lunes, 22 de julio de 2024

Tadej Pogačar: Un ciclista de leyenda


 

Tadej Pogačar ha ganado el Tour de France 2024. Es su tercer mallot amarillo final en la ronda gala tras los dos primeros en 2020 y 2021. Se suma a un selecto grupo de ciclistas ganadores de Tres Tours, al tiempo que entra en uno más exclusivo aún: El de ganadores el mismo año del Giro de Italia y el Tour de Francia, relevando al mítico Marco Pantani, el último en conseguirlo hace casi ya 30 años.

En ambas carreras por etapas de tres semanas, el ciclista esloveno ha exhibido un poderío indiscutible, firmando en las dos hasta seis victorias de etapa (más 5 segundos puestos en el Giro y otros 4 en el Tour), con victorias contra el crono, en etapas de alta montaña y en algunas de media montaña o similares a clásicas de un día. También ha sido el jefe de la carrera y el aspirante máximo a la victoria parcial en cada jornada. En este Tour de Francia en concreto, ante una batería de rivales completa (por primera vez coincidían en la misma carrera todos los dominadores actuales y además llamados a dominar el ciclismo muchos años, como el propio Poggi, Vingegaard, Evenenpoel, Roglic, Van Aert, Van der Poel, etc.), el esloveno ha estado sublime. Recordad aquí el curioso caso de Eslovenia que presenta una batería de ciclistas de primer nivel, un país que hace 10 o 15 años era la nación con más jugadores NBA en relación a su población. Desde luego las montañas eslovenas, que ya aparecen en la propia bandera del estado balcánico, han legado otra generación sobresaliente de deportistas.

Pogacar conecta fácil con el público. Su estilo desenfadado, demostrando que se divierte sobre la bicicleta, atacando y mostrándose ofensivo, tanto para ganar etapas como para liderar la general hasta la victoria final, comulga con los gustos de aficionados de todo el mundo, incluidos los de los países clásicos en esto del ciclismo como Francia, España, Italia, Bélgica o Países Bajos. Solo el volumen de victorias es afeado por su voracidad y su ansía competitiva porque realmente no deja una para un rival, compañero al fin y al cabo sobre la bicicleta, lo cual puede ya empezar a cansar o a aburrir a algunos aficionados. Frente a unos años en los que el poderío de estructuras deportivas como el antiguo Sky (hoy INEOS) dominaba a su antojo la carrera hasta la victoria de un ciclista británico (Wiggins, Froome o Thomas) como en su día puso de moda el americano US Postal, Pogacar ha demostrado determinación, talento y una forma de rodar ofensiva, buscando siempre la victoria,

Este párrafo anterior no resta mérito a los tours por ejemplo de Froome, o sus victorias en Giro o Vuelta, donde ante una carrera más abierta no existía tanto control y tenía que mostrarse más ofensivo. También en el Tour lanzó ataques, pero en comparación con Tadej, lo del británico nacido en Nairobi son pequeñas aceleraciones. Y tampoco sería justo no considerar al equipo de Pogacar, el UAE (la estructura del antiguo y clásico equipo Lampre refundada al calor de los petrodólares y las estrategias de sportswashing de regímenes turbios y dictatoriales) un equipo menor y sin potencial. Lo cierto es que acompañando al rey del ciclismo actual se ha configurado una plantilla millonaria con ciclistas de éxito y perfiles variados que les permiten controlar la carrera y preparársela para el demoledor ataque de Pogačar.

En cualquier caso hemos disfrutado de un gran Tour. Muy divertido. Salvo 4 etapas verdaderamente soporíferas y abochornantes en las que el pelotón, ante el recorrido, la climatología, la dureza o el control de los equipos por y para sprinters impuso el tedio en el transcurrir de los kilómetros.

Pero obviadas estas cuatro etapas, la carrera ha sido vertiginosa (se vuelve a batir el récord de velocidad media final), con alternativas cada día, quizás no tanto en la clasificación general, donde el favoritismo de Pogacar se ha confirmado con un dominio absoluto. Pero si en las etapas y en algunos hitos bien merecedores de mención. Biniam Girmay el sprinter eritreo sumaba hasta tres victorias en este Tour y alzaba para África por primera vez el mallot verde de la regularidad en un bonito duelo con la estructura del también triple ganador de etapa, el belga Phillipsen.

Otro sprinter, Mark Cavendish, pasaba a la historia del Tour y del ciclismo al sumar su trigesimoquinta victoria de etapa en la ronda gala, desde su primeros triunfos en 2008, hasta ayer que culminó su carrera deportiva acabando el Tour 2024. Supera de este modo al Canibal, Eddie Merckx, quien había colocado un listón que parecía insuperable. No hay que quitar ningún mérito a las hazañas del todoterreno belga, ni tampoco, mucho menos al ciclista de la isla de Man, que ha sumado todas sus victorias en llegadas al sprint, una especialidad, muy compleja y donde la confianza, el sentirse arropado por compañeros que trabajan para ti, y el golpe final de riñones da y quita muchas victorias.

En cualquier caso estos registros pueden quedar sobrepasados en un espacio corto de tiempo si el tren Pogacar sigue devorando etapas del mismo modo que hasta ahora. Desde su debut en el Tour en 2020 hasta hoy, Pogacar lleva 16 victorias de etapa. A este ritmo, y dado el dominio mostrado este año, puede que en 5 o 6 años el esloveno este en situación de batir este récord.

En ello dependerá la salud, el hambre y la constancia del esloveno, como también la calidad y el tesón de sus máximos rivales. Jonas Vingegaard, el danes que llegaba como doble campeón, pero muy mermado por la terrible caída en abril en la Itzulia del País Vasco, ha dado todo lo que tenía pero ha sido insuficiente. Su preparación muy recortada, y sus facultades muy mermadas por la gravedad de las heridas y lesiones, ha mediatizado su respuesta en la carrera, pero aún así ha firmado un tour sobresaliente para acabar en segundo de la general y sumar una etapa.

