martes, 15 de noviembre de 2011

Una racha histórica





La semana pasada para el equipo de baloncesto femenino del Perfumerías Avenida de Salamanca, actual campeón de Europa y de Liga, se dibujaba como clave, importante y que debía de servir como listón y guía de por donde anda el equipo este año. Hasta el lunes pasado, lo hecho hasta el momento ya resulta histórico, con un comienzo inmaculado, que ha servido para conseguir al calor de Würzburg y la Marea Azul, inasequible al desaliento afición salmantina, las dos supercopas, de Europa y España, venciendo respectivamente a las israelíes del Eliztur Ramla, y al Rivas Ecópolis. Además la marcha por la liga europea, transcurría con un 4-0, y con un 6-0 en la liga doméstica, con muchos partidos apabullando al rival, en base a brillantez, acierto e intensidad, y en otros con un juego más atascado, con la experiencia (de eso, van sobradas) y el tesón suficiente para sacar los partidos adelante.

Lo cierto es que los dos envites, además lejos de "la catedral del baloncesto femenino en España", el pabellón de Würzburg ponían exigencia máxima ante dos equipos, quizás no máximos favoritos en la respectiva competición para el cetro final, pero a los que ganar en su pinta se antojaba complicado y díficil. Pero este equipo sorprende. Esta formado por personas, amantes del deporte, de la competitividad. Y no temen al más díficil todavía. El maratoniano viaje para llegar a Orenburg, en la frontera con Kazahistan, y el frío extremo que recibió a la expedición salmantina, no se tornaron más allá de anecdótas y no supusieron ningún problema para lograr el 5-0 en la Euroliga al doblegar al Nadezha Orenburg, en un partido, uno más, en las que las charras demostraron que con intensidad, empuje y ese baloncesto sencillo y a la vez dinámico y espectacular al que estamos acostumbrado, con el que consiguen que cualquier rival se vuelva pequeño ante ellas,  y pese a algunos problemillas para cerrar el partido ante la categoría de las Verameyenka, Katie Douglas o Brunson, Avenida venció  (65-69). Como ejemplo ilustrativo, decir que la defensa salmantina dejo a a la MVP del último europeo, Danilochkina, sin anotar.

Vuelta a España, desandar el camino, mismo maratón pero a la inversa, para llegar en la noche del jueves a Madrid, y morar en Rivas durante dos días antes del partido con las madrileñas. Entrenamiento el viernes (de agradecer el gesto de Rivas permitiendo al equipo utilizar las instalaciones) y visita de la Tv pública que quería hacerse eco de la increíble racha salmantina. Y el sábado por la mañana, el partido. Y otra exhibición de concentración, y esa palabra que me viene a la cabeza cuando pienso en el Perfumerías Avenida de Lucas Mondelo: INTENSIDAD.

En una primera mitad para enmarcar. Avenida despliega multitud de recursos ante el Campeón de Copa (mermado por las bajas de Valdemoro y Sliskovic), tanto adelante como atrás y asi dejar el partido sentenciado al descanso (20-41). El empuje de Jones, Carson o Dublijevic solo sirve para maquillar el resultado, puesto que la victoria nunca corrió peligro de no venirse para Salamanca, para regocijo de la Marea Azul, desplazada en masa a cualquier desplazamiento del equipo por España, e incluso Europa. Resultado final 63-78 y victoria consecutiva número 37.

Y si, léis bien. Digo 37. Perfumerías Avenida de Salamanca, lleva 37 partidos oficiales consecutivos sin perder. Una racha iniciada tras perder en semifinales de Copa ante el equipo ripeño el 8 de enero, que duró toda la temporada pasada hasta conquistar liga femenina, y el subidón de la Euroliga, dejando tardes y noches gloriosas y épicas, y lanzando a las calles a una afición entregada que necesitaba ya de estos éxitos y de la recompensa mayúscula de un título europeo. Racha que como decía antes ha continuado durante lo que llevamos de esta.


37 partidos sin perder, son un hito en el baloncesto femenino europeo y en el deporte español. Ni el Barça de Guardiola, ni el Athletic o la Real históricos de los 80, ni el madrid de la Quinta del Buitre. Ni el Barça de Xavi Pascual en ACB, ni el de balonmano de Valero Rivera. Ni los Lakers de Chamberlain (record NBA con 33 victorias seguidas). Sólo supera esta racha los 87 partidos que la Universidad de Connecticut, las Huskies, estuvieron imbatidas entre los años 1971 y 1975.

El orgullo con el que sentimos toda la afición de Avenida, este momento, esta racha es inmenso. Nos hemos acostumbrado a un baloncesto de muchísimos kilates. Lucas Mondelo, con la ayuda de Alberto Miranda como segundo y el resto del cuerpo técnico son los artífices. Un baloncesto de máxima implicación y compromiso. Presión en líneas de pase, ayudas colectivas hasta la extenuación que hacen un uso de la plantilla total y racional en la que todas aportan. Y en ataque un juego rapido y sencillo, baloncesto de cortes y apariciones, movimiento, pasar y jugar. Buscar la ventaja y mucha confianza en cada jugadora, con sistemas para que toda jugadora se sienta importante.

