sábado, 7 de marzo de 2009

¿Van a tirar el Bretón?


Con enorme incredulidad y estupefacción hemos podido comprobar que ya se han numerado las piedras de la fachada del teatro Bretón en la calle Patio de Comedias. Es, sin lugar a dudas, el paso previo al derribo del edificio.

Todo un ataque a la historia de la ciudad y a los recuerdos y sentimientos de los salmantinos que, durante el siglo XX, y desde el siglo XVI, han disfrutado, en ese lugar, de muchos, buenos y variados espectáculos.

Como todo el mundo conoce, el edificio se encuentra catalogado como equipamiento cultural por el Plan General de Urbanismo de la ciudad, así que no cabe la posibilidad de construir viviendas, apartamentos o un hotel en el mismo. Pero la experiencia viene demostrando que existen otros caminos para resolver estas “dificultades”. Para ello, conscientemente, se deja que el edificio se degrade hasta que la declaración de ruina sea medianamente justificable; después no tiene sentido que se mantenga la catalogación primigenia y es más fácil conseguir un cambio de la misma.

Conocidas y prestigiosas entidades, como lo son Caja Duero y la Fundación “Germán Sánchez Ruipérez”, han manifestado públicamente su interés por adquirir el edificio, pero el precio excesivamente elevado que piden los propietarios, o intermediarios, o especuladores, no permite alcanzar un acuerdo razonable. Por no hablar del escaso apoyo que las instituciones públicas, más alejadas que nunca del sentir de los salmantinos, han brindado a la recuperación del Teatro Bretón.

La Plataforma Cultural en pro del Teatro Bretón, viene denunciando reiteradamente la vergüenza que para una ciudad “culta” significa tener olvidado un teatro. Qué decir si además lo derribamos porque “nos sobra” cultura. Ninguna administración competente ha tomado ninguna medida ni se ha preocupado por buscar soluciones, por lo que volvemos a reiterar nuestras peticiones:

Que se exija a los propietarios del edificio que lo conserven, custodien y protejan debidamente, para asegurar su integridad y evitar su pérdida.

Que cese inmediatamente el desmantelamiento de sus bienes muebles, algo que se está llevando a cabo en las últimas semanas.

Que se ponga en marcha el régimen inspector y sancionador que establece la ley, abriendo el correspondiente expediente y adoptando todas las medidas necesarias para garantizar la conservación del edificio y de sus bienes.

Que tanto desde el Ayuntamiento de Salamanca (al que nada de lo que ocurre en la ciudad le es ajeno), como desde la Junta de Castilla y León (encargada de proteger los bienes culturales), como desde el Ministerio de Cultura (que compra teatros -recientemente el Emperador en León-), como desde el Ministerio de Vivienda (que rehabilita teatros -caso del Ramos Carrión en Zamora-) se hagan todas las gestiones posibles para que ellas mismas o las entidades interesadas en la adquisición del teatro Bretón puedan alcanzar un acuerdo razonable con los actuales propietarios.

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