En la misma caída se vio implicado el tercero de la general final, el chico maravilla del ciclismo belga, Remco Evenepoel. Muchos lustros lleva Bélgica buscando un ciclista capaz de recordar el legado de Merckx en el Tour y ganar la carrera, y ante su primera aproximación, Remco ha rendido a un gran nivel, superando las expectativas de muchos expertos que lo veían sucumbiendo en los grandes puertos de leyenda del Tour de Francia. Sin embargo, con una gran ayuda del mejor español en el Tour, Mikel Landa, como compañero (y de todo su equipo), Evenepoel ha podido competir. Para el recuerdo los ataques sobre las etapas más bonitas de esta edición, las del sterrato por los caminos entre viñedos en las postrimeras de Troyes, o la segunda etapa llegando a Bolonia, en Italia. Y también, el espectáculo de ver a Remco compitiendo en contrarreloj.

Se vienen unos años maravillosos de ciclismo y ya llevamos unos cuantos. A quienes como yo disfrutamos todo el año con el ciclismo, y en especial con las carreras de primavera, nos podemos dar por felicitados y agradecidos. El nivel medio es espectacular y en este momento hay una élite verdaderamente de leyenda que hace que cada carrera aumente en interés. Quizás la incertidumbre del resultado final pueda quedar tocada si Pogacar sigue exhibiendo este dominio, esta fuerza y si se muestra imbatible, pero desde luego los retos y la entidad de los rivales hacen que podamos estar, como el mismo dijo ayer al acabar el Tour, ante una época dorada e histórica del ciclismo.

Parece que uno de los retos más inhumanos, el ganar las tres grandes por etapas en un solo año, o mejor dicho, en una sola temporada, no va a afrontarlo Pogacar. Yo, personalmente, si estuviera en su situación y si me veo bien y con fuerzas, lo intentaría. Ya solo con eso, estaría haciendo historia, por tener la voluntad y la capacidad para enfrentarse a un reto así, pero es que después del dominio en Giro y Tour (12 victorias de etapa, más de 6 minutos de distancia final con el segundo, 38 de 42 días con el mallot de líder), la posibilidad de erigirse en un ciclista de leyenda colosal este mismo año está ahí. De momento, Pogačar y muchos de los ciclistas están ante nuevos retos como los inminentes JJOO, los Mundiales en septiembre, y especialmente en el caso del esloveno, la Paris-Roubaix.

Por último, no olvidar que existe esa larga sombra sobre el ciclismo por un pasado lleno de desilusiones y mentiras, debido al dopaje. No ayuda en despejar sospechas, de momento infundadas, que el máximo patrón del UAE sea Matxin, quien ya conoció las mieles del éxito y del repudio con casos de dopaje sistémico en ciclistas bajo sus órdenes en el pasado. Sin embargo, de momento quien quiera ver algo ahí, aquí se equivoca, porque de entrada lo que se está viendo a nuevas generaciones de deportistas, que en todas las disciplinas, en esta Olimpiada entre Tokio 2020 (21) y Paris 2024 ha pulverizado récords y rendimientos en muchas de las disciplinas. Ha mejorado la genética, los entrenamientos, las preparaciones, la alimentación, el descanso, la salud. También los equipamientos y la tecnología para poder preparar las pruebas. Y los resultados están ahí.

Pero aquí estamos en la primera tarde sin Tour, huérfanos de sus paseos por Francia, por sus carreteras, bosques, montañas, pueblos y ciudades, preciosos y cuidados hasta el mimo. Y tristes porque ha acabado una edición inolvidable donde hemos disfrutado, una vez más, junto a los ciclistas. Si todos merecen, por su compromiso, esfuerzo y voluntad la máxima de la atención y el respeto, cuando se junta una generación con tanto talento, y que ve el ciclismo como un deporte de ataque, no podemos más que celebrarlo. Y por encima de ellos, Tadej Pogačar, un ciclista que está reescribiendo la historia del deporte.

 

viernes, 12 de julio de 2024

Golazo al racismo y la xenofobia

Lamine Yamal, haciendo con las manos el 304 relativo al código postal de su barrio de nacimiento y crianza, Rocafonda en Barcelona.

 

Existe un relato malicioso, manipulador y embustero basado en traspasar a las clases populares una cierta nostalgia beatificadora sobre las negras décadas de los 80 y 90 en España. Los embaucadores y manipuladores de la memoria son las voces de la cultura de aquella época. Niños y niñas pijos, descendientes directos de los regidores políticos, económicos y culturales de la dictadura y la transición. En la Movida casi nadie provenía del Arroyo. Hoy se quejan de que “no puede decirse nada”, como si no estuviera en prime time de televisión soltando sus desvaríos ideológicos, y no fueran los demás, desde obreros, raperos, humoristas o tirititeros a los que se les aplican censuras. También alegan que en los 80 y 90 existía un ambiente cultural de progreso y dinamismo basado en un clima de "absoluta libertad", y otras sandeces de tomo y lomo, imbricando estos mensajes con la visión ultraliberal de la libertad que proclaman personajes como Ayuso. Como si no hubiera habido en aquella época inseguridad ciudadana y terrorismo de uno y otro bando. Especialmente, ¡oh casualidad! del de extrema derecha que ha quedado, igual que con los crímenes de la dictadura, sin esclarecer y judicializar.

Lo cierto es que en los barrios obreros de las ciudades españolas durante los años 80 y 90 lo que existía era pobreza, drogadicción y marginalidad. Empezaban a verse las costuras de un tiempo nuevo que iba a romper, o incluso ya había roto, los encajes sociales del tardofranquismo y de la respuesta antifascista. La desindustrialización, demanda inflexible de la Comunidad Económica Europea para con España ante su entrada en selecto club, era ya un hecho, y el paro era una amenaza constante para los hijos de la clase trabajadora que se quedaban sin acceso al sustento tras haberse constituido como la generación mejor preparada de nuestra historia. Las jóvenes y las mujeres también habían participado con éxito en tal proceso pero su situación seguía (sigue hoy en día por los abusos de los retrógrados) amenazada por un machismo social, alineante e intrínseco a la esencia de la España de aquellos tiempos. Su incorporación al mercado laboral no había acabado de producirse de manera efectiva y asentada y ya eran víctimas de despidos, traslados, precariedad y heteropatriarcado.

