martes, 27 de marzo de 2007

300: épica y justicia



Como ya he dicho en alguna vez el domingo es un día difícil. Las horas en él pasan lentas y la búsqueda de escapatorias es tan tediosa e infructífera como el propio día, pero siempre nos queda el ocio común: el cine.

Decidí ir a ver 300, la fastuosa película holywoodiense con el cómic de Frank Miller sobre la Batalla de las Termópilas en el 480 a.de.C. No fue en absoluto mala decisión. Concebida para ver en una sala, con un potente equipo de sonido y una pantalla inmensa, 300 desborda energía visual por todos los lados, dando la sensación de respirar el ambiente que aquellos 300 espartanos y miles de persas contaminaban con sangre, sudor, sufrimiento y gloria. La película es un ejercicio de tecnología y post-producción inmenso cumpliendo totalmente con su propósito: divertir y fascinar.

Quien vaya a buscar veracidad en la obra lo hará en baldío. Primero Frank Miller en su cómic y posteriormente Zach Snyder que ha sido el encargado de llevarla al cine, desmontaron algunas de las realidades que el historiador griego Heródoto reflejo en sus Los Nueve libros de Historia. Ambos lo han hecho para actualizar la obra como sucedió con la otra representación cinematográfica: Los 300 espartanos de 1961. Si en aquel entonces, los 300 héroes eran una alegoría del pueblo americano, frente a los soviéticos (representados en los persas), ahora la realidad tanto mundial como geográfica, marca aún más las posiciones, dando a los 300 el papel de defensores de la libertad (como buenos americanos), ante la amenaza que viene de más allá de oriente próximo (persas antaño, ahora llamémosles fundamentalistas islámicos).

Pero los valores que se defienden son universales. No son de nadie. La libertad, la gloria, el honor y la paz son de todos los seres que pisan y pisaron alguna vez el planeta porque viene implícito en el ser humano. Y como entonces, ahora y siempre, el poder y la acumulación del mismo provoca conflictos, injusticias y muertes. El poder y la ambición de acumularlo y perpetuarlo también es intrínseco del hombre. La maldad viene de esa misma posición en cualquier momento y en cualquier situación de la vida. Decía Marx, que el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad quien lo corrompe. En mi opinión, errado estaba. El hombre es malo, busca siempre su beneficio en lo individual y posteriormente en lo colectivo de menos a más.Y son los valores sociales los que pueden provocar que un ser humano olvide su perversa naturaleza y busque cuotas más grandes, que le permitan a él crecer y auto complacerse, pero también que hagan del mundo y de quienes lo habitan un lugar y unas personas mejores, con mejores condiciones para acercarse a la felicidad.

Para finalizar, decir que Frank Miller hizo un cómic maravilloso, que es un regalo para la vista y el alma, como también lo fue y es, Sin City. Zach Snyder ha hecho una magnífica película, espectacular y con un alma que transmite todo aquello que buscamos en la vida: libertad, honor, paz y felicidad. No fue mal dado mi domingo, y seguro que el vuestro tampoco lo será si en él o en otro momento dedicáis un tiempo para ir al cine, y contaminaros por esta buena película. Ya sabemos que pirateada es más barata y que el cine de por si es caro (y si consumimos algo ya ni os digo), pero solo por verla en esas condiciones de imagen y sonido, merece la pena.

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