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lunes, 27 de julio de 2026

Volver a arder por no querer aprender

 

Imagen de publico.es. Una columna de humo gigantesca cerca del paraje de El Castañar de el Tiemblo el 25 de julio de 2026. 

 

Parece mentira que haya que escribir esto una y otra vez. Parece irreal que año a año, verano tras verano a quienes nos duele este país de verdad, quienes amamos con honestidad esta tierra, sus gentes y su maravilloso patrimonio natural y cultural tengamos que enfadarnos y desde el dolor reclamar que se cuiden y protejan los bosques. Que se haga lo que tenga que hacer para dar dignidad al territorio. Que se contraten las personas necesarias para mantener los montes y el territorio todo el año y que puedan instalarse en los pueblos.

Parece mentira que haya que recordar que el fuego, o el agua en inundaciones, o la Naturaleza no entienden de jurisdicciones. No tienen fronteras, ni separaciones administrativas territoriales artificiales. Al fuego no lo corta las ideologías, los partidos, ni las acusaciones. Pero, si que unas u otras acciones políticas, conscientes o inconscientes, interesadas o colaterales, si que le afectan en su desarrollo, propagación y peligrosidad.

Llevamos menos de la mitad del verano y ya han ardido las mismas hectáreas que el año pasado en incendios forestales de colosales magnitudes, tanto por la duración, la intensidad, la extensión y la peligrosidad de las llamas. De hecho, en esta comparativa el grueso del terreno calcinado en 2025 se produjo entre la segunda quincena de agosto y primera de septiembre, cuando el Oeste peninsular, la España Olvidada, ardió de Norte a Sur, sin control, y parece ser, sin aprendizajes ni responsabilidades por los que deberían haber tomado nota.

En este mes y medio se han quemado extensiones de terreno tremendas: En Aragón, en Guadalajara, en la Sierra de Huelva, otra vez en Galicia o el Bierzo y en Almería donde un incendió accidental coincidió con unas condiciones climáticas extremas que se saldaron de propina, con la muerte de 8 personas.

Desde el pasado jueves tres incendios simultáneos atacaron a derecha e izquierda la carretera nacional 403, que une Ávila Con Toledo, a la altura de la Sierra Oeste de Madrid. Primero un incendio en la localidad toledana de Almorox. Posteriormente otro incontrolable desde el primer momento en los montes de San Martín de Valdeiglesias en Madrid. Un tercero se desataba en la localidad abulense de Navaluenga. Y para rematar, las llamas volvían al de Almorox, probablemente fruto de las ascuas de este último. En cuanto a las causas, se desconocen en el incendio de San Martín y en el primer conato de Almorox. En cuanto a Navaluenga, ya ha sido detenido un garrulo que se puso a trabajar con maquinaria pesada, pese a que estaba expresamente prohibido por las peligrosas condiciones metereológicas de la jornada (ya se sabe, más de 30 grados de temperatura, menos del 30 por ciento de humedad, viento de más de 30 kilómetros por hora).

Por si esto no fuera poco, en la tarde del sábado unos desalmados iniciaban varios focos de fuego en Castellón, en la Vall d’Uxo, en el entorno de la Sierra de Espadán, un paisaje precioso que corre peligro de quedar totalmente arrasado. Qué caiga sobre ellos todo el peso de la ley, pero también del odio del pueblo.

El resultado sobre el territorio tras 4 días ardiendo es el del mayor fuego de la Historia de España en cuanto a superficie quemada. Van por las 50.000 hectáreas en torno al valle del Alberche y el salto al valle vecino del Tiétar. Parajes de especial belleza y significación ambiental. Más de 30.000 personas desalojadas de sus lugares de residencia habitual o vacacional, y al menos otras 50.000 confinadas debido al humo que colmata el aire y lo hace irrespirable, a menos de 60 kilómetros de la ciudad de Madrid, y del espacio más densamente poblado del estado español. Miles de millones de euros en pérdidas materiales, y como os podéis imaginar, como nos imaginamos todos, un paisaje desolador.

En toda esta emergencia la batalla política vino porque la presidenta de la Comunidad de Madrid, desde el primer momento, es que no llevaba ni 3 horas ardiendo el incendio, delegó su responsabilidad en el Gobierno Central, ante la imposibilidad de controlar la situación en su fuego de la Sierra Oeste de Madrid. Y a parte de ciertos reproches políticos de uno y otro lado, que la verdad tampoco ayudan, ha vuelto a quedar manifiesta su absoluta incompetencia, su total deslealtad tanto para la nación como para sus votantes (y dolientes que son menos). El gobierno central ha asumido el mando de los tres incendios y los ha tratado como uno solo para poder gestionar mejor la emergencia, que ha catalogado como emergencia nacional, con mayor seguiridad y optimización de los recursos. Ha aportado sus propias brigadas, así como la UME (ese capricho de Zapatero, pero que se la pone muy dura a los peperos con eso de ver al ejército por las calles, y que tiene mucho de propaganda de la imagen del ejército). También ha solicitado y recibido la ayuda desde la Unión Europea con aviones y personal de Portugal, Grecia o Italia. En Francia también tienen una ola terrible de incendios forestales, sobretodo el que asola las Landas acercándose peligrosamente a la cuarta ciudad por tamaño del país, Burdeos.