Es Mondelo el genio creador y motivador de este equipo. Jugando entre dos vertientes, por un lado "no dejando pasar ni una" máximo exigente para garantizar la máxima intensidad; y por otro, manteniendo un espíritu de cordialidad y buen rollo, no exento de profesionalidad que hacen que tod@s se sientan a gusto y por supuesto importantes. Ese es el secreto para que un equipo, que de un año a otro sólo pueda continuar con 3 jugadoras de las 12 con las que ganaron todo, y que sigan ganando, sin una transición nada brusca, lo necesario para mantener la costumbre para ganar. No todos los equipos, ni todos los directivos, ni todos los entrenadores son capaces de seguir compitiendo, y menos ganando, despúes de las bajas que ha tenido Avenida, además de convertirse en el rival a batir por sus éxitos del año anterior. Pero en los despachos el tandém Recio y Méndez ha vuelto a funcionar para traer viejos sueños, como una motivada Marta Fernández, o hasta el momento más desafortunada Vadja; jugadoras reconocidas y profesionales con mayúsculas como Antoja, Luci Pascua, Feaster, o jóvenes talentos como Freixanet. Y una americana Dewana Bonner, que pese a la polémica inicial, ha demostrado estar comprometida y confirmar también la tremenda clase que tiene.

Junto a las nuevas, las ya veteranas que ayudan, ¡y de qué manera! a la convivencia y a la transición de un equipo con Lyttle, Montañana, de Mont, Snell, Torrens o Silvia Domínguez a otro distinto, pero que siga acumulando éxitos. Hablamos en primer lugar de la capitana y veterana, Isa Sánchez, peazo de profesional, es la guía en persona por el club y ciudad, de las nuevas, extremando el buen ambiente, y convirtiendo el equipo en un grupo humano unido, genuino y con un mismo objetivo, sin perder esa esencia de equipo profesional deportivo. Su casta y tesón, y ese esfuerzo cuando ya parecía desahuciada para convertirse en imprescindible y hacernos a todos los aficionados en imprescindibles para ella, no tienen precio. Recuerdo que no fue un fichaje bienvenido por mi parte, pero nunca me ha resultado tan grato comerme unas palabras, con el recuerdo de la simpatía, coraje y la clase de la andaluza.

Continúa también la pivot brasileña Erika de Souza que había dejado hace mucho tiempo, y bien claro su compromiso y deseo por estar en Salamanca, y que ya con un año de experiencia lo ha refrendado con sus actos. Sin parar de jugar (temporada europea, WNBA hasta la final, Panamericanos) ya esta de vuelta y reforzando mucho más el equipo.

Y por último, y no menos importante, la tercera que continúa. Marta Xargay. O lo que es lo mismo futuro. Es la palabra que la define. El epíteto sería: El cielo es su el límite. Físico de 2-3, poderosa y profesional máxima a partes iguales. A unas condiciones genuinas buenas para la defensa y el tiro, le ha seguido una evolución salvaje durante los dos últimos años. Es una defensora excelsa, capaz de secar a cualquiera, asfixiar a cualquier base jugando a toda cancha y de no sufrir ante jugadoras más grandes o expertas. Ha mejorado su tiro (gracias a una mejora en la mecánica) y donde la evolución ha sido más notable ha sido en su lectura y juego como base, mejorando desde su dribbling de avance, hasta su lectura de la defensa rival, o de la ventaja del ataque, sabiendo encontrar sus tiros y también a sus compañeras. Una auténtica crack que me hace ilusionar y mucho, no sólo con Avenida, sino también con la selección nacional, donde ya es innegable e irrenunciable el paso de testigo de la vieja guardia a todas estas chicas que se han hartado a ganar campeonatos de formación.

Este es el Avenida de las 37 victorias. Las grandes tardes y noches de victorias en la Final Four; el partido con el Spartak en Wurzbug, con el Wisla en la eliminatoria de Euroliga, los playoffs de liga española, con ese partido de semis, levantado por el público... Eso ya no nos lo quita nadie. Un equipo en su expresión más certera. Pura profesionalidad en todos los estamentos del club en el deporte del siglo XXI, y en una ciudad pequeña, alejada de los centros económicos, y en una disciplina, el baloncesto femenino, comunmente ignorada por los medios y anunciantes. Esta es la crónica de un sueño, de una ilusión hechas realidad, para alegría y entusiasmo de una afición, de una ciudad y de unos protagonistas, verdaderos héroes y heroínas de una gesta histórica y que esperemos se ampliando el autonúmerico de los partidos de Avenida durante mucho tiempo.

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