martes, 23 de diciembre de 2014

Arch Enemy: La Rabia no exenta de calidad


Era la primera vez que iba a ver a Arch Enemy como cabezas de cartel, en un concierto único y propio para ellos, fuera de un festival. Y las ansías, las ganas de paladear a las huestes de Michael Ammot y Angela Gossow se hacían notar y agitar mi espíritu.

Todo el viaje junto a mi hermano fue una excitación in crescendo, un halo de sentir el intenso Khaos Legions, que venían a presentar los suecos y todo ello sin el inevitable sentimiento de vivir a contrarreloj y a la vez al sprint cuando entras en Madrid.

Llegar a La Riviera y sabes que vas a disfrutar de un gran concierto. Sabes que la acústica es genial (o al menos suele serlo) y además estas seguro que más allá de "pequeñas cosas" como el precio del litro de cerveza, saben como tratarnos a los amantes del metal, pese a ser, no lo olvidemos, una discoteca de masas. Pero es llegar allí, y aunque se comprueba que no había mucha gente (algo sorprendente, porque en mi opinión hablamos ahora mismo de la banda del momento en Europa), y empiezas a ver a gente de todas las edades y condiciones, con sus camisetas primordialmente de Arch Enemy, pero de otros muchos grupos y te alegra la cara. Te olvidas de los agobios, prisas y esperas. Escuchando el Garage Inc. de Metallica, mientras acaban de ajustar el escenario para los suecos (tras las actuaciones de Voivod y Titans Eve, que fueron los teloneros) y paladeando ya la cerveza, con precio abusivo claro esta, y todo ya es alegría y disfrute. Se acaban, o mejor dicho se olvidan las penas y lo que aparece es la sensación a flor de piel, limando con el convencimiento, de que vamos a ver algo grande.

Con una puntualidad, propia del norte de Europa, donde la gente es profesional y educada, suena la introductoria del "Khaos Overture", que bien podían haber despachado los propios músicos en vez de dejar la versión grabada del disco. Son las 21:30 y el bateria Daniel Erlandsson ocupa su puesto solivitando más a un público ya ansioso y metido en escena. No pasan ni 10 segundos y armados aparecen la sección de cuerda de la banda, con el líder y alma mater del grupo Michel Ammot a la cabeza, con Nick Cordie la otra guitarra y Sharlee d'Angelo al bajo, para rapidamente, poderosa, aparecer una Angela Gossow, ocupando el lugar más alto de la composición, y presentandose así, todo el quintento, emulando la portada de su nuevo disco, ese Khaos Legions, sublime y espectacular, que no sólo daba ganas de oírlo una y otra vez, destripando cada letra y cada tema, sino que alimentaban la siempre lasciva glotonería de ver a esta banda brutal, llamanda Arch Enemy, en directo.

Preludio de lo que iba a venir, no dieron tiempo a aclamaciones por consideración y fama y sin dilación descerrajaron los primeros acordes de un Yesterday is dead and gone que sonó embarullado y confuso, como si pretendieran ajustar el audio de la actuación con la platea ya enloquecida y coreando a la gutural Gossow en un tema que también abre el album y es una bomba de fragmentación al espíritu de cualquiera.

El sonido claramente se ajusto a unos parametros normales, y cuando hablamos de estas bandas del norte de Europa hablamos de excelencia, ya con el segundo tema el Ravenous del Wages Sin, con el que Angela Gossow debutaba como cantante de Arch Enemy, y que fue la transición para enervar aún más al encendidísmo público que ya disfrutaba de la fiesta, la rabia y el talentazo de los Arch Enemy con un My Apocalypse, que no sólo es uno de mis temas favoritos de ellos, sino que cada vez que la escucho me lanza a un estado de conciencia y disfrute, que pudimos comprobar es común a muchos más.

Angela Gossow lideraba el espectáculo posando y entregando sonrisas y gestos de rabia a partes iguales y haciendo que el público alcanzara la locura dentro un marco en el que ya relucía toda la clase que atesoran cada uno de los miembros de la banda, y donde las guitarras mostraban una calidad exquisita, regalando cada acorde y riff de manera nítida y la base rítmica, bateria y bajo confirmaban mis sospechas de que hoy en día, componen uno de los mejores acompañamientos rítmicos de la escena del metal europeo, sino el mejor.

Así con plenos mandatos de rabia y soflamas incendiarias aduciendo a la libertad de los pueblos y con guiños a la estafa que han decidido llamar crisis (The Scam that they have decide to call crisis, soltó Angela) transcurría en un concierto que no baja el pistón de excelencia y momentazos, alcanzado a base de expresiones de la cantante y sólos de guitarra sublimes y magistrales, incluso encadenados de las dos guitarras, con la de Ammot, lógicamente llevando la batuta de la actuación hasta otro sólo, este de batería, fantástico e inolvidable del gran Daniel Erlandsson, al que sus compañeros dejaron todo el escenario y nuestra atención.


Sonaron Bloodstained cross, The day you died, (el sólo de batería) y otro momento salvaje y para siempre recordado: Under black flags we march, en la que como no podía ser de otra manera, las banderas negras ondearon, especialmente la que tomo Angela Gossow para expresar toda su rabia y fuerza en un tema que sono brutalmente bien, pleno de intensidad y que dejo al público extasiado pero sobretodo con ganas de más. De mucho más.


Era el momento de Dead eyes see no future que Angela Gossow "dedico" al des-gobiero de #Españistan ante la algarabía del respetable, que no haciamos más que disfrutar todos y cada uno de los movimientos de la banda en la sucesión de metal del bueno y además reivindicativo y revolucionario. Revolution begins caía a continuación, y le seguían Intermezzo Liberté, Dead bury their dead y el himno metalero contra el maltrato animal Cruelty wihtout beauty, para cerrar con un We Will Rise espectacular, esperada y absolutamente fantástica que ayudaron a los Arch Enemy para cerrar la actuación en su formato habitual de la mejor forma posible: En lo más alto.

Pero aún quedaba más para llegar a la cumbre del metal europeo para los de Ammott y compañía, y eran ya en los bises donde sonaban un Snowbound y un Nemesis, que confirmaron los destrozos en mi garganta, mientras se sucedían los sólos de guitarra a base de talento y clase, el ritmo era frenético e irrefrenable otorgado por una bateria y un bajo excelso y la voz gutural de Angela Gossow imponía el frenesí de la revolución, mientras que todos ellos, los componentes del grupo, se buscaban y dejaban bien claro una gran sintonía y compañerismo que augura un futuro aún más si cabe, grande, para Arch Enemy.


El concierto fue de presentación del Khaos Legions, pero temas del Wages of Sin y el Doomsay Machine tuvieron su espacio, plasmando sin duda la salud que tiene Arch Enemy en este momento.

Habían pasado una hora y diez minutos y aunque no queríamos creerlo el concierto había acabado. Pero no había ningún reproche. Es imposible. La calidad, lo salvaje, talentoso y especial que había resultado el show de los Arch Enemy, si bien es cierto que nos hacían pedir a los presentes "Mássss...", nos llevaba a salivar por la próxima fecha para disfrutarles, pero nos dejaba extrañamente saciados. La sensación era haber vivido y disfrutado de un concierto de bandera, rebosante de talento y clase por todos los componentes y en su conjunto de la banda, absolutamente intenso, revolucionario, de sin duda, la banda más importante del panorama europeo en este momento: Arch Enemy.

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