miércoles, 25 de febrero de 2026

Obituario Susan George. Pensadora, activista, ejemplo y dignidad

  

El pasado 14 de febrero fallecía a los 91 años, en su residencia de París y rodeada por su familia, la filósofa y activista Susan George.

Valgan estas pocas palabras, juntadas a prisa y corriendo, como un homenaje sentido, de gratitud y recuerdo para una de las grandes pensadoras, en femenino y sin atender a géneros, del siglo XX y el primer cuarto del XXI.

Susan George ha sido un constante ejemplo de reflexión y crítica socio-política que ha transmitido con una enorme pasión y atino en su multitud de artículos, ensayos y conferencias, y especialmente a través de una prosa lúcida y fluida plasmada en casi una veintena de obras de politología, sociología, filosofía y feminismo.

Particularmente, llegué a Susan George en los 2006 y 2007 a través de varias referencias que me llegaron por estar vinculado a Monde Diplomatique y a ATTAC. Y sin duda, El Pensamiento Secuestrado (2007) y El Informe Lugano (2001) que se convirtieron en obras de consulta y de pilares para construir mi propio pensamiento. En ambas obras, así como en otras muchas de su extensa bibliografía, Susan George ejecuta un análisis crítico del neoliberalismo y del capitalismo ultraliberal, con una forma de escribir muy incisiva, muy directa en presentar los hechos, con el trabajo previo de contextualizarlos. Los argumentos se solidifican basándose en el periodismo, en la Historia y en la lectura calmada y compartimentada de las estadísticas, las causas y consecuencias de las políticas de extremo “liberalismo” de los últimos 50 años.

Temas como la desigualdad, el imperialismo y el neo-imperialismo americano, la globalización, el desarrollo humano, las derivadas de las intervenciones políticas y económicas en las comunidades, los individuos, en las culturas o en el medio ambiente se muestran tal y como son. Se convierten en denuncia y van más allá: al planteamiento de alternativas, reales y factibles, la primera de ellas la toma de conciencia colectiva de la humanidad en favor de los derechos humanos.

En El Informe Lugano, Susan George examina el impacto del neoliberalismo en la economía global y sus efectos devastadores en las comunidades vulnerables. Particularmente estimulante resulta su consulta y el dar voz a los pueblos indígenas de América Latina y poner el foco en las consecuencias sociales sobre la salud de las personas, en especial de las mujeres y también de las consecuencias medioambientales. Uno de los temas centrales es el cuestionamiento del modelo de desarrollo impuesto por instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. George argumenta que estas entidades, lejos de ser agentes de progreso, han perpetuado ciclos de pobreza y dependencia en muchos países en desarrollo. Este enfoque crítico no solo resalta la falta de eficacia de ciertas políticas económicas, sino que también invita a una reflexión profunda sobre la justicia social y la necesidad de alternativas viables al capitalismo desenfrenado.

Por su parte, en El Pensamiento Secuestrado, Susan George profundiza en la manipulación del pensamiento crítico en las sociedades contemporáneas. La autora sostiene que las élites políticas y económicas han logrado dominar el discurso público, limitando así las posibilidades de un debate genuino sobre alternativas al modelo neoliberal. Este secuestro del pensamiento no solo afecta a la política, sino que también influye en la forma en que se perciben realidades como la desigualdad, la pobreza o el cambio climático. Al poner de relieve esta problemática, George invita a los lectores a tomar conciencia de la importancia de cuestionar las narrativas dominantes y a involucrarse activamente en la construcción de un futuro más justo.

Ambas obras comparten la premisa de que el cambio es posible, pero enfatizan que requiere un esfuerzo colectivo y un cambio de mentalidad. Susan George, como siempre a lo largo de su vida y su carrera, no se limita a establecer una critica, por supuesto acertada y reveladora; también plantea la urgencia de desarrollar un pensamiento crítico que permita a las sociedades resistir y reinventar el modelo hegemónico actual. En este sentido, su trabajo se convierte en un llamado a la acción, instando a las personas a no convertirse en meras espectadoras de su realidad, sino a participar activamente en la creación de nuevas formas de vida social y económica.

