lunes, 26 de mayo de 2014

Mi experiencia como apoderado en una mesa electoral



Ayer fueron las elecciones al Parlamento europeo, y por primera vez, más allá de ejercer como votante, desarrolle un papel mucho más activo e involucrado con la votación. Por primera vez he participado en un proceso electoral, de pre-campaña (con la confrontación asamblearia y el proceso de primarias pertinente), de campaña (asistiendo a mítines, aunque menos dados al marketing que los del bipartidismo, asambleas, reuniones preparatorias, reparto de octavillas, de boletines ciudadanos y llamando al voto a mis amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc.) culminando con el trabajo de ayer, como apoderado de Izquierda Unida en una mesa electoral del pueblo en el que vivo.

Más adelante escribiré sobre el resultado general y total de la elección, con mi opinión a efectos nacionales y a efectos europeos. Pero ahora voy a centrarme en la experiencia de ser apoderado por Izquierda Unida en un colegio electoral entre dos residencias de ancianos, y en una mesa en la que el censo es el de una urbanización de, más o menos, lujo.

Tras dormir poco, salir a correr, ducharme y desayunar, llegué sobre las 8:30 al colegio electoral que tenía asignado. Y lo primero que vi no podía ser más dantesco. Resulta que un “ciudadano” (ahora comprenderéis el entrecomillado) seleccionado para cumplir la función de vocal en una de las tres mesas que disponía el colegio, llegó alcoholizado y “de empalme” al momento de la constitución de la mesa y no contento con no mostrar las condiciones necesarias para ejercer su deber, pero también su derecho, como ciudadano, se jactaba de ello, encarándose con las otras personas que si iban a cumplir con su función, así como con la Guardia Civil, que tras varios rifi rafes, consiguieron calmar al sujeto y sacarlo del colegio minutos después, supongo con la pertinente identificación para las posteriores sanciones.

Pasado este episodio se procedieron a constituir las tres mesas que iba a haber en el colegio, con la presencia en ese momento de 2 interventoras del PPSOE, 3 apoderados de IU, los dos funcionarios administrativos y 9 interventores del Partido Putrefacto. Decir, que nosotros como representantes de IU teníamos la documentación necesaria para ejercer como interventores, uno en cada una de las mesas, pero como nuestros compañeros del partido nos dijeron que apoderados, pues apoderados nos quedamos.

Por si no lo sabéis, la diferencia entre interventor y apoderado, es que el primero tiene la obligación y el derecho a estar en todo momento en la mesa electoral junto a presidencia y vocales, así como para intervenir en cualquier momento dando constancia de cualquier incidencia que se produjera, sobre todo si va en perjuicio a su causa. Aunque tanto lo que nos habían comentado compañeros más veteranos como la experiencia posterior nos iba a confirmar que también como apoderados podemos dejar constancia de cualquier incidencia o alteración, con la ventaja de poder salir del colegio, bien para comer en el hogar, o descansar, o como sucede con otros partidos ir a otros colegios.

Los apoderados pueden acceder libremente a todos los locales electorales (sin tener obligatoriamente que quedarnos en uno), examinar el desarrollo de la votación y del escrutinio en cualquier mesa (a modo de observadores internacionales), formular reclamaciones y protestas y pedir certificados. Si no hay interventores de su candidatura, pueden actuar como tal en la mesa, participando en las deliberaciones con voz y sin voto (aunque he decir que encontré buena disposición en los interventores y en la mesa, para que constara mi voz y también mi voto, aunque tampoco hubo discrepancia en las decisiones).

Además y MUY IMPORTANTE, cualquier elector o electora que observe alguna irregularidad durante la votación puede manifestarla en la mesa, y su protesta o reclamación se tiene que hacer constar en el acta de la sesión.

Pues bien, ya constituidas las mesas, empezamos con los embrollos:

Me equivoque al entrar en la mesa que tenía asignada, y en vez de ir a la que me adjudicaron desde IU Santa Marta, me fui a la de otro compañero. Error que se reprodujo en multitud de ocasiones puesto que dada la disposición del colegio, y con esos cartelones tan poco claros e ilustrativos de lo que quieren decir, muchas personas se equivocaban a la hora de ir a su mesa correspondiente, incluso los que llevaban la tarjeta censal.

