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lunes, 27 de julio de 2026

Volver a arder por no querer aprender

 

Imagen de publico.es. Una columna de humo gigantesca cerca del paraje de El Castañar de el Tiemblo el 25 de julio de 2026. 

 

Parece mentira que haya que escribir esto una y otra vez. Parece irreal que año a año, verano tras verano a quienes nos duele este país de verdad, quienes amamos con honestidad esta tierra, sus gentes y su maravilloso patrimonio natural y cultural tengamos que enfadarnos y desde el dolor reclamar qué se cuiden y protejan los bosques. Qué se haga lo que tenga que hacer para dar dignidad al territorio. Qué se contraten las personas necesarias para mantener los montes y el territorio todo el año y que puedan instalarse en los pueblos.

Parece mentira que haya que recordar que el fuego, o el agua en inundaciones, que la Naturaleza en general no entiende de jurisdicciones. No tienen fronteras, ni separaciones administrativas territoriales artificiales. Al fuego no lo corta las ideologías, los partidos, ni las acusaciones. Pero, si que unas u otras acciones políticas, conscientes o inconscientes, interesadas o colaterales, si que le afectan en su desarrollo, propagación y peligrosidad.

Llevamos menos de la mitad del verano y ya han ardido las mismas hectáreas que el año pasado en incendios forestales de colosales magnitudes, tanto por la duración, la intensidad, la extensión y la peligrosidad de las llamas. De hecho, en esta comparativa el grueso del terreno calcinado en 2025 se produjo entre la segunda quincena de agosto y primera de septiembre, cuando el Oeste peninsular, la España Olvidada, ardió de Norte a Sur, sin control, y parece ser, sin aprendizajes ni responsabilidades por los que deberían haber tomado nota.

En este mes y medio se han quemado extensiones de terreno tremendas: En Aragón, en Guadalajara, en la Sierra de Huelva, otra vez en Galicia o el Bierzo y en Almería donde un incendió accidental coincidió con unas condiciones climáticas extremas que se saldaron con la muerte de 13, 14 personas.

Desde el pasado jueves tres incendios simultáneos atacaron a derecha e izquierda la carretera nacional 403, que une Ávila con Toledo, a la altura de la Sierra Oeste de Madrid. Primero un incendio en la localidad toledana de Almorox. Posteriormente otro incontrolable desde el primer momento en los montes de San Martín de Valdeiglesias en Madrid. Un tercero se desataba en la localidad abulense de Navaluenga. Y para rematar, las llamas volvían al de Almorox, probablemente fruto de las ascuas de este último. En cuanto a las causas, se desconocen en el incendio de San Martín y en el primer conato de Almorox. En cuanto a Navaluenga, ya ha sido detenido un garrulo que se puso a trabajar con maquinaria pesada, pese a que estaba expresamente prohibido por las peligrosas condiciones metereológicas de la jornada (ya se sabe, más de 30 grados de temperatura, menos del 30 por ciento de humedad, viento de más de 30 kilómetros por hora).

Por si esto no fuera poco, en la tarde del sábado unos desalmados iniciaban varios focos de fuego en Castellón, en la Vall d’Uxo, en el entorno de la Sierra de Espadán, un paisaje precioso que corre peligro de quedar totalmente arrasado. Qué caiga sobre ellos todo el peso de la ley, pero también del odio del pueblo.

El resultado sobre el territorio tras 4 días ardiendo es el del mayor fuego de la Historia de España en cuanto a superficie quemada. Van por las 50.000 hectáreas en torno al valle del Alberche y el salto al valle vecino del Tiétar. Parajes de especial belleza y significación ambiental. Más de 30.000 personas desalojadas de sus lugares de residencia habitual o vacacional, y al menos otras 50.000 confinadas debido al humo que colmata el aire y lo hace irrespirable, a menos de 60 kilómetros de la ciudad de Madrid, y del espacio más densamente poblado del estado español. Miles de millones de euros en pérdidas materiales, y como os podéis imaginar, como nos imaginamos todos, un paisaje desolador.

En toda esta emergencia la batalla política vino porque la presidenta de la Comunidad de Madrid, desde el primer momento, es que no llevaba ni 3 horas ardiendo el incendio, delegó su responsabilidad en el Gobierno Central, ante la imposibilidad de controlar la situación en su fuego de la Sierra Oeste de Madrid. Y a parte de ciertos reproches políticos de uno y otro lado, que la verdad tampoco ayudan, ha vuelto a quedar manifiesta su absoluta incompetencia, su total deslealtad tanto para la nación como para sus votantes (y dolientes que son menos). El gobierno central ha asumido el mando de los tres incendios y los ha tratado como uno solo para poder gestionar mejor la emergencia, que ha catalogado como emergencia nacional, con mayor seguiridad y optimización de los recursos. Ha aportado sus propias brigadas, así como la UME (ese capricho de Zapatero, pero que se la pone muy dura a los peperos con eso de ver al ejército por las calles, y que tiene mucho de propaganda de la imagen del ejército). También ha solicitado y recibido la ayuda desde la Unión Europea con aviones y personal de Portugal, Grecia o Italia. En Francia también tienen una ola terrible de incendios forestales, sobretodo el que asola las Landas acercándose peligrosamente a la cuarta ciudad por tamaño del país, Burdeos.

Llegados a este punto toca, primero recordar:

  1. Las competencias en materia de montes y aprovechamiento forestal, en gestión del territorio, en protección del medio ambiente y en la gestión de emergencias están en las Comunidades Autónomas, y es responsabilidad directa de estas administraciones y de quienes detentan el poder político dotarse de los recursos (materiales, humanos, administrativos, etc.,) para poder afrontar con garantías estas responsabilidades. La delegación de responsabilidad hacia el gobierno central se tiene que hacer de acuerdo a unos protocolos que también están estipulados.

  2. España tiene una superficie forestal del 55% del territorio nacional. Esto son unos 300.000 kilómetros cuadrados. De ellos, el 70% tiene propietarios privados, por lo general, en propiedades pequeñas. En el pasado, antes del éxodo rural de finales de los 50, el mantenimiento del bosque corría a cargo de los agricultores, ganaderos y los aprovechamientos forestales que residían en el territorio. Después mientras las gentes humildes iban abandonando los pueblos y estas actividades desaparecían, cientos de miles de hectáreas del territorio peninsular cambiaban del bosque tradicional y auctóctono (encinas, alcornoques, castaños, etc.) por bosque de aprovechamiento forestal directo (pinos básicamente, que son muy rentables, pero arden con extrema facilidad y es precisamente lo que está ardiendo mayoritariamente en el Sistema Central). El franquismo, una vez más, hacía negocio con el patrimonio nacional y usurpaba rentabilidad comunal por beneficio privativo. Al mismo tiempo, el bosque y sotobosque ha ido creciendo, acercándose a los núcleos urbanos de pueblos y ciudades. Y las construcciones, viviendas, urbanizaciones, polígonos o equipamientos se han ido alejando de los núcleos urbanos para inmiscuirse en el territorio forestal. La separación entre bosque y viviendas, o entre "campo" o monte y "ciudad" se ha vuelto difusa y difícilmente catalogable. Por lo tanto, ahora un fuego forestal tiene mucho impacto en la seguridad de las personas.