La profundidad de la obra de Susan George radica en su capacidad para conectar lo macroeconómico con lo micro-social. Por ejemplo, al analizar las políticas neoliberales desde la perspectiva de los afectados, logra humanizar estadísticas frías y demostrar cómo estas medidas impactan directamente en la vida cotidiana de las personas. Su enfoque empático es un recordatorio de que detrás de cada cifra hay historias, luchas y esperanzas. Hay vidas humanas que hay que dignificar y respetar.

En conclusión, Susan George, a través de su aguda crítica y su enfoque inclusivo, no solo ilumina las sombras del neoliberalismo, sino que también ofrece una plataforma para repensar las estructuras sociales actuales. Sus obras son un recurso invaluable para cualquier profesional interesado en comprender las dinámicas del poder y la lucha por un mundo más equitativo.


Susan George, reconocida intelectual y activista estadounidense, ha dejado un legado imborrable en el campo de la crítica social y económica. Su vida estuvo marcada por un compromiso inquebrantable con las causas sociales y una profunda indignación ante las injusticias del mundo. Su obra trascendió el ámbito académico y se convirtió en una poderosa herramienta de cambio. Su enfoque accesible y provocador no solo iluminó los problemas globales, sino que también inspiró a múltiples generaciones a involucrarse en la lucha por un mundo más justo.

Pero no sólo se quedo ahí. En el análisis académico o en la publicación literaria, sino que además su indignación se hizo carne. Se convirtió en lucha y participación en movimientos sociales y foros internacionales, posicionándola como una voz respetada y escuchada en debates cruciales sobre el desarrollo y el neoliberalismo. Sus planteamientos brillantes tomaron constancia de la realidad y su impulso fue el de la propuesta de alterantivas reales y tangibles. La capacidad de Susan George para combinar teoría y práctica hizo que sus ideas resonaran en distintos contextos, convirtiéndola en una figura fundamental en la discusión contemporánea sobre justicia social.

Aunque su partida deja un vacío significativo en el ámbito de la crítica social, el impacto de su trabajo perdurará. Susan George nos enseñó que la crítica es un acto propio de la realidad humana, y que además, es un deber intransferible en el afán por mejorar la vida y el futuro de todas las personas. Su legado invita a reflexionar y actuar, recordándonos que la lucha por la equidad y por la justicia continúa.

martes, 17 de febrero de 2026

A Boy Named Sue

 

La música siempre ha sido un medio poderoso para expresar emociones, contar historias y explorar temas sociales. Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta triple capacidad se encuentra en "A Boy Named Sue", una canción escrita por el poeta y cantautor Shel Silverstein e interpretada magistralmente por Johnny Cash. La canción fue lanzada en 1969, dentro del emblemático recital que Cash dio en la prisión estatal de San Quintin (California), donde la estrenó. El concierto, no sólo era un regalo y oportunidad para los reclusos, sino que fue televisado en directo para todos Estados Unidos y Reino Unido, en un hecho que visto hoy en día, nos parecería alucinante. A Boy Named Sue no solo se destaca por su narrativa intrigante y humorística, sino que también ofrece un contexto cultural que merece ser examinado en profundidad.

La letra de "A Boy Named Sue" cuenta la historia de un hombre que, desde su infancia, ha llevado el peso de un nombre inusual; el nombre de una chica. Esto le provoca una serie de eventos que moldean su carácter y su vida. El protagonista relata cómo su padre, al nombrarlo Sue, lo dejó en una desventaja social, enfrentándose al desprecio y la burla de sus compañeros, ya fueran chicos o chicas. Esta situación genera en él un profundo resentimiento hacia su padre, quien se alejó de la familia, dejando al joven a luchar por su identidad en un mundo hostil.

Desde una perspectiva literaria, la canción se estructura como una narrativa en primera persona con un enfoque claro en el desarrollo del personaje. Cash interpreta, con la maestría y el talento que tenía, al narrador y, el oyente puede percibir las crudas emociones que atraviesan su vida; desde la frustración de ser objeto de burlas hasta la ira acumulada por la ausencia paterna. Johnny Cash tomó la decisión de interpretar la canción en un tono cómico a pesar del trasfondo serio resalta su habilidad para mezclar humor y tragedia, una característica distintiva de su estilo musical.

El contexto sociocultural de finales de los años 60 es fundamental para entender la resonancia de la canción. Esta era estuvo marcada por movimientos de contracultura, cuestionamientos de normas sociales, gracias en buena medida al crecimiento del feminismo, lo que llevó a una redefinición de la masculinidad. En un tiempo donde la imagen del hombre fuerte y autosuficiente predominaba, y era frecuentemente loada y exhibida por el Western y otras acepciones culturales, la vulnerabilidad del protagonista de "A Boy Named Sue" desafía este estereotipo. Hacerlo a través de la música country tan ligada a ese espíritu de hombre fuerte, insensible y rudo una muestra más del atrevimiento de Cash. La lucha del personaje con su identidad y su eventual confrontación con su padre simboliza un viaje de autodescubrimiento y reivindicación personal, que puede ser visto como un reflejo de las tensiones sociales de aquella época.

La confrontación entre el narrador y su padre, donde finalmente se encuentran, es la parte central de la trama. Este momento no solo ofrece una resolución a la historia, sino que también provoca una reflexión sobre los lazos familiares y el impacto de las decisiones parentales en la vida de los hijos. La violencia en su encuentro puede interpretarse como una metáfora de cómo las heridas emocionales pueden llevar a la agresión física, subrayando el ciclo de dolor y sufrimiento que puede perpetuarse entre generaciones.

Por lo tanto, "A Boy Named Sue" es mucho más que una simple balada; es una obra que encapsula una experiencia humana universal: la búsqueda de identidad y la confrontación con el pasado. Johnny Cash logra, a través de su interpretación apasionada y auténtica, conectar con la audiencia que ha sentido el peso del nombre que llevan o las expectativas impuestas por la sociedad. Y de este modo hacerla reflexionar. Así, la canción gana atemporalidad, mantiene vigencia y sigue siendo relevante, recordándonos la importancia de aceptar nuestras diferencias y entender la complejidad de nuestras relaciones familiares.

En conclusión, "A Boy Named Sue" es un testimonio del ingenio lírico de Shel Silverstein y la maestría interpretativa de Johnny Cash. La mítica voz grave del de Arkansas, con su juego en tonos y énfasis le concede una riqueza que la convierte en imperecedera. Su análisis revela no solo una historia conmovedora, sino también un espejo de las dinámicas sociales y culturales de su tiempo, resonando con aquellos que buscan encontrar su propio lugar en el mundo a pesar de los desafíos que puedan enfrentar.

sábado, 14 de febrero de 2026

Por la enésima Unión de la Izquierda

  

La semana comenzó con el nuevo mínimo y chasco de la izquierda tras las elecciones de Aragón, adelantadas casi dos años por la incompetencia y el tacticismo de las ultra derechas, tan incapacitadas para ponerse de acuerdo como las propias izquierdas. Mientras PP y Vox se reparten los dineros y cientos de miles de aragonesas y aragoneses van a vivir peor, el psoe se lamía sus propias heridas, y la Izquierda clamaba, fundamentalmente a través de algunos medios y de sus bases electorales, por una unión de fuerzas que sume ante tanto descalabro. Como respuesta, aunque evidentemente con muchos meses de trabajo previo, dos iniciativas parecen empezar a poner cimientos en esa unidad de la izquierda.

Por un lado, los partidos que forman parte del conglomerado Sumar se citan para el sábado 21 de febrero para presentar la nueva plataforma electoral que debe conformarse para disputar cada escaño circunscripción por circunscripción. La idea añadir a más partidos y personas, en especial y en primer término las fuerzas de Adelante Andalucía, pero sin olvidar a Compromís o a las izquierdas Canarias. Con Podemos se puede esperar poco o nada, dada la enemistad abierta entre unos y otros, y el cerrojazo que se han impuesto para fastidio de todos los demás.

Por el otro, el anuncio del diputado de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián de sentarse en una charla con un miembro de Más Madrid, ha abierto la perspectiva a un acuerdo interestatal de las izquierdas, sobre el que se intuía que Rufián y su equipo estaban trabajando y que aparece ya en el horizonte. Este nuevo Frente Popular recogería el testigo del proclamado hace 90 años durante la II República, y contemplaría la suma de las fuerzas independentistas y de izquierdas de Euskadi (EH Bildú), de Galicia (BNG) y de la propia Catalunya.

No por menos célebre y comentada, la famosa escena de la “Asamblea de lzquierda” en Judea de la película La Vida de Brian viene al pelo para ilustrar la situación actual de la Izquierda a la izquierda del PSOE (es decir, La IZQUIERDA). La genialidad de los Monty Python se ríe entre otras cosas, de la falta de sentido y de perspectiva de los dirigentes y cuadros de la izquierda. Y a la vez denuncian la sinrazón de comportamientos que en lugar de construir alternativas para la gente, se empeñan en destruirlas, y destruirse, para regocijo de las élites y desesperación del lumpen.

Parece mentira, y más con todo lo que está sucediendo en estos años, pero en julio se cumplirán 8 años de la Moción de Censura que sacó el inútil, corrupto y fascista Mariano Rajoy del gobierno. Parece irreal, pero Pedro Sánchez y el PSOE van a cumplir 8 años como Presidente del Gobierno (de hecho, se va a convertir en el segundo presidente más duradero de toda la Historia). En aquel momento, y antes, ante las elecciones Generales de 2015, distintos partidos y personalidades políticas y mediáticas se pusieron de acuerdo para crear una serie de alianzas electorales y confluencias, que pudieran “sumar” y con ello, “multiplicar”, el apoyo electoral.

Sin embargo, este apoyo electoral ha ido sufriendo una continua laminación, tanto interna como externa, que han impedido la construcción de un espacio político de izquierdas. De manera lógica, e inmediata, si hacemos la siempre tan necesaria auto-crítica de la izquierda, el desgaste político y comunicativo por estar en el gobierno podría explicar buena parte de esta pérdida de apoyos. No puede obviarse en esa línea, la dificultad titánica de acercar al PSOE y a Sánchez a “la izquierda”, teniendo que lidiar con todas las contradicciones, incoherencias, cuando no directamente traiciones. Esto es claramente visible en muchos aspectos como la vivienda, el trabajo, la lucha contra el cambio climático, o los derechos de los consumidores.

Desde luego, tampoco ayuda el contexto internacional con una ola de ultraderecha exacerbada que acicala la deriva ultra liberal e individualista que asola el mundo. Mientras las incertidumbres de la existencia se apuntalan ante las diferentes y continuadas crisis, que nos llevan hacia una crisis sistémica, y por ende, hacia un momento de cambio y catarsis, que no tiene porque ser positivo para el común, o para la mayoría, se han fortalecido todos los discursos de odio y afirmación identitaria frente al diferente, sin discutirse en ningún momento, ni la pervivencia del capitalismo depredador, ni la creciente desigualdad económica. Si, tú también, jovencito confuso con chaleco acolchado y sudadera de símbolos fascistas, también eres y vas a a ser “un muerto de hambre” cuando menos, si no antes, “carne de cañón”.

Ya he contado por aquí, que este trabajo ya estaba hecho de antes, que Izquierda Unida ya era un partido que es una confluencia de partidos y asambleas ciudadanas de izquierdas, que buscaba precisamente eso, lograr un partido que representase a las masas trabajadoras, y todas sus inquietudes (obreras, medioambientales, en igualdad, democráticas, territoriales, anti-fascistas, etc.), con la suficiente fuerza como para constituirse como un agente de cambio y revolución.

En algún momento, alguien decidió que lo que venía proponiendo con relativo éxito, y sobretodo, con convencimiento y coherencia, Izquierda Unida, era demasiado rompedor para el Régimen del 78. Y desde entonces, toda iniciativa, venida desde arriba, defendida como de izquierdas, se queda extremadamente corta frente a los planteamientos rompedores de IU. Por eso, parece que habría que construirlo todo de nuevo, y encima hacerlo, con una muchedumbre individualizada de opiniones, sesgos, cuitas, expectativas y experiencias.

El individualismo y como consecuencia natural del mismo, el “fracturalismo”, alimentan las tendencias que rompen los acuerdos y espacios comunes de pensamiento y acción, no son monopolios de la izquierda. Ni siquiera de la española. Toda organización, toda jerarquía y todo proyecto son susceptibles de quebrarse y dividirse. De fraccionarse en múltiples cabezas o taifas donde las diferencias, a veces únicas, insignificantes o intrascendentes, se magnifican para justificar la ruptura y emancipación, mientras que aquello que nos une, que suele ser lo más importante y significativo (el programa, el enemigo común, la emergencia de la coyuntura) son relegados y no tenidos en cuenta porque garantizan la unión y la coherencia de los trabajos comunes. La comparación de ser “cabeza de ratón”, en vez de “cola de león”.

Este es el gran drama de la izquierda, pero como digo, no exclusivo. De hecho, si pese a todo, todavía puede haber partido, es porque la derecha ha implosionado, y la emergencia, parece sin techo de la ultraderecha en Vox, ha roto por un lado el voto hegemónico de la derecha española en el PP (salvo, de momento en Madrid), y también impide de facto acuerdos de investidura y trascendencia con las derechas de la periferia del estado en Catalunya o Euskadi. Por lo menos, de momento, porque tampoco sería inteligente fiarse a la voluntad de a quienes sólo les preocupa el dinero.

Porque además tienen memoria y experiencia de haberse unido cuando la amenaza de la revolución aparecía. Las clases dirigentes, las élites, no van a permitir un fraccionamiento interno que les limite y ponga en peligro, este sistema de democracia simulada que no atenta, es más garantiza, sus privilegios. Con una llamada de un poderoso bastará para exigir el orden a toda la caterva de la derecha (extrema, ultra, económica, neoliberal, católica, clerical, mediática o militar). Tiempo al tiempo.

Por eso mismo, es tan necesario, urgente y beneficioso cualquier trabajo que vaya en la dirección de aunar proyectos políticos que en su vertiente electoral y mediática, construyan discursos únicos y reconocibles. Crear candidaturas de izquierdas que den la batalla y el partido. Además y de propina, daría fuerza para tratar de acercar al PSOE algo más a la izquierda, y aunque sea desde el pacto y la concesión, y dentro de las estructuras liberales, hacer políticas que acaben con la desigualdad y garanticen la libertad y la dignidad de todas las personas.

Desde luego, la tarea empezada por Rufián y por quienes estén trabajando para crear esa Unión de las Izquierdas, y esa alternativa al estado de las cosas, es colosal y llena de tremendas dificultades. La primera de ellas las ambiciones personales de quienes llevan ya demasiados años copando los micrófonos, los altavoces, las plumas, los parlamentos y las direcciones de los partidos.

Si bien este trabajo por un nuevo Frente Popular que impida que la ultraderecha nos arrase, ha surgido desde arriba, desde la élite de los partidos, no es menos cierto, que sigue siendo un reclamo y una exigencia de las bases electorales y trabajadoras. Qué llevamos muchos años pidiendo que se pongan de acuerdo. Qué se aparten y se retiren quienes no estén por la labor, o quienes crean que son más importantes que la suma de todos. Mientras para estos empotrados en las gerencias son mucho más importantes la conformación de listas electorales, y desde ahí, ponen palos en las ruedas y zancadillas a los procesos políticos y asamblearios de confluencia, para los militantes y simpatizantes son mucho más trascendentes los acuerdos para el día después. Es decir, acuerdos sólidos y ya firmados, que incluyan los organigramas y distribuciones. Las órganos de rendición de cuentas, y los mandatos cerrados a un único ciclo electoral.

Otro punto fundamental es el compromiso de generar partido más allá del parlamento y mucho más allá de la convocatoria de elecciones. Hacer militancia de base, volver a las calles y a los conflictos, en el trabajo y en los centros de estudios. En los ayuntamientos y en los barrios. Algo que nunca quiso construir Podemos y de lo que Sumar abiertamente ha renegado, pero que se demuestran tan necesarios para la ciudadanía, como imprescindibles para un momento social en el que, aunque no lo veáis, hay muchísimas protestas, muchísimos colectivos que se sienten, todavía hoy, indignados y que tienen la fuerza para luchar por cambiar sus condiciones. Es básico escuchar y acompañarlos, al mismo tiempo, que se abren sinergías y estructuras capaces de aunar las reclamaciones, y esa indignación, para cambiar todas las cosas. En esto entra, por supuesto el programa, porque aunque hay alguna que otra diferencia entre lo que dicen Podemos, IU, ERC, Bildu, o cualquier partido o asociación que se sume, al final se comparten muchos planteamientos, muchos análisis de causas, desarrollos y consecuencias, y casi todas las propuestas que hacen o pretenden conseguir, una vida y un futuro mejor para cuantas más personas, mejor.

Por todo esto, no puede uno estar más ilusionado por los planteamientos que vuelven a buscar la Unidad de la Izquierda, y con ella, las ganas por construir una alternativa a tanto fascismo, a tanto ultra-liberalismo y a un mundo, y un país, que se van desquiciando por momentos.

 

lunes, 2 de febrero de 2026

Teoría de la cancelación

 


El pasado día 25 de enero el humorista Héctor de Miguel, más conocido como Quequé, anunciaba un parón indefinido en su participación en el programa de radio de la Cadena Ser, Hora Ventípico. El espacio de humor, crítica y política que el cómico salmantino llevaba casi 5 años encabezando y que se había caracterizado por la irreverencia, la sátira y la comedia que se ejercitaban sobre los contenidos diarios, las noticias cotidianas, la rutina y la ultimísima hora de la siempre caótica, avergonzante y cutre alta política española. Estas risas frescas e ingeniosas no chocaban con momentos de mayor rigor y seriedad como en el caso de las entrevistas monográficas con diversos personajes (políticos, periodistas, etc.) donde don Héctor se vestía de periodista profesional, riguroso y serio para poner en práctica un periodismo académico que era el mayor ejemplo que teníamos en los medios de comunicación españoles hoy en día. El traje le quedaba que ni pintado y cualquiera de estas entrevistas es esclarecedora y brillante, pero me quedo, antes que por la desgraciada y tremenda actualidad por su tono, nível, adecuación y preparación, con la realizada al Ministro de Transportes, Óscar Puente, de hace un par de meses.

Pero si por algo recordamos, o recordaremos, el podcast es por esos 15 minutos de risas a eso de las 8 y cuarto de la tarde, donde en camisa blanca Héctor de Miguel nos desentrañaba la actualidad política a través del humor y la sorna. Los cortes, insertos, o gags, de personajes diversos, a veces anónimos, otras políticos y otras miembros del faranduleo patrio, se insertaban en la realización del video encajando como un guante en el chiste y en la propia dinámica de la noticia. De este modo, presentador, guionistas y equipo de producción conseguían conjugar nuestras risas, al tiempo que nos hacían reflexionar por el estado de las cosas, tremendamente intoxicado por el neo-fascismo.

Y sólo bajo ese contexto de exaltación ultra se puede explicar la cancelación del programa, puesto que las amenazas, ya incluso, a punto de hacerse carne, han ejercido una presión insoportable y nauseabunda sobre estos trabajadores del humor, con la intención de amedrentarlos, callarlos y ponerlos como ejemplo de lo que nos podía pasar a todos por contar, y reírse, de las mentiras y la imbecilidad de esta extrema derecha, ultra montana, cuartelaria y desquiciada.

La gota que colmo el vaso del aguante y la paciencia de Héctor de Miguel fue la avalancha de fascismo desatado tras parodiar un programa de televisión que se dedica con felonía, a lanzar bulos y soflamas ultras. La osadía es denunciar desde el humor como la violencia y la mentira es hecha mensaje en televisión, en los periódicos, las radios o las redes. Y sin embargo, el cancelado es el denunciante. Se pervierte lo políticamente correcto en un lado del tablero (a veces con inmisericorde fuego amigo), haciendo de este modo que lo políticamente abusivo, falsario y liberticida sea legitimado y protegido. El eliminado es el que denuncia y se rie y se chotea del esquizoide y del conspiranoico que continua al día siguiente lanzando sus bulos, sus mentiras y sus amenazas. Es de locos. 

Hora Ventípico es cancelada, como digo a través de las amenazas en las redes sociales y la persecución cada día más evidente y peligrosa en las calles de la realidad y la vida de estos trabajadores. La libertad de expresión de unos, los humoristas, desaparece por la violencia indisimulada de una libertad de expresión ejercida a través del matonismo y de saberse intocables. Tan irritante como la cancelación, es el vociferio del facherío patrío y el silencio atronador de las instituciones, supuestamente democráticas, ejercidas desde hace unos años, “por el gobierno más progresista de la historia”.

Me gusta utilizar esta metáfora, explotada por los propios guionistas del Hora Ventípico, porque ni el ministro del Interior, ni el de cultura o presidencia han salido en defensa de quienes son amedrentados y amenazados por ejercer su profesión, y fundamentalmente, por denunciar con su labor y su humor el neofascismo, el franquismo, el neoliberalismo, la corrupción del bipartidismo, la cutrez de personajes como Ayuso, Trump o Abascal, la situación de la vivienda, la no-gestión criminal de la Dana de Valencia o el deterioro continuado de los servicios públicos, en especial de la Sanidad.

También ha destacado el trabajo de Héctor de Miguel poniendo la España rural, la Vaciada y la Olvidada en el centro de la información, y hacerlo desde la propia Madrid desde donde se intoxica todo. Y no se puede obviar la denuncia y la crítica a unas izquierdas, siempre enfrentadas desde arriba, y parece que dedicadas a que no se articule un espacio de unión, un frente popular, que fuera capaz de discutir la hegemonía, ya no sólo en el combate contra esta extrema derecha desatada, sino incluso contra el bipartidismo.

Uno de los cortes más celebrados entre los que comentaba hace un momento esta el del Presidente Pedro Sánchez, en aquel momento candidato, que en un debate de la sexta, dice algo así como: “¿la Ley Mordaza? Que la vamos a derogar en cuanto estemos en el gobierno.” Y como una profecía auto-cumplida pero para mal se cumpliese me llama poderosísamente la atención que tal aberración democrática sigue vigente casi 8 años después de que el pesoe formará gobierno.

Y mientras, cientos de miles de activistas, de demócratas, de sindicalistas, de militantes de la izquierda en general somos silenciados, nos vemos atemorizados en redes y en las calles por los ultras, por la policía o por los jueces, nos vemos cercionados en nuestras libertades por la Ley Mordaza, los fachas pueden asociarse en las redes y en las calles y lanzar su odio, sus bulos y su violencia contra todo aquel que piensa distinto. Si es que lo suyo se puede llamar pensar.

De entre las muchas traiciones que el psoe lleva ejercitando a la ciudadanía y a la democracia todos estos años, sin duda, está cogiendo un olor a podio el mantener una ley que nació diseñada para cortar de raíz la libertad de pensar, de opinar y de la activación y militancia políticas de todas las personas que se creen demócratas, libertarias y que queremos un país mejor, con servicios públicos, con justicia social, más digno, con futuro, con igualdad real a todos los niveles (económica, entre géneros, entre razas y etnias, etc.) y que denunciamos el deterioro de todo lo que nos hace libres.

Y sin embargo, esta misma ley, no sirve, no vale para mantener un mínimo orden público, tanto en las redes sociales, como en las manifestaciones o en las calles, donde la polaridad se extrema, fundamentalmente hacia el lado de la ultra derecha, puesto que ellos pueden vociferar su odio y su violencia, sin tener miedo a la coerción pública y a la acción sancionadora e investigadora de policías y jueces. Quizás sea que muchos de ellos participan en estos foros y grupos, a veces sin quitarse el uniforme o la toga.

Pero lo cierto, es que nos quedamos sin el humor de Hora Veíntipico, sin el espacio de reunión donde, paradójicamente, muchos nos informamos (no me apetece volver a escribir sobre el neofascismo de los medios de comunicación de masas e informativos de este país). Se ha practicado y conseguido la censura. Nos vemos ya huérfanos de un lugar que era “nuestro” donde poder tomar aire y distancia de la actualidad, y donde poder reflexionar a través del humor sobre las imprescindibles alternativas que necesitamos todas y todos.

Estas líneas son, por lo tanto, una denuncia de que continué la Ley Mordaza amedretando a los demócratas. De que los ultras estén fortalecidos, envalentonados y cobrándose víctimas entre quienes pensamos en libertad y democracia. Y fundamentalmente, escribo para solidarizarme con los trabajadores de Hora Ventípico para darles las gracias, para darles ánimo y apoyo, y decirles que les necesitamos fuertes, seguros e irreductibles. El humor es un arma peligrosa, la que más está visto, y la que más necesitamos.

Deseo y esperamos que volváis a vuestro espacio, vuestro trabajo y vuestra labor. El humor y la risa, la crítica y la sátira son más necesarias que nunca. En la radio, en los vídeos y en los teatros queremos veros y disfrutar con vosotros. Ánimo y a por ellos, Hora Veíntipico.

 

Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...