sábado, 11 de febrero de 2012

No somos mercancía en manos de políticos y banqueros XIV



Si hoy llegará a Hispanistán una nave espacial. O si el día de mañana, dentro de 100 años, nos estudiarán en sociedades mucho más avanzadas de primates superiores. O simplemente en un colegio español de dentro de un siglo, si es que existen, en una clase de historia, sin adoctrinamiento. En cualquiera de los casos mencionados o los que dejo para vuestra imaginación muy díficil, imposible va a resultar explicar lo que esta semana nos ha traído. La vergüenza total e inmediata de ser español. El convencimiento cada minuto que pasa, cada titular que se lee y se oye de estar más cerca del destierro económico que supone la emigración.

El futuro que le queda a esta piel de toro, que siempre tuvo muchos nobles, pero poca nobleza.
Empezábamos con los ecos de que la justicia en este país no es cosa muy seria, es de todo menos justa, esta mediatizada constantemente, y los grandes partidos, con la derecha a la cabeza tiene las manos metida en ella hasta los hombros. Un poco menos que hasta donde llegan sus ansías de corrupción. Que un jurado popular en Valencia haya enoxorado y librado de la cárcel y la inhabilitación a los dos chorizos prevaricadores como Costa y Camps es el reflejo claro de que el problema en este país es mucho más grave que una simple crisis económica. Es la constatación de que todo esta podrido; que efectivamente el caudillo totalitario, la iglesia retrógrada y siempre omnipontente y el nuevo conservadurismo, de carácter económico y social y que responde al nombre de neoliberalismo, van de la mano en la degradación constante de la vida del ser humano de condición española. Al parecer resulta que Camps se cayo dentro de un traje, o así lo constata una sentencia que tira por tierra pruebas comprobadas y validas que hablan de una red de corrupción y tráfico de influencias que salpica a todo el PP, por su parte más poderosa: La autovía que une Madrid con Valencia.

Por el contrario lo que hemos tenido es la inhabilitación y castigo a Garzón, el juez de los derechos humanos, como le están llamando por todo el mundo, precisamente por investigar los chanchullos de los que ahora están en el poder. Lo que valió para los GAL, Filesa o Roldán no ha valido para Camps y el PP; y no sólo eso sino que a través de una denuncia de la ultraderecha ha sido procesado y condenado por un mediatizado y radical de extrema derecha tribunal supremo, denigrando no solo a él, sino a todos, a cualquiera que crea en un sistema de democracia justo y universal. En la justicia y la reparación a todos los que lucharon por la libertad y murieron y yacen en cunetas y tapias de cementerios. Han pasado 80 años y ya para muchos no ha habido justicia social. Tampoco reconocimiento moral, ni siquiera un día de homenaje. Mucho menos seguir los designios de la ONU que ha instado publicamente a España a investigar y perseguir los crimenes fascistas. No lo veréis en ningún medio tradicional. Ni la noticia, ni el hecho.

Y para remtar la semana Reforma Laboral, que venden desde el gobierno y sus altavoces como necesaria e imperiosa, además de útil en la lucha contra el desempleo. Pues bien, me dirán, cómo cojones va a mejorar la situación del desempleo en España, si su único uso y disfrute viene porque facilita, y de una manera salvaje, llevando a la precariedad, la angustia y la provisionalidad a todo proyecto de vida de un trabajador. La reforma laboral la celebran en la CEOE, en las mansiones de banqueros y especuladores y de empresarios esclavistas. Es la constatación de que algunos obreros (demasiados por desgracia) votan a la derecha para hacerse ricos. Y que los ricos votan a la derecha para que los pobres sigamos siendo pobres y ellos hacerse mucho más ricos. Y como tienen el poder...