Al tiempo que salían los puestos de trabajo de la industria, sustituidos por menos en cantidad y calidad de un esquelético sector servicios, a los barrios obreros llegaba la droga. Sobretodo la vertiente más económica y más depredadora de la heroína. Siempre se ha sabido que esnifar coca era cosa de pijos y yuppies y para el lumpen quedaban las jeringuillas, los mecheros y el papel de plata. Las enfermedades de transmisión sexual, así como las tuberculosis y hepatitis, por prácticas insalubres durante el consumo de drogas o las relaciones sexuales, se hicieron pronto comunes en los consultorios de barrio de las periferias de las grandes ciudades, por parte de jóvenes a los que les habían robado sus expectativas de futuro y dignidad. La marginalidad y la delincuencia eran el siguiente paso, junto a la degradación de la convivencia, la desconfianza para con los iguales, así como la laminación del tejido social de aquellas ciudades de los 90 y 80.

De hecho, antes de que llegasen los millones de ayudas a la convergencia de la Comunidad Económica Europea, o mejor dicho, después de que esas ayudas las filtrarán para su lucro incesante las élites cleptómanas del estado españistaní, las ciudades españolas eran una porquería. Feas, sucias, escasamente acondicionadas para los desplazamientos del vecino (mucho menos para el turista que ni se soñaba en aquella época) y peor dotadas de servicios como escuelas, bibliotecas, centros sociales o parques de juegos infantiles. Animo al lector a buscar cómo eran estas ciudades a través de los programas de memoria de las televisiones autonómicas. Muchos están en youtube.

Otra de las realidades del estado español en aquella época, y sobre la que pasan de soslayo los indigentes mentales que se han alzado como portavoz de la ensoñación, era el racismo y la xenofobia. Sigue siéndolo hoy, y sobre eso voy a entrar a hablar, pero en aquella época, en Españistan se juntaban grupos de jovenzuelos neonazis y de talluditos nostálgicos del franquismo que acosaban, atacaban e incluso mataban a todo el que pensara y a los diferentes de colectivos LGTB, personas y colectivos de izquierdas y sindicales, y fundamentalmente a las personas racializadas. Esto lo conozco gracias a las charlas con compañeros más veteranos que corrieron delante y detrás de las basuras humanas fascistas durante sus cacerías.

De hecho, especialmente crudos en esta vertiente de xenofobia y odio fueron los primeros años 90. Mientras el país se abría internacionalmente, con las Olimpiadas de Barcelona, la Expo de Sevilla o la siempre olvidada capitalidad cultural europea de Madrid (qué gusto que esto se haya olvidado y pueda contarse como un fracaso del madrileñismo) en el año 92, grupos de extrema derecha acosaban a los colectivos de extranjeros. Migrantes y refugiados que malvivían en chabolas y edificios abandonados pero con su sudor y esfuerzo ya empezaban a lubricar la terciaria economía españistaní basada en el turismo, el sector servicios y la especulación inmobiliaria.

Una de las primeras víctimas fue Lucrecia Pérez, joven dominicana asesinada por neonazis en Aravaca en el año 92 tras una campaña pública de señalamiento y acoso. Pero no fue la única y hubo más víctimas mortales, así que se puede decir abiertamente, que no hubo colectivo racializado que no fuera denigrado y marginado en aquellas, tan “plácidos años” según los amnésicos de la movida madrileña.

Aquel acoso y campañas, con la parte imprescindible de deshumanización de los objetivos ha vuelto en nuestros días con fuerza. En un contexto de clara crisis total del modelo capitalista y liberal, las voces del fascismo han crecido en número y resonancia con el objetivo de aplacar las alternativas más sociales, solidarias y sostenibles. Se han financiado a partidos ultras, panfletos reaccionarios y personajes canallas para que calienten las débiles mentes y generen polémicas artificiales que sirvan a sus intereses. Se han buscado objetivos fáciles contra los que desviar la atención y cargar las culpas, exonerando a los verdaderos responsables de la tragedia económica y social de Occidente tras la crisis de 2007, la Gran Recesión y la salida de la crisis que ha llevado a mayores desigualdades, opresiones y dolor.

Nuevamente, y sin haber dejado de serlo en todos estos años desde los 90, son los inmigrantes quienes reciben el odio y el racismo, de otras clases trabajadoras, igual de degradadas y usurpadas. Y es que, ¿qué trabajador español no tiene un familiar o un conocido que ha tenido que emigrar fuera de nuestras fronteras por la lacerante falta de oportunidades y perspectiva de bienestar en este estado fallido?.

Pues aquí tienes de nuevo a la ultra derecha poniendo las dianas y esperando a que sus huestes ejecuten las acciones contra el diferente, por su color de piel, pero fundamentalmente por ser pobre.

Para que estas cacerías tengan éxito y solivianten a las masas que puedan auparles a base de votos desnaturalizados, son necesarios cómplices. Por supuesto, y en primer lugar, quienes han financiado a tales sanguijuelas. Alguien ha puesto los recursos y dado los altavoces para que los discursos de odio se normalicen, tolerando la xenofobia y presentando a los intransigentes como sujetos normales en el estado derecho, con los que hay que ser tolerantes. Los propios medios de comunicación de masas tienen mucho que ver. Primero porque, salvo honrosas excepciones, no han cortado estas declaraciones fascistas y violentas. Y después, porque las han asimilado como parte del transcurrir cotidiano al mismo nivel que las propuestas que pueda hacer la tibia socialdemocracia que es representada en los medios. En su afán por obedecer los designios del patrón, han dejado como extremismos a la ultra derecha y a una timorata centro-izquierda que apenas discute los mecanismos socio-económicos de un estado que funciona como una profunda maquina extractora de riqueza y porvenir de las clases trabajadoras y de los territorios que sufren al agujero negro que es la región de Madrid.