Y en la mesa pese a haber asistido al proceso de constitución con la intervención de dos interventoras, una de cada muesca del bipartidismo, a la hora de pedir la copia del acta de constitución tuve el primer problema. No me la querían dar.

La presidenta por desconocimiento, los vocales idem, el funcionario en ese momento por desidia (se fue de la sala, justo cuando la pedía) y las dos interventoras que constaban, más una tercera del PartidoPutrefacto que llegó, alegando que no me correspondía al ser “solamente” apoderado. Y yo que sí. Hasta que esgrimí el manual de la mesa electoral que había ojeado mientras desayunaba y les demostré que si tenía el derecho.

Solucionado este entuerto, me dispuse a comprobar el estado de las papeletas. En principio a simple vista todo en orden: En la mesa todas las papeletas en tacos iguales y con el sentido de la escritura hacia la persona que llegue a la mesa. Eso sí muy desordenadas. No seguían un orden alfabético, ni de representación, ni tampoco ideológico. Así que como nadie se había atrevido a organizar los ¡¡41 montones!! No iba a ser yo.

Sin embargo, entro en la cabina y la primera en la frente. Sólo había 8 montones, y en ninguno de ellos estaban las papeletas de IU, Podemos y EQUO, partidos que lógicamente me iba a cuidar de que estuvieran bien representados. De hecho había dos montones, bien gordos, centrados y dispuestos a modo de supermercado sueco, para que el “cliente” los pudiera consumir de #PPSOE y de #PartidoPutrefacto, dos por cada uno, quedando luego representados UPyD, Ciudadanos, Vox y el Partido Extremeño (What is fuck?).

Lógicamente con toda la liturgia que pude, cogí un taco de IU, de Podemos y de EQUO del montón de papeletas organizadas y apiladas que acababan de dejar los vocales en la mesa auxiliar, y de la manera más visible que pude, para que lo vieran “las demócratas del #PPSOE y del #PartidoPutrefacto” entre en la cabina y las coloque en la fila superior a la de estos dos, con un separador en medio para espaciarlas, y cogí un taco de cada uno de los lados de la misma moneda que llamamos bipartidismo y las puse en la repisa de la cabina, boca abajo, puesto que la repisa no iba a ser utilizada (voto directo, sin necesidad de marcar nada en la papeleta), manteniendo así la equidad entre todas las fuerzas políticas participantes. Salí de la cabina con la atención de toda la mesa de votación y repetí el mismo proceso cogiendo varios tacos (Escaños en Blanco, Movimiento RED, Partido Comunista, diversas coaliciones, PACMA, Partido X, Bildu, CC, Prepal) y así un par de veces más. Por fortuna, quedaron así toda la jornada, las otras veces que entre a comprobar esta cabina. Pero avancemos en el relato de hechos sorprendentes.

Salí a ver como les había ido a mis compañeros de IU, y más o menos, se repetía en ambos casos las mismas miserias de la democracia. Por lo menos en una de las mesas teníamos a personas que simpatizaban con nuestra causa, o al menos eso nos dijeron y así se mostraron, siempre atentos a que hubiera papeletas nuestras, así como invitándonos a sentarnos con ellos. Justo estábamos en la entrada del colegio y serían las 9:15. Habrían votado unas 7 u 8 personas (curiosamente había una cola de 5 personas antes de que se abriera el colegio) cuando nos quedamos atónitos: En tropel llegaba el alcalde y varios concejales afines al #PartidoPutrefacto puesto que resultaba que en aquel colegio, votaba la presidenta de las Cortes de Castilla y León. Y obviamente, con el aviso a la televisión autonómica pertinente (ya sabéis, publicidad subvencionada por todos para beneficio de la casta). Pues bien, en ese momento, contábamos, ya digo 8 votantes, 3 apoderados de IU, 3 interventores del PSOE y hasta 14 personas con el cartelito del #PartidoPutrefacto. Y que queréis que os diga, me pareció una imagen indigna de una democracia, ese clientelismo y ese querer salir en la foto. Y era el #PartidoPutrefacto, pero me hubiera dado igual cualquier otro. Incluso con el que estoy colaborando sentiría lo mismo.

