domingo, 2 de marzo de 2008

Por verte sonreir

"Hace tiempo, prometí escribirte una canción... como siempre, mal y tarde, la tienes aquí..."

La única fuerza que torna mi vida es el simple devenir del tiempo. Las personas se borran delante de mis ojos como si no encontrarán en mi algo. Cada hora y cada minuto es una pesada losa; una lapida que emerge de un cementerio donde los cadáveres siguen viviendo, pero que en mi corazón bombea en sangre negra. Cada paso que doy, cada acto que llevo a cabo interpela en mi emociones encontradas; pierdo la confianza y crece el miedo a que me siga quedando solo.

¿Por qué la apatía domina tan ferozmente nuestras vidas? Cada canción, cada libro, cada poema... todo me recuerda a ti, y todo agudiza este dolor. Entre seis cuerdas dibujo con mis dedos la agonía del tiempo, la melancolía que vidria mis ojos... las notas son gritos de rabia y tristeza.

Mi voluntad no me dejaba vivir, o quizás me vivía. No me causaba tormento ni fatiga mi incombustible e ingenua búsqueda de algo que sabía que no encontraría. Desmontando relojes por las torres de un viento sin fronteras, un mundo con pañales, calcetines altos y pantalones roídos por efecto de un tiempo inexistente.

Mi voluntad ha perdido su baza y en un cruce de caudales camina confundida, ya no es capaz de encontrar la humeante cabaña con la que soñaba todas las noches, ni siquiera aquel pantano en el bosque, donde escondí los mejores recuerdos de mi pasado…

Siempre pierdo porque siempre apuesto. En una mesa juego con mis cartas que son mi pasión, mi fuerza y mi alma. La partida acaba y levantándome una vez más abandono mi suerte que acostumbrada esta ha abandonarme. Cuando llego a casa es cuando noto tu ausencia. Una vez más cena para uno, y palabras que luchan por salir de mis labios para estrellarse en la soledad de una pared. Mañana volverá a amanecer y despertaré para comenzar otra vez la búsqueda, la lucha y el esfuerzo, para olvidarme de ti.

Y a ti, que sabes quien eres sólo una cosa: no me dejes morir en tu memoria; no me abandones tu, ahora que más necesito un abrazo. No por favor, no te olvides de mi y de estas lagrimas que caen en mis mejillas...

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