lunes, 16 de abril de 2007

Sin Distancias

Las relaciones de una persona están totalmente marcadas por el contexto temporal, geográfico, de intereses y actitudes y con algo más especial que es lo que comúnmente podemos decir "nos cae bien", y podíamos llamar como afinidad.

Hace algunos meses en una de esas cálidas noches de verano en las que sin embargo, se siente el frío de la soledad, busque en un chat algo de compañía y hacer el tiempo algo menos eterno antes de marchar en busca de sueños. No son muchas las veces las que he entrado en uno. Se pueden contar con los dedos de una mano, porque me parece más valioso conocer a alguien mirándole a los ojos. Pero en aquella ocasión tuve una suerte enorme. Abrí un privado con un nick. Correspondía al de una chica a la que desde entonces tengo un cariño especial. Ella, de Huelva, estudiante de filosofía en Sevilla, es un cielo de persona. Simpática, agradable, inteligente y sincera, pronto nos hicimos amigos. Aunque en mi escapada a Huelva y Sevilla no pude estar con ella por motivos laborales, una semana después, ella ha venido aquí a Salamanca y me ha rendido visita.

Conociéndonos como nos conocemos sabemos de la problemática que nos atañe a unos y a otros. Las relaciones siempre son difíciles. Pero tener la oportunidad de hablar y poder compartir nuestras confidencias, pensamientos y sentimientos con alguien no tiene cabida. Por desgracia habitualmente no tengo esa opción, salvo con mi hermano que muchas veces da la sensación de aguantarme más que escucharme. Por eso ayer fue un día especial. Aunque fue más breve de lo que yo quería y esperaba, todo ello fue fascinante. Volver a sentir la belleza de mi ciudad, olvidada en el trasiego de los días, y hacerlo junto a tu compañía fue maravilloso, como maravilloso es tu mirar. Ojala pueda y podamos repetirlo muchas veces más.

Encantando estoy de haberte conocido y de poder decir que soy amigo tuyo. Un poco deprimido por tenerte tan lejos y no poder "secuestrarte" para tomar un café, una copa o visitar uno de esos lugares mágicos perdidos tras la ventanilla de un coche o el autobús. Desde la distancia y plasmando mis sentimientos y pensamientos, convencido estoy de que siempre estarás ahí, y ahora y para siempre certifico mi voluntad sincera y certera de estar yo ahí, también para siempre y para ti. Un besazo, guapa. Y gracias por ayer, por anteayer, por todas las veces que hablo contigo, porque siempre que lo hago, puedo empezar con lamentos y lágrimas, pero convencido estoy de finalizar con sonrisas y carcajadas. Eres un 10.

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