Lo mejor fue que la buena señora después de ejercer su derecho al voto, con educación saludo a todos los participantes (presidentas de mesa, vocales, interventores de otros partidos, y por supuesto a mí, como apoderado de IU) mientras alcalde y concejales cuchicheaban al fondo.

Pero sigamos avanzando con la mañana. Salimos a tomar un café, nosotros tres ya sobre las 10 de la mañana. Estuvimos un rato charlando tanto del proceso electoral, de lo que es Europa, así del problema de representatividad que tenemos en los sindicatos. Siempre interesante conversar con personas preparadas y apasionadas. Para cuando volvimos, en “mi” cabina ya habían dado vuelta a las papeletas de IU, y las de Podemos estaban ¡¡Boca Abajo!!. Las deje como era debido y salí al recibidor del colegio, para después ir a la otra sala, donde había 2 mesas electorales, y cubrir a mis compañeros que a su vez iban a cubrir a otros.

Y a continuación un momento muy duro. Porque fue cuando comenzaron a llegar los votantes de avanzada edad y algunos con problemas de movilidad de las residencias de la tercera edad, a ejercer sus derechos. Llegaban acompañados, supongo con sus cuidadoras, y acompañados por interventores del #PartidoPutrefacto. Ya estaba con la mosca detrás de la oreja, cuando justo en ese momento vino a mí un señor mayor, diciendo: “Tú que eres de los míos, ayúdame hijo, que no quiero equivocarme”. Me incorporé sin perder de vista lo que hacían los del cartelito azul, y fuimos hasta la mesa donde estaban dispuestas las papeletas. Pregunté al buen hombre, que a quien quería votar, y me dijo: “¿No eres tú de Izquierda Unida?” – “si”, contesto yo. –“Pues entonces está claro. Dame la papeleta que no veo bien”. En ese momento, replique en alto: “¿No ve bien, usted? ¿Y qué papeleta quiere?”. “Izquierda Unida!! Dijo él, con un tono de voz superior al de la conversación que llevábamos”. Cogí una papeleta de IU, y se la di, el se la acercó y la vio. Confirmo que era de IU, y dijo: “Así es. No voy yo a votar al patrón, tras toda la vida doblando el espinazo para él”. Y soltó una carcajada. Después la doblo, la metió en el sobre y fue a votar.

Para entonces y gracias a que estaba cerca, y aunque ocupado, vigilante de lo que hacían los interventores del PP con las ancianas que querían votar, pude ver como se mostraron muy asépticos, acompañando a la persona hasta la mesa de las papeletas, con mirada inquisitoria hacía mi que no faltase, para que ellas, pudieran elegir una papeleta y fueran ellas, las que la metieran, no sin dificultad, en su sobre. Otra mirada de la interventora (a su vez concejal del ay-untamiento de Sta. Marta) y al ver que seguía pendiente de la escena simplemente se limito a acompañar a esta persona, con problemas de movilidad ante la urna.

Durante los siguientes minutos, estuve avizor comprobando todas estas operaciones, con hasta 8 ó 9 votantes de avanzada edad, que curiosamente siempre venían acompañados por interventores del #PartidoPutrefacto, pero por fortuna, pude constatar que compusieron el voto en la sala, y creo que no se produjo ningún tipo de fraude, coacción o aprovechamiento de la condición de estos ciudadanos y ciudadanas. Aunque es evidentemente que no puedo asegurar esto último, y que sería recomendable disponer de un manual o una serie de explicaciones para que sepamos reconocer estos hechos (si se producen) así como para actuar de manera más rápida, efectiva y legal.

Unos minutos más y se produjo el momento del día. Ya me había fijado que la presidenta de una de las mesas, no hacía bien el proceso de voto. Recogía el dni del ciudadano, lo pasaba al vocal y nombraba para que fuera apuntado en el listado, así como el otro tachaba de la lista del censo. Mientras buscaban, comprobaba palpando que el sobre era único, y antes de que el vocal confirmará la presencia de la persona en la lista, concedía al votante la opción de que introdujera el voto en la urna. Así lo vi hasta dos veces, y antes de hacérselo constatar (quería hacerlo cuando no hubiera votantes delante) llegó el error.