No voy a obviar la responsabilidad de las policías y cuerpos de opresión del estado, tan prestos a castigar y aplicar violencia institucional sobre las gentes de izquierdas y los trabajadores que piden dignidad, techo, comida y futuro, y tan panchos y dóciles con cayetanos y pijos, ultras del fútbol, y fascistas de todo pelaje que envueltos en banderas (tanto en las adornadas con pollo, como con la que se supone, es de todas y todos) que se dedican con ahínco a insultar la inteligencia, laminar la democracia y querer oprimir a las clases trabajadoras.

Por supuesto, los votantes de estos disparates xenófobos y fascistas tienen que hacérselo mirar. Y no me vale lo de la falta de perspectiva de los partidos de izquierda y cosas así. Porque antes que votar a racistas, machistas y vagos redomados como todos estos mequetrefes ultras se corta uno la mano. Como decía unos párrafos más arriba todos tenemos a conocidos muy cercanos trabajando o viviendo fuera, y comportarse así de la mano de esta gentuza de la ultraderecha, es alentar que en los países de destino de nuestros allegados también se articulen cacerías contra el extranjero “qué nos roba el trabajo”. Por cierto, esta frase absurda es absolutamente irreal, puesto que los trabajos a los que se dedican los migrantes son rechazados por los nacionales.

Y por último, esa derecha institucional, del PP, que si bien al menos es en algo coherente al mantener ese apego a sus raíces franquistas, toda vez que desligados de ellos, si los han necesitado para usurpar instituciones al pueblo, se han lanzado a brazos de los fascistas sin titubeo alguno.

Por lo tanto, en la normalización de los discursos de odio existen muchos responsables directos. Algunos aducen su racismo natural y genético fruto de estulticia profunda y falta de luces. Otros exprimen el mantra dividiendo las clases trabajadoras para seguir oprimiéndolas sin que se trastoquen sus plusvalías.

Pero es curioso cómo funciona esto del racismo y la xenofobia. Cómo de enfermas están las mentes y espíritus de quien comulga con semejantes ruedas de molino.

Se quejan de los inmigrantes racializados, magrebíes, latinoamericanas, africanos, etc., pero eran bienvenidas las mujeres jóvenes ucranianas, así como las jóvenes latinoamericanas que acaban en prostíbulos. Los negros que recogen fruta en la huerta murciana, o en los invernaderos de Almería o Lleida nos roban el trabajo. Las mujeres de Marruecos o Polonia que doblan el espinazo para sacar fresas en Huelva destruyen el país. Quizás las kellys, mujeres invisibles que limpian a la carrera decenas de habitaciones de hotel, oficinas o escaleras de propietarios, muchas de ellas en situación de vulnerabilidad (por mujeres, por acosadas, por extranjeras, por pobres) no se esfuerzan demasiado. Los obreros de la construcción provenientes de Europa del Este, África o Perú, que conocen el oficio y son obligados a jornadas extenuantes de trabajo por salarios de subsistencia con los claros culpables de las burbujas inmobiliarias. Esto es una invasión, una teoría del gran remplazo, de la que aviones diarios llenos de MENAS (acrónimo referente a los menores extranjeros no acompañados ya normalizado en tono despectivo) impiden que tu abuela tenga una pensión digna. Hacen campaña con ello, se niegan a asumir sus responsabilidades legales y la más mínima humanidad. La ultraderecha hace chantaje por unos cuantos chavales y amenaza tumbar gobiernos. Ojo, que esta actitud y falta de humanidad y altura de miras lamentablemente les daría más votos.

Pero es que todos estos son trabajadores. Son pobres. No como los millones de turistas que llegan sin control ni regulación alguno, gentrifican los centros de las ciudades, expulsan a los vecinos y a los negocios locales que son sustituidos por pisos turísticos y franquicias de comida rápida donde trabajan mayoritariamente gente joven y descendientes de inmigrantes. Se desahucian a ancianas o se cierran espacios culturales para que haya más pisos turísticos y franquicias extranjeras. Es que hay manifestaciones de vecinos ya hartos de verse expulsados del centro de sus ciudades que hay que castigar y reprimir con esa aberración democrática de la Ley Mordaza en la mano (imperdonable que esto no llevé derogado 6 añazos ya).

Los trabajadores que llegan de Marruecos, Ecuador, Bolivia, Nigeria, Moldavia o Senegal son tan extranjeros como los jubilados de Inglaterra, Países Bajos o Noruega que compran urbanizaciones enteras en pueblos de Málaga, Alicante o las Baleares. Se pasan años en nuestro país pero no aprenden ni una sola palabra de castellano, ni siquiera cuando les van a operar de cataratas, de prótesis de rodilla o de cadera en la sanidad pública española donde no han cotizado en su puta vida. Pero el problema es que a un mena se le haga una prueba óptica y se le donen unas gafas.

El que te ha llevado una basura de hamburguesa a casa con una mochila amarilla, o la señora que ha limpiado la oficina esta mañana es inmigrante y trabajadora en nuestro país, como el futbolista mil milmillonario que jaleas cada miércoles-domingo.

De hecho el fútbol profesional es un muestrario clarísimo de las profundas inconsistencias mentales de quienes se niegan a admitir la realidad de un mundo construido a base de movimientos de personas que buscan un mejor lugar para vivir.