  3. El propietario (individual o colectivo) es el responsable del mantenimiento del bosque. Las administraciones, desde la local hasta la autonómica, pero también la nacional, deben proporcionar respaldo para poder hacer estas tareas. Ya llegamos tarde a generar plantillas con personal para trabajar todo el año en estas tareas de gestión del monte que deben de ir de la prevención a la extinción en la emergencia. La delegación de responsabilidad en este punto es total tanto de los propietarios como de las administraciones que tienen que velar porque la legislación se cumpla.

  4. Desde abril el colectivo de bomberos forestales de Madrid están en huelga denunciando sus condiciones laborales, que van desde mantener un convenio particularmente denigrante a que no se hayan contratado, ni asentado las plantillas para que permanezcan durante todo el año. En materia profesional, también denuncian los bomberos de Madrid, y otras Comunidades, una falta de medios adecuados, y en especial, la presencia de destacamentos en las inmediaciones de las zonas forestales. Sin embargo, desde la CAM les obligan a permanecer en Las Rozas a 50 kilómetros de las zonas arboladas de la Sierra.

  5. Otro hecho incontestable es la política del PP en Madrid: Años de bajadas de impuestos a los más ricos, de dumping fiscal es decir de una competencia con otras administraciones limítrofes ofreciendo impuestos más bajos que han desarbolado a estas regiones hermanas, con lo que los recursos de la Comunidad no se han reducido, pero si que han limitado y denigrado a las regiones adyacentes. Y además, están las decisiones conscientes en materia presupuestaria. En qué se han invertido los presupuestos: En educación y sanidad privada, en mantener chiringuitos especuladores, eclesiásticos o taurinos o en construir circuitos de F1. No en los procesos de reforzamiento y estabilización de plantillas de emergencias y bomberos forestales, ni en mantenimiento del territorio.
    Por otro lado, me cuesta mucho no entrar en el personaje Isabel Díaz Ayuso. Con su modelito, con su cartel de “presidenta” como si no tuviéramos claro que es ella y que es ella quien tenía la responsabilidad máxima de cuidar la región y sus habitantes. Harto, una vez más, de ver cómo ante la desgracia ajena aprovecha para hacerse un book de fotos oficiales. Con su desaparición absoluta desde la mediodía del sábado. Qué sin vergüenza. La que no ha hecho más que insultar y gastar a discreción de sus amigos y amigotes los recursos públicos no asume su responsabilidad. En fin, aquí lo dejo porque no se pueden dedicar más palabras a semejante incompetente e inmoral.

  6. La zona que está ardiendo la conozco perfectamente. De hecho he utilizado la carretera 403 más de un centenar de veces en los últimos 12 años. Y hemos hecho rutas y salidas de senderismo por el valle del Tiétar, el Castañar del Tiemblo, el Valle de Iruelas y el Pantano de San Juan en varias ocasiones. Sobre este último, nuestra ruta en 2019 fue muy desilusionante porque pese a la belleza del paisaje, éste estaba totalmente salpicado de construcciones. Algunas abandonadas, otras no, pero todas con sus aledaños totalmente descuidados. La frondosidad del bosque tapaba unos caminos y sendas totalmente cegados por vegetación baja, y la basura, desde pequeños restos de botellas y envoltorios a varias escombreras, aparecían por el camino y entre los árboles con dolorosa periodicidad. Nos fuimos de allí pensado: El día que esto se ponga a arder, no lo controla nadie.

  7. El otoño y sobretodo el invierno en el Oeste y centro peninsular ha sido extremadamente lluvioso y ha provocado un aumento de la masa vegetal, del combustible que puede arder un incendio. Lamentablemente no había una planificación previa de la gestión del monte, y tampoco se ha reaccionado para ante esta meteorología concreta poder retirar la mayor parte de combustible.

  8. Después de los incendios de 2022 se hizo ya evidente la idea de un gran pacto de estado contra la emergencia climática. Sistemáticamente y dentro de la batalla política constante de este país no se ha llevado a cabo. El cierre de posiciones entre derecha y PSOE lo imposibilita con sinsentidos colosales como el de los nacionalistas catalanes o el de los populares que gobiernan en la mayoría de regiones del estado español. Por si esto fuera poco, encima hay que “tolerar” el negacionismo climático de la ultra derecha montana que intenta ganar votos en el mundo rural, negando las evidencias científicas y la responsabilidad para mejorar la vida y el futuro de la gente. De hecho, la I Convención del Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática celebrada en diciembre pasado en Ponferrada reunió a más de 600 expertos científicos y técnicos en gestión del territorio y del monte, no contó con la participación de ningún político de la derecha extrema, cutre y estúpida, ni tampoco del PP que se supone que debería gobiernar para todos.

    Quizás después de que estos incendios forestales, esta emergencia colosal nacional hayan sucedido tan cerca de Madrid -pero tan lejos de lo que se cuece dentro de la M-30-, haga a todos, incluidos los representantes políticos de la derecha y los que les ponen ahí, darse cuenta de la necesidad absoluta de acometer este gran pacto de estado contra la emergencia climática y en defensa del patrimonio natural.

    En esta situación de cambio climático, fundamentalmente de calentamiento global, hay que tener en cuenta la salud y seguridad de las personas. Hacer ver la realidad: que hay miles de personas muriendo por el extremo calor de veranos cada vez más tórridos e insoportables. Y que ese riesgo, ese peligro, lo es para todos sin distinción de ningún tipo.

  9. Es desolador y un peligro tener que soportar este hedor político, y además, saber que es una desgracia tener a los políticos inútiles del PP al mando de las administraciones cuando hay una catástrofe de cualquier tipo. No puede ser anecdótico. No es cuestión de suerte. Es un modus operandi de quienes vienen a la política a lucrarse y a garantizar los negocios de sus amigos. Pónganse de una vez las pilas y asuman la responsabilidad que supone gobernar y querer gobernar cualquier administración.