Como decía al principio había votantes que se confundían al entrar y en vez de votar en la mesa que le correspondía iban en dirección contraria y se presentaban ante una mesa errónea. Como se comprobaba en el listado de calles, y no encontraban la suya podían subsanar el error; pero no siempre sucedía así, y era la intervención bien de apoderados, interventores o vocales los que lo solucionaban. Pero en un momento de bastante ajetreo una chica, se confundió, no consulto su calle en el listado, y nadie pudo asesorarla, y al llegar a la mesa en cuestión emprendió el protocolo que he descrito en el párrafo anterior, con tan mala suerte que justo cuando introdujo el sobre en la urna, el vocal alerto de que no se encontraba en la lista del censo. Volvieron a comprobar y por allí no aparecía, por lo que teníamos un problema.

Pedimos a la chica que trajera de su domicilio la tarjeta censal (no la llevaba encima) para poder comprobar en que mesa tenía que votar, y no así parar en las otras mesas del colegio para buscarla. Y mientras fue a por ella (no tardo ni 5 minutos) llego el surrealismo:

Extrañamente los interventores, tanto del #PPSOE como del #PartidoPutrefacto, se negaban a abrir incidencia, mientras que yo exponía que había que hacerlo si o si. Como se sospechaba, y evidentemente fue así, que la joven votaba en ese colegio, pero en otra mesa, la intención era, y defendida vehementemente por dos interventores populares, de que cuando confirmáramos que iba a otra mesa, coger a un votante “de confianza” (amigos 24 horas después no se qué quiere decir un votante de confianza) llevarlo a la mesa donde debería haber votado la chiquilla y tacharla a ella allí, como a este votante en su mesa original, y cuadrar así ambas urnas. A mi esto me parecía una alegalidad, por lo menos, cuando no una ilegalidad. Se negaban ir a buscar al administrador, que en principio debía de estar en la otra sala, pero la solución no podía ser esa chapuza democrática que querían imponer los que luego deslegitiman los procesos electorales en Venezuela o Bolivia. Por lo tanto, me plante, sin ningún otro convencimiento que no fuera el del sentido común, y pedí a la mesa electoral abrir incidencia para constatar que por un error, una ciudadana había votado en la mesa equivocada, y por lo tanto debíamos informar a la mesa en la que sí que tenía que haber ejercido el voto, para que allí fuera computada como ya votante, y así saber que en la mesa donde había votado, habría un voto más, y en la que estaba censada, un voto menos.

Por fortuna, mi explicación convenció a presidenta y vocales y a su vez la disposición de estos, ceso el empeño de los otros y pudimos hacer las cosas como tienen que hacerse, ya con la incidencia, redactada por el administrador, que llego a la conclusión de qué eso había que hacerse (y me felicitó por ello) y con las firmas de ambas presidentas a la hora de cierre en el acta de incidencias.

Aguantamos aproximadamente una hora más en la mesa y sobre las 12 fuimos al bar, donde los de Izquierda Unida de Sta. Marta quedamos (no tenemos sede), para paliar el hambre, compartir esas primeras experiencias, y ver por dónde van los derroteros en cuanto a participación, polémicas, etc. Y así puestas las vivencias del resto de compañeros y compañeras, vimos que la ausencia de papeletas de las opciones más potentes de la izquierda, no era una simple casualidad y si rezumaba un tufo a contubernio del bipartidismo para evitar sustos. Si, es una teoría conspiranoica digno del mejor El Mundo anti periodismo, pero no puede ser casualidad que en 4 centros electorales, sobre 12 mesas, todos los apoderados de IU tuviéramos que realizar la misma operación.

Después del ágape, marche a casa a descansar, comer, seguir un poco por twitter como iba el día, una pequeña siesta reparadora, y a las 5 marche a mi centro a votar. Y una vez que vote, volví al colegio que tenía asignado.

Las dos últimas horas de votación fueron frenéticas, aumentando en ritmo de votantes según se llegaba a la hora de cierre (especialmente en la mesa que tenía asignada, mesa a la que acudían los vecinos de la urbanización de lujo).

