domingo, 18 de noviembre de 2007

No más fascismo sin respuesta

El pasado domingo 11 de noviembre falleció el joven de 16 años Carlos Javier Palomino, militante anti-fascista en el metro de Legazpi en Madrid. Su asesino, un soldado profesional (¿dónde están los controles para que estos personajes no entren en el Ejército?) militante a su vez de Democracia Nacional (partido que debería estar ya ilegalizado) y que había participado en una manifestación en contra del racismo. El arma del crimen un machete, con el que además causo varios heridos uno de ellos de gravedad.

Todo el país (de la izquierda por supuesto) está indignado por un nuevo acto de barbarie de estos hipócritas e imbéciles que usan, siguiendo punto por punto la ley de partidos (aquella fachada que se utiliza para unos y se ignora para otros) como decálogo de lo que es un partido o asociación anti-democrática, intolerante, salvaje y que tiene en la violencia su única voz. Pues pese a este crimen y otros muchos cometidos por miembros y simpatizantes de la infamia y el fascismo, ningún gobierno se ha atrevido a ilegalizar, ni tan siquiera ponerlo a tramite judicial, estos partidos que ante su falta de creencia en la Democracia deberían quedarse sin espacio en ella.

La historia se repite una y otra vez, las muertes producidas por la violencia fascista, al igual que las de los cerca de 1.400 compañeros que murieron en el tajo el pasado año en el estado español, no quitan el sueño de quienes dirigen las instituciones del Estado. Ni gobierno central, ni gobiernillos autonómicos, ni partidos oficiales y otras instituciones que apresuran a concentrarse y a convocar manifestaciones cuando una acción les podría afectar personal y/o políticamente, se quedan tranquilos en sus sillones, cuando la muerte violenta es de un trabajador, un joven inmigrante, o un antifascista.

Son innumerables las acciones de la extrema derecha contra inmigrantes, homosexuales, indigentes, personas de la izquierda, estas acciones fascistas se multiplican por todos los pueblos de Castilla y Estado español creando un ambiente social de miedo amplificado por medios de difusión como la COPE, el Mundo y muchos otros, que se encargan de dar la vuelta a la realidad criminalizando a los sectores sociales golpeados por el fascismo y sirviendo de portavoces de la extrema derecha policial, social y política con la que participan después en sus movilizaciones, intentando derechizar aun más la vida social y política, e intentando también que la imagen del PP, dirigido por conocidos sectarios del Opus Dei, Legionarios de Cristo y compañía, aparezca con ciertos aires centristas.

¿Por qué no se ilegaliza a estos partidos de ideología neo-nazi?¿por qué no se investigan sus cuentas y métodos de financiación? ¿Por qué encuentran en Salamanca de la mano del facha de Lanzarote el destino turístico fascista?¿Cuántas más muertes, violaciones, peleas, altercados puede soportar la sociedad española o europea para actuar contra estos desgraciaos?. Todas estas preguntas y más que se pueden venir a la cabeza, van a quedar sin respuesta, a menos, que de manera maquiavélica pensemos en que por ejemplo, el PSOE no entra a ilegalizar estos grupos porque sus votos pueden ir a parar al PP ¿¿??.

La solución es fácil y sencilla. ILEGALIZACIÓN DE TODOS LOS GRUPOS FASCISTAS, XENÓFOBOS E INTOLERANTES. Que todos sus dirigentes y militantes que han cometido crimenes de tinte político vean cumplidas sus penas de manera integra. Aunque claro, con el Código Penal de risa que nos gastamos...

