sábado, 30 de agosto de 2008

A veces el destino te sorprende

Lo se... tu recuerdo no debería vivir aún,
pero, duele, tanto
tan profundamente
que el alma que era mía huyo en tu búsqueda
el dolor nunca acaba
de día, de noche
de todas las horas, de todos los minutos
con sus infames e hirientes segundos,
camino en busca de paz y siempre
regreso a mi lugar
con las manos vacías, el ánimo cansado
el sueño extraviado
sólo queda
refugiarme en tu recuerda
pendiente de la vaga promesa de tus labios...
"Volveré"

Porque a veces el tiempo obra mal sueñas con romper el maleficio. Otras ya el destino te jugo una mala pasada colocándonos en lugares distintos sin caminos asfaltados. Con el sueño venciéndome me agarro a tu imagen para recordarte entre desvelos. La duda es mi perdición; la seguridad aún así no existe; ¿si acabará siendo posible sería tan perfecto?

La certeza de tu amor sincero ata mis sueños a la realidad. Lo sé. Lo sabes. Místico y fantástico, y a la vez tan real y esperanzador. El corazón lucha por hacerse fuerte en momentos sin razón. No sé como se deparará esta maravillosa historia, los próximos días, meses, años... quizás pueda parecer que lo busque, que me quise aprovechar de una situación ventajosa. No. No fue mi intención, no fue provocado; tan sólo sucedió sacudiendo mi razón y nuestros espiritús. El regalo de tu compañía abrigo mi espiritú, no tan solitario como otras veces pero igual de vacío. Buscamos un momento y un lugar para nosotros y la sinceridad de tu mirada, y el roce de tus manos hizo el resto...

Imposible será la tarea de ordenar una vez más mis ideas, mis sentimientos y encontrar decisiones que me otorguen libertad y felicidad. No quiero que pienses mal, porque aunque lo que paso, fue algo que turbo mi sueño, no busque el mapa para llegar a tus labios. La sinceridad es lo que me queda, y es lo que te puedo dar. Sigo sin saber que podre hacer, y ni imagino las posibles consecuencias. También desconozco como será mi actitud y los hechos que escriban mis palabras y miradas con el devenir de los acontecimientos, de los enigmas, los sueños o tus decisiones que seguro que son plenas de valentía y amor. Esto es lo que yo tengo que encontrar ahora, aunque ayer andastes conmigo el principio del camino.

Mis brazos te abrazaban pintando el cuadro de tus sueños. Cuán díficil es salir de algo tan extraño cuando son tus labios lo que no dejo de recordar. Pienso que nunca me sentí amado y que tú haces que me sienta alguien especial, porque como dijo el maestro, un hombre no lo es, hasta que no oye su nombre de los labios de una mujer que lo ama.

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