Pues bien al entrar en el colegio, fui comprobando en las dos cabinas de votación la disposición de las papeletas, y en una tuve que volver a colocar los de IU y Podemos de cara al votante (estaban del revés y boca abajo, por lo que no había manera de ver el logo) y en la otra, sospechosamente volvía haber dos tacos céntricos del PP, y no había IU. La mirada que me hecho la interventora del #PartidoPutrefacto mítica también.

Pero ya con el ritmo de votación elevado no hubo ninguna incidencia más. Hay que decir que para estas horas de la jornada, pese a que el cansancio hacia mella, por lo menos en mi caso, tanto la presidenta como los vocales, estaban muy sueltos y animados. Cumplían su función perfectamente, con mucha amabilidad hacia el ciudadano y parece que habían comprendido su labor y cómo hacerla. Digo esto, porque evidentemente cuando hablamos de más democracia, hablamos de esto precisamente. De que los ciudadanos puedan participar en cualquiera de las fases, y en ocasiones tendrán que llevar a cabo estas labores de gestión de los procesos electorales. Lo hacen por un día de descanso justificado en el trabajo, una pequeña paga, y un bocadillo y un refresco. Pero también, y así lo creo, por un sentido del deber y una valoración del hecho democrático que es mucho más fuerte que lo que los medios de persuasión en conveniencia con el capital nos quieren hacer creer. Y es importante asegurarse de que antes de la jornada tengan la actitud pertinente (para evitar incidentes o ausencias como la relatada arriba), así como las aptitudes necesarias (curso y charlas de formación para la constitución, el voto del ciudadano, reconocer incidencias y solucionarlas, el cierre de urna, recuento y escrutinio, y transmisión de la información a la central de datos).
Esas últimas horas transcurrieron más rápidas, porque había mucha afluencia. Y así pudimos ayudar a las personas que iban llegando para que pudieran ejercer su derecho con la mayor seguridad y comodidad posible. Así recuerdo que atendimos a padres primerizos, personas mayores solas o en pareja, familias completas que venían o hacían un impas en la jornada deportiva con los niños, matrimonios de mediana edad, padres y madres con sus hijos, jóvenes que votaban por primera vez y alguna zagala que me regaló su sonrisa.

Eso sí; hubo una cosa que me llamó la atención, y en cierto grado me solivianto y preocupo. Y lo hice sin haber llegado a ver esta noticia. Como estuve en dos mesas, en una junto a un interventor del #PartidoPutrefacto y en otra junto a una del #PPSOE, me llamaba poderosamente la atención que al igual que un vocal tachaba al votante cuando efectuaba el voto del listado del censo, los interventores podían hacer lo mismo, puestoque disponían de listados idénticos. Incluso la interventora del #PPSOE apuntaba el id del censo electoral en una planilla. Dirán que no, pero la realidad es que #PartidoPutrefacto y #PPSOE se fueron del colegio electoral con un listado de quienes habían votado y quiénes no. Y dirán que esos datos luego los destruyen y que no tienen ninguna finalidad. Pues si no la tienen por qué lo hacen. Y más si además Protección de Datos, o las juntas electorales no se preocupan de recogerlos. Pero es que estos censos de los que disponen de antemano (en campañas municipales o generales, te envían publicidad electoral a casa) llegan a la jornada electoral con el listado y pueden recopilar datos, que todos entendemos bien, que en ay-untamientos pueden resultar muy útiles para desarrollar acciones o campañas en busca de esos votos que no se han movilizado. Recuerdo que me preocupo mucho, pero luego en la vorágine del recuento, se me paso pedir a la presidenta que se hiciera cargo de esos censos (aunque desconozco si esta en virtud de hacerlo), que en mi opinión, no tienen por qué tener y hacer control de votantes los representantes de los partidos. Sean minoritarios, pinzas o polos del bipartidismo.

Y entonces, eran ya las 8 de la tarde. Hora de cierre. En ese momento se procedió a realizar el voto de los interventores, así de cómo de la presidenta y los vocales. Se contabilizó el voto por correo llegado a esa mesa, comprobado y certificado toda esta parte del proceso. Y ahí es cuando se iba a proceder al recuento.