En plena Eurocopa, con lo que supone de exaltación patriotética del rojo y gualda (vaya lavados de cerebro se ven por estos días, con gente envuelta en la bandera) la máxima estrella de la selección nacional es Lamine Yamal, un adolescente de 16 años, de ascendía africana (marroquí por parte de padre, ecuatoguineana por parte de madre), nacido y criando en un pueblo obrero de la periferia de Barcelona. Su desempeño y maestría en el campo se plasma en el magnífico gol con el que firmó el pase de la roja a la gran final. Pero su mejor contribución a mvp es sin duda, es demostrar la incoherencia de un mundo que nos separa por razas y el color de nuestra piel, pero fundamentalmente por la cantidad de dinero que tenemos, o nuestro código postal.

Un caso similar al de la atleta Ana Peleteiro también objetivo de las huestes fascistas por su posicionamiento abiertamente de izquierdas y antifascista, y contra la que se postulan por ser mujer, por tener éxito, por ser gallega, de izquierdas, madre y persona racializada. Otro ejemplo.

Celebrar con las manos, acordándose de su origen, de su clase social, de cómo el código postal nos determina mucho más que el código genético y por qué es tan importante no perder esa perspectiva. Su ejemplo, junto al de otros afro-descendientes en esta Eurocopa, que dan talento y emoción al fútbol, y que se han posicionado contra el racismo, la xenofobia, el odio y la ultraderecha es muy valioso. En primer lugar porque se alejan de la impostada neutralidad, cuando no del abierto clasismo y pertenencia a la ultra derecha con los que otros futbolistas funcionan en su día a día. Aunque no lo parezca en una actividad que practica todo el mundo y donde el talento tendría tanta importancia, y al igual que con muchos de los "artistas", la procedencia social dictamina en gran medida las posibilidades de llegar a ser futbolista profesional. Otra vez salir del Arroyo se hace imposible. Después, porque en un contexto donde la banalidad y el individualismo de las megaestrellas y los galácticos que a tantos nos ha alejado del fútbol, un recién llegado se acuerda de sus orígenes, de su barrio y de su clase social. Con honor y con orgullo.

De hecho, en estos días, la selección y Lamine Yamal comparte espacio en primera plana, con uno de esos pijos asquerosos de la movida madrileña. El tal Nacho Cano, perpetrador de esa abominación musical llamada "mecano" hoy ha salido como noticia porque ha sido acusado y detenido por tener sin contrato y sin las más mínimas condiciones legales a trabajadores extranjeros que utilizaba en un supuesto espectáculo escénico, alojado en un solar regalado por la Comunidad de Madrid. De hecho, la tarada de su presidenta ya ha hecho causa común con su amigo y alimenta la maquina de fango y bulos.

La inmoralidad del racismo y la xenofobia es un problema muy grave dentro de una sociedad occidental en una crisis muy seria a todos los niveles. Una crisis política, social, económica y cultural que adelanta un tiempo nuevo, que no acaba de llegar como decía Gramsci, y que produce terribles monstruos que hay que afanarse en vencer y erradicar. Por ello el antifascismo es una obligación moral y una posición justa y de porvenir frente a quienes solo ven odio y opresión. Un ingrediente básico e imprescindible para transformar esta realidad de débil democracia en un país con dignidad, futuro e igualdad de oportunidades.


miércoles, 10 de julio de 2024

Un autor y un personaje: Santiago Lorenzo

Captura de pantalla de su entrevista en Pagina2 con motivo de la publicación de su última novela, Tostonazo. (Canal de Youtube de la2)

 

Más que un fenómeno literario, que lo fue y de una manera apabullante, Los asquerosos de Santiago Lorenzo, para mi fue un descubrimiento personal que me hizo crecer y reflexionar, a la par que divertirme, a través de las páginas de una novela generacional, irreverente y descriptivamente certera del estado de las cosas. En particular sobre las que rondan mi cabeza desde hace unos años.

Yo no voy a ser un pedante de pega, que reniega de Los Asquerosos, la califica de la “peor novela de Lorenzo” porque, “¡oh!” resulta que afirma haber descubierto al más castellano de los autores actuales con algunas de sus obras anteriores. A Los millones, Los huerfanitos, Las ganas yo llegué a través de las páginas de Los Asquerosos, y de las recomendaciones más mainstream posible que enmarcaba en Zarzahurdiel, una Arcadia convertida en espacio vital de Manuel, del autor y de todos nosotros. Antes para mi, como para la mayoría, pues estamos hablando de unas novelas cuyas primeras ediciones estuvieron sobre los 4.000 ejemplares vendidos, Santiago Lorenzo no existía. Y apareció y se convirtió en referencia cuando me convertí en uno de esos que atesora una primera edición de Los Asquerosos, a parte de media docena más de adquisiciones para regalar de esos 200.000 libros que ha vendido hasta ahora de esta magnífica novela.

Ni que decir tiene que no puedo más que recomendar todos los trabajos de Santiago Lorenzo. En Los millones, del año 2010, la trama transcurre en torno “uno del G.R.A.P.O. al que le toca la Lotería Primitiva y no puede cobrar el premio porque no tiene DNI”. En Los huerfanitos, de 2012, los protagonistas son unos hermanos que se han quedado tirados por los desfalcos de su padre putativo, y en cómo tienen que ingeniárselas para echar hacia adelante un proyecto escénico que permita aliviar las deudas del progenitor y la caradura de todos los que pululan por el teatro heredado. Con Las ganas, de 2014, Santiago Lorenzo nos habla con su habitual sorna y lucidez de la soledad y la falta de oportunidades de un desgraciado cualquiera para poder catar el sexo complementario. Sobre Los asquerosos ya os hablé. Y en cuanto a su última novela (a parte de un libro de relatos breves), Tostonazo, el autor vuelve sobre su pasado en torno al mundo del cine con las vicisitudes de un joven sin oficio ni beneficio, que le pega al anís y que primero acaba de meritorio en una productora chusca, y después como acompañante de un viejo malencarado de una pequeña capital de provincias.

