lunes, 13 de diciembre de 2010

El Paraíso del dopaje


Nos mantenemos en la costernación desde el pasado jueves cuando salto a las pantallas y el sensacionalismo el presunto caso de dopaje y trafico de sustancias dopantes destapado por la Guardia Civil a través de la llamada "Operación Galgo". Acusados reincidentes (el médico Eufemiano Fuentes y su hermana ya imputados en la todavía hoy inconclusa "Operación Puerto" de 2006), entrenadores de prestigio (Manuel Pascua Piqueras que ya ha tenido algún que otro caso de dopaje y que afirmaba que no lo veía mal); todo un plusmarquista nacional de 400 metros vallas y hoy día representante de atletas; el llamado "Camello de la Blume" en los dentro del mundo deportivo y sobretodo la mejor atleta de la historia de este país, no acusada de doparse, sino de facilitar el consumo y tráfico de sustancias dopantes a otros deportistas: Marta Domínguez. Tranquilos sus medallas todavía no han sido quitadas. Pueden mantenerse calientes aquellos que llamaban Juanito aquel alemán que gano un par de chapas en una olimpiada invernal, y que después de demostrarse de que iba como Pocholo lo pasaron a llamar Johann. Y los palentinos pueden seguir animando como la catedral a Gurpegui; podemos mirar a otro lado, con condescendencia y sin acritud como cuando pillan a los ciclistas, ya tan acostumbrados como estamos. O simplemente dejar de pensar en el ejemplo que damos a los niños y niñas, a las juventudes que empiezan en el deporte, con sueños de oro y que ya asocian la consecución de los mismos al paso por la pastilla de anabolizante o la jeringua de autotransfusión.

Resulta muy triste descubrir que tus ídolos te han engañado. Es doloroso, no sólo porque has creído en ellos sino también porque desnuda la ingenuidad de los que en algún momento nos hemos comportado como aficionados y hemos visto a estas bestias como seres sobrenaturales. El atletismo español se ha derrumbado esta semana al conocer todos esos casos en los que muchos atletas han intentado obtener mínimas, vencer marcas a través de métodos fraudulentos y no por la vía de la legalidad.

Lo peor de todo lo acontecido estos días es la sensación de otro mito que se cae, se pudre y se derrumba. Y además de que manera, a mi me parece mucho más grave la acusación de traficar con sustancias dopantes que lo sería un positivo. Un positivo, joder, se puede disimular, tenemos la historia del solomillo, o puedes caer en esa tentación si ves que te pegas continuamente contra african@s 10, 25 o 20 segundos más rapid@s. Pero el trafico induce la premeditación, la alevosía, la avaricia...

A mi Marta Domínguez me ha parecido un encanto de atleta y de persona; su filosofia del deporte tras perder una medalla olímpica en el antepenúltimo obstáculo un ejemplo de lo que tiene que ser el deporte y la vida. Y cuando gana, que manera de hacernos vibrar!! Es una gran decepción porque ves que todo esta podrido y yo que modestamente practique y practico atletismo me parece que se han perdido todos los valores de humildad y trabajo por unos euros ya sea en el trapicheo o con patrociandores y reconocimiento. Y porque los personajes públicos quedan tocados: No tienen presunción de inocencia, el daño esta hecho en la conciencia del país.

Qué si somos un paraíso del dopaje. Pues yo creo sinceramente que no, pese a que por desgracia tenemos muchos listos. El problema es que venimos de una época en la que no se controlo nada y ahora que se están metiendo las manos nos encontramos con sorpresas desagradables.

¿Tendrá razón la creencia extendidísima en los círculos deportivos europeos de que España es el paraíso del dopaje? No es esta la hora, con la detención de la gran atleta española Marta Domínguez, acusada de pertenecer a una red de suministro de sustancias dopantes a otros deportistas, de indignadas protestas de inocencia, hijas del mero chovinismo, sino de hacer una limpieza a fondo en los establos de Augías del deporte español. El único mérito que cabe señalar en toda esta desgraciada historia es que son las autoridades españolas las que han puesto manos a la obra para erradicar esta lacra.