Lo primero de todo, fue la interventora del #PartidoPutrefacto fue a cerrar la puerta. Yo estaba en frente de la puerta, sentado a la mesa junto a un vocal (al que hacía mucha gracia la papeleta del “coletas”, por la de Podemos) y la interventora del #PPSOE. Al verlo le indique que no la cerrará, puesto que cualquier ciudadano puede asistir al recuento de una mesa electoral de manera libre y anónima. Me espeto un “pero si no va a venir nadie”, a lo que yo le conteste, que si ven la puerta cerrada, entonces es seguro que nadie vendrá. El administrador en ese momento coincidió conmigo y la puerta quedo abierta.

La presidenta, como es de rigor procedió a desprecintar la urna y así dar por comenzado el recuento. Aquí vino bien, o al menos eso creo yo, la experiencia de las dos interventoras más veteranas de #PPSOE y #PartidoPutrefacto (la tercera no dada de alta, puesto que la titular era más joven, aunque ambas igualadas en soberbia). La del #PPSOE indico que la mejor manera, más fiable y rápida es que presidenta y vocales abrieran todos los sobres y apilando las papeletas mientras que nosotros iríamos contando los sobres. Para los votos nulos y en blanco, los irían apilando y ya quedarían contabilizados. Confirmado con el resto de participantes en la mesa, decidimos hacerlo así, y aunque mi experiencia es modesta y única, creo que fue acertado, puesto que el escrutinio se hizo rápido y salvo un pequeño error seguro.

Y así comenzaron presidenta y vocales a abrir todos los sobres, mientras que las dos interventoras más veteranas, contabilizaban los sobres. Fue tedioso y largo, y eso que la participación en la mesa no llegaba al 45% del total del censo (ni imaginar lo que se tardaría con una participación seria), pero evidentemente el proceso de apertura sólo lo tenían que hacer los ciudadanos que estaban como presidencia y vocales de la mesa (condición imprescindible de seguridad electoral y normalidad democrática).

Una vez abiertos, y contabilizados sobres vacios como votos en blanco y los votos nulos (con un par de polémicas, porque aparecieron alguno con el sobre roto, y en principio, deben de darse como nulos, llegando a la conclusión de que si la ruptura era grande (más de 2 cm.) los descartábamos, y sino, no), repartimos tacos de las papeletas y entre todos fuimos agrupando papeletas por opción política.

Hecho esto, resulto que en poco tiempo teníamos todas las papeletas separadas por candidatura, aunque obviamente, no contabilizadas, labor a la que se dedicaron Presidenta y dos vocales a continuación, con la confirmación contada de la interventora “titular” en el acta del #PartidoPutrefacto. Así tras contabilizados los tacos a buen ojo, llegamos a que nos faltaba un voto por adjuntar. Entonces los que contamos fuimos la interventora socialista y yo a modo de confirmación, para llegar a los mismos datos extraídos por nuestros compañeros.

Aquí, parece ser, que la norma común no escrita (otra alegalidad) es contabilizar un voto más como nulo y así no abrir incidencia, puesto que no se conoce el voto, siempre con la aceptación de interventores y apoderados presentes. Y en esas estábamos cuando le explicaba yo (no sé porque no se atrevieron los interventores a hacerlo) a la apoderada de UPyD que acababa de llegar lo que nos pasaba y lo que íbamos a hacer, cuando me di cuenta, que efectivamente faltaba un voto con respecto al recuento del censo, y ese voto era el de la chica que por error había votado en otra mesa, perteneciéndole en la que estábamos. Cuando nos dimos cuenta, procedió la mesa a elaborar las actas de escrutinio e incidencias, dispensarnos las copias y en ese momento, casi a las 10 de la noche yo ya abandone, quedando allí los interventores de PP y PSOE enviando por Whatsapp los datos, con el administrador y las presidentas y vocales (en las otras dos mesas no habían acabado el recuento).