Antes de su particular exilio al mundo rural y al de la escritura como profesión a tiempo parcial, Santiago Lorenzo presenta una etapa inmerso en el mundo del cine, tanto como productor, guionista (de hecho alguna de sus novelas han sido guiones de cine reconvertidos) y director. Fruto su idilio con las películas es una sólida carrera en cortos y mediometrajes, así como dos obras. La última, una prescindible comedia facilona de la que reniega y le mando directo al mundo de las letras. Y su ópera prima, Mama es boba, una comedia personalísima, del año 1997, en la que el escenario, la Palencia de antes del siglo XXI es un personaje más a través del asfixiante, verdulero y metomentodo ambiente que recrea sobre la familia protagonista. El niño nos hace de narrador dándose cuenta de que todo el clan es víctima de la chanza de sus convecinos, cuando no de su escarnio y acoso público y notorio, verbal e incluso violento (cuidado con como presenta Lorenzo en sociedad el acoso escolar hace ya más de 25 añazos), al calor de las ocurrencias, vagancias y malajes venidos de la capital del reino a hacer eso precisamente: un buen capital y a reinar a costa de los provincianos. Los padres son unos auténticos desgraciados, cuya bondad y simpatía es tomada a guasa, junto a una calamitosa incapacidad social y unas luces más bien cortas, tirando a inexistentes. Por eso al final, la resolución -que os dejo a vuestro descubrimiento- se hace la única y coherente para continuar con sus vidas.

Fruto de esta etapa vital en el mundo del cine Santiago Lorenzo ha heredado su profundo conocimiento sobre el medio, así como su gran pasión en la construcción de escenografías y maquetas, actividad que hace para goce propio, pero en la que había destacado en su pequeña productora cuando trataba de arrancarla. De casa ya venía con un humor muy propio y un ingenio capaz de dotar a sus escritos de mucha frescura y agilidad. Su prosa es directa, en cascada y llena de humor. Y sus personajes resultan muy singulares, con profundos claro-oscuros, donde las miserias y las genialidades se combinan de azarosa forma sobre situaciones cotidianas que se resuelven de forma inesperada, pero no carente de realismo.

Otro aspecto fundamental en la obra de Lorenzo es la creación y desarrollo de los personajes, tanto protagonistas, como secundarios, que se convierten en inolvidables al destilar unas personalidades complejas, a veces contradictorias, y con matices reales que los hace al lector reconocibles y cercanos. Hombres y mujeres con los que empatizar, o a los que directamente detestar.

Con todo ello, parecen subyacer notas autobiográficas del propio autor en personajes, situaciones, causas y consecuencias, que combinadas con la propia originalidad de los planteamientos de Santiago Lorenzo, hacen que se acerque a realidades sociales y políticas de forma sutil, pero sin hacer amigos. Despieza este mundo que nos ha tocado vivir en las crueles, incoherentes y marcianas conductas que provoca, al tiempo que lo despoja de cualquier matiz aleatorio y natural, para presentarlo en su relación clara e inequívoca con el comportamiento del ser humano actual, tan entregado al individualismo y al placer inmediato. De este modo, consigue una crítica a la par certera y divertida de la actualidad contemporánea ofreciendo una mirada lúcida de la realidad que nos invade.

De esta forma, llegamos al punto que define la forma de escribir de Santiago Lorenzo que es esa fina línea que separa lo trágico y lo cómico, lo cruel de lo divertido, el drama de la risa, o en definitiva, lo positivo de lo negativo. Temas universales como el amor, el sexo, la amistad, la soledad, la aceptación, y la búsqueda de la felicidad sirven para hacernos pasar unas horas divertidísimas leyendo, a la vez que podemos reflexionar sobre nuestras propias miserias y existencias.

En general, solo puedo decir que os acerquéis a la obra de Santiago Lorenzo porque os va a hacer mejores personas y os va a hacer divertiros. Un autor diferente, hecho así mismo (manida frase hecha, pero que en este caso es totalmente definitoria), con sus propias contradicciones, miserias y aciertos, y que presenta un relato trascendente, profundo y revelador.


martes, 11 de junio de 2024

Elecciones europeas 9J 2024: El fracaso electoral de la Europa social

Imagen extraída de Wikipedia.

 

Las elecciones al Parlamento europeo celebradas entre el 6 y el 9 de junio en los distintos estados miembros de la Unión Europea no presentaba una previsión halagüeña, y ni siquiera amable, para el conjunto de las izquierdas y de las europeas y europeos que queremos una Unión más fraterna, justa y con futuro. De hecho, los resultados son mucho más descorazonadores de lo que aparentemente pudiera parecer.

Se hacía evidente el auge de las extremas derechas en todos los países como reacción identitaria de unos electorados que castigan en primer lugar, a los propios gobiernos, al tomar por norma general estas elecciones como un plebiscito sobre la coyuntura política nacional, en vez de en las condiciones y decisiones que se toman en el seno de la Unión Europea. Y en segundo lugar, por la propia crítica furibunda de estos planteamientos ultra nacionalistas que alientan un repliegue en la patria y una voladura sin control de lo que supuso el proyecto supranacional europeo.

Es verdad, que el avance de las derechas ultras, nacionalistas y radicales no ha llegado al nivel que algunos vaticinaban, y que la casi ya perenne mayoría conservadora en el parlamento (con populares europeos y liberales) se va a mantener. Estos grupos junto a los socialistas permitirán una coalición obligada frente a la extrema derecha que propugna la disolución de la Unión, y frente a los grupos de izquierdas que critican la marcadísima agenda neoliberal que lleva la Comisión y que está perjudicando la vida y el bienestar de los europeos, al tiempo que crece la desafección y el hastío para con Europa.

Como digo la coalición “europeísta” (válgase el cinismo de este adjetivo) entre socialistas, conservadores y liberales se va a revalidar y dará para un nuevo mandato en la figura de Von der Leyen así como, y esto es más decisivo en un nuevo reparto de la Comisión europea. Estos no decidirán apenas que se hace en la Unión Europea. Todo pasará por el Consejo de primeros ministros, pero las tendencias ultraliberales y de alineamiento de esta élite política europea para con Estados Unidos o Israel marcarán el devenir de la legislatura los próximos 5 años.

