martes, 15 de julio de 2008

Libros de texto: del precio fijo al caos


Parece evidente que la educación en España es un problema sin solución; ni leyes, ni contra-leyes, ni reformas, ni contrarreformas, ni ministros, ni comunidades autónomas; la educación lleva años cayendo en picado y de seguir así la acabaremos buscando en el subsuelo, como los minerales preciosos. Pero es que no es sólo a la educación a lo que parecen incapaces de enfrentarse los sucesivos gobiernos, qué decir del numero que han preparado con los libros de texto, los descuentos, los precios libres, metidos de lleno en una carrera de fondo a ver quien hace la mayor barbaridad y de paso se lleva los votos de los padres, sin perder de vista a las sacrosantas editoriales, eso si, ni tocarlas, que se pregunta uno qué le debe este y cualquier otro gobierno a estos señores para que se les trate con tanta deferencia.

La última liberalización del precio de los libros de texto que es el resultado lógico de abrir la caja de Pandora, maniobra iniciada por el gobierno último de Señor Aznar con su liberación de los descuentos, nos la quieren vender como el gran avance, la gran esperanza blanca, cuyo objetivo es: beneficiar a los consumidores, pobres padres, siempre arruinados en septiembre, y garantizar una competencia leal entre los distintos ámbitos comerciales del libro y añaden "más de 5.000 pequeñas librerías de toda España se verán beneficiadas". Palabra de doña Carmen Calvo. Se necesita valor o cinismo. ¿Hasta donde creen que podrán resistir las pequeñas librerías? Si se exigía el precio fijo era entre otras cosas para amparar los libros de texto y garantizar la igualdad para todos, ¿es que no se han enterado aún?-

Un libro de texto es un manual de instrucciones, un libro estándar en cualquier rama del estudio o debería serlo; no, no es una mera colección de apuntes como muchos creen y tal vez por eso le dan cero importancia. El sector del libro de texto es el primero por volumen de facturación y número de títulos publicados y el segundo por volumen de ejemplares editados, sólo por detrás de la literatura; evidentemente las editoriales que están detrás de este suculento mercado llevan años ganando cantiades ingentes de dinero que nunca ha repercutido en que los libros sean más baratos, mientras, los que venden el libro a pie de calle, llevan años buceando para no acabar ahogados y sobrevivir. Todas las propuestas que llegan desde la Administración Central o desde las CC.AA., sin distinción de color o ideología pasan por perpetuar la situación, protegiendo los intereses de las grandes editoriales que se aferran a un mercado de 738 millones de euros en el ejercicio 2006-07, donde cada año, pequeñas librerías, se ven obligados a comprar unos libros cuyo precio lo deciden las grandes editoriales.

Pero exactamente ¿de qué estamos hablando? De las consecuencias de la progresiva sustitución durante los últimos años del sistema de precios fijos en los libros de texto por un sistema de descuentos, hasta llegar al precio libre. Contrariametne a lo que nos quieren hacer ver, esta medida no tiene efectos positivos, ya que se carga de raíz la estructura del mercado de las librerías tradicionales, frente a las grandes superficies, bajo la mirada complaciente de las editoriales y del gobierno que asiente y firma. El precio fijo del libro se constituyó, allá por 1975 "por sus especiales características de bien cultural". Evidentemente las cosas cambian y estas medidas parecen contraponerse a una liberalización y desregularización del mercado y ahí aparece el "bienestar del consumidor" en nombre del cual se cometen las mayores tropelías y así en menos de dos décadas se ha pasado del precio fijo, al caos. ¿Cómo se ha vivido el cambio? La opinión pública vuelve a debatir cada semptiembre la cuestión del precio de los libros, en este país se pueden pagar cantidades industriales por unas zapatillas o por el último modelo de la play, pero ¿por un libro, para un año? Así de coherentes son algunos padres "responsables"; dicho sea de paso la gratuidad de los libros está en la Constitución, claro que depende en último término de la buena voluntad de la Comunidad Autónoma que te toque, que esa es otra. Para las librerías el cambio de sistema amenaza su superviviencia en el medio plazo, ya que dificilmente podrán competir con las grandes superficies. Además las pequeñas librerías asisten como en un funeral anticipado a la pérdida de muchos de los clientes que ellas han hecho a lo largo de años y años de trabajo clientes que sólo quedarán para acercarse el resto del curso ocasionalmente a comprar un par de gomas y tres lapiceros, en el caso de que sigan situadas enfrente del colegio, en un lugar de paso. La situación de las editoriales no está en absoluto comprometida, en general mantienen su poder, su estatus y quieren que tanto librerías como grandes superficies, a las que tampoco quieren dar más poder, se rindan a sus pies, aunque traten a ambas de muy diferente manera.

