lunes, 29 de marzo de 2010

Salamanca y ¿Cultura?

Pena da ver la agenda cultural de una supuesta "ciudad de la cultura y del saber" vacía y rellenada con la cartelera de cine comercial. Ver que bibliotecas y museos públicos carecen de iniciativas lúdicas y culturales con las que seducir a los ciudadanos sin excepción de gustos y preferencias o de edades y afiliaciones, no por falta de interés y acomodamiento que sabemos que también, sino más por una falta de compromiso y ambición, es decir dinero, por parte de las autoridades locales. Pero más pena da, más asco y más rabia da, ver a los esbirros del ay-untamiento tratar de coartar la libertad en un espacio, supuestamente público como creemos que es o debería ser la plaza mayor de Salamanca.

El pasado viernes, día 19 de marzo, dentro del paseo, del atardecer entre las piedras, cafés y cervezas de Salamanca, al cruzar una vez más, y nunca la última la Plaza Mayor, tuvimos a bien pararnos a contemplar la actuación circense del autoproclamado "Payaso Loco", artista callejero que bajo la apariencia y maquillaje de un payaso de circo nos asombró, divirtió e hizo que nos solidarizáramos con él. Todos y todas, tanto niños como adultos pasamos un muy buen rato gracias a su trabajo, devoción y pasión. La mezcla de malabares, humor y reflexión social y cultural no dejo a nadie indiferente.

El artista que procedía de Chile y llevaba ya 7 años actuando en Europa y afincado (y no menos importante, empadronado en Salamanca) entre chiste y juegos con los infantes iba relatando las dificultades con las que se ha ido encontrando en la ciudad donde decidió vivir para poder ejercer su profesión de manera libre sin presiones ni juicios, como todos más o menos conseguimos hacer. Pero él no. Los artistas no. En esta ciudad, que dice ser y sentirse ser santo y seña de la cultura el Payaso Loco, y todos aquellos que deciden agarrar un instrumento, hacer magia, malabares o contar chistes no pueden. Salamanca será ciudad de la cultura, pero no de la cultura libre y gratuita.

Por qué un espacio público, y a la luz el más vistoso, como es la Plaza Mayor sólo queda para usofructo de los eventos organizados por grandes empresas, incluido el Ay-Untamiento, la Asociación de Hosteleria, el resto de logias derechonas y rancias y la siempre presente y fusionable Caja Duero. Hasta las despedidas de solter@ tienen antes hueco que la exposición y critica libre de un artista.

El "Payaso Loco" finiquitada su entusiasta actuación y pasada por taquilla, "la entrada es libre, para salir pasen por aquí, sombrero en ristre" creía y creíamos que estaba resuelta la función. Pero no. La siguiente aparición estelar correspondió a dos números de la policía local, dos esbirros de Lanzarote que ante el bochorno, vergüenza y solidaridad de todos nosotros con el payaso, trato de reprender al artista. No lo logró porque todos, mayores y niños nos mantuvimos al lado del hombre que nos había hecho pasar tan grato rato, y por que a mis gritos y a los de otros adultos, de "Viva la libertad!", "Dejadle en paz!" o "si le llevas a él me llevas a mi", a las tranquilas y estudiadas exposiciones del interesado que con argumentos disolvió las ganas de gresca de los sincerebro uniformados se unieron también alegatos de niños, llenos de inocencia e incrudelidad. "Por qué le hacéis eso?", "¿Qué ha hecho?". Sin duda y sin darnos más medallas porque las necesita y se las gano de sobra el artista con su actuación tanto para entretenernos como para defenderse, el hecho de que nos mantuvieramos solidarizados con él, de que no nos marcharamos y abandonaramos a su suerte o mala suerte, hacer vez a la ignorancia de la fuerza bruta que somos más y que la fuerza de los argumentos y la mente nunca la vencerán ni esposas, ni balas, ni porras.

En salamanca no verás caricaturistas, ni actores representando, ni mimos, ni payasos, ni músicos... sólo alguno podrás tener la suerte de encontrar no en fiestas de guardar, sino para amenizar los paseos entre tienda y tienda, los días del sagrado consumo. El arte y la cultura, con las que el ay-untamiento se llena la boca y el paladar, infla presupuestos y cobra subvenciones esta únicamente reservado para los espectáculos de pago, para pasar por taquilla antes y durante, en el que la bebida en un concierto se convierte en un ataque salvaje a la economía de subsistencia. Los museos apenas renuevan sus exposiciones temporales y lo que hace 6 o 7 años eran continuas y rotatorias ahora son escasas con parones en la programación injustificables. No hay ayudas para que pequeñas empresas cojan el testigo y sean capaz en sus locales de propiciar una cultura y ocio alternativos. Y cuando las narices y los bigotes son bien gordos no vale con todo esto y es necesario controlar e intervenir las asociaciones y patronatos externos no vaya a ser que tengamos alguna producción que haga pensar y criticar a la plebe ajena ella más allá del pensamiento único.

El acontecimiento me ha hecho reflexionar volver a creer. El pueblo unido, inteligente y coherente es capaz de todo, de parar todas las injusticias y de hacer nuestras ciudades y pueblos, de nuestro planeta y sociedad en definitiva, lugares mucho mejores, más humanos y más divertidos y enriquecedores que lo que son actualmente. Parémonos a reflexionar a buscar el arte y la cordura. Apaguemos las televisiones que no nos dejan escuchar los sonidos de la naturaleza, empezando por nuestros pensamientos.

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