Aunque no puedo dar datos exactos de lo que se voto en “mi” mesa electoral (no sé si es legal, pero lo más importante es que no me parece ético), puedo decir que salí bastante disgustado. No eran buenos datos para la causa de construir un país y una Europa moderna, solidaria, libre y de por, para y de los ciudadanos, en vez de una en la que todo empiece y acabe en los mercados. Por fortuna, estos datos estaban bastante localizados en razones sociológicas y de espectro ideológico del censo, e incluso llegaban a ser mejores que lo esperado por mis compañeros de IU Santa Marta.

Consideraciones sobre el resultado de las Europeas del 25 de mayo de 2014

#Españistan ha seguido el mismo guión del austercidio, la deuda pública ilegítima, el recorte en derechos y libertades impuesto a Grecia, y como debe de ser lógica y consecuentemente, a efectos políticos, sociológicos y electorales también está siguiendo el mismo guión.

El resultado supone un batacazo del bipartidismo en toda su extensión. #PartidoPutrefacto y #PPSOE han caído de manera salvaje en votos (más de 5 millones) y escaños en el Parlamento Europeo, llevando de manera inmediata a la suspensión de la fiesta de celebración de unos y a las dimisiones y apertura de procesos constituyentes en el otro, eso sí con más de dos años de retraso a cuando debían de haber empezado. Además las fuerzas de carácter nacionalista (PNV o CIU) o regionalista (CC) que han propiciado la supervivencia del bipartidismo, bajo el yunque del voto útil, manteniendo el estado franquista, prácticamente inamovible, también han sufrido un importante retroceso, que en algunos casos los ha sacado del podio electoral de sus “naciones estado”.

El PP ha obtenido 8 escaños menos y el PSOE 9. Si lo de uno es grave, por el castigo a su gobierno cruel, anti social y anti democrático (el 97% de las leyes que ha impuesto el #PartidoPutrefacto y Rajoy lo han hecho, no con su mayoría absoluta parlamentaria sino a golpe de decreto ley), lo del otro, el #PPSOE, castigado desde la oposición por su incapacidad para proyectar un discurso social demócrata con la consecuente renovación de caras y personas.

Todo esto es la constatación que el modelo está acabado y que debemos ir hacia un proyecto constituyente que devuelva la democracia real a la ciudadanía, y en el que las consultas al pueblo no sean cuando les conviene (referéndum por la Constitución Europea) y si para cualquier aspecto que trastoque gravemente el estado del Bienestar, y la calidad democrática del estado español (por ejemplo, ante la ilegal modificación del art. 135 de la Constitución que pone el techo de gasto, y antepone el pago de la deuda financiera a la inversión social).

Me resulta curioso el caso vasco, en el que ante la eliminación de la amenaza terrorista (todos tenemos la ilusión de que sea definitiva) Bildu en apenas dos años ha sobrepasado claramente al PNV, demostrando una sociedad civil progresista, abierta, y que cree en otro modelo de estado vasco y de sus relaciones con España y Europa.

Los partidos pequeños, IU y UPyD han crecido, pasando de 2 a 6 y de 1 a 4 respectivamente, pero con cantidades de votos más que interesantes.

Sin duda el gran triunfador de la jornada, es Podemos. El partido, con tan sólo 5 meses de vida, es el claro heredero del mensaje del 15M, y pese a personalismos, polémicas por la escisión de IU y el desprecio del bipartidismo hacia nuevos contendientes ha conseguido entrar con fuerza en el Parlamento Europeo con 5 escaños. Una unión, que pide y necesita el pueblo que sufre los desahucios, el paro endémico, los ajustes austercidas para mayor goce de la banca y el capital, la falta de democracia, desde la jefatura del estado hasta el último ay-untamiento, entre Podemos e IU (más EQUO, y otros grupos), hecha con generosidad, sin egoísmos, y con sentido del deber, y representada en las figuras de Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Juan Carlos Monedero, Monica Oltra, Marina Albiol o Martínez Villarejo puede ser demoledora para el rancio sistema franquista y la primera piedra para la construcción de un país moderno, democrático y garante de derechos, deberes y libertades.

Hay que hablar de Cataluña, con la caída de CIU a manos de Esquerra que al grito de plebiscito por la autodeterminación llamó a más personas a las urnas, y amenaza el equilibrio de poder entre CIU, PSC y PP que tan bien ha venido a la oligarquía burguesa catalana.

