domingo, 8 de febrero de 2009

Eluana Englaro


El 18 de enero de 1992, Eluana Jolanda Giulia Englaro, con 22 años sufría un accidente de tráfico que la dejó en permanente e irreversible estado vegetativo. Desde ese día con el dolor clavado en su pecho, su padre Benippo Englaro, , comenzó una carrera contra todos los estamentos italianos para tratar de conseguir la desconexión de su hija, ya que, según él, "habría expresado claramente el deseo de morir en caso de sufir un accidente que la dejara en coma o en estado vegetativo". Pero pronto las trabas aparecieron ante la ausencia de un testamento vital, que corroborará la versión patriarcal y permitiera el descanso de su hija. Durante 13 años el proceso judicia y legislativo que permitierá la muerte digna de Eluana estuvo parado hasta que en 2005 se admitió a trámite la causa, obteniendo sentencia firme por parte del Tribunal Supremo Italiano en julio de 2008, momento desde entonces, las voces de los derechos pro-vida o de la Iglesia católica se han levantado en armas para parar el proceso y seguir alargando el cautiverio en vida de Eluana y de su familia, condenados por siempre al sufrimiento.

El pasado martés Eluana fue trasladada a un hospital privado de Udine en el que podía´n serle desactivadas las máquinas que permiten la hidratación y el alimento que recibe la paciente, en un "reallity" retransmitido en directo por el emporio períodistico y propagandístico de Berlusconi, que "sorprendente" se ha puesto del lado católico. Manifestantes pro-vida intentaban parar la ambulancia a gritos de "Eluana despierta", gritos tan vacíos, tan amorales y tan tardíos, porque seguro que su padre los lleva gritando 17 años, y que la hoquedad mental de estos intentan robar. Todo ello mientras las altas esferas del gobierno fascista y conservador y el Vaticano afilaban armas y contra-atacaban a suerte de abrazar la ilegalidad y saltarse la constitución en un último acto de posicionamiento político arcaico y brutal. Berlusconi, ese personaje dictatorial de la Italia de los últimos 20 años, "reconocido" págano, mujeriego, adúltero, mundano y acumulador de riquezas sin fin es la punta de lanza de esta batalla de la Iglesia contra la libertad individual y la felicidad personal. "Il Cavalieri" movió parlamento y senado a su antojo para sacar una ley ilegal, contraria a una sentencia en firme del Tribunal Supremo (donde su grupo perdió la mayoría por la muerte de un juez de 92 años) y por lo tanto inconstitucional, que evitará la muerte de Eluana. Esto le pasaba el marrón al presidente de la República Napolitano, a quien ya desde el emporio mediático, Berlusconi, había tildado de masón, comunista y que desilusionaria al Vaticano. Napolitano recordó sus viejos tiempos, y se negó a firmar el decreto, tachándolo de insconstitucional y permitiendo la continuación del proceso.

Eluana en estos momentos ya esta en la clínica Quotte de Udine donde un grupo de médicos voluntarios han procedido a retirar su conexión vital a las máquinas, en acto mismo de barbarie, en nada calificativo de muerte digna, ya que el proceso no culminará hasta dentro aproximadamente de 3 semanas. 21 días más en los que Eluana agonizará en la cama que le ha retenido la mitad de su vida, y toda su vida adulta, por tan simplemente no firmar un documento, que hubiera garantizado el respeto a su decisión última y a su vida y muerte. Sin duda estas tres semanas latran la voluntad y el hecho mismo de muerte digna, pero más lo hacen los 17 años que lleva padeciendo, muerta en vida, Eluana. Ahora que ya casi no queda un resquicio de esa muerta digna, siguen azotando el nacional-catolicismo los deseos y libertades individuales.

Sin duda este es el caso más extremo de posible eutanasía. No existe reflejo ni prueba argumental de la voluntad de Eluana, ni antes, ni por supuesto, después del accidente, más allá del testimonio del padre, quien no puedo imaginar el dolor que lleva sufriendo 17 años sin una hija y atado a una cama para no poder olvidar. En otros casos como los de Ramón Sampedro o el adolescente francés, Vincent Humbert, que envió una misiva a Chirac para poderle ser aplicada la eutanasia. Aquí ya no sólo es necesaria una persona que suministre personalmente el véneno o el método de muerte al paciente sino que tiene que haber el valor, humano y jurídico, para tomar la decisión.

Sin duda en todos los países hace falta y mucha, legislar esta cuestión, pero siempre se encuentra con el fervor y el fanatismo religioso y católico y el de sus huestes, ya sean vociferos mediáticos y neo-cons. El testamento vital cuesta unos 16 o 18 euros, dependiendo autonomía, por los formularios necesarios y unos entre 50 o 70 que nos cobrará el notario para dejar constancia en documento público. Aún así no están garantizadas nuestras decisiones sobre el último momento, ya que se trata de un fenómeno alegal, en el que no hay constancia legislativa y que puede alargarse indefinidamente, con recursos de los médicos o asociaciones pro-vida, e incluso con el tampoco legislado en España, derecho a la objección de conciencia. Aún así, no cabe duda, de que es una buena inversión porque nunca se sabe como acabaremos, pero si que tengo claro como no quiero acabar. La muerte digna, en un momento en el que los cuidados paliativos están en su máximo auge es imprescindible. Pero con los casos ya sucedidos el rastro de esa muerte digna, es difusa y se pierde, hasta que no exista la libertad, total e impersonal, sobre el primer y último aspecto de la existencia humana. La vida y la muerte, y como actuar ante ellas, con el simple alimento de nuestra razón, con la mínima contaminación de morales y conductas externas, y siempre salvaguardada de la intromisión en la intimidad propia, de agentes externos que se inmiscuyen en aspectos que claramente no le competen, como es la propia libertad de cada uno.

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