Y ahora hay que exigir: 

 

Haymucho que hacer. Pero ya no se puede seguir mirando para otro lado. Ha llegado el momento de ese gran pacto de estado contra la emergencia climática, de amplio calado por la cantidad de acuerdos entre distintas partes a consolidar y por el diverso espectro que se tiene que aplicar. Hablamos de conservación y de aprovechamiento de los recursos naturales. De protección y también de garantías a los modos de vida tradicionales. Desde la autosuficiencia hasta revertir las políticas de éxodo rural. De educación pública en torno a la gestión de emergencias y el cuidado de la seguridad personal, hasta las cuestiones de gestión del territorio y ordenación urbana y vial. De modelos energéticos sostenibles y ecológicos, sin obviar el decrecimiento o las políticas de ahorro, a reflexionar sobre la movilidad de las personas y las mercancías. Del cuidado de ecosistemas y especies animales y vegetales a las legislaciones en torno a los parques naturales y las zonas de especial protección. De trabajos de recuperación del bosque autóctono y su protección, tanto en especies vegetales como animales, dotándolas de los recursos humanos, técnicos y administrativos necesarios. De políticas activas de cuidados de todas las personas a garantías presupuestarias para que todas las administraciones, hasta las más pequeñas, puedan hacer frente a estas responsabilidades y necesidades, incluyendo protocolos de actuación y colaboración transversal. De la consolidación de plantillas de trabajadores en el medio rural tanto para la gestión de los montes, el sector primario como en los trabajos de emergencia. De los cambios administrativos y legales necesarios para impedir los fuegos provocados, muchas veces por la inconsciencia y el garrulismo españistaní, pero también por los intereses económicos (crear pastizales, destrozar montes para hacer instalaciones energéticas, abrir cotos de caza, para construir urbanizaciones,...). De utilizar la categoría terrorismo para quienes atentan contra el medio ambiente, el entorno natural y la salud y el bienestar de las personas. Etcétera, Etcétera, Etcétera …



Pero hay que hacerlo ya. Lo exigimos millones de personas (podéis firmar aquí para que se visualice esta necesidad y exigencia nacional) y no puede acabar el futuro curso político sin este compromiso de los poderes públicos para llevarlo a cabo. Esto no puede estar en la batalla electoral.

Qué se apaguen los incendios. Qué no haya más. Qué no haya heridos, ni muertos. Qué las personas vuelvan a sus casas. Qué los árboles vuelvan. Qué el verde apague el negro. Qué nos queramos más y nos protejamos todos juntos.

 

jueves, 28 de agosto de 2025

La España Olvidada ardiendo

Los residentes de Cualedro observan cómo el incendio se propaga en la provincia de Ourense, Galicia.Elena Fernandez / Europa Press. Visto en Público.es.

 

Hace 3 años escriba la imperiosa necesidad de abordar un pacto de estado que defienda nuestro patrimonio natural ante la inabordable emergencia del cambio climático y la maldad interesada de la extrema derecha de este país. Lo que publicaba y sentía era la consciente, lógica y responsable respuesta ante los devastadores incendios que asolaron la Sierra de la Culebra en Zamora en junio de 2022, así como otras grandes áreas de la provincia (hasta sumar 25.000 hectáreas, aproximadamente un quinto de la superficie total provincial). Era el dolor por ver tierras y gentes hermanas llevadas a la desesperación y la ruina, por la colosal incompetencia de la Junta, de las mentiras interesadas y del fallido modelo territorial y social español, que si ya condena al ostracismo al mundo rural en lo que se conoce como España Vaciada, cuando se habla del Oeste español, del territorio limítrofe con Portugal, hablamos de la España Olvidada.

Pues esa idea, esa necesidad, que sentía y siento todavía hoy, ha sido la propuesta del Presidente del Gobierno Pedro Sánchez ante la oleada de fuegos que están asolando el país en estas últimas semanas. Desde el 15 de agosto están volviendo a arder la Sierra de la Culebra y media provincia de Zamora otra vez. Pero también en León, en el Bierzo arrasando el paraje Patrimonio de la Humanidad de Las Médulas, siguiendo las llamas hacia Orense y Lugo calcinando la Ribera Sacra y los cañones del Sil. Por Asturias se han reproducido las llamas amenazando los Picos de Europa y hasta Cantabria la Montaña Palentina. Al Sur, en Cáceres se han echado a arder las Hurdes y buena parte de la Vera. Todos estos parajes de inconmensurable riqueza paisajística y medioambiental y que además sustentan modos de vida propios por lo que hay que sumar una pérdida cultural irreparable. Sin olvidar que en algunos de estos fuegos se han quemado pueblos y aldeas enteros, perdiendo la vida varias personas tanto voluntarios como profesionales de la extinción.

También ha habido importantes fuegos en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Toledo. En todos ellos, la mano del hombre ha sido el detonante de la llama y de la proliferación del combustible. Es más, pareciera como si la virulencia, profusión y saña de los incendios fuera fruto de una conveniencia entre pirómanos y políticos fascistas para hacerle la puñeta al gobierno a cambio de quemar el patrimonio de todos y con las ascuas llameantes hacer negocio al día después. Teoría personal ésta en absoluto probada, pero si ellos tienen total libertad para lanzar bulos y soflamas, por qué yo no.

¿Cómo es posible que esto vuelva a ocurrir? ¿Cómo se explica que no estemos preparados? ¿Por qué tenemos que preocuparnos por si tenemos las condiciones materiales necesarias y por cuántos son y cómo trabajan los profesionales en prevenirlos y apagarlos en esta España nuestra? ¿No somos la cuarta economía de la Unión Europea? ¿No hace ya tiempo que el fuego nos quema con saña y que se ha llevado vidas por delante? ¿Por qué nos vuelve a pillar en bragas?

Desde luego, la casi totalidad de estos incendios forestales han tenido la mano directa del hombre en su ignición. Y todos ellos en las condiciones previas que han convertido los bosques en yesca. Es verdad que es difícil entender los motivos que llevan a alguien a prender fuego a un trozo de tierra, de su tierra. Los intereses especulativos y la pura piromanía no son suficientes para explicar el infierno desatado en las últimas semanas en diferentes puntos de España. Hay que ir más adentro, a la maldad sin ambages, para intentar hacerse cargo de qué le están o qué le estamos haciendo a la naturaleza. Desde siempre el fuego ha sido la herramienta en los campos, montes y pueblos para gestionar el territorio. Para convertirlo en productivo y así explotarlo, demostrando que el hombre (importante aquí la adicción masculina del término) es el dueño absoluto de la naturaleza.

Pero también son factores de riesgo la administración del territorio. Con competencias diseminadas en las administraciones autonómicas que están regidas, y algunas desde hace decenios, por desalmados e incompetentes que culminan su estupidez con el negacionismo del cambio climático. Quienes discuten hasta la saciedad las evidencias científicas. Y quienes se encargan con vehemencia en crear problemas donde no los hay, en recortar fondos de las brigadas de prevención y extinción tirando al suelo las condiciones profesionales, laborales y vitales de este imprescindible colectivo.

Son además los responsables directos de un modelo de estado dolorosamente centralizado que deja cientos de miles de hectáreas de paisaje y paisanaje huérfanas de presente y futuro. Mientras los pueblos, sus calles y sus campos, se vacían de gente, se llenan las ciudades, de la más pequeña capital de provincia a la capitalidad del estado en proporción geométrica. Atrás queda un territorio desvencijado y abandonado que se convierte en pasto de las llamas año a año.