Pero no todo son luces. Hay también sombras. Fruto de la desidia con la que se han presentado estas elecciones, sin debate europeo y si con muchas acusaciones entre los grandes (y sus medios de persuasión) en clave nacional, y la imagen de una Europa anti humana y del capital (imagen que a nivel europeo los dos partidos se han encargado de demostrar continuamente para escarnio de la ciudadanía) han hecho que la participación no fuera alta. Ni en España con una abstención del 54%, ni en el resto de Europa, donde en conjunto no ha llegado al 45%.

Y si. Todavía no se ha vencido al bipartidismo neoliberal. Tendrán muchos parlamentarios pero la voz del pueblo ya empieza a llegar al Parlamento Europeo. Parlamento donde en los últimos años se han empeñado en construir una Europa que nada tiene que ver con la solución a los problemas de la gente y si con su causa, y que ha alimentado un anti europeísmo grave, que ha empujado el crecimiento en toda Europa de los partidos de ultra derecha (Amanecer Dorado, segundo más votado en Grecia, tras la izquierda de Syriza; el ascenso de los neonazis británicos, o el del Frente Nacional, el más votado en Francia, que pone en peligro la democracia de la República también muy condicionada en los últimos 20 años a la relación de fuerzas bipartidistas).

Pero este es el camino. Así con lucha, con la voz de la calle, y de las redes. Atendiendo a los problemas e injusticias que sufre la ciudadanía, podremos construir un nuevo modelo social en el que las personas sean el principio y el fin de todo. Una sociedad más justa, equilibrada y libre. Una sociedad en la que cambiemos el todo para los mercados, el socializar las pérdidas y privatizar los beneficios, por un todo para el pueblo y con el pueblo.

4 comentarios:

  1. En mi pueblo, los de Coalición Canaria llaman a los abuelos para que vayan a votar, y en muchos casos incluso van a buscarlos a sus casas. No se cortan. De hecho siempre que hay campaña electoral se llevan a 300-600 abueletes a comer con dinero público y aparecen todos los candidatos de Coalición Canaria, que reparten votos, gorras, camisetas, pins, etc... Es una vergüenza.

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  2. http://espagnaplural.blogspot.com.es/2011/11/detras-de-las-urnas-mi-experiencia-como.html

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  3. Una anotación. Fui apoderado de Podemos en las últimas generales del 20D, y los apoderados NO PODEMOS TOCAR las papeletas, ni para colocarlas, ni para rellenar los huecos ni para nada. Te puedes meter en un lío por hacerlo. En mi colegio electoral también hubo descolocaciones, etc. pero para poner las cosas en orden se encargaba la tarea y el manoseo a los representantes de la Administración que para eso están.

    Te digo esto porque PP y PSOE (no hace falta cambiarles las siglas, tengamos respeto por los que no tienen nuestras ideas, e intentemos convencerles de que vengan a nuestro campo que es más productivo que hacer que nos vean como el "enemigo") con los resultados electorales que tuvieron y que se estaban oliendo desde el principio, se mueren de ganas por que los de los partidos de izquierdas acaben fuera del colegio o dando mala imagen, acusándoles de cualquier cosa.

    Para prevenir abusos de los de siempre, nada mejor que empollarse bien la LOREG.

    Ah, y muchísimas gracias por ser apoderado, cuantos más seamos vigilando, más difícil cometer fraude por los de siempre.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Raúl.
      Tienes toda la razón. Ni los apoderados, ni los interventores pueden tocar las papeletas en ningún momento.
      Lo único que se puede hacer es pedir permiso a la mesa y a los funcionarios. Es lo que he hecho yo en las ocasiones en las que he sido Apoderado. Y si te lo dan bien, y sino exigir, que en eso si estaríamos en nuestro derecho, que los funcionarios velen porque hayan todas las papeletas visibles y disponibles.

      Es lo mismo para los sobres, es de vital importancia garantizarse de que no esetán ocupados por papeletas (normalmente del #PartidoPutrefacto, jeje).

      Lo dicho, muchas gracias por tu mensaje y feliz noche y próspero año 2016 de lucha y revolución

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