El mercado del libro de texto podría definirse por cuatro agentes económicos principales. En el lado de la oferta están los productores, mayoristas, las empresas editoriales y los distribuidores o minoristas, librerías y grandes superficies. Por el lado de la demanda, los consumidores, es decir las familias con hijos en edad escolar obligatoria y como vínculo de union entre la oferta y la demanda, lso colegios, quienes determinan los libros que cada curso deben adquirir sus alumnos. Antes de finalizar el curso, el conjunto de libros y material didáctico debe estar seleccionado, antes han llegado al colegio las ofertas editoriales, que informa de sus productos y de las "ventajas que llevan aparejados".

Las familias deben comprar obligatoria y exactamente lo indicado para el curso, pero aunque el Ministerio y las CC.AA. han desarrollado medidas destinadas a proteger al consumidor de posbiles abusos, por ejemplo, el libro debe valer usualmetne cuatro cursos académicos, este plazo "en ocasiones" no se respeta y las editoriales introducen cambios en las ediciones de sus libros, alteran sus contenidos y obligan de manera encubierta a la sustitución de unas ediciones por otras. En ocasiones estos cambios vienen propiciados por la Comunidad Autónoma que cree que con el cambio sus peculiaridades se ven mejor reflejadas. No nos engañemos nada de esto es gratis.

Las librerías tradicionales hasta ahora han sido el principal punto de venta de libros de texto en nuestro país, la relación puede ser de 60 a 16, 60 librerías frente al 16 grandes superficies, pero claro está cambiando a una velocidad de vértigo. Los descuentos aplicados por los editores a las librerías pueden estar hasta 10 puntos por debajo de los que se aplican a la gran superficie, y la cuota de mercado de estas va en aumento, gracias a los descuentos y a la venta conjunto con otros productos necesarios, qu eno específicos para el curso escolar, vestidos, calzados, chándal, mochilas,...

Por tanto, el mercao está más o menos así, las editoriales dan el primer paso, establecen las condiciones económicas del mercado de libro de texto. Elaboran el producto, contratan autores y lo venden utilizando para ello sus agentes comerciales en los colegios y otras formas de publicidad en instituciones, eventos y publicaciones profesionales, no demasiado ortodoxas a veces. La venta del libro depende de la decisión del colegio y no del precio que se fije para el libro, el cual no suele ser un factor relevante a la hora de decidir. La relación entre editoriales y librerías está basada en el monopolio de las primeras, las librerías deben abastecerse por los cauces que la editorial disponga y se convierten en meras distribuidoras de un producto con el que asumen altos riesgos comerciales. Los libros de texto de cada editorial son un producto homogéneo que puede adquirirse en cualquier librería o gran superficie, por lo que en muchas ocasiones la librería desconoce su demanda; además las editoriales suelen aceptar un porcentaje máximo de devolución de ventas no realizadas muy pequeño y en absoluto comparable al de las grandes superficies, en contraposición las editoriales hablan de descuentos importantes a las librerías, que no es tal y sobre este descuento el librero tiene que aplicar el que considere oportuno al cliente (o el que pueda).

Como ven el panorama no puede ser más desolador, al goteo infinito de librerías que cierran cada año, ante la indiferencia de todos, incluidos en muchos casos los clientes, hay que añadir la sospecha de que las editoriales y la administración están perfectamente coordinadas, en este negocio. Se imponen contenidos, se recomiendan tales o cuales autores, se hacen textos a medida, se encarecen los precios de manera notable como ha ocurrido este año, sin que nadie diga nada y mientras, unas Comunidades ofrecen cheques, otras préstamos, otras libros gratis, libros usados, la cosa es enmarañar un poco más sector que lo único que necesita es seriedad, rigor, profesionales competentes y mano firme por parte de la administración. Algo que no tiene que ver nada con que los libros sean gratuitos o no para los padres, eso es otro tema. Pero a estas alturas del partido hay demasiados intereses en juego, un juego que como decíamos al principio, no depende de ideologías, ni de partidos, todos son culpables y nadie ha tenido nunca intención de frenar el deterioro total a quien le importan unas pocas librerías menos, si además son pequeñas.

La educación se ha convertido en un negocio.

Por una educación laica, libre, gratuita en valores de respeto, libertad, solidaridad y conciencia social, ecológica y humanitaria.

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