Parte fundamental de esta identidad que representa Amorphis es su orgullo y respeto por su folclore natal, el finlandés, y el hecho de darlo a conocer fuera de sus fronteras con el Heavy Metal como excusa. Leyendas, mitos, pasajes y paisajes de la naturaleza más pura se destilan por los versos de cada composición. Toda esta mitología, recogida en el Kalevala (tradición oral compilada por el historiador Elias Lönnrot a finales del siglo XIX de fuentes folclóricas finesas) ha compuesto desde el primer momento el manantial desde que surge el universo sonoro de la banda.
Estas letras mitológicas se ven acompañadas, y más que eso, exponenciadas con unas composiciones plenas de virtuosismo, que han ido evolucionando desde un hosco y noventero death metal, a propuestas mucho más melódicas, convirtiéndose así en referentes indiscutibles del Death Metal Melódico. Y lo han conseguido sin repetirse, ni volverse monótonos sino abriendo el género a ritmos y referencias folk y toques progresivos que hacen cada disco único, sin que suene a trillado o aburrido. Todo un mérito.
Con Borderland lo consiguen una vez más, rebajando un par de tonos a su última propuesta (Halo en 2022). Los riffs y la base rítmica se conjugan para generar una atmósfera mística en plena naturaleza finesa, donde la voz, dota de dureza o de suavidad a gusto de la virtuosa garganta de Tomi Joutsen, demostrándonos una vez más la increíble versatilidad del intérprete y como cada vez se muestra más cómodo enseñando su voz natural y a la vez, aplicando potencia con uno de los guturales más señeros y de mayor calidad del momento.
El primer corte es The Circle y nada más transcurrir unos pocos segundos queda claro que estamos escuchando a Amorphis. Enseguida nos han trasladado a su ambiente. Han facturado nuestros pesares y a cambio nos han dado visado para dejarnos llevar y disfrutar de su propuesta. Los teclados han entrado con naturalidad engolando el tema para que Tomi Joutsen cante solemne y relajado, dé paso a un magnífico sólo de la guitarra de Esa Holopainen, que le devuelve la iniciativa esta vez al gutural mientras la batería aparece en estado de gracia. En general una canción brillante y una puerta abierta que deja entrever la intención de la banda y de toda la producción: trascender, hacernos disfrutar y llamarnos para el directo.
Bones es el siguiente corte y segundo single del disco. Suena a Amorphis sin duda. La guitarra es brutal sobre un ritmo denso y cargado donde la voz en gutural nos lleva hasta un estribillo cantado natural que entra sin romper ni un ápice la armonía del conjunto. Se vuelve en la siguiente estrofa al gutural, mientras se enlazan dos solos de guitarra para acabar coreando sobre la pesada melodía inicial. Puro headbanger que pone el listón alto y nos deja con ganas de más.
Con Dancing Shadow vemos al Amorphis más juguetón. Toda la canción se desenvuelve con naturalidad mezclando el típico sonido de la banda con combinaciones más propias de power metal, incluso del de los años 80, que con los registros a los que nos tienen más que acostumbrados. La bateria toma un ritmo marcial al que responden las incesantes guitarras, mientras los teclados de la mano del gran Santeri Kallio deja unos pasajes progresivos y bellos que se engarzan de manera asombrosa. Llevamos 3 canciones y Amorphis amenaza con dejar un discazo para la posteridad.
Fog to Fog sigue y nos devuelven al sonido Amorphis más clásico con teclados y guitarras entremezclándose mientras Jutsen muestra su versatilidad bucal. El bis con en gutural con el que reafirma cada frase del estribillo acelera la composición y si ya tenías ganas de verlos, acabas la canción buscando cuál es el próximo concierto que te queda más cercano.
La siguiente canción es la más especial del disco. The Strange cumple con su titulo y se presenta diferente a lo que habíamos disfrutado de Amorphis todos estos años. No es que la canción sea irreconocible o parezca de otra banda. No. De hecho la grandeza de estos finlandeses es que son más que capaces de experimentar y jugar con los temas de sus letras y con las expectativas de sus oyentes. Y es que es muy meritorio que en poco menos de 4 minutos sean capaces de plantear un tema progresivo y folk, para darle vértigo hasta el death y por último quedarse con su icónico Death Metal Melódico. He re-escuchado 3 veces la canción para ecsribir este párrafo y el tema me sigue pareciendo espectacular.
De aquí al final del disco, Amorphis demuestra su capacidad marcando canciones plenamente reconocibles a lo que son en este momento y sin olvidar su bagaje. Pero a la vez demostrando su tremenda capacidad para explorar nuevas vías y que estas casen a la perfección con su identidad.
La siguiente canción es Tempest que se presenta como la más pausada del disco, prácticamente una balada pero donde todos los integrantes toman partido para que la hagamos reconocible. Con Light And Shadow, que fue la presentación del disco, nos presentan una obra donde teclados y guitarras se conjuran para meter ritmo y enganchar al oyente. Para que empiece a mover los pies, marcar el ritmo con el cuello y la cabeza, dejarse llevar al air-instrument y al final saltar y corear el estribillo. Es una canción pegadiza donde se pueden paladear todos los sonidos y etapas de Amorphis. Se ve en una sola canción su evolución y nos había dejado con ganas de más, que como digo, el disco es capaz en conjunto de mantenerlas.
Con The Lautern volvemos al Amorphis primigenio con una melodía densa y oscura, embriagados por la pericia de los músicos y donde somos interpelados con unos guturales tremendos, de una calidad incomensurable. Una canción que espero se vuelva recurrente en el repertorio en directo de la banda porque paladearla tiene que ser un placer.
Bordeland y Despair son las dos últimas canciones y en ellas seguimos viendo al Amorphis más atemporal, más primigenio. En ambas se transita por compases progresivos y folk para ir ganando intensidad y junto a las voces guturales se consigue acabar toda la obra en lo alto.
En general, con Borderland vemos a un Amorphis en estado de gracia. Una banda madura y con las ideas muy claras. Acompañados de una producción que ha sabido darles de todo lo que necesitan para que pudieran expresarse con cada canción y con el disco en su conjunto. Y ganando de esta manera un ramillete frondoso y estimulante para hacer aún más grandes sus conciertos.
Y para rematar este disco, aunque no en la edición que he adquirido y probablemente se adjunte en las siguientes, recientemente Amorphis ha publicado una nueva canción, Crowned in Crimson, que forma parte de la banda sonora de una ambiciosa película finlandesa basada en las leyendas de Kalevala y que se titula Son of the Revenge. En esta última obra Amorphis no sólo mantiene el nivel de Borderland, sino que lo aúpa varios escalones más gracias a unos arreglos sinfónicos que dan una atmósfera épica al tema para que entre redondo y sin fisuras como parte de la promoción de la película. Para culminarla como se merece la canción sirve como introducción del talento que atesora Lida Joutsen, hija, lógicamente de Tomi Joutsen. Ambos llevan el peso de la canción en un diálogo donde se nos descubre a una nueva voz que sin duda tiene capacidad para hacer su propio camino. Una exquisitez que dejo aquí abajo.

