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martes, 9 de abril de 2013

Monsters of Rock 91 en Moscow. La puntilla cultural a la URSS

 


Uno de los primeros videoclips que recuerdo es el de la grabación en directo de Metallica del Enter Sandman. Aunque el video original había aparecido justo en la promoción del disco que lo contiene, el icónico The Black Album en 1991, apenas un año después se había lanzado la edición que comentó. Una grabación en vivo, de inicio de concierto, que incluía imágenes en tonos sepia y con un fuerte granualdo del público expectante, helicópteros sobrevolando la platea, como se incendiaban los asistentes ante la descarga que llegaba. Banderas al aire de Estados Unidos (alguna confederada), brazos al aire y cascos militares. Sonaba de fondo la ya habitual intro de Metallica en sus conciertos, el The Ecstacy of Gold (“L'Estasi Dell'oro”) firmada por Ennio Morricone, parte de la banda sonora de El Bueno, el Feo y el Malo. Y de repente la batería de Lars Ullrich marca el compás para el inicio de Enter Sandman llevando al público a la locura, con el asalto de los integrantes de la banda al escenario. Y lo más fuerte de todo es que esa grabación era del concierto que el año antes, en 1991, Metallica había dado en Moscú, en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

El plano desde detrás de la batería que muestra el headbanger de Newsted y Hetfield en primer plano, y la descomunal marea humana hasta el infinito que salta, vibra, acompaña y comparte el momento es para mi una de las imágenes más icónicos de la Historia de la música, pero también de la Guerra Fría y de la cultura popular.

El 28 de septiembre de 1991, a ya menos de 3 meses de la disolución de la URSS (el 28 de diciembre de aquel año), la música, el Heavy Metal se hizo enorme en el aeródromo Túshino (en ruso: Аэродром Тушино), a las afueras de Moscú donde ni el ejército, ni la KGB, ni el propio PCUS pudieron controlar una marea humana de más de un millón de personas (hay quien los cuenta hasta los 3 millones) saltaron las barreras de seguridad, los accesos, los caminos y los campos para presenciar la descarga de rock, de música y expresión cultural occidental de Metallica, AC DC y Pantera.

Fue un auténtico fenómeno cultural y generacional. Una catarsis de libertad y contestación al férreo control cultural y mental de la URSS. Cientos de miles de jóvenes nacidos y educados bajo un sistema social-comunista habían viajado y acudido decididamente a disfrutar de la música occidental. Que este terremoto cultural y catártico sucediera en los últimos compases del viejo sistema bolchevique que se encontraba en disputa por la hegemonía contra el modelo liberal-democrático y capitalista, cuya música popular, era una lanza de penetración y conquista fue quizás la derrota, simbólica, decisiva y definitiva.

El desmantelamiento del sistema de bloques bipolar salido tras la Segunda Guerra Mundial había vivido ya un episodio trascendental en el camino al sistema hegemónico y unipolar estadounidense. La caída del Muro en octubre de 1989 y posterior reunificación de Alemania había debilitado la naturaleza de los pactos y sometimientos dentro del bloque del Este hacia la URSS. Dentro de la propia Unión cada vez eran mayores las fuerzas que discutían la propia naturaleza política y socio-económica del estado. Había ansías y proclamas civiles por mayor libertad y bienestar. Acabar con los férreos controles del aparato del estado sobre la dignidad y el porvenir de las gentes. Crecían los llamamientos de carácter nacionalista e identitario dentro de la unión de repúblicas eslavas. Y también aparecía una disputa intergeneracional, con estos jóvenes precisamente, ya nacidos bajo el comunismo y un sistema muy deteriorado que veía frenada cualquier innovación y discusión (a veces tildándola de “occidentalista”, “anti-comunista” o “anti-patriótica”).

Las reformas y medidas por mayor apertura política y económica promovidas por Gorbachov (Perestroika y Glasnot), tras décadas de un anquilosamiento social que había impedido de facto la modernización del país y del propio sistema, trataban en general, de dar aire a la población y al propio régimen. El pueblo soviético (ya fuera ruso o de cualquiera de las otras nacionalidades) buscaban aire fresco. Nuevas aperturas que motivasen la vida cotidiana y las expectativas de futuro, frente al estancamiento y la opresión del sistema vigente, inamovible y tiránico.

Dentro de esta tendencia aperturista entraba la disputa cultural donde en la URSS y desde principios de los 80, había penetrado con fuerza tanto la música rock y el Heavy Metal. Si bien esta expresión, esta música, eran visto desde las autoridades y el politburó como muestras de la degeneración y la decadencia occidental, con sus jóvenes entregados al vicio y el ruido, la realidad es que las escasas grabaciones que llegaban al Este eran esperadas con avidez por las generaciones jóvenes. Se compartían en mercados informales y clandestinos los cassettes y grabaciones de los grupos británicos y americanos, pero sobretodo los jóvenes soviéticos sentían especial preferencia por ACDC, y también por las bandas alemanas de power metal como Helloween o Scorpions.

Ya un par de años antes y dentro de las giras de música y rock por la paz, contra el Apartheid en Sudáfrica o de lucha y concienciación contra el Sida, artistas, intérpretes y música occidental había entrado en la URSS y en otros países del bloques del Este como Hungría, la Alemania Democrática o Checoslovaquia. Conciertos que habían sido multitudinarios como el celebrado en Budapest en mayo del 87, el de Praga un mes después, o los celebrados en Moscú en 1988 y 89.