Cuesta creer que estos poderes públicos, que en teoría se eligen para gestionar estas situaciones y prevenir los problemas, no se dediquen con empeño, idea y dedicación ante un problema derivado del cambio climático que está destrozando cientos de kilómetros cuadrados de nuestro país. No hay bandera lo suficientemente grande para tapar sus errores, su incompetencia y su maldad.

Mientras escribo estas líneas y la atención mediática está puesta en los pueblos de la España Olvidada, las llamas no han cesado, como tampoco lo hace el esfuerzo de las brigadas forestales, voluntarios y vecinos que luchan contra el fuego, contra los elementos y contra la inoperancia de unas administraciones, insensibles ante este valor y este dolor. Lejos de proponer medidas, coordinación y energía en solucionar la emergencia tratan de tapar su terrible y amoral incompetencia en polémicas artificiales con la administración del estado (que si, que tiene lo suyo también pero que es la única que está poniendo los medios que son de su responsabilidad) para así pasar de soslayo, licuando sus responsabilidades, hasta la próxima elección.

La emergencia de estos incendios ha venido por una ola de calor extrema, que según datos de la Aemet, ha resultado la más larga y calorífica desde que hay registros, y particularmente en el noroeste peninsular con sus propias características naturales y sociales, van a dejar una cicatriz indeleble en la foto de satélite, en el mapa, y sobretodo sobre el terreno y las almas de su población. Incendios de sexta generación, fuegos que por su tamaño, virulencia y comportamiento erráticos, son imposibles de apagar, y donde la labor de los equipos de extinción se centra en acotarlos a través del fuego técnico o el arrasado con maquinaria pesada, poniendo sus vidas en peligro a cambio de salarios de miseria, que suenan a escarnio de unos empleadores, directos o no, de la administración autonómica que subcontrata sus responsabilidades, y es incapaz de solucionar nada con los incompetentes y corruptos de la derecha extrema y la extrema derecha española a los mandos. Una desgracia.

El fuego se extinguirá cuando el quiera, cuando no encuentre más combustible que arder o cuando las condiciones meteorológicas ayuden por disminución de los vientos, bajadas de las temperaturas, lluvias y aumentos de la humedad.

La comunidad científica lleva décadas advirtiendo de los riesgos derivados de la emergencia climática. No actuar contra el cambio climático tiene consecuencias, y el aumento de la frecuencia y la magnitud de los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor, danas, sequías… unido a la despoblación y abandono rural, genera unas condiciones propicias para que los impactos más extremos golpeen de lleno en ecosistemas muy vulnerables.

Por ello es vital e imperecedero el pacto de estado propuesto por Sánchez, que además de servir para rebajar la extrema virulencia del clima político españistaní, ayudaría a construir un mejor país para todos. Personajes lamentables como Mañueco y su consejero Suárez-Quiñones decirles que se vayan de la Junta. Que se preparen para atender a demandas por su inacción, su incompetencia y su maldad. No pueden estar los negacionistas del cambio climático, ni los inútiles, rigiendo gobiernos, administrando presupuestos y equipos profesionales, y por ende, la vida de millones de personas y el patrimonio natural y cultural de todos. Deben pagar con el ostracismo político, extensible a su catadura moral y a su enfermiza ideología, quienes han precarizado los operativos de extinción de incendios y han reducido al mínimo las partidas de prevención. Y quienes niegan el cambio climático, porque el negacionismo es irresponsable, negligente y criminal.

Las Comunidades Autónomas, siento decirlo, han demostrado una vez más su incompetencia para la gestión de los bosques del país. Llevamos años oyendo decir a los técnicos que los incendios se apagan en invierno, que es muchísimo más costoso intentar apagar un incendio que limpiar montes y campos antes de que llegue el calor. Pero ahí los tenemos, precarizando la vida y el trabajo de las brigadas forestales. Mandándolos a casa cuando acaba la temporada con una mano delante y otra detrás. A que se busquen la vida en la ciudad, se vayan de los pueblos donde podían arraigarse, mientras el monte se descontrola, no se cuida, porque faltan los pastores que antes pasaban por allí todos los días, y los grandes herbívoros que son pasto a su vez de la caza indiscriminada. Luego los llaman a prisa y corriendo a jugarse la vida en plena emergencia.

No quiero, ni mucho menos, hacerle el trabajo sucio a la extrema derecha que tiene el estado de las autonomías entre sus objetivos. Si la ley de Emergencias es de la propia dictadura franquista, será porque aquellos fascistas entendieron que sabrá más del monte de su pueblo un vecino o quien vive más cerca que no un militar que vivía en El Pardo. Mi queja y lamento es que estas administraciones las acaben dirigiendo desalmados, incultos e incompetentes que solo buscan su lucro personal y que además, presentan taras y opiniones enfermizas sobre la realidad de este mundo cada vez más cambiante y decadente.

No es ningún secreto que la situación de los bomberos forestales en España es dispar, por decirlo fino. Por eso se aprobó el Estatuto Básico de estos profesionales en noviembre de 2024, tras años de lucha de este colectivo. Ninguna comunidad autónoma lo aplica todavía. Y cuando lo hagan tampoco terminará con el problema. El bombero Ángel Malanda, lo dejó claro con su testimonio: "Nos mandan a un incendio por 2,20 la hora". Su salario base es mínimo y su plus de peligrosidad por jugarse la vida ante un fuego insulta. En Castilla y León, cuando te contrata Tragsa (una empresa pseudopública) puede ser aún peor: ese plus de peligrosidad es de 1,69 euros por hora. El convenio laboral de esta comunidad autónoma, además, impone descansos inhumanos cuando llega la hora de la verdad. Además, ha discutido, y no es el primero al que se lo oigo, la gestión de la UME en estas catástrofes que tiene poco de efectiva y si mucho de efectismo diseñado para mejorar la imagen pública del ejército.

Es preciso laborar una ley que obligue a los propietarios (públicos o privados) a mantener limpios los montes y campos. Y a las administraciones como las autonomías a ayudar a los ayuntamientos dotándolas de personal y equipos (que de paso mantendrían población en el territorio) y a vigilar escrupulosamente que se cumple la ley. Desde luego, todo esto es mucho más urgente que seguir los dictados de gasto militar por parte de la OTAN, o lo que nos gastamos en este país en festejos.

Necesitamos servicios públicos claros, visibles y fiscalizados cada año. Es imprescindible una ratio de bomberos forestales contratados y bien remunerados por cada hectárea de superficie forestal -según los diferentes tipos- para toda España, con unos mínimos salariales y unas condiciones laborales a la altura del trabajo trascendental que les encargamos. Que trabajen y coticen todo el año. Que puedan quedarse -o volver-, a los pueblos, arraigarse y elaborar sus proyectos de vida en el entorno.