Con el escrutinio en la mano es evidente la escora hacia la derecha del Parlamento Europeo. El Partido Popular Europeo (PPE) se ha convertido en el partido central del sistema lo que, junto con el avance de los grupos de ultra derecha divididos entre “Conservadores y Reformistas” (ECR), Identidad y Democracia (ID) y los No Inscritos (NI) cuya suma total los situaría como segundo grupo, aunque no parece que no habrá una unificación de las derechas extremas. Los socialistas europeos aguantan el tirón, a expensas del resto de las izquierdas (GNU), sin embargo, esta es la cámara de la serie histórica que más lejos se sitúa de la posibilidad de avanzar hacia una Europa de progreso. Y además, marca un hito en una senda conservadora y neoliberal ininterrumpida desde las elecciones europeas de 1999.

En segundo lugar, si bien las fuerzas de extrema derecha no suben tanto en número de votos totales (aunque si en algunos países) ni tampoco en cuanto a escaños, si que es evidente una consolidación de las posiciones de ultra derecha, abiertamente anti-europeístas dentro del Parlamento Europeo.

Otro aspecto a destacar es el impacto que las elecciones europeas están teniendo en varios países. La gestión de los gobiernos nacionales se ha puesto en el ojo del debate y la votación, mientras que una vez más, las cuestiones políticas que afectan a la Unión y sus contradicciones no han sido tenidas en cuenta ni por políticos (incluidos muchos de los eurodiputados y eurodiputadas elegidos), ni por los medios, ni mucho menos por el electorado en grueso. Incluso ha habido políticos desde la oposición como el mentecato de Feijoo, los fascistas de Polonia o los conservadores de República Checa lanzaron una campaña contra el gobierno del país, en vez de plantear los problemas y las soluciones que la Unión Europea tiene.

Más grave ha sido en Francia o en Bélgica. Si en París las consecuencias se medirán en unas elecciones legislativas en apenas un mes ante el avance de la ultraderecha, y la eventual y casi crónica ya ingobernabilidad de la Asamblea Nacional, en Bruselas por su parte, las elecciones europeas unidas a regionales y federales han supuesto un descalabro del partido del gobierno, el partido liberal, cuyo primer ministro dimitió anoche mismo ante los escrutinios confirmados.

En España el fracaso de unas izquierdas fragmentadas, incapaces de unirse para defender desde el europeísmo una agenda social y libertaria, de dignidad y protección de los derechos humanos, ha regalado varios escaños a la extrema derecha. Incluidos a personajes vividores que aparecen como anti-sistemas, cuando realmente son productos ideados y lanzados para garantizar con más fuerza aún el sistema de extracción de las élites propietarias sobre las clases trabajadoras. Es un fracaso absoluto de todas y todos, en especial de los medios de comunicación que no son capaces de descifrar estos movimientos que adelantan por la derecha, por la extrema, a todo el conjunto de partidos haciendo que los debates se pierdan, fracasen y que no se pueda hacer análisis serios y rigurosos. Todos quieren hacernos creer que el escrutinio es un refrendo a sus políticas y mensajes del último año, cuando en realidad están todavía temblando de que la anti-política casi les haya pasado por encima. También por supuesto, el electorado, irracional y ultra que deposita el voto en estos impresentables tiene mucho que auto flagelarse.

En general, la noticia de estas Elecciones al Parlamento Europeo de 2024 es que tenemos un Parlamento mucho más derechizado. Radicalizado y roto entre distintas familias políticas, en especial entre la centro derecha y la izquierda que se presentarían como europeístas. La idea de una Europa unida, social, de progreso y del bienestar, y de una Unión fuerte en un contexto geoestratégico internacional de mayores amenazas y cambios en las hegemonías internacionales queda seriamente tocada.

Países muy importantes a nivel simbólico, pero también económico y cultural, como Francia, Italia (ambos países fundadores) o Alemania o España (verdaderos motores económicos) las posiciones ultras y unos conservadores y liberales timoratos y subsidiarios de la extrema derecha auguran malos tiempos para la Unión Europea. Se viene una legislatura complicada, pero en la que no se va a avanzar en una mejor cohesión territorial, política, social o económica, y si en el desmontaje interno del proyecto europeo. Habrá que estar atentos.

martes, 4 de junio de 2024

Elecciones al Parlamento Europeo 2024: La inmigración como tema fundamental

 


 

Entre el 6 y el 9 de junio de 2024 se celebran las décimas elecciones al Parlamento Europeo. Se trata de una votación fundamental debido a la incertidumbre ante el avance de partidos de extrema derecha con posiciones euroescépticas o incluso a favor de la salida de países miembros. Hay multitud de temas que atesoran importancia ante esta elección, pero el tema migratorio resulta fundamental.

Europa presenta un grave problema demográfico con sociedades envejecidas y cada vez menos población en edad laboral (Eurostat 2024) lo que ha generado dudas en cuanto a la rentabilidad de los sistemas de bienestar europeos. En algunas regiones se habla un auténtico “invierno demográfico” (Arango 2008: 58-61).

Parece evidente que ante esta situación la llegada de migrantes desde otras zonas del planeta pudiera ayudar. Sin embargo, no se favorece la llegada y asentamiento de migrantes en las sociedades europeas, lo que ha provocado crisis migratorias como la Crisis de refugiados de 2014 (Mestres i Camps 2019a: 43) que ha mostrado el fracaso de las políticas europeas (Zornoza 2024).

Ante esta problemática las familias ideológicas que agrupan a los partidos políticos, que por países compiten en las elecciones al parlamento europeo, presentan diversas opiniones sobre la migración. Y no siempre estas familias políticas europeas están cohesionadas en esta materia (InfoMigration 2024).