Llegados a este punto toca, primero recordar:

  1. Las competencias en materia de montes y aprovechamiento forestal, en gestión del territorio, en protección del medio ambiente y en la gestión de emergencias están en las Comunidades Autónomas, y es responsabilidad directa de estas administraciones y de quienes detentan el poder político dotarse de los recursos (materiales, humanos, administrativos, etc.,) para poder afrontar con garantías estas responsabilidades. La delegación de responsabilidad hacia el gobierno central se tiene que hacer de acuerdo a unos protocolos que también están estipulados.

  2. España tiene una superficie forestal del 55% del territorio nacional. Esto es unos 300.000 kilómetros cuadrados. De ellos, el 70% tiene propietarios privados, por lo general, en propiedades pequeñas. En el pasado, antes del éxodo rural de los 70, el mantenimiento del bosque corría a cargo de los agricultores, ganaderos y los aprovechamientos forestales que residían en el territorio. Después se ha ido abandonando los pueblos y estas actividades han desaparecido por lo que el bosque ha ido creciendo, acercándose a los núcleos urbanos de pueblos y ciudades. Ahora un fuego forestal tiene mucho impacto en la seguridad de las personas.

  3. El propietario (individual o colectivo) es el responsable del mantenimiento del bosque. Las administraciones, desde la local hasta la autonómica, pero también la nacional, deben proporcionar respaldo para poder hacer estas tareas. Ya llegamos tarde a generar plantillas con personal para trabajar todo el año en estas tareas de gestión del monte que deben de ir de la prevención a la extinción en la emergencia. La delegación de responsabilidad en este punto es total tanto de los propietarios como de las administraciones que tienen que velar porque la legislación se cumpla.

  4. Desde abril el colectivo de bomberos forestales de Madrid están en huelga denunciando sus condiciones laborales, que van desde mantener un convenio particularmente denigrante a que no se hayan contratado, ni asentado las plantillas para que permanezcan durante todo el año. En materia profesional, también denuncian los bomberos de Madrid, y otras Comunidades, una falta de medios adecuados, y en especial, la presencia de destacamentos en las inmediaciones de las zonas forestales. Sin embargo, desde la CAM les obligan a permanecer en Las Rozas a 50 kilómetros de las zonas arboladas de la Sierra.

  5. Otro hecho incontestable es la política del PP en Madrid: Años de bajadas de impuestos a los más ricos, de dumping fiscal es decir de una competencia con otras administraciones limítrofes ofreciendo impuestos más bajos que han desarbolado a estas regiones hermanas, con lo que los recursos de la Comunidad no se han reducido. Pero aquí entran las decisiones conscientes en materia presupuestaria. En qué se han invertido los presupuestos: En educación y sanidad privada, en mantener chiringuitos especuladores, eclesiásticos o taurinos o en construir circuitos de F1. No en los procesos de reforzamiento y estabilización de plantillas de emergencias y bomberos forestales, ni en mantenimiento del territorio.
    Por otro lado, me cuesta mucho no entrar en el personaje Isabel Díaz Ayuso. Con su modelito, con su cartel de “presidenta” como si no tuviéramos claro que es ella y que es ella quien tenía la responsabilidad máxima de cuidar su región. Harto, una vez más, de ver cómo ante la desgracia ajena aprovecha para hacerse un book de fotos oficiales. Con su desaparición absoluta desde la mediodía del sábado. Qué sin vergüenza. La que no ha hecho más que insultar y gastar a discreción de sus amigos y amigotes los recursos públicos no asume su responsabilidad. En fin, aquí lo dejo porque no se pueden dedicar más palabras a semejante incompetente e inmoral.

  6. La zona que está ardiendo la conozco perfectamente. De hecho he utilizado la carretera 403 más de un centenar de veces en los últimos 12 años. Y hemos hecho rutas y salidas de senderismo por el valle del Tiétar, el Castañar del Tiemblo, el Valle de Iruelas y el Pantano de San Juan en varias ocasiones. Sobre este último, nuestra ruta en 2019 fue muy desilusionante porque pese a la belleza del paisaje, este estaba totalmente salpicado de construcciones. Algunas abandonadas, otras no, pero todas con sus aledaños totalmente descuidados. La frondosidad del bosque tapaba unos caminos y sendas totalmente cegados por vegetación baja, y la basura, desde pequeños restos de botellas y envoltorios a varias escombreras, aparecían por el camino y entre los árboles con dolorosa periodicidad. Nos fuimos de allí pensado: El día que esto se ponga a arder, no lo controla nadie.