Otro tema es el ya famoso: ¿Por qué no te callas? del Rey. Esta claro que "su majestad" (la mía no, eh) le esta pudiendo la presión de un año, extraordinariamente duro. Desde que saltará el año pasado por estas fechas, su cacería en Rusia (pobre Mitrofán), luctuosos hechos como el affaire de la viñeta de El Jueves, la quema de fotos "reales" en Cataluña, sus conversaciones privadas con Espe, (jeje, hija de puta), su viaje a Ceuta y Melilla (de qué se mosquea Marruecos si son dos territorios españoles reconocidos por la ONU y la población desea pertenecer a España, por qué el gilipollas del fascita rey que tienen no deja elegir libremente al Sahara Occidental lo que desea), etc. han desgastado mucha su figura, otrora intocable y moderadora. Cierto es que la provocación fue máxima, porque aunque Chavez dijera las ciento sesenta y cuatro veces que Aznar es un fascita (nada nuevo con el neo-con), intrínsecamente insultaba al pueblo español que hace 11 y 7 años, lo eligieron, además de saltarse todas las reglas de la diplomacia internacional, y las de la lógica y la coherencia, puesto con su populismo por bandera, no está él minando las libertades en su país. Aunque ha mejorado cosas en Venezuela, al igual que Fidel en Cuba, deberían de buscar su salida del poder de manera pacífica y consensuada para que ambos países consigan mejores condiciones de vida para sus habitantes dentro de la senda del comunismo no-totalitario.

De todo este embrollo de impertinencias e indiscretos insultos hay una verdad que es innegable: a Chavez le resbalaba la Cumbre, y a lo único que ha ido es a dar el espectáculo, como siempre. Aterrizaba en Santiago tarde, cantando, dándose -como siempre- distinguida importancia, y a la primera de turno, arremetía contra Aznar y la patronal española. Zapatero le pide que suavice su tono, el rey le llama distendidamente la atención, y Moratinos le comenta a su homólogo venezolano el malestar que ha producido en España los comentarios del presidente sudamericano.

Pero no contento, Chavez, a la siguiente oportunidad, importunadamente, vuelve con su cinismo a avivar el fuego prendido. Qué le importaba a la Cumbre lo que sea o deje de ser Aznar. Pero bueno, allí Chavez acudió de propaganda, a hacerse sentir. A promocionar instigadamente su proyecto para Latinoamérica, y desde luego, nunca dudó de restar valor a los acuerdos alcanzados en la Cumbre. No deben ser de su incumbencia.

Desde luego que el mundo le conoce, no tanto por su proyecto bolivariano como por su imagen de bocazas. Y desde luego, me parece acertada la posición diamantina que han adoptado tanto el presidente del gobierno español, como el rey que le acompaña. Quizá don Juan Carlos perdió los papeles, dice la prensa internacional. Quizá, el que perdió hurgadamente primero los papeles fue el mandatario venezolano, opino yo. Porque es verdad que sea o deje de ser Aznar lo que aparenta o demuestre ser, ese no es el momento ni el lugar de proferir desprecios. Porque está fuera de contexto, porque a una Cumbre se va a proponer, a construir y a aprobar, pero no a poliquetear contra ex presidentes; y porque en esa reunión se encuentran los delegados de una nación de habitantes que en su derecho a elegir quienes quieren que les representen votaron a ese señor. España no estará muy contenta cuando cambió de signo y color político en 2004, pero él debe respeto a quienes por aquel entonces sintieron la política de este país como quisieron.

Él llama fascista a Aznar. No sé si sabrá que fascista es aquel movimiento político -aunque se entienda de derechas - que identifica los intereses estatales a los principios de una ideología totalitaria que exalta los valores nacionales, la figura del dirigente principal de ese movimiento, que promueve el desarrollo de una estructura corporativa en la que sindicatos y partidos democráticos son suprimidos, y en la que las libertades individuales se suprimen para fortalecer un Estado que exige la filiación exclusiva a su partido y que estructura una política agresiva interior y exterior. Con los ojos puestos en la Venezuela del 2007 y viendo las manifestaciones en contra del proyecto de reforma de la constitución venezolana, pregunto, ¿quién es un fascista? ¿Aznar o Chavez?

Por tanto, y desde aquí, doy mi apoyo al toque de atención de Zapatero, y mi hombro a la marca y seña del rey al mandar callar a un insolente mandatario autoritario, y al levantarse e irse.



¿Por qué no te callas?

Lo mejor de este asunto han sido todas las coñas diseñadas por el ingente humor español.

Lo último, pedir respeto y honor para Carlos. Compañero no te olvidaremos. D.E.P.

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