El Partido Popular Europeo (PPE) de centro-derecha tiene la mayoría en el Parlamento de la UE. Lo forman entre otros la CDU alemana, partidos democristianos o el Fina Gael irlandés quienes tienen una postura más abierta e integradora hacia la inmigración, frente a sus compañeros de Forza Italia, la Plataforma cívica polaca o el PP en España que abogan por mayor restricción, así como se muestran favorables de delegar (a cambio de presupuesto comunitario) las tareas de vigilancia y seguimiento de asilo en países exteriores a la UE (InfoMigration 2024).

En la Alianza europea de socialistas demócratas (PES), no existe tanta divergencia en esta cuestión. Son favorables a fomentar la asistencia humanitaria y la solidaridad, y a que Europa asuma sus responsabilidades en materia migratoria sin contratar a países externos (Poncela Sancho 2019: 231) (InfoMigration 2024).

Renew Europe (Renovar Europa) el partido liberal y pro-europeo liderado por el partido del primer ministro francés Macron, aboga por una migración ordenada que garantice las vías legales para traer trabajadores a Europa. Sin embargo, una parte de la coalición, el ALDE (All Liberal and Democrats in Europe) lleva su propia agenda más alineada con las posiciones del PPE que con las de su propio grupo (InfoMigration 2024).

Los Verdes o Alianza Libre Europea, formada por grupos de izquierdas, pero también algunos liberales, a través de su manifiesto apoya medidas como una “regularización total de las personas sin papeles que viven en Europa”, y parar la criminalización a los migrantes. Se opone a los acuerdos con terceros países para externalizar la función fronteriza, así como un compromiso de todos los miembros de la Unión para gestionar Frontex1 bajo responsabilidad humanitaria. Además, aporta un propuesta para brindar los derechos de los refugiados por causas climáticas, por persecución política o por cuestiones de género (InfoMigration 2024).

Los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) es un partido de centro-derecha y euroescéptico, muy centrado en evitar la intromisión de la UE en los asuntos nacionales y en impedir más cesión de soberanía de estos hacia Bruselas. El partido polaco Ley y Justicia2, lleva la voz cantante y exige un compromiso de todos los miembros para cerrar Europa ante la amenaza de la migración y “la entrada de terroristas”. Se muestra a favor de los acuerdos con terceros países, sobretodo africanos para evitar que lleguen a las fronteras de la Unión (InfoMigration 2024).

El grupo de extrema derecha Identidad y Democracia (ID) incluye a partidos neofascistas como La lega de Italia, Alternativa para Alemania el Frente Nacional francés, Chega de Portugal o el Partido por la Libertad holandés. Se oponen al asilo de refugiados y proponen un control mucho más férreo de las fronteras. Son beligerantes con las ONGs que rescatan y asisten personas migrantes, a quienes igualan con las mafias que trafican con seres humanos. No tienen problemas en equiparar migración con delincuencia y la falta de seguridad ciudadana (InfoMigration 2024).

Por último el grupo de la Izquierda Europea (The Left). En su manifiesto se oponen al Acuerdo de Dublín3 del que piden su derogación y eliminación de Frontex. Pide la cancelación del Nuevo Pacto de Migración y Asilo de la UE, firmado el 20 de diciembre de 2023 "porque condena a los refugiados a la detención y, en la mayoría de los casos, a la deportación" y su sustitución por un sistema de acogida común en la UE basado en criterios de solidaridad y respeto a los Derechos Humanos. También se opone a la externalización de las fronteras.




BIBLIOGRAFÍA

ARANGO VILA-BELDA, J. (2008). "Cap. 3 - La población mundial". En: Romero J. [ed]. Geografía Humana. Procesos, riesgos e incertidumbres en un mundo globalizado. Barcelona: editorial Ariel. págs.: 55-99.

MESTRES I CAMPS, L. (2019a). La historia del proceso de integración europea. Barcelona: FUOC.

MESTRES I CAMPS, L. (2019b). Las políticas. Barcelona: FUOC.

PONCELA SACHO, A. (2019). “La externalización de las fronteras en el ámbito de la Unión Europea”. Boletín Instituto Español de Estudios Estratégicos, 11. págs.: 231-245.


WEBGRAFÍA

EUROSTAT (2024) “Total Fertility Rate”. Publicado 2024 (información continua). Eurostat | Data Browser. Consultado 12/04/24. URL: https://cutt.ly/8w7opBV5.

INFOMIGRANTS (2024). “European Parliament election: Party stances on migration”. [Recurso en línea] En: Info Migrants| Web. Autor Clare Roth; Publicado el 16 de mayo 2024. Consultado el 30 de mayo 2024. URL: https://shre.ink/8mMW.

ZORNOZA, M. (2024) “El Parlamento Europeo despide la legislatura con un recorte de derechos para las personas migrantes”. Diario Público | Internacional | Unión Europea. Publicado el 11 de abril de 2024. Consultado el 30 de mayo de 2024. URL: https://cutt.ly/8w7ofgpo.




1 Frontex, es la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas encargada de vigilar las costas y fronteras exteriores de la Unión Europea. Formado en 2002 tras la entrada en vigor del Espacio Schengen, ha sido varias veces reformada y reformulada como durante la Crisis de refugiados de 2014.

2 Ley y Justicia ha estado en el gobierno polaco, en solitario o en coalición, desde 2015 hasta 2023 y sus posiciones conservadoras radicales han contradicho las iniciativas liberales y pro derechos humanos de la UE, creando un verdadero cisma en el seno de la unión (Zornoza 2024).

3 Firmado en 2003 y renovado en 2008 y 2013 indica que los solicitantes de asilo tienen que hacerlo en le primer país al que lleguen en Europa. Esto ha provocado el atasco de peticiones y de personas en campos de refugiados en las fronteras exteriores de la Unión Europea, a la par que generaba un fuerte desencuentro entre los países del centro y del Norte, y los que tienen frontera exterior, en el Sur a través del Mediterráneo, o en el Este con Rusia o los países balcánicos (InfoMigration 2024).

La Revolución Francesa de 1789

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