  7. El otoño y sobretodo el invierno en el Oeste y centro peninsular ha sido extremadamente lluvioso y ha provocado un aumento de la masa forestal, del combustible que puede arder un incendio. Lamentablemente no había una planificación previa de la gestión del monte, y tampoco se ha reaccionado para ante esta meteorología concreta poder retirar la mayor parte de combustible.

  8. Después de los incendios de 2022 se hizo ya evidente la idea de un gran pacto de estado contra la emergencia climática. Sistemáticamente y dentro de la batalla política constante de este país no se ha llevado a cabo. El cierre de posiciones entre derecha y PSOE lo imposibilita con sinsentidos colosales como el de los nacionalistas catalanes o el de los populares que gobiernan en la mayoría de regiones del estado español. Por si esto fuera poco, encima hay que “tolerar” el negacionismo climático de la ultra derecha montana que intenta ganar votos en el mundo rural, negando las evidencias científicas y la responsabilidad para mejorar la vida y el futuro de la gente. De hecho, la I Convención del Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática celebrada en diciembre pasado en Ponferrada reunió a más de 600 expertos científicos y técnicos en gestión del territorio y del monte, no contó con la participación de ningún político de la derecha extrema, cutre y estúpida, ni tampoco del PP que se supone que debería gobiernar para todos.

    Quizás después de que estos incendios forestales, esta emergencia colosal nacional hayan sucedido tan cerca de Madrid -pero tan lejos de lo que se cuece dentro de la M-30-, haga a todos, incluidos los representantes políticos de la derecha y los que les ponen ahí, darse cuenta de la necesidad absoluta de acometer este gran pacto de estado contra la emergencia climática y en defensa del patrimonio natural.

    En esta situación de cambio climático, fundamentalmente de calentamiento global, hay que tener en cuenta la salud y seguridad de las personas. Hacer ver la realidad: que hay miles de personas muriendo por el extremo calor de veranos cada vez más tórridos e insoportables. Y que ese riesgo, ese peligro, lo es para todos sin distinción de ningún tipo.

  9. Es desolador y un peligro tener que soportar este hedor político, y además, saber que es una desgracia tener a los políticos inútiles del PP al mando de las administraciones cuando hay una catástrofe de cualquier tipo. No puede ser anecdótico. No es cuestión de suerte. Es un modus operandi de quienes vienen a la política a lucrarse y a garantizar los negocios de sus amigos. Pónganse de una vez las pilas y asuman la responsabilidad que supone gobernar y querer gobernar cualquier administración.

Y ahora hay que exigir:

Hay mucho que hacer. Pero ya no se puede seguir mirando para otro lado. Ha llegado el momento de ese gran pacto de estado contra la emergencia climática, de amplio calado por la cantidad de acuerdos entre distintas partes a consolidar y por el diverso espectro que se tiene que aplicar. Hablamos de conservación y de aprovechamiento de los recursos naturales. De protección y también de garantías a los modos de vida tradicionales. Desde la autosuficiencia hasta revertir las políticas de éxodo rural. De educación pública en torno a la gestión de emergencias y el cuidado de la seguridad personal, hasta las cuestiones de gestión del territorio y ordenación urbana y vial. De modelos energéticos sostenibles y ecológicos, sin obviar el decrecimiento o las políticas de ahorro, a reflexionar sobre la movilidad de las personas y las mercancías. Del cuidado de ecosistemas y especies animales y vegetales a las legislaciones en torno a los parques naturales y las zonas de especial protección. De políticas activas de cuidados de todas las personas a garantías presupuestarias para que todas las administraciones, hasta las más pequeñas, puedan hacer frente a estas responsabilidades y necesidades. De la consolidación de plantillas de trabajadores en el medio rural tanto para la gestión de los montes, el sector primario como en los trabajos de emergencia. De los cambios administrativos y legales necesarios para impedir los fuegos provocados, muchas veces por la inconsciencia y el garrulismo españistaní, pero también por los intereses económicos (crear pastizales, destrozar montes para hacer instalaciones energéticas, para construir urbanizaciones,...). Etcétera, Etcétera, Etcétera …



Pero hay que hacerlo ya. Lo exigimos millones de personas (podéis firmar aquí para que se visualice esta necesidad y exigencia nacional) y no puede acabar el futuro curso político sin este compromiso de los poderes públicos para llevarlo a cabo. Esto no puede estar en la batalla electoral.

Qué se apaguen los incendios. Qué no haya más. Qué no haya heridos, ni muertos. Qué las personas vuelvan a sus casas. Qué los árboles vuelvan. Qué el verde apague el negro. Qué nos queramos más y nos protejamos todos juntos.

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