miércoles, 11 de marzo de 2009

Hace 5 años


Murieron 196 personas y más de 2000 resultaron heridas de diversa consideración. El corazón se heló en un segundo y dormitó sin pulsaciones ni sangre cada vez que esta fecha se marcaba y se marcará en el calendario. Las lágrimas alimentaron el odio, la sinrazón, el racismo. El integrismo y la cobardía de una doctrina ocasionaron el dolor de una nación. Las cicatrices en el pueblo nunca se van a cerrar; sangran cada día, cada noche; los familiares y víctimas cuando se miran en el espejo, cuando oyen pasar el tren... los demás cuando pensamos en el dolor y la muerte, en el odio más visceral y el sinsentido de la violencia. Lloré aquella mañana, los días siguientes,... lloro hoy porque mi mente no puede abstraerse del escalofrío que recorrió mi espalda esta mañana al ver el día que amanecía.

Hace 5 años estaba haciendo un examén de Redes. Las primeras noticias de que algo gordo estaba pasando no fueron más que rumores, aunque el corazón latía aprisa, por la cercanía de las elecciones generales. El separatismo vasco parecía que había encendido la mecha, pero no era así. 2 horas después vi con estupor, una indignación y pavor que hoy aún me revuelven, la masacre, el dolor infundado y sin fundamento; la rabia, el terror; personas, trabajadores ensangrentados, llorando. Buscando familiares. Madres, padres, hermanos y hermanos, hijos e hijas, amigos, conocidos, compañeros. El vacío es eterno. El sonido de las llamadas de móviles en la montaña de mochilas me sobrecogió. El rostro ajado de un fallecido en la foto de portada de un especial de tirada nacional a media tarde del día 11 es imborrable.

5 años después, España es el único país del mundo que ha sufrido un macro-atentado yihadista y le ha dado respuesta judicial, sin saltarse la constitución y las leyes establecidas. No ha habido una legislación especial castigadora. Si la ha habido en materia de prevención. Se han aportado los medios personales y logísticos en busca de no volverse a repetir tan siniestro día. Las redadas se han ido produciendo, mientras fueron deslizándose la Comisión de investigación, las teorías pseudo novelísticas conspiratorias, y el juicio y las condenas firmes y "justas". Se desmontaron los sueños onanísticos de los vocíferos de la derecha y en principio se cerró un capítulo muy oscuro de la historia de la España democrática.

Pero hoy, 5 años después, llegó la confirmación. Breves reseñas en los medios televisivos. Más información en prensa escrita y webs, pero muy colapsada por las balas que han silbado el día. Los políticos enfrascados en su habitual batalla del miedo hasta se olvidan, o lo que es peor aprovechan la ausencia de unos, para seguir haciendo demagogia. Las víctimas lloran a sus muertos tras el umbral de sus casas, pero siguen reclamando las compensaciones económicas y morales, la justicia hacia los responsables políticos del momento y los actuales que no han sido capaces de cumplir sin promesas y pregorrativas.

Pero nosotros no olvidamos. Somos iguales, las mismas vícitmas. Trabajadores, luchadores por sobrevivir, por ver un nuevo mes, una nueva nómina. Gente de transporte público, de madrugar. De ser noctámbulos en vida por ahorrar unos dineros. Nuestra solidaridad no tiene fecha de caducidad y estará siempre garantizada. La sangre vertida pertenece al pueblo, como también las lágrimas, la cera de las velas encendidas y nuestras gargantas ensorceden el ambiente igual que el silencio de nuestras condolencias...

Nunca olvidaré.

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