Las fuerzas de la naturaleza no tienen ideología ni tampoco pasaporte. No saben nada de comunidades autónomas, ni de competencias. Tampoco tienen bandera. Somos nosotros, los habitantes, los que tenemos entre todos, y pese a otros, desarrollar un sistema publico, un estado con sus jerarquías y delegaciones, poderoso, capaz de responder ante las emergencias, de garantizar los servicios públicos, empezando por la vida, y que nos deje un país más organizado, cohesionado y donde la igualdad entre ciudadanos y territorios sea efectiva.

Lo que digo es que los españoles necesitamos más transparencia y control sobre la equidad en los servicios públicos; entender de una vez que los impuestos son esto. Y que un país y un estado no es solo tu pulsera con la bandera. Y que la gestión de las emergencias y la prevención y extinción de incendios es trascendental. Básica en el contexto actual. Y añado que no debemos soslayar ningún debate, ni siquiera el que enfrenta la defensa de los parques naturales con la prevención del fuego; quizá no es tan buen idea que sean del todo intocables. Nada debería serlo para hacer frente de la mejor manera posible a estos fuegos que sí o sí nos amenazan y nos amenazarán... El fuego no va a dejar de quemar nuestros bosques; la ultraderecha no va a dejar de atacar las grietas del sistema que o mejora o caerá en sus manos.

Pero el pacto de estado contra la emergencia climática, los incendios forestales, la destrucción del patrimonio natural y cultural, y la situación de la España Vaciada y la España Olvidada es imprescindible y necesario. Y los que no quieren sumarse son la misma minoría rencorosa, homicida y cruel de siempre.

viernes, 15 de marzo de 2019

Emergencia Climática: Todos en vanguardia en lucha contra el cambio clmático





Doce días después de escribir esto hemos tenido la misma climatología, salvo un día de lluvia. Once días anticiclónicos, con variedades térmicas de más de 15º entre la noche y el día llegando a máximas por encima de los 20º. Prácticamente no llueve, menos nieva, y la situación empieza a trasladarse a los hospitales donde la gente ya está un mes antes en las consultas de alergología y atención primaria.
Los incendios forestales vuelven a asolar las resecas montañas asturianas y cántabras en pleno invierno. Mientras en Estados Unidos han sufrido una sucesión de borrascas alimentadas por frío artíco que ha desplomado las temperaturas a sus índices más bajos desde que hay registros. Los tifones e inundaciones se suceden por el sudeste asíatico y en Australia sufren las temperaturas más altas de la historia, superándose semana a semana.
Estas noticias del tiempo ponen negro sobre blanco y una vez más, la evidencia palmaria del cambio climático como proceso derivado del calentamiento global y el efecto invernadero provocados por el hombre y su actividad económica y productiva. Es el uso de hidrocarburos para alimentar el comercio global de transportes de personas y mercancías el principal causante del calentamiento global, con las decisiones políticas en clara línea para mantener su supremacía en el sistema económico que tampoco se discute en términos de sostenibilidad ambiental. Las ganancias de comisionistas, especuladores, lobbistas, sátrapas e inmorales de todo pelaje y condición están por encima del bienestar de las personas y del entorno en el que vivimos.
El uso y abuso de pesticidas y fertilizantes de procedencia química e industrial. Los procesos de deforestación para generar pastos, macro granjas y explotaciones mineras. El predominio de plástico como material de referencia en las relaciones humanas que acaba en los ecosistemas y hábitats, especialmente en el marino. Hábitos de consumo masificados e irracionales. Políticas nulas, entregadas a las empresas privadas, en materia de reciclaje y reutilización. Individualismo exacerbado. Desfilparro del agua dulce… todas ellas son hechos que también degradan el medio ambiente, terminando con incontables especies vegetales y animales en las últimas décadas y poniendo en grave peligro a otras muchas actualmente.
La ONU ha advertido de que la situación se está volviendo irreversible por momentos, que urge ya tomar medidas drásticas para tratar de revertirla y ha aportado datos tanto científicos como sociológicos del impacto que la contaminación provoca en nuestras vidas y en nuestro bienestar, cifrando en más de 800.000 muertes las producidas en España por la contaminación desde el año 1990. 9 millones cada año en todo el mundo.
Por eso, desde hace un tiempo está creciendo la indignación ante no sólo la falta de acción política y empeño en llevar a cabo la Agenda 2030 de la ONU de lucha contra el cambio climático (entre otros muchos temas que vendrían a mejorar la convivencia en nuestro mundo), sino también hacia los pasos atrás de negacionistas, imbéciles como Trump y especuladores con claros intereses económicos que reniegan del cambio climático, doblan apuesta por la quema de hidrocarburos en vez de marcar una agenda de energía verde y además lanzan multitud de mensajes para convencer a la población de que no existe tal emergencia.
En este blog ya he hablado en alguna que otra ocasión de la desazón que me produce ver a la juventud parada, ausente en las disputas y luchas que como clase trabajadora y como colectivo social debemos emprender para mejorar la situación y garantizar un futuro próspero donde la justicia social no sea sólo retórica. Huérfana de liderazgo tras el 15M y los movimientos Occupy del año 2011 hasta que una joven sueca de 16 años llamada Greta Thumberg ha levantado la voz para con aplomo, conciencia y coherencia llamar la atención sobre la problemática del cambio climático y la necesidad de como sociedad, exigir acción política y económica para revertirlo y paliar sus efectos.
El movimiento Fridays for future, nace con un único mandato político, exigir la actuación de las autoridades contra el cambio climático. Pero a su vez en estas semanas a su primera gran movilización global, éste viernes 15 de marzo, ya ha conseguido dos hitos que anticipan el que será su gran e inmediato éxito: Poner el tema medioambiental y la lucha contra el cambio climático en la agenda de los partidos, los medios y las administraciones políticas.
Esos dos hitos a los que me refería son dejar en evidencia a la derecha capitalista negacionista y también a las nuevas posiciones “verdes” dentro del capitalismo como ya han hecho los chalecos amarillos en Francia con Macron y su revisionismo liberal.
Científicos, sociedades y las propias administraciones están demostrando como la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero (hasta un 63%) las hacen 90 multinacionales por todo el mundo, llegando en Europa hasta un 60% por sólo 5 de ellas. Así se hace incomprensible, además de inmoral, querer hacer que sean las clases trabajadoras a base de impuestos las que paguen la transición ecológica de los emporios empresariales y financieros que se benefician de actividades económicas, efectuadas sin ninguna responsabilidad medioambiental, ni ética.
Por eso es una gran noticia que la juventud se haya levantado con conciencia y sentido de pertenencia por la lucha contra el cambio climático. Esta toma de responsabilidad, éste empoderamiento, es vital para que todos juntos, nos sumemos sin distinciones de bandera a un gran movimiento que a través de la exigencia de políticas contra el cambio climático, conseguir mejorar y dar mayor empaque democrático y de justicia social a las sociedades en las que vivimos.
Con una plataforma como es Fridays for future se puede y se debe lanzar ideas como la nacionalización de la red de transportes, la exigencia de la transición hacia energías verdes, renovables, un mayor reparto equitativo de la tierra, mejorar hábitos de consumo con una educación que favorezca tanto el autoconsumo, como el consumo de cercanía. La reducción de los plásticos. La eliminación y persecución de las prácticas capitalistas de obsolescencia programada. Un urbanismo más racional. Perseguir el abuso del uso del coche privado cuando existen medios de transporte colectivos garantizados por la administración…
Son tantas las medidas y tan necesarias que es una emocionante y magnífica noticia que la juventud se haya erigido en vanguardia por su lucha. Ya vemos como el poder, la oligarquía, no va a hacer nada si no le ponemos en su sitio y se lo exigimos. De hecho, no tienen problemas en negar la palabra a una joven de 16 años en el Europarlamento como pasaba el otro día. Ningunean la convocatoria en sus medios de comunicación. Y siguen cuidándose de lanzar proclamas en clave negacionista o de que ya se están haciendo cosas en la materia.
Frente al conglomerado capitalista que se beneficia de un sistema económico desigual, irracional, hiper financiado y contaminante está la sociedad civil ya en marcha por su futuro y por la sostenibilidad y la salud del planeta. No podemos más que sumarnos y participar activamente, de una vez por todas y conseguir que la lucha contra el cambio climático se convierta en el principal problema que tenemos, porque si no lo paramos ya, millones de personas seguirán muriendo, el dolor y el sufrimiento también llegará a donde nunca había llegado, y el futuro que dejemos a las siguientes generaciones, no será tal porque nos habremos cargado nuestro hogar.

