hay camino de mejorar a la hora de proveer de más y mejores buses lanzadera.


Y de la música, ¿qué?

Pues que estoy encantado de todo lo que pudimos paladear:

El jueves llegamos con la actuación de los griegos Septicflesh en plena efervescencia y sonaban increíble. De hecho, esa fue la primera gran satisfacción, ver como había un sonido tremendo que se imponía al viento reinante y que nos hacía disfrutar. Sin duda, hay que tratar de volver a ver a esta banda en directo y disfrutar de su gran pericia y talento para desarrollar un death metal melódico, oscuro y denso y de muchísimo nivel.

A Symphony X, desde la lejanía del otro escenario, también se les oyó fenomenal y me amenizaron muchísimo la espera al plato fuerte del día.

Amorphis daba uno de los conciertos del festival con un show ya muy trabajado en el que repasaron buena parte de su ya dilatada discografía, en una apuesta densa e intensa que cobró especial significación con la lluvia que rocío a un público entregado. El talento descomunal de Tomi Juntsen en la voz, en armónicos y guturales nos alucinaba mientras todos los miembros de la banda, no quedaban atrás y mostraban ese sonido tan característico, mimado hasta el último acorde. Sin duda, para mi, triunfadores del festival y subido al podio de bandas que hay que ver siempre que se pueda.

En ese momento, nos recogimos porque el viernes venía con un cartel espectacular que invitaba a disfrutar de la música desde las 3 de la tarde hasta las 3 de la mañana.

Abrían el menú mis amigos de Kritter, que dieron un show mucho más redondo que el año pasado en Villena, favorecidos fundamentalmente por un sonido mucho más amable para con su divertida y ecléctica propuesta en la que nos enseñaron varios de sus nuevos temas, pero que encontraron comunión con los incondicionales que estábamos allí con Your Sacrifice y Sucker. Como siempre nos divirtieron y nos pusieron en forma para disfrutar todo el día.

La siguiente muesca, en el otro escenario era Jolly Joker, banda valenciana que sonaba de lujo y también han hecho que me interese y mucho por su música.

Volvíamos al escenario donde me apalanque con mis dos taburetes de la organización para disfrutar de Omnium Gatherun. Los finlandeses ya no es que tengan un metal potente y de una calidad sublime. Es que además se divierten muchísimo sobre el escenario y transmiten esa energía y esa diversión a un público que si ya está entregado de antemano, ante su muestra, se vuelve completamente loco. Disfrutamos como auténticos enanos con una actuación plena de simpatía y arrojo. Para rematar y tras la primera tormenta asaltamos a su joven batería Atte Pesonen que nos había alucinado con su maestría y la tranquilidad con la que ejecutaba y estuvo fenomenal y amable con nosotros. Otra banda que hay que ver siempre. Sí o sí.

El Altar del Holocausto descerrajaba su post metal con un sonido tremendo en otra banda que se convierte en imprescindible, cuando al igual que el año pasado el cielo zamorano se cayó sobre su propuesta. Parece evidente ya que ante la sequía, en vez de sacar vírgenes y muñecos de madera, contraten a estos paisanos míos que con su homilía de metal progresivo harán que el cielo caiga sobre sus cabezas.

En ese momento nos refugiamos y aunque en el parón de lluvias se trato de volver a arrancar, una nueva descarga hizo imposible continuar el festival. Nos quedamos con las ganas de ver a Insomnium, Angra, Eleveutie, Angelus Apatrida, Airbourne o Gigatrón. Un plan de fiesta sin fisuras que nos hizo lamentarnos. Pero es que no se podía hacer otra cosa.

El sábado llegamos con Crisix dando mucha caña a las cervicales de la platea, y haciendo que todos nos divirtiéramos. Encontraron continuación con GloryHammer que dejaron un concierto divertido y potente a partes iguales, muy variado en cuanto a presentaciones y composiciones. En conjunto una descarga de adrenalina gracias al trash metal de los catalanes y a la propuesta de power metal de esta banda escocesa que ha venido a revitalizar un género que parece, sólo parece, vivía de los éxitos noventeros de la vieja guardia.

A continuación Haken, con una propuesta plena de virtuosismo parecieron entender su momento en el cartel y ofrecieron un show más tranquilo, no exento de calidad, pero como si quisieran que la gente cogiera un poco de aire tras lo vivido y ante lo que venía, mientras disfrutaban de una buena dosis de progresivo.

Y es que después Dark Tranquillity ofrecía el concierto del festival. Impresionantes una vez más las huestes de un Mikael Stanne soberbio, agradecido, que se comió el escenario con su presencia y saber hacer, mostrando su calidad y con una banda que parece siempre en proceso de reconfiguración. Con solo una guitarra -no estaba Cristopher Amott-, con un Johan Reinholdz tremendo y ya liderando dejó un sonido no tan inmerso en la distorsión donde pudieron brillar sus compañeros; y con la batería ya en propiedad de Joakin Nilsson, tras la salida por descanso de Anders Iwers. Dark Tranquillity ofreció un concierto redondo, pleno de intensidad y acierto en el que el hilo lo llevó los últimos discos Atoma y Momentum, para acabar con unas celebradísimas Final Resistance y Misery Crown. Fue un concierto que se nos hizo breve, con una comunión pletórica entre público y banda, pero que nos dejo con una sonrisa de oreja a oreja. Siempre hay que ver a Dark Tranquillity.

Después ya llegaron los cabezas de cartel, Helloween que nos ofrecieron un espectáculo propio de su estatus, con Kiske y Andy Deris, a pleno rendimiento, con lo que pueden dar, en cada una de las canciones icónicas y también interactuando con el público. Ni puto caso a los intensitos que hablan de playbacks y cosas así. Veánse los videos que ya están en youtube, y dejen de dar la turra, por favor. Los dos estuvieron a un muy buen nivel e hicieron su trabajo fenomenal, jugando, guarreando y haciéndonos partícipes de un espectáculo memorable, junto a un Kai Hansen maestro de ceremonias que nos llevo por un viaje a nuestra adolescencia y juventud, ofreciéndonos todos sus himnos en un espectáculo potente y pleno.

Tras los alemanes nos recogimos ya, no porque no tuviéramos más ganas de música y metal, sino porque mi pierna, la espalda de mi hermano y la de mi mujer (gracias nena por estas tremendas palizas al volante que te has dado estos días) pedían ya atención.

Lo dicho. Ánimo a toda la organización y promotores del Z Live Festival. Cómo necesitamos que haya eventos y conciertos más allá de Madrid y Barcelona. Ánimo y fuerza para continuar, para mejorar lo que haya que mejorar y para seguir viéndonos cada primavera por Zamora.

Por último, quiero dejar aquí mi agradecimiento y admiración total al cuerpo de trabajadores del festival que fueron todo amabilidad, disposición y eficacia. De verdad, hacía mucho que no veía tan buen rollo entre un personal, que evidentemente, está trabajando mientras miles de personas disfrutamos. Espero que también disfrutarais un poquito, tengáis un buen salario para vuestras cosas y veros de nuevo en las próximas ediciones del Z Live en Zamora.


Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...