Nunca una reforma laboral ha provocado un cierre patronal, y si huelgas generales. Y muchas. Y esta no es y no debe ser una excepción. Nos pueden intentar despistar pero ahora lo realmente importante es protestar y parar con la lucha obrera como estandarte un ataque brutal a la economía de la clase baja del país y a las generaciones posteriores, que unido a los recortes en educación, sanidad, ciencia e innovación, igualdad, va a lastrar sin duda, la riqueza y las posibilidades de los futuros españoles. Su empeño por hacernos pagar esta crisis, ya no queda en el banco malo, que elimine la pérdida en la ruleta de las finanzas, sino que además le suma en la degradación de las condiciones de vida, ya muy lastimosas, en los países que sufrieron dictaduras en la segunda mitad del siglo XX (España, Portugal y Grecia) con relación a sus vecinos norte europeos, poniendo el freno a la mejora en todos los estamentos de la ciudadanía. Como no se puede devaluar el euro, la idea vendría a ser devaluar las condiciones de vida de obreros y ciudadanos.

El objetivo es anclarnos a los trabajadores en las condiciones laborales y de vida del Siglo XIX, aderezado con la religión y la inquisición del mejor siglo XVI. La única licencia el deporte.

En las aguas revueltas que vivimos, abundan las mareas de colores, cada una agrupada en una causa: la marea verde por la educación pública, la marea blanca por la sanidad pública, la marea violeta contra los recortes en igualdad, o la marea amarilla de los bibliotecarios.

Pero por desgracia, el color de moda es otro: el negro. Para marea, la marea negra que tiñe comunidades autónomas y ayuntamientos y que amenaza con cubrir de chapapote todo lo público, a base de reducciones presupuestarias y de personal, cierre de servicios, deterioro de la calidad y privatizaciones. Una marea pegajosa que no respeta nada, que ennegrece las líneas que antes eran rojas y se lleva por delante todo aquello que creíamos intocable.

¿En qué momento lo público pasó a ser parte del problema? Porque si no recuerdo mal, en el origen de la crisis no estaba el sector público, ni mucho menos estaban la sanidad o la educación públicas. Antes bien, los problemas presupuestarios de las administraciones no son causa, sino consecuencia de la crisis, debido a la caída de la actividad económica, la consiguiente reducción de ingresos, y el esfuerzo hecho por los estados para rescatar el sector financiero y la economía tras el estallido.

A partir de ahí, los ideólogos del shock han hecho de la necesidad virtud, y están aprovechando la crisis –y el pánico colectivo por la misma- para llevarse por delante un Estado de Bienestar que, en el caso de España, aún no había remontando su retraso histórico cuando ha empezado a ser desguazado.

Por ahora, la defensa de lo público la estamos dejando en manos de sus trabajadores, que sostienen las mareas de colores frente al empuje de la marea negra. Pero lo público es –hay que recordarlo, por obvio que parezca- cosa de todos, no sólo de sus trabajadores. Estos días se suceden las convocatorias de protesta. Esta tarde salen a la calle los trabajadores públicos en Madrid, el sábado la comunidad educativa catalana, y muchos más. La única forma de levantar un dique contra la marea negra es sumarnos todos: padres, alumnos, pacientes, usuarios, ciudadanos.

La situación de España la definió Julio Anguita hace un mes:  
Un yerno sin verguenza 
Un ex-banquero de lehman ministro de economia 
Un ministra de Sanidad, que no se enterba de lo que pasaba en su casa. 
Un ministro de defensa que creaba bombas de racimo. 
Un ministro de Agricultura y medio Ambiente con intereses privados en el mundo del petroleo. 
Todos ellos pertenecientes a un partido que ha sido salpicado por un asunto tan feo como el de filesa (la gurtell). Muchos de ellos de su anterior etapa de Alianza Popular (toma por el cambio). 
Todos ellos jurando ante la biblia y un santo cristo en el 2011. 
No se si España es un pais de chorizos, pero se extraña de que haya pueblos como los vascos/catalanes (por poner un ejemplo ) que se quieran independizar.? 