lunes, 4 de marzo de 2019

Buen tiempo o mal tiempo



Marzo ha empezado con temperaturas diurnas, de media 12 grados superiores a lo habitual -con topes de hasta 17 grados, para llegar a los 30 en Valencia ayer domingo-. Febrero marcó esta senda durante los 28 días que duró. Y también enero tuvo una amplía mayoría de días soleados con una amplitud térmica (diferencia entre la temperatura máxima diurna y la máxima nocturna) superiores a los 10 grados de media (casi 5 más de lo habitual).
En total desde que comenzó el invierno en el centro peninsular ha habido 40 días predominantemente de sol, dejando sólo en seis los días lluviosos y con un balance de temperaturas entre 7 y 8 grados superiores de media a lo marcado desde que se recogen registros.
Y las nevadas, tan necesarias e importantes, no han hecho su aparición ni siquiera en alta montaña. A menos de que en las próximas semanas ocurra otro hecho extraordinario en la climatología de nuestro país, y bajen las temperaturas y haya precipitaciones, como para que nieve en marzo o abril, lo que no ha nevado en enero y febrero, nos encontraremos a las puertas del verano con los pantanos muy por debajo de la media. Y todo ello, mientras se riega y no se trabaja desde las administraciones para controlar el consumo de reservas hídricas.
Lo más acojonante de todo es que me veo en la necesidad de escribir para denunciar la falta de escrúpulos, sensibilidad y ética periodística de quienes ante un panorama como el que tenemos emplean expresiones como “buen tiempo” para describírnoslo, mientras hacen conexiones a playas y terrazas atestadas de gente.
En una llamada al consumismo, los medios del capital lanzan sin reservas el mantra de que con sol y veinte grados, independientemente del momento del año, es “buen tiempo”. Si llueve y hace frío es “mal tiempo”.
No se analiza si estamos en verano o invierno, si el agua de lluvia o nieve es necesaria o si vamos sobrados -nunca nos sobra el agua-. Si que en febrero ya haya frutales ya floridos, o que en marzo los insectos reaparezcan porque las temperaturas son peligrosamente altas. No se estudia si estos cambios climáticos, fruto del calentamiento global y del antropocentrismo que lo ha provocado, puede ser muy negativo en un corto plazo de tiempo, contra más al medio o al largo.
El simplismo del mensaje es tan contundente que no haría falta sumar imágenes de un puerto de montaña en pleno temporal de nieve o de playas llenas de gente en febrero, o de terrazas sirviendo cervecitas bien frías. Pero por si acaso, por si fuera necesario, podemos mandar a una becaria, con un gorrito mono al puerto de Pajares o al de Navacerrada hacer una conexión en directo, mientras nieva, o ver el espesor alcanzado mientras trata de sacar la pierna en una conexión absolutamente irrelevante.
Pero NO. Buen tiempo no es que en invierno tengamos una sucesión de días con más de 20 grados y sin caer una gota. De hecho, es muy mal tiempo y es un aviso grave para que nos tomáramos en serio el cambio climático y las acciones y actitudes que tenemos a la hora de consumir, de desplazarnos, de vivir.
Ya sabíamos que no se puede esperar nada de los medios del capital, y particularmente de los informativos televisivos, pero un poco de rigor y contextualización sobre lo que nos viene encima no estaría de mas.
Hablar, hoy, 4 de marzo, de buen tiempo cuando hace 16º en Toledo, cuando lleva sin llover más de un mes, y cuando ayer, se alcanzaban los 22º es sinónimo o de estupidez, o de cavar en el subconsciente del ciudadano la idea de que hay que desear esta sucesión de días anticiclónicos por encima del necesario frío y la imprescindible lluvia para el buen funcionamiento del planeta. Por no hablar de la total ausencia de heladas durante este año en el centro penínsular, fenómeno de singular belleza paisajística y de dramática importancia climática. Por un lado prohíben la aparición de insectos y plagas en las cosechas (aunque sin son muy severas o continuadas pueden provocar daños en esas mismas cosechas). Y por el otro lado ayudan a regular los procesos hídricos en los ecosistemas, garantizando de entrada, la permanencia del agua dulce en estado sólido, en nieve o hielo, durante más tiempo, favoreciendo así la permanencia de las reservas.
Sin agua y sin frío en su momento los ciclos naturales de los ecosistemas y biotipos se alteran hasta límites insospechados; hacía zonas oscuras en las previsiones y datos científicos. Imaginemos por un instante que a la temprana proliferación de insectos le sigue una época más fría, por la que no terminan de desarrollarse en la cantidad necesaria para la polinización de los campos, de los que depende la alimentación humana y el sustento de no pocas familias. Ni que decir tiene que a éste buen tiempo, de paseos por la playa y de sobremesas en terrazas, le seguiría una época de terribles sufrimientos, quizás cambios productivos, algaradas, disturbios y por qué no revoluciones. Y si se alargarán de continúo en el tiempo, estos cambios climáticos traerían un cambio en la vida del planeta, y no tiene vista de que fuera positivo para la raza humana.
Me gustaría que está humilde entrada sirviera de llamamiento para los periodistas y las redacciones que lanzan mensajes tan simples y a la vez equivocados sobre nuestro hábitat. También, a nosotros mismos, como consumidores de estos espacios para reflexionar sobre lo que nos dicen, en todos los ámbitos, pero especialmente en lo que atañe a la climatología, la ecología y el bienestar de nuestro planeta.
Puede parecer infantil creerse un mensaje de buen tiempo o mal tiempo, pero es nuestro deber conocer cómo funciona nuestro planeta; cómo son los ciclos de la vida, del mismo, empezando por el del agua; adquiriendo la conciencia crítica para discernir sobre mensajes tan simplistas; y también consiguiendo hacer nuestros los hábitos, tanto de consumo, como reivindicativos para defender, con un nuevo modelo, el bienestar de nuestro planeta y las condiciones que han permitido la vida tal y como la conocemos.
De ello depende, el futuro pero cada vez más, el presente.