Por eso el siguiente paso era llevar una gira mundial como era el festival Monsters of Rock, a Moscú. Pero no todo estaba previsto y ni siquiera a inicios del verano de 1991 había fecha establecida.

Justo un mes antes de la celebración del concierto hubo un intento de golpe de estado promovido por sectores conservadores del PCUS y del ejército soviético que consideraban que las reformas de la Perestroika eran ineficientes y además habían ido muy lejos. En realidad, no querían perder el poder en el Comité central, donde el propio Gorbachov, como secretario del PCUS trataba de dinamizar la asamblea y la propia duma, introduciendo nuevas personas e ideas. El golpe fracasó, en buena parte por la actitud de la población más joven. Tanto estudiantes, en especial las mujeres, como familias con hijos pequeños se manifestaron y opusieron a un golpe que trataba de revertir reformas y aperturas. De hecho, tal contratiempo e inestabilidad política y social no impidió la celebración del festival, sino que fue el catalizador para llevarlo a cabo. La intención del régimen fue “agradecer” a la juventud su apoyo con la promoción de eventos de este tipo, que escapaban a la cultura tradicional de la URSS. Y por el otro de la audacia de los promotores que vieron la forma ideal de entrar en la URSS. De ahí que el concierto se celebrase, organizándose en dos semanas, y además, hacerlo de asistencia gratuita.

En esas dos semanas frenéticas, durante la preparación del evento, se pueden imaginar las tensiones y negociaciones con la burocracia del estado. Tanto políticos, militares y fuerzas del orden, así como responsables de cultura que querían asegurar que el concierto no era una manera de introducir el capitalismo y la democracia liberal en la Unión Soviética. Bueno en realidad, lo era, pero parece más un efecto secundario, del objetivo principal de las bandas, que se puede decir era tocar y pasarlo bien.

El ideólogo fue el promotor estadounidense Dog Mcgee, quien ya había trabajado con las autoridades soviéticas en la organización de los conciertos del 86 y 89. Y ya había tenido problemas con ellas por la entrada de drogas o los problemas legales de bandas que participaron en aquellas ocasiones como Motley Crue u Ozzy Osbourne. Sin embargo, para esta ocasión amparándose en el aperturismo del régimen de Gorbachov quisieron organizar un nuevo concierto con música rock y heavy, más allá con el Trash, que es la última moda que venía desde Estados Unidos.

Se trataba pues, de una manera perfecta de mostrar al mundo que la URSS ya no eran una sociedad cerrada, que estaba abierta a cambios e influencias exteriores y a la expresión de la juventud desde dentro de sus fronteras. A cambio, quienes estaban detrás como la Warner o MTV podían acceder a un potencial mercado de casi 200 millones de personas.

La logística de la organización del Monsters of Rock era bestial. Esperaban un audiencia en torno al medio millón de personas, por lo que desecharon la idea de un recinto cerrado (aunque fuera al aire libre) como el parque Gorki, o el estadio Luzniki (el de los Juegos Olímpicos del 80). Pensaron que el aeródromo Túshino al Norte de la ciudad, a unos 8 kilómetros de la Plaza Roja podía ser el lugar perfecto porque a las pistas y terminal le rodeaban campos y colinas. La marabunta humana desbordó las previsiones más optimistas, y ya varios días antes había más de 100.000 personas acampadas frente al escenario, mientras que los trenes se llenaban desde las ciudades más alejadas de jóvenes aficionados a la música.

Todos ellos compartiendo el espacio con el propio ejército soviético quien se puso manos a la obra para montar el escenario y la campa. Por supuesto, la seguridad y el control de lo que allí iba a ocurrir era el objetivo primordial de su participación, pero al final la intensidad del evento desbordó sus propias previsiones. Se habla que había un equipo de seguridad que entre policías y militares de hasta 10.000 miembros. Pero hasta los soldados se dejaron llevar por el frenesí y las enormes gorras de plato de los cadetes de infantería aparecían volando una y otra vez entre el público.

Junto a Metallica, AC DC, Pantera y Black Crowes, todos ellos grupos que habían estado prohibidos en la URSS, estaba el grupo local EST que tuvieron el inmenso honor de representar a la Unión Soviética en el evento, y por supuesto, compartir el cartel con semejantes bandazas.

Abrieron la tarde Pantera que giraba con el Cowboys from Hell y llevaron a la locura a los ya seguro 1 millón de personas que ahí se congregaba. Continuaron Black Crowes y después la banda local. Para ese momento, ya debían de haberse cruzado llamadas y comunicaciones de radio entre los mandos de los destacamentos que controlaban la seguridad y el acceso al recinto del concierto y las autoridades políticas y militares. Parecía imposible que se pudiera controlar esa ingente marea humana, pero también debieron valorar que intervenir y prohibirlo, podría ocasionar una revuelta de mucho mayor calado y más devastadora, tanto para las personas como para el propio régimen.

 


 

Después entró Metallica, con el Enter Sandman, y con cientos de miles de soviéticos viviendo un concierto multitudinario por primera vez. Los videos que hay por Internet son una locura. Militares pertrechados con fusiles de asalto y cascos de guerra. Helicópteros militares