sábado, 26 de septiembre de 2009

España ganó el Eurobasket 2009



El baloncesto español (y por ende el deporte nacional) conquistó el pasado fin de semana uno de esos objetivos tradicionales, enquistados y más perseguidos que le quedaban: El Oro en un Eurobasket masculino absoluto. Después de 70 años de espera, y 6 derrotas en finales, a cuál más dolorosa, los Juniors de Oro (y representantes de generaciones previas y posteriores a la de 1981) se subieron a lo alto del podio, tras una competición de 12 días, una preparación de un mes y una sucesión de acontecimientos, hechos, reacciones y declaraciones que le otorgan a la conquista el epíteto de epopeya cercana al lirismo y el heroísmo, siendo Polonia las lejanas tierras en las que se iban a llevar tantas batallas.

La tradicional puesta a punto en San Fernando, no estuvo exenta como viene siendo habitual, de múltiples actos publicitarios, recepciones, entrenamientos a puerta abierta, agasajo de multitudes y prevendas para los convocados por Scariolo. Ya en un parrafo dos de las polémicas: Un seleccionador, italiano, con contrato vigente en la liga rusa, que entrena a la selección un año después de que Aíto tuviera que dimitir, para poder dirigir a Unicaja de Málaga. Una preparación muy dedicada a la fotografía y los compromisos de marketing. Rivales poco sólidos en ambientes de euforia y con arbitrajes "sospechosos". Todo ello no fue la causa real del desplome hispano en las primeras jornadas de campeonato, pero si los continúos problemas físicos, de Pau, Rudy, Raúl, Garbajosa, Mumbrú,... Y es que hasta el día del début no pudo Scariolo contar con todos sus efectivos, y aquel primer día se llegaba tras una dolorosa derrota por 25 puntos ante Lituania (la a priori, otra gran candidata) en tierras bálticas.

La bisoña Serbia era el primer rival oficial y ahondó en la crisis de juego 5x5 de la selección. Un pésimo día en porcentajes (sobretodo de 3 y en tiros libres, con un Pau Gasol horrendo (1/8)) y el acierto y dureza de los jóvenes pero talentosos Macvan, Velickovic, Tripkovic, Krstic comandados por Teodosic dieron el primer aviso al combinado nacional, y también al basket europeo de que vienen con ganas de quedarse. No acabó ni mucho menos la zozobra para la selección, porque al día siguiente, la neófita Gran Bretaña estuvo a 3 minutos y con +4 puntos listos para mandarnos a casa, hasta que varias acciones de coraje y acierto de Pau y Rudy levantaron el drama latente.

El camino tortuoso a la final continúo con una victoria en la prórroga ante Eslovenia y una derrota contra Turquía, en un partido trabado, duro y áspero que tuvo como punto culminante, el tiempo muerto solicitado por Scariolo, con 11 segundos por jugarse y un +1 para los otomanos. El técnico decide jugarsela la última bola con Sergio Llull y una posible penetración ante la defensa de Ilyasova, mucho más alto y más lento que el menorquín. En sí la jugada no salió mal, porque Llull fue parado en falta cuando iba ya se disponía a machacar tras sobrepasar con insultante velocidad al ex-blaugrana, pero la falta de respeto arbitral hacia el joven jugador impidió a España lograr la victoria, con lo que la situación tornaba a match-ball a cada partido. Con el calentón llego el momento decisivo del campeonato: Entrevista a pie de pista a Marc Gasol que critica la decisión de Sergio de dejar a Llull la responsabilidad del último tiro estando en pista, Pau, Navarro o Rudy. La polvareda ya se levanto, y pese a las rectificaciones y disculpas, tanto privadas como públicas del mediano de los Gasol, la rueda de prensa a tres bandas, presidente de la Feb, seleccionador y capitán aplacaron los ánimos, pero los cuchillos seguían afilados hasta la entonces probable eliminación, en algún momento, de la ÑBA.

Pero aquí es donde está la grandeza de esta selección, este portaviones diseñado para que cualquier seleccionador que llegue pueda aterrizar sin problemas. Calidad baloncestística a raudales, y sobretodo calidad humana, ímpetu, ganas de ganar, vocación, compañerismo, amistad y hambre de victoria. La unión hizo la fuerza, y España planteó cada choque como se requería: Una auténtica final. Así fueron cayendo primero Lituania y después Polonia, en días mucho más acertados cara al aro y con un empuje e intensidad defensiva brutal. España acaba cuarta de grupo y debe jugar frente a Francia, hasta ahora rival imbatido.

Los franceses tenían bastante asumido su condición de víctimas propiciatorias de los hispanos, y llegados de la fase previa, con previo susto e imbatidos tras un dudoso choque frente a Grecia, en ningún momento los Parker, Diaw, Turiaf, Pietrus, de Colo fueron rival ante una enrabietada y enfurecida España que a través de otra demostarción salvaje de intensidad defensiva y acierto anotador sepultó las opciones galas, que por cierto, sólo perdieron este partido en todo el torneo. No era perfecta la defensa, pero la actitud era extraordinaria y así sucumbió también la Grecia, esta vez de Schorsinaitis, Spanoulis y Bourusis, que tampoco duraron ni un asalto a las huestes hispanas, que mantenían a la vez, un acierto extraordinario.

Comandados por Pau Gasol (a la postre MVP) con unos Rudy y Navarro de escuderos. Garbajosa renacido, Mumbrú ayudando, Ricky creciendo, Raúl volviendo a sentirse importante, Felipe siendo el más regular, y los Marc, Llull, Cabezas y Claver aportando lo suyo, España volvía a enfrentarse a Servia, 12 días después, pero ahora en la Final, y los Juniors de Oro no podían dejar pasar esta oportunidad. 85-63, resultado final y la alegría descorchada, el entusiasmo de un país, con unos ídolos que pasan ya de serlo a nivel deportivo, para consagrarse como iconos de la calidad humana, de la amistad, la profesionalidad y el amor por unos colores, por unos meses de responsabilidad ante una nación, pero también de amistad y hermanamiento dentro de un equipo, que es un grupo de amigos. Las virtudes baloncestísticas de este equipo, que por variadas, insultantes en su perfección y envidiadas en su clase, se transforman en la amistad por bandera, y el respeto hacia una manera de entender el deporte y la vida, que son ya un ejemplo para cualquiera.



Gracias, tios, una vez más, me habéis hecho volver a emocionar. Campones!!!

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