lunes, 16 de octubre de 2017

Arden nuestros corazones



Toca escribir palabras como grito de rabia y angustia por una historia que se repite. Son líneas que expresan la desazón, desde la distancia física, y la cercanía emocional por conocer parajes y gentes, de inigualable belleza y trato; de especial cordialidad y afabilidad. Renglones dolientes e indignados ante las noticias del otra vez pasto de las llamas; de voraces incendios forestales perpetrados, casi en su totalidad y con certeza, por la mano loca y voluntaria del hombre.
Las llamas están devorando durante todo éste fin de semana, y desde hace varios días -y los que vendrán- Galicia, en especial las provincias de Orense y Pontevedra, cercando Vigo; también Asturias y León. Y como siempre, Portugal.
Incendios forestales que recorren los montes y valles, saltando de carretera a concello, de parroquia a finca agropecuaria, quemando los paisajes, la naturaleza, pero también las vidas de la ciudadanía en unas tierras demasiado acostumbradas a lidiar con el fuego y con los intereses que el bosque dibujado por el hombre a base de chispa y acelerante trata de arrancar de él.
A estas horas hay 4 víctimas mortales en Galicia y hasta 27 en Portugal. También hay millones de euros incinerados en viviendas, naves agrícolas, industriales, en cabezas de ganado y en bienes y equipamientos de las personas que han visto arder su mundo en apenas 24 horas. Y por supuesto, un coste incalculable en belleza natural y paisajística, en recursos forestales, y en Naturaleza y en vida.
Las autoridades hablan de “terrorismo forestal”. De pirómanos e incendiarios como si se tratasen de locos individuales que no saben lo que hacen. Tratan de hacernos convencer, los políticos, que no hay un interés económico, especulativo y egoísta en que el monte arda. En que no hay causas económicas a las que atribuir el fuego, o su virulencia o la dolorosa lentitud en afrontarlo y sofocarlo.
Pero si que causas económicas. Son los recortes y las privatizaciones en los servicios de salvamento y brigadas forestales. Son los montes públicos que salen a concurso por cuatro duros y donde se sustituyen los árboles autóctonos por especies invasoras como el eucalipto para gusto de la industria maderera y papelera. Y son las demenciales condiciones en las que el cambio climático, me temo ya imparable, está sumiendo a todo el mundo.
Que a 15 de octubre en Galicia haya 30 grados y no haya caído ni una sola gota de agua en todo el mes de septiembre no es buen tiempo. Es de hecho, muy mal tiempo y agrava una sequía inmisericorde que está agotando los acuíferos y las reservas artificiales de agua además y por supuesto, de convertir nuestros bosques en yesca al uso del fuego.
Ayer ante el incomprensible silencio de las televisiones públicas y casi todos los medios privados. Ante la inoperancia de la Xunta y el gobierno central que no sólo han alimentado recortes y desmontaje de brigadas forestales sino que además han tardado muchísimo en poner más medios para combatir el fuego -todo lo contrario que cuando había que “evitar” que la gente votará en Catalunya-. Ante éste desastre la ciudadanía se movilizó, y con valentía, empuje y rabia para luchar con sus medios e indefensa contra el fuego y también contra la inutilidad e interés de unas clase política, con el Partido Popular a la cabeza empeñados en destrozar nuestra vida.
Que estas palabras que me sirven de desahogo también lo hagan para quienes tienen las llamas en sus montes, en frente de sus casas.
Que el fuego se apague.
Que Nunca Mais ardan nuestros bosques.
Que gestionemos con orden, ciencia y bien común nuestros bosques y la Naturaleza.
Que echemos de una vez a estos impresentables, corruptos, inmorales e ineptos que nos desgobiernan.
Todo mi ánimo y solidaridad con las buenas gentes que han sufrido y sufren éste desastre. Y con los bomberos y brigadas forestales que luchan contra el fuego, y muchas veces, nos han pedido nuestra ayuda para luchar contra la precariedad, los recortes y las privatizaciones.

sábado, 9 de abril de 2011

Manifiesto ¡Democracia Real YA!


Cuando tu gobierno no es más que un simple títere de los mercados. Cuando tu supuesto voto a la izquierda queda ensombrecido por que la globalización precisa tu humillación. Cuando tu esperanza de vida depende de la firma de un corbatas. Cuando despues de privatizar los beneficios y socializar las pérdidas ni siquiera te preguntan como en Islandia, si estás dispuseto a pagar la fiesta. Donde los bancos son los verdaderos poderes y es la especulación y el capital lo que mueve el mundo y no el trabajo o la solidaridad. Cuando eres mujer y te venden una igualdad de cara a la galería. Cuando el machismo sigue vigente e incluso uno de los que deberían ser nuevos políticos y nuevas ideas, mantiene una rancia visión de la sexualidad, la familia y de la mujer como un cuerpo o trofeo. Cuando te sientes desprotegido, sólo, vilipendiado injustamente y agredido de continúo por una clase política vividora, derrochadora que sólo se preocupa de mantener o conseguir el cargo y desmontar el estado de bienestar para pagar a los que les colocan ahí, que no eres tú con tu voto, sino los mafiosos de turno. Si ves que tu modo de vida se agrieta y ciertamente no conseguiras vivir en mejores condiciones por primera vez en la historia que tus progenitores. Cuando sientes que la asistencia social, la educación, y la sanidad derechos inherentes al ser humano se desmoronan y pasan a manos ocultas, al igual que paso con otro derecho básico como la vivienda. Cuando todas tus esperanzas de estudiar, trabajar, tener una casa o una familia son incompatibles con el sistema y la avaricia de los poderosos.

Cuando los que se hartaron en el pasado de robar, y nos prometieron justicia y que jamás volverían ni volería a pasar. Cuando se presentan nuevamente con trajes más caros y la misma sonrisa engominada. Cuando se permiten el lujo de ir dando conferencias y vender libros como best sellers. Cuando no eres más, que no más de los mileuristas a los que se les multiplican los gastos e impuestos, disminuyendo sus salarios. Y aún así tus supuestos legítimos representantes, los sindicatos, se lavan las manos y mantienen su servilismo ante una crisis de la que no se va a salir por la izquierda, sino por más neoliberalismo despiado. Y es que no hay pacto social adminisible cuando los más ricos son más ricos y los más pobres mucho más paupérrimos.

