miércoles, 29 de junio de 2016

Algo bonito


Aquí donde yacen las palabras sin sentido.
De donde no se evocan recuerdos sin dolor.
Ahora que de la fragua de la luz, nace el amor.
La añoranza de un destino que se repite.

Buscando e investigando constante por el mundo.
Nunca llegando al abandono vencido por el temor.
Siempre con prudencia e ilusión gritando este clamor.
Luchando para que la rutina no te venza y debilite.

En este ataúd con puerta y mínuscula ventana,
desnudo e inmisericorde mis pensamientos,
rebotan y encorajinan mi cuerpo y mente,
me falta tu boca. Anhelo tus palabras y tus besos.

Me hago daño caminando,
comprendiendo que te extraño.
Sólo y abandonado, comparando
las otras parejas felices y juntas.

El desasosiego de no tenerte cerca.
A quien amo y deseo.
Las risas extrañas que retumban en mi cabeza,
azorado me dejan por paladear tu ausencia.

Los días son lentos y pasan pesados.
Interminables bajo el sol de verano,
que arde y no calma
se ensaña,
y se divierte sin freno
con mi cuerpo huérfano de tus manos.

La rutina araña mi alma
Y me faltan tus ojos y tus manos,
tus palabras,
con las que encuentro calma,
aprendo y encuentro sosiego.
Reanudo en paz mi calma.

Pero son las noches,
endiabladas y ruidosas.
Donde en la soledad de la cama,
el frio abrazo de las sabanas,
me recuerdan la distancia,
la necesidad de nuestros sueños.

Soy el hombre, orgulloso,
que puede afirmar, sin rubor ni vergüenza.
Qué se equivoca en las distancias.
Qué añora lo que nunca se atreve a afirmar que busca.

Encontrar a través de letras reflectantes,
La necesidad de amarte.

Como el despertar comatoso.
Me contagio de esperanza.
Al hallar excelencia.
A volver a saborear lo que olvide nunca.

Vencer a mis enemigos entendiendo.
La necesidad de amarte.

Sólos, quizás simples y ufanos.
Ilusión, alegría y convencimiento.
De que es bajo tus besos.
Como cada día quiero que empiece.
 
Es nuestro momento.
La necesidad de amarte.

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