domingo, 15 de febrero de 2009

¡¡¡Otra noche más!!!

Imbuido ya en la rutina semanal del trabajo (y anhelando que dure) atraviesó las horas y los días con ganas de que llegue el finde para poder hacer cosas, desconectar, ver a los y las colegas y las "amiguitas". Ayer fue genial, una vez más, de día y de noche, todo lo que aconteció le ha dado carácter único, trascendente y ya casi inolvidable.

Las tareas domésticas, el limpiar el coche, ordenar mi habitación ocupó la mañana, con el estrés maternal de hacerlo bien o no hacerlo y también con las ansías de que llegará la tarde para volver a disfrutar jugando al fútbol, pegando cuatro patadas al balón. ¡Y qué bien que lo pasamos! Con el Tiri como "fichaje" volvimos a desgranar ese talento que tenemos dentro, y yo particularmente, a sentirme chulo regateando, tirando y marcando además de agradecer el desgaste físico de mi cuerpo, acostumbrado al gimnasio, pero alergartado de tantas horas sentado frente al ordenador. Y ya todo fue genial... Al volver después de esa ducha reconfortante, un poquito de "sillon ball" con el basket, y ya agarré la guitarra para practicar un poquito, con música a tope. Obús, Barón Rojo, Extremoduro... me dió por el rock nacional y a tope gritando esos himnos de rebeldía y coraje patrio, para calentarme y acabar escuchando con pleitesía a todo este catálogo de geniales nórdicos que tengo por aqui. Que si los Dark Tranquillity, que si In Flames, Arch Enemy, etc., hasta los clásicos, Rainbow y Thin Lizzy, cantando el Whiskey in the Jar con mi hermano, y asimilando totalmente la entradilla a la guitarra tan mítica y especial que tiene.

Y así llegó las 23:30, nuestra hora habitual de partida, a una noche más, especial como todas, y que puede ser trascendental o plasmarse en la canción de Ruido de Fondo, que fue la que me despidió de mi casa. Tras vestirme y afeitarme a toda marcha, tras cenar también a la carrera. Y allí sólo nos juntamos Dani y yo en el escarceo nocturno habitual. No sabemos exactamente si por falta de comunicación, o por la desidia, de estas ánimas, pero por supuesto que con las mismas ganas. Dani y yo hemos descubierto tras las vacaciones de Málaga, que tenemos un buen feeling entre ambos, nos entendemos, somos muy similares en la fiesta y en el día a día; abiertos, extrovertidos, katxondos... Así ya en el autobús entablamos conversación con alguna de las niñas que iban subiendo, tuneadas a tope y con la mini-falda causando furor y miradas de archivo al onanismo. Y por los bares y garitos pues lo mismo. Yo ni sé con cuántas tías hablamos. Tampoco tengo muy claro las copas que nos tomamos, por que entre chupitos, que no pagamos ninguno y fueron 7 u 8, y los cutty-shark naranja y vodka 7up que corrieron como rios a paliar la sequedad de nuestras gargantas y animar el espíritu me levanté hoy por la mañana con la habitual resaka, cabezona, paliada rapidamente por una pastilla efervescente (milagros de la automedicación).

Pero lo genial de la noche fue que en ningún momento me sentí hebrío, aunque como ya digo, el alcohol se fundió en mi cuerpo en bastantes ocasiones. Yo pagué 2 copas y Dani 3. Su primo nos invitó a una, y cada una de las camareras del torero nos invitaron una ronda... Estas damiselas nos embelesaron la mirada, a mi especialmente la morena, y fueron más que simpáticas con nosotros. Y con otras 5 o 6 que se cruzaron también "atacamos" y entablamos conversación sin ningún tipo de interés más que pasar el rato, reírnos que se rían, si importarlo si lo hacían con o de nosotros.

Y tras salir de ahí, y recordando como voy la movida, los viajes que hicimos que me han venido ahora del recuerdo, sonrió como un niño la mañana del 6 de enero. El bocadillo de bacon con queso, los quesitos del 24 horas, el taxi con la chavala simpatiquísima de Valdelagua (Tamara me parece que se llamaba)... Gran noche, si señor.

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