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miércoles, 14 de enero de 2026

El problema de la vivienda en España: Una perspectiva geográfica a sus ramificaciones en el Urbanismo


 

Decíamos ayer El problema de la vivienda en España. Una aproximación histórica al fenómeno de la especulación inmobilaria

y decíamos antes de ayer El problema de la vivienda en España 

 

Las problemáticas urbanas en la ciudad contemporánea

El reto más importante de la ciudad contemporánea en la actualidad tiene que ver con la composición socio-económica de sus habitantes y cómo esta se traslada a las realidades urbanas. La desigualdad social no es nueva en el plano y la realidad de las ciudades, pero en el momento presente se ha acentuado generando entornos urbanos excluyentes donde la segregación por motivos económicos (y también raciales o étnicos) es cada vez más fuerte y tajante (Sevilla et al. 2013: 132). Como plasma Gottdiner “Unos pocos van en limusina mientras el resto esperamos el autobús” (Sevilla et al. 2013: 120).

Actualmente, la desigualdad social crece en todo el mundo. El hegemónico modelo neoliberal y las recetas de austeridad que se han aplicado tras la Gran Recesión de 2008, provocada entre otras cosas por la propia desregulación de las actividades económicas y financieras, han castigado a las clases bajas aumentando la desigualdad social. En este sentido, tal y como resalta Goonewardena, las políticas que han cedido todo lo relativo a la vivienda a un mercado dominado por las élites han resultado claramente perjudiciales (Sevilla et al. 2013: 118). Los barrios populares, de clase trabajadora, ahora habitados por las oleadas de migrantes foráneos se estigmatizan, pierden su dinamismo y se deterioran (Sevilla et al. 2013: 113). Por contra, las clases pudientes se enclaustran en sus entornos privilegiados negando el acceso al resto de habitantes. Este fenómeno no sólo se da en áreas privadas de urbanizaciones, sino que se extiende a los centros históricos de las ciudades donde la capacidad económica expulsa a las personas de pocos recursos, tanto en su rol de habitantes en búsqueda de vivienda, como de consumidores.

Sin estar totalmente desligado de la cuestión de la desigualdad social como remarca Bodenschatz (Sevilla et al. 2013: 113), el otro gran reto que tiene que acometer la ciudad contemporánea es todo lo relativo al cambio climático. La sostenibilidad en las urbes es un principio básico que aparece directa o indirectamente en todas las colaboraciones (Sevilla et al. 2013: 109). Se trata de lo irracional e ilógico de un sistema económico, expresado en nuestras ciudades, basado en el consumismo, una movilidad urbana sin planificar (Sevilla et al. 2013: 129) y dependiente de los combustibles fósiles y el vehículo privado y de la mercantilización del espacio público como señala Manuel Delgado (Sevilla et al. 2013: 116).

La ciudad tiene ante sí retos enormes que pasan por la planificación y el consenso a distintas escalas y niveles (Sevilla et al. 2013: 120), en un fenómeno que necesariamente tiene que formar parte de los debates económicos y sociales de alcance global para poder dar soluciones eficientes y duraderas.



Sobre la gentrificación o elitización de las ciudades

Entendemos por gentrificación o elitización del suelo urbano al proceso por el que se sustituye a la población residente de un entorno urbano concreto, por nuevos moradores de mayor capacidad económica. Esta sustitución es excluyente en el sentido de que se expulsa a los antiguos habitantes al no poder estos acometer las subidas de precio de la vivienda o del consumo en el propio lugar. Su puesto lo ocupan miembros de clase media-alta, en un aburguesamiento, que se produce tanto en el medio físico, como en el social (Díaz Parra 2013: 3).

Este proceso, de larga duración en el tiempo, tiene 3 fases (Díaz Parra 2013: 5): Una primera viene marcada por el deterioro de la zona al marchar las capas con mayores ingresos a áreas suburbanas. Se produce entonces la degradación, envejecimiento y deterioro de los edificios, a la par del envejecimiento de la población. Los lazos comunitarios quedan debilitados. A continuación, atraídos por factores como precios más bajos, las oportunidades de negocio (el turismo y la proliferación de pisos dedicados a esta actividad es uno de los principales factores de gentrificación y fuente de conflicto), la centralidad del espacio o la significación cultural y social de los centros urbanos, van llegando “sujetos gentrificadores” (Díaz Parra 2013: 10). Esto es, individuos con la suficiente capacidad económica de decisión como para modificar el plano social y los usos de la zona. No encuentran oposición porque los residentes no tienen capacidad social como para oponerse (Díaz Parra 2013: 15). La última fase sería la renovación del espacio urbano y un nuevo desarrollo del área que habría recuperado su dinamismo y del que ya solo se beneficiarían los nuevos residentes.