Pero claro, antes hay que saber de dónde viene el dopaje. Y viene de esa tendencia de la sociedad, de esa continúa búsqueda del éxito, de las medallas. Quizás no damos validez a tener 20 finalistas en atletismo en la olimpiada de Pekín, porque no se obtuvo ni una medalla desde el tartán. Cuando veo atletismo recuerdo el Mundial de París 2003 que se saldo con el de St. Kitts and Nevis, Kim Collins como campeón del hectometro con una marca superior a los 10 segundos. A mi me pareció un Mundial espectacular y el mal año de alguno de los yankees, Maurice Green y Tim Montgomery eran los favoritos, seguramente se produjo por el miedo a dar positivo en Francia, país ya escarmentado tras el affaire Festina y con un historial de sanciones y controles apabullante. A nadie le preocupan las consecuencias y posibles lesiones futuras de interminables infiltracciones, de inyecciones, de entrenamientos en altitud a alto rendimiento, de lesiones no recuperarse. Lo importante es la medalla y la marca, y si eso es importante para una sociedad como la nuestra, que se vanagloria de estar en "La edad de oro de nuestro deporte", imaginad lo que puede suponer para el deportista que tiene que perseguir sus sueños, tanto deportivos, académicos o de proyecto de vida, en forma de beca ADO (quizás sea de ADOparse) no por ello exenta de filias y fobias por parte de directivos, federaciones o políticos.

España había explotado en los círculos mundiales del deporte como una de las grandes revelaciones de las últimas décadas, en especial desde los Juegos de Barcelona en 1992. Fútbol, baloncesto, ciclismo, natación sincronizada, golf, tenis y atletismo son algunos de los deportes en los que el genio español ha resplandecido a justo título.

Pero hay un tumor maligno que parece concentrarse en la bicicleta y la pista. El triple ganador del Tour, Alberto Contador, se halla a la espera de una decisión de la Federación de Ciclismo sobre su presunto dopaje y es el enésimo ciclista que ha pasado por esa situación. Y con Marta Domínguez han sido detenidos o están en libertad con cargos Manuel Pascua, que revolucionó los métodos de entrenamiento del atletismo, Alberto García, que en hombres había conseguido parecidos éxitos a los de Marta Domínguez en 3.000 y 5.000 metros, y César Pérez, entrenador de esta última. Así, hasta 14 implicados. Y recordemos que el médico Eufemiano Fuentes, pieza clave de la Operación Puerto, que hirió gravemente al ciclismo, fanfarroneaba de que en su red no solo había ciclistas, sino también deportistas de otras especialidades. Este caso destapado en 2006 aún está pendiente de resolución y se espera que la fiscalía pida muy pronto penas de cárcel para al menos ocho de los 58 investigados, entre ellos el propio Fuentes, que ha sido toda su vida un apasionado del atletismo.

Llegados a este punto, no es posible andar con contemplaciones. Lo deseable es que Marta Domínguez y sus compañeros de viaje puedan defenderse de las gravísimas acusaciones que pesan sobre sus cabezas, sin duda por lo que hace a sus personas, pero sobre todo por el baldón inexcusable que incluso solo las meras acusaciones ya arrojan sobre el atletismo y el deporte español en general.

La medio fondista tenía previsto retirarse temporalmente para ser madre con la intención de volver para coronar su espléndida carrera con los Juegos de Londres en 2012. Poder hacer finalmente tal cosa sería la mejor noticia. Pero lo verdaderamente crucial es que se haga justicia y que nadie en el mundo de la competición pueda decir en el futuro que en España existen dos varas de medir. Una para el prójimo en el extranjero, y otra de puertas adentro.

Hay que seguir con la lucha y la persecución al dopaje y a tramposos, como en todo ámbito de la vida. El deporte es algo más que un espectáculo. Es un reto. Saltar con pértiga o nadar los 1.500 libre exige preparación, técnica, talento y mucho trabajo. Entiendo la pregunta pero yo prefiero una carrera de 5.000 metros en 13 minutos que sea limpia que una en 12:30 con EPO y con problemas de salud en los que se dopan. Hay que finalizar con esa sensación de impunidad finalizando y aplicando la Ley del Dopaje y que mejor que esta "Operación Galgo" para que algunos, incluso reincidentes, tengan una sentencia ejemplar que termine ya con esta lacra que mancilla el deporte.

De momento yo apoyo y subscribo el mensaje por gran parte del atletismo patrio: "Por un deporte limpio".

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