domingo, 29 de abril de 2007

Es verdad; las primeras intenciones son las buenas

Resulta duro ver el devenir de los días como son consumidos por la monotonía y la desidia. Cuando el mayor reto de un día, y casi por ende, de una vida, es el llegar a la noche con un plan más o menos interesante como para retrasar el abrazo de las sabanas, el paso de los minutos es tortuoso y anodino, haciéndonos caer en tal estado de pasotismo y aburrimiento que casi no nos reconocemos.

En estos momentos, salvo repentinas alegrías que mi vida recibe, me encuentro en una espiral de desilusión y apatía. No encuentro ganas de casi nada. Y anoche no era excepción; había estado todo el día cabilando que hacer al llegar el ocaso. Salir, no salir. El ocio en el hogar lo tengo bastante seguro, y podría encontrar alternativas. Desde el simple dormir hasta el cine, un libro o un videojuego. Y seguro que rebanándome los sesos podría haber encontrado más alternativas, pero la realidad era otra, y no podía engañarme más. Necesitaba salir de esta prisión particular, de la que tengo siempre las puertas abiertas, pero que una vez sobrepasadas solo encuentro cerrojos candados.

El plan era el que fue y aunque no me apetecía las opciones en este caso, eran más escasas. Lo que antes era una ilusión y una apuesta segura, anoche seguro estaba yo, de que el tedio y el "peñazo" no iban a ser excluidos. No me apetecía nada el ver esas caras y esos cuerpos que se acuerdan de uno, cuando les fallan el resto de las opciones. No me gustan las amistades de 1 hora, 15 días, ni tampoco las de 3-4 años mientras en nosotros encuentren alguna utilidad, que rebasada esa época olviden y desestimen. Harto estoy de sonrisas falsas y complacencias vacías. Lo que antaño era agradecimiento ahora reconozco que es indiferencia, quizás hasta rencor, o incluso puedas creer que estas letras son rastros de venganza, pero no es así. No me gusta ser un objeto. No soy un abridor o una cuchara. Tampoco pido ser el protagonista de ninguna vida porque casi no lo soy de la mía propia; pero, por lo menos pido que no me engañen, me mientan y encima me sonrían. No es venganza. Estas letras son para mí la manera de gritar y quedarme vacío, ayudándome a tener las ideas más claras. Si alguien quiere mi ayuda o mi cariño lo tendrá, pero yo no soy idiota, y se muy bien, como son las cosas.

Pasada la tediosa noche que tuvo más horas de soledad que el día, no encuentro ganas de hacer algo que no sea más haya que tumbarme en el sofá y empeñar mis ojos en el televisor. Podía salir esta noche, esta tarde; quizás me llamen para volver a estar con ellas, pero cansado estoy de ser florero de flores muertas. El vacío es tan grande y la desilusión tan eterna que no me apetece contestar a los sms o las llamadas pérdidas. No se que decirles ni tampoco tengo ganas de buscar esas palabras.

La madurez me ha dado indiferencia. Veo las cosas pasar, casi sin tocarme, resbalándome. No me importan nada. Me da absolutamente igual lo que puedan pensar, el que dirán o el odio que pueda generar en otras personas. Amigo soy de mis amigos y orgulloso soy de ser como soy. No busco gustarle a todo el mundo. Busco vivir y ser feliz, y para eso aunque se necesita a alguien, yo no quiero cerca de mi personas antropófagas que se alimentan del alma de los que tienen alrededor. Anoche no tenía ganas de nada y debí quedarme en mi morada. Pero lo cierto es que hice lo contrario, y no le debo pedir perdón a nadie por no ser el "chico de otras veces" o "ser tan borde". No era bordearía y si cansancio y desilusión. Ni sentando en un piso de la periferia, ni después en el local más "cool" del centro encontré diversión y el mejor momento fue el de encontrar el abrigo del lecho y la cálida compañía de los sueños.

Buscar una ocupación ha de ser mi más encarnizada lucha y debo acometerla cuanto antes. La fortuna me ha sido esquiva, como siempre en esta vida, y no he encontrado ese empleo que me permita, y a la vez me deje, vivir. Debo hacerlo porque muero cada segundo que me encuentro desocupado y ocioso, sin más ocio y menos ocupación que la del día anterior. Por eso y porque necesito nuevos retos, el sacrificio debo hacerlo sin negar esa búsqueda anterior que espero también sea fructífera.

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