lunes, 30 de enero de 2012

Nace el Quinto Poder





Tras visualizar este genial reportaje extraído del Documentos TV de ayer y rememorando y comprobando con amplitud el eco de todas las protestas que iluminan el planeta por la construcción de una sociedad mejor, más unida, social y justa. La revolución comunicativa que supone el hecho de expresar un mensaje, una opinión, o un hecho y que se transmita instantáneamente a cualquier lugar del mundo, ha devuelto al hombre, a la mujer, al ciudadano y ciudadana, una cuota de libertad (y también de responsabilidad) y una voz para denunciar injusticias y empezar una revolución de carácter global, que de momento sólo ha tenido efectos locales, pero que ha colocado en el disparadero una palabra: Cambio. Por eso, unir a las personas bajo una misma herramienta comunicativa y, desde allí, enviar las noticias de lo que está pasando debajo de tu casa, sea en Egipto, Túnez, España o EEUU puede llegar a todos los rincones del planeta. No importa ni como te llames, ni a que te dediques, ni siquiera si tienes muchos o pocos seguidores, estos son factores que ayudan a la difusión de tu mensaje, pero no son elementos indispensables para que tu mensaje llegue a los 5 continentes.

De ahí ha surgido el Quinto Poder. Un nuevo poder netamente ciudadano, del pueblo, puesto que los anteriores eran ejercidos por los mejor preparados ya fuera en el ejecutivo ejercido sobre un poder legislativo en el pueblo, pero que casi siempre escapa a los intereses de ese mismo pueblo; el judicial (ídem) y el periodístico, última y desgraciadamente demasiado ligado a la cuenta de balances de las empresas periodísticas.

Evidentemente con la generalización de internet en el primer mundo y con él la expansión de las redes sociales está otorgándoles a ellas mismas poder para influir sobre las personas. Asimismo son un medio de convocatoria prácticamente instantáneo. Por eso, pueden estar obteniendo un poder comparable a sus predecesores. En los últimos años tenemos ejemplos por los países donde han “llegado” a la población

Twitter y facebook son la punta de lanza las más reconocibles y con mayor inmediatez. What's up en la comunicación sobre terminales móviles y otras redes sociales como linkedin tienen su auge. Y los blogs, ofrecen información más extensa y trabajada, no tan inmediata, pero que extiende el poder del periodismo riguroso y dotado a cualquier ciudadano. Incluso con la tecnología como alida con cámaras y demás dispositivos para construir cualquier crónica, debate u opinión en cualquier instante, en cualquier momento. Estos canales alternativos de participación, implicación y colaboración ciudadana aún siendo concebidas como negocios, se han demostrado paradójicamente como herramientas prácticas para la concienciazión social, razonada, debatida y consensuada de la realidad del mundo, sus causas y consecuencias y alternativas.

Con más paradoja aún, resulta curioso como desde las estancias académicas el término Quinto poder, se ha aplicado a dos fenómenos muy distintos entre sí: la intervención económica del Estado (específicamente del gobierno) sobre el mercado, por un lado; y, por otro, los nuevos fenómenos sociales surgidos en torno a la red Internet. Es muy irónico que en las universidades se presente bajo un mismo epígrafe dos realidades distintas, enfrentadas y que incluso una de ella ha surgido como reacción frente a la acción de la otra.

El éxito de las redes sociales, no sólo se explica en la inmediatez, en la selección de la información que realiza el usuairo (uno se hace follower de quien quiere) y la transparencia; sino que además necesita del fracaso testado de los medios tradicionales, demasiado ocupados en su mayoría en satisfacer una cuenta de resultados y en mantener adormecida a la ciudadanía bajo opios y cortinas de humo, y convencida en una autocomplaciencia endémica y enfermiza basada en el consumismo y la distracción, como armas y a la vez valores del pensamiento único: el neoliberalismo.

Así el social media, surge y es utilizado, no sólo como un arma de publicidad y marketing de una empresa, sino que además viene a ocuparse y dar cuota de valor a los grandes olvidados del siglo XXI: las personas. A través de las redes sociales los ciudadanos dan el valor que realmente tienen con su trascendencia y calidad a las noticias e informaciones que reciben. Es decir, no sustituyen el periodismo, sino que lo complimentan, creándose incluso flujos de información hacia ambos lados periodista-lector. Gracias a las redes sociales, las campañas de presión han tenido un relieve increible llegando incluso a conseguir la transparencia y la rendición de cuentas en muchas administraciones o a exponenciar las filtraciones de Wikileaks. Así el ciudadano gana en confianza, deja de verse como un sujeto paciente en su devenir, y se convierte en un sujeto agente, fomentándose así las revoluciones, la movilización de la sociedad, o de buena parte de ella, para conseguir un mundo mejor.

El Quinto Poder está aquí. Y evidentemente los otros poderes intentan e intentarán mantener su cuota de poder. Desde las autoridades y bajo la llamada lucha contra la piratería se bloquean usuarios y herramietnas y se busca la aprobación moral por parte de la población, para así tener el poder real, para constituir leyes que permitan un control sobre algo que ha nacido sin ningún tipo de cortafuego ni frontera. Una internet libre, nos hace más libres, y nos aporta el conocimiento mutuo entre personas de cualquier parte del planeta. Y concienciados, organizados y motivados, somos muy peligrosos. Ante el feroz ataque especulativo y avaricioso del neoliberalismo más rancio, caduco y costumbrista, la respuesta fresca, nueva, activa, solidaria y regeneradora de la sociedad global.

No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros:

No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros I
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros II
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros III
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros IV
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros V
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros VI
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros VII
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros VIII
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros IX
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros X
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros XI
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros XII
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros XIII

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