lunes, 14 de julio de 2008

Lo que me estas quitando


Estar contigo ayer fue lo mejor que me ha pasado desde hace tiempo. Poco a poco nos vemos más frecuentemente; me llamas, te llamo. Quedamos y el paso de las horas es un lento peregrinar hasta encontrar tu sonrisa y esas palabras que siempre me dices al oído cuando nos vemos. Tu cálida bienvenida, esa tan aforada costumbre, me vuelve loco y ayer cuando me reconocistes que también vivo en tu memoria se erizo el vello de mi piel, mientras me abrazabas.

¿Adónde quieres llevarme? Preguntabas sin cesar. Y yo sonreía y escondía mi respuesta, mientras mi mente dibujaba la realidad. Si ya tuve tus tesoros en mis manos y mis labios lo que ahora te ofrezco no es la lujuria de un momento sino una tarde para el recuerdo. Sé que disfrutastes y lo pasastes muy bien al acabar la tarde. Tu felicidad eclosionaba en este mundo de odio, sin razón y violencia. Yo tampoco te iba a la zaga.

Cada paso en el camino me conduce a donde ya no sé si quiero o no. Las horas y los minutos contigo son cuesta abajo donde el placer y nuestros cuerpos se convierten en lo importante. Vertiginoso ritmo al que me llevas. Tus besos, tus palabras y tus caricias me embriagan. Secuestras mi razón; me dejas sin mente, huérfano a través de una jungla atestada de lianas y peligros. No pensaba ayer que este no estar contigo fuera tan tortuoso. Ni tu, ni yo sabemos lo que queremos. A lo mejor lo que son 4 o 5 horas felices y maravillosas se convierten en tedio y desasosiego. Dices que te he robado el corazón, pero yo no sé que es lo que tu aspiras a quitarme. La vida nos regala estos momentos de pesadumbre, salteados con el placer.

Llevamos casi 2 meses así. Todavía la rutina no nos ha sobresaltado. Quizás sea porque todavía no somos pareja. Quizás. Será que tenemos secretos inconfesables, y lo que tenemos solo tu y yo lo sabemos. Lo desconozco. Ahora sólo sé que no hay un camino sin sufrimiento, ni tampoco que esto durará mucho. Porque llegará un momento en el que por algún sitio se romperá. Yo extrañamente, no consigo enamorarme de ti. Y tú tampoco rompes lo que te ata. La pregunta es, ¿podemos estar así eternamente?

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