Cuando no se cansan de cortarte las alas y pedirte contencción, mesura y ahorro y a ellos les da igual, como esta semana en el parlamento europeo, y cuando les preguntas por qué no saben ni qué contestar. Y llegas la conclusión que esos a ti no te representan.

Cuando por el simple hecho de ser joven y tener una suerte de esperanzas y sueños por cumplir pareces culpable. Cuando te quejas y pasas a ser un delicuente, mientras que los verdaderos siguen en su hurto continúo.

Justo el día en que una viuda lamenta que “si no fuese por mi pensión, mis nietos no comerían”, la OCDE señala que las pensiones bajarán un 9% a causa de la reforma. Esta señora tiene una pensión de 700 euros. El 9% de 700 euros son 63 euros, que tal vez a usted y a mí nos parezca que no es tanto. Pero es no comer un día al mes ni ella ni sus nietos.

También ese mismo día, ayer, aparece la información de que los 560 consejeros ejecutivos de las empresas del Ibex que cotizan en bolsa ganaron una media de 2,3 millones de euros en 2010, habiendo crecido su “salario” un 64% en seis años. En total, 238 millones de euros a repartir. La pensión de la viuda es de 9.800 euros al año, pagas extraordinarias incluidas. Sencillamente obsceno.

Cayo Lara y Vicenç Navarro defienden, con toda razón, que al igual que existe un salario mínimo debería existir un salario máximo. Pero como si llueve. Esta viuda no tiene bonus millonarios ni multimillonarios planes de pensiones complementarios ni blindajes millonarios, que no sea el que le dejó su marido de 700 euros mensuales.

ONGs y expertos alertan de que con la crisis muchos abuelos pensionistas sustentan económica y asistencialmente a sus familias. Ya sabemos que el capitalismo salvaje con sus excrecencias es imbatible. Y que éste es un artículo triste, inútil e ingenuo. Pero da mucho gusto denunciar estos hechos y es una obligación.

Ya lo decía Thomas Jefferson hace 200 años: “Yo creo que las entidades financieras son más peligrosas para nuestras libertades que un ejército en armas. Si el pueblo americano permitiera alguna vez que los bancos privados controlen la emisión de moneda circulante, primero a través de la inflación y luego por la deflación, los bancos y las corporaciones que crecen a su alrededor despojarán al pueblo de toda propiedad hasta que nuestros hijos despierten un día sin hogar y desamparados en el continente que sus padres conquistaron”. (Thomas Jefferson, Tercer Presidente de los EE. UU., 1802, Carta a su Secretario del Tesoro).

Cuando la alternativa real de gobierno se banagloria y justifica los casos de corrupción, la demagogía y la hipocresia, por lo que creerse y creernóslo como dignos mandatarios es una burla a la democracia. Su única intención es llegar al poder para seguir su deriva despiadada de privatizaciones de maximizar sus beneficios a costa de nuestros derechos y deberes. Cuando no se vislumbra una regeneración tanto de ideas como de personas y cuando no tienen ninguna decencia es justificar elecciones ya, porque el presidente del gobierno afirma no presentarse a un tercer mandato. ¿Qué catadura o caradura moral se gastan para semejante soflama? Realmente se creen demócratas o es que quieren implantar la mascarada que tienen en sus votantes, por los que se sienten legitimados para seguir robando a toda la sociedad, incluso a los jóvenes. Finalmente te das cuenta de que no tienen ni la mas mínima decencia.

Uno cae en la desesperanza en la medida en que, cuantas más fechorías salen a la luz, más suben en intención de voto. En las últimas elecciones, incrementaron su presencia prácticamente en la totalidad de las circunscripciones en las que sus cargos estaban procesados por trincar.
Esta fascinación de su votantes por el robo organizado es preocupante porque, en el colmo de la desvergüenza, sostienen la teoría de que son las urnas las que legitiman la condición moral del candidato, por lo que, una vez absueltos por el pueblo, continúan haciendo desaparecer recursos de las arcas mientras critican el despilfarro de las administraciones públicas cuya gestión traspasan progresivamente a manos privadas. Es un proceso lógico: al convertir los servicios públicos en negocios adjudicados de forma truculenta, se ahorran el hurto, obtienen el beneficio por la vía de la iniciativa empresarial. La Justicia no parece colaborar en exceso para poner orden en esta especie de mimetismo entre partido político con voluntad de gobierno y banda organizada para delinquir.

Cuando llegan nuevas elecciones y crees que tu voto puede cambiar algo. Cuando despiertas de ese sueño irreal y llegas a la conclusión de que hace falta inventiva y otra forma de demandar justicia, libertad e igualdad. Y aún así descubres que se ríen de ti. Cuando ves que más y más corruptos siguen con su sonrisa, sus voceros, sus palmeros, sin que nada cambie, presentándose y minando la democracia desde dentro. Como es injusto para todos y también para aquellos que lucharon por la democracia que no haya una ley que prohiba que cargos corruptos en las listas, y encima hay gente que parece que les da igual y les gustan que les roben...

Ahora es el momento de indignarse como dice Hessel y no sólo eso, sino mostrar esa indignación, hacerse oír, tomar la calle para coger las riendas de nuestro destino y futuro. Mostrar que nos hemos cansado de esta pseudodemocracia del PPSOE en nada proporcional, libre o representativa y que solo sirve para mantener las castas, las clases, los pocos privilegiados y los muchos deprimidos.Hacer una sociedad mejor que pasa por una regeneración de las personas, las ideas y también del estado de las cosas, de este sistema depredador domado por los mercados y los banqueros y que hace que unos pocos se rían a carcajadas de toda una masa esclavizada con la inconsciencia e indiferencia como arma de destrucción masiva. Por qué no hay quién se expliqué por qué les seguimos creyendo:

A continuación comparto el manifiesto de la plataforma juvenil por una Democracia Real Ya:

Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean.

Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie.

Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor. Por ello sostenemos firmemente lo siguiente:

  • Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.
  • Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.
  • El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.
  • La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE.
  • El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.
  • La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrando recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y consumidores infelices.
  • Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros movemos el mundo.
  • Si como sociedad aprendemos a no fiar nuestro futuro a una abstracta rentabilidad económica que nunca redunda en beneficio de la mayoría, podremos eliminar los abusos y carencias que todos sufrimos.
  • Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro.

Por todo lo anterior, estoy indignado.

Creo que puedo cambiarlo.

Creo que puedo ayudar.

Sé que unidos podemos.

Sal con nosotros. Es tu derecho.


Y para terminar un documento esclarecedor de lo que debería haber sido una salida por la izquierda:

La Revolución Francesa de 1789

 Prise de la Bastille (1789), de Jean-Pierre Houël   La Revolución Francesa es el acontecimiento que originó el mundo tal y como lo c...