lunes, 15 de septiembre de 2008

La bola de nieve

Una noche más, un momento más
Abrace tu espiritú. Te bese sin besarte,
Me has dado vida, cuando muerto y extinto perecía en la cuneta.
Me has dado conciencia, cuando mi inconsciencia y el temor se unían para robarme el aliento.
Me has dado paz, confianza y has coronado mi madurez.
Ahora tengo todo lo que te pedí y sólo anhelo la idea de la perfección.

Calma extrema respiro contigo.
No hay horas, sólo estás tú.
Nuestra cercanía se desliza por el tiempo haciendo imborrables estos recuerdos. Cada una de nuestras palabras, nuestras sensaciones, pensamientos bailan con la confianza del otro. Ante la tenúe luz de las farolas se hicieron eternos, para siempre vivir abrigado a mi alma, y sólo evadirse cuando expire.

No quiero hacer daño a nadie, pero sobretodo a ti. No quiero equivocarte, liarte y tampoco engañarte. A veces pienso no decirte o hacer cosas que me apetecen por nuestra confianza, para no herirte. Tú me entiendes como nadie lo ha hecho jamás y no voy a perderlo por el impulso de mis entrañas, que aunque cierto y certero puede enterrar este sueño que vivo contigo. Paso su momento. Ya no hay vuelta atrás. Ahora te quiero y quiero esto. Y ahora busco en brazos ajenos depositar los abrazos que te pertenecen.

Nuestra afinidad y este cariño nos hace cómplices de nuestras verdades y pensamientos. Me gusta compartirlos contigo. Me fascina que tú también lo hagas. La verdad es que hacia mucho que no me sentía tan bien como estábamos anoche. Nuestras palabras apaciguaban el incipiente frio. No hubo oscuridad entrada en la noche porque nuestra amistad relucía.

Avanza ladera abajo, haciéndose más grande e incontrolable,
mis ideas se mezclan con las pesadillas
emergen sueños plagados de imposibilidad
mi corazón ya no es más maleable,
y mis sabanas continúan frías
mientras intento olvidar la soledad

1 comentario:

  1. Se me ponen los pelos de punta siempre que leo este texto, angelito!!! Sabes que siempre serás muy importante para mi!!!

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