Una de las consecuencias más perniciosas de la gentrificación está en el aumento de la segregación del espacio urbano en función de las capacidades económicas de la población. Esto da lugar a enclaves que son la expresión geográfica y demográfica de comunidades homogéneas a niveles económicos, sociales y culturales (Díaz Parra 2013: 9). Estos enclaves pueden ser tanto privilegiados (los formados por miembros con suficiente capacidad como para imponer su forma de consumir en un determinado lugar) como no privilegiados (guetos).

Por lo tanto, la gentrificación o elitización del espacio urbano es un grave problema fruto de las dinámicas socio-económicas modernas, con claras consecuencias políticas y culturales. No hay ciudad (El Raval y el Born en Barcelona, la latina en Madrid, el casco viejo de San Sebastián, la ciudad universitaria de Santiago, el Albaicín en Granada, el centro histórico de Ibiza o Rusafa en Valencia son algunos de los numerosos ejemplos de gentrificación producidos en las ciudades españolas en los últimos 20 años (López, Valbona 2020: 3)) que no haya sufrido o esté haciéndolo ahora procesos como los descritos. Las consecuencias no sólo atentan contra la igualdad de oportunidades. Además se produce una pérdida identitaria y del folclore propio, al sustituirse las antiguas formas de producción, consumo y de vida, por otras impuestas desde arriba en procesos de homogenización y asimilación cultural inherentes a la globalización.




Las Agendas Urbanas y los Planes de Acción Local

La actual situación de aumento de la desigualdad social, tanto en el número como en la mayor distancia entre privilegiados y no privilegiados (Sevilla et al. 2013: 113), es el gran reto que la sociedad actual y sus dirigentes tienen que acometer. Es básico buscar la igualdad de oportunidades y acceso a los servicios básicos, la vivienda, el trabajo o la cultura con una perspectiva que tenga en cuenta factores como el género, la edad, la discapacidad o los recursos socio-económicos. El objetivo es no ampliar las distinciones y la segregación entre ciudadanos y colectivos (Agenda Urbana española 2023: 132).

En este sentido, las ciudades son fundamentales para favorecer entornos donde se favorezca la integración o se consolide la exclusión de personas y grupos sociales. Por lo tanto, el espacio urbano tiene que facilitar un ecosistema basado “en un modelo territorial y urbano que busque la cohesión social, la igualdad de oportunidades y la equidad” (Agenda Urbana española 2023: 133).

Entre las diversas líneas de actuación destacan los procesos de escucha y atención para detectar los barrios y zonas urbanas más vulnerables y poder así dar respuesta eficiente a sus demandas y disfunciones. Es vital promover la renovación y regeneración de la vida urbana, los servicios sociales y de las condiciones de habitabilidad de estos enclaves. Un buen ejemplo de ello es aumentar la dotación, sin olvidar su mantenimiento, de espacios públicos, zonas verdes y parques que la población pueda emplear bajo unos parámetros de equidad y seguridad. También destacan los programas para la creación de actividades de diversa índole (económica, cultural, social, etc.). En conjunto resultan claves para fomentar una buena convivencia ciudadana y un asociacionismo que a la vez, sea vigilante con las condiciones de vida de su entorno (Agenda Urbana española 2023: 134-135).

En definitiva, fomentar la equidad y la cohesión social no pasa por homogeneizar a los distintos barrios, colectivos e individuos porque eso supone una pérdida irreparable de la identidad propia de cada uno de estos entes. Más bien se trata de promover actuaciones encaminadas a favorecer la identidad propia de los barrios y de sus habitantes, sin hacerlos perder su heterogeneidad y procurando su desarrollo en igualdad de condiciones y oportunidades (Agenda Urbana española 2023: 132).



BIBLIOGRAFÍA

DÍAZ PARRA, I. (2013) "La gentrificación en la cambiante estructura socioespacial de la ciudad". Biblio 3W. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales. Barcelona: Universidad de Barcelona, 25 de junio de 2013, Vol. XVIII, nº 1030.

LÓPEZ, C., VALBONA, M. (2020) “Gentrificación y turistificación: dinámicas y estatregias en Barcelona”. Encrucijadas: Revista Critica de Ciencias Sociales. Vol. 21, n.º 1 – 2021 (Ejemplar dedicado a: Sociedades Urbanas: desigualdades, ciudadanía y bienestar / por Antonio Echaves García y María Jesús Rodríguez García). Universidad de Salamanca. Facultad de Ciencias Sociales.

SEVILLA BUITRAGO, A. (coord.) et al. (2012) "Conflictos de la ciudad contemporánea: un sondeo internacional". Urban, n.º S03 (sep 2012), p 107-137.



WEBGRAFÍA

AGENDA URBANA ESPAÑOLA (2023). Las Agendas Urbanas Locales y los Planes de Acción Local en España. Subido 08/12/14. Consultado 30/12/23. URL: https://cutt.ly/GwDD57wQ.

 

 

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