martes, 1 de diciembre de 2009

Vivéndo un Sueño

Y si me repito rebuscando entre las rocas un misterio,
si la roca sigue murmurando su rasguido,
si repito el error de errar por los ríos de mi sangre,
si baten sus desganas las cosas,
si siempre sangra la piel,
si los abrigos siempre sangran,
si todo y nada copulan cuando roban a lo eterno
un instante,
si me saquea el tiempo en que me reitero,
será -tan solo- para encontrar una sombra
nueva.



Encontrar en un recuerdo sólo el impulso para no morir en el siguiente minuto. Sentado camino sobre el agua de un espacio ajeno. La estridencia débil y armoniosa pinta de vivo el entorno. Sonrisas nativas, que guardan sueños truncados por una realidad incontrolable, nos despiden. El ojo de cielo, profundo de todo, crea una mirada inmensa que invita. Amarillo y naranja se contonean en una danza sensual que razga de rojizo al azul. Me adueño, lo enfrasco y te dedico este atardecer . Me estás dando tanta vida, esperanza y sueños que las lágrimas descienden por mis mejillas sin freno. Las ganas de tenerte me pueden y tener en los zapatos ganas de marchar y quedarse prisioneros en un mundo que solo nos deja soñar...solo soñar...

Kilómetros de asfalto que nos separan, espejos que no distinguen la lluvia de mis lágrimas. El viaje se hace eterno porque el llanto así lo es. Imaginar tu rostro si volviera sólo para seguir acariciándote unos pocos días más es un estímulo demasiado poderoso. Vivo y muero a la vez. En el tomar una decisión. Naufragó continuamente en el dualismo entre mi cabeza y mi corazón, entre dejarlo todo y hacer lo que realmente siento, ahora de manera instantánea o por el contrario, aguantar, saber sufrir y buscar en los calendarios y las posibilidades fechas siempre limitadas para vernos y amarnos, alargando la agonía de los continuos días sin poder verte, pero sabiendo que facilitaría nuestro sueño para cuando podamos estar. Porque estar vamos a estar, no sólo eso. Vamos a Ser. No tengo ninguna duda ni más sueños de lo que siento y por todo ello voy a luchar. Estoy en la lucha. Cada acto de cada día, tiene un fin, el fin de verte dormir todas las noches.

Un camino por recorrer, un sueño que dejó atrás. Pero no me cierro a luchar por él. Esas lágrimas con las que empapó cada noche la almohada por tu ausencia, por nuestra lejanía, son gritos de silencio para desgarrar el dolor. Cada día, a cada minuto te re-invoco en mis pensamientos. Mi imaginación se agita con tu recuerdo, alimentada por la gestualidad, el cariño, la pasión y el deseo. Estoy convencido de que no puedo vivir sin ti y de que a ti te pasa lo mismo. No me asusta lo que siento porque jamás me he sentido tan pleno, tan bien y realizado.

Te quiero y voy a luchar por ti.


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