La crisis mundial iniciada en 2008 ha planteado una disyuntiva clara a todos los gobiernos occidentales: o dejar que se hunda la banca o dejar que se hunda el país. La decisión de todos ellos, fueran de derechas o de “izquierdas”, ha sido salvar a la banca al precio que fuera. Tras su victoria electoral el PP ha dado una nueva vuelta de tuerca en la misma dirección, adoptando de manera inmediata medidas que suponen una reducción brutal del poder adquisitivo de la clase asalariada y haciendo recaer el coste de la crisis sobre el 99% de la ciudadanía, tal como dice la gente indignada de los EEUU.

El prólogo de la regresión social más brutal que, si no lo impedimos en las calles, las plazas y las empresas, habrá conocido este país desde la Guerra Civil, consiste en una batería de recortes calculada en 8.900 millones, que supone amplias reducciones salariales y de personal en la Administración; modificaciones fiscales, con las cuales se pretende recaudar otros 6.200 millones y una actuación múltiple en el sistema financiero, con provisión de 100.000 millones en avales para el sistema bancario y la creación del Banco Malo; una nueva Reforma Laboral está también esperando. Y pretenden inflar una nueva burbuja inmobilaria echándole gasolina a los rescoldos de la gran fiesta que prepararon hace 10 años y que el psoe no quiso rectificar.

Pretenden hacernos pagar la factura de la crisis a todo el mundo, salvo a las grandes fortunas financieras y empresariales que, al modo de los estamentos privilegiados de pasados siglos de la historia, apenas pagan impuestos. Un grupo reducido de banqueros y grandes capitalistas, si no hacemos que cambien las cosas, van a ser los grandes beneficiarios de esta crisis, acrecentando sus fortunas hasta límites insospechados, sin correr riesgos porque papa estado estará con ellos en los malos momentos, y les dejará todos los beneficios en los buenos; convirtiéndose en déspotas políticos, acabando incluso con esta democracia formal y dejándonos al resto en una situación que tendrá poco que envidiar a la de la depauperada y desprotegida clase obrera del siglo XIX.

Ante esta situación, la disposición claudicante de las direcciones sindicales mayoritarias- que ha trascendido en la prensa estos días -a aceptar aumentos salariales inferiores a la subida del IPC, a que las empresas puedan convertir a su antojo contratos fijos en contratos temporales y que los empresarios puedan imponer medidas de precarización suplementarias hace pensar que las direcciones de CCOO y UGT se han situado en una vía suicida ante la debacle social y económica que viviremos en los próximos meses y años. Justo en el momento en que se agudiza la lucha de clases y en la que es fundamental contar con instrumentos potentes para organizar el combate. Por ello, los y las sindicalistas honestas de esas centrales deberían rebelarse contra unas orientaciones que convierten a los grandes sindicatos en cómplices del saqueo que las derechas y la burguesía están orquestando. Al final nos han impuesto una reforma laboral que no fomenta la contratación: Fomenta, ayuda y subvenciona el despido.

La lucha es el único camino posible ante ataques de tal magnitud. Sólo mediante una movilización lo más unitaria posible, intensa y sostenida en el tiempo podemos poner freno a esta barbarie y a la desvergüenza y prepotencia de banqueros y grandes empresarios. Será preciso volver a las calles y a las plazas y también, cueste lo que cueste, extender el movimiento a las fábricas y centros de trabajo; será necesario recurrir a las huelgas y a cualquier forma de lucha que sirva para fortalecer y darle duración a la resistencia. No lo podremos hacer todo en un día, pero hay que decir bien alto y claro ya: ¡Hasta aquí hemos llegado!




No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros:

No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros I
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros II
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros III
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros IV
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros V
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros VI
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros VII
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros VIII
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros IX
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros X
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros XI
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros XII
No somos mercancía en las manos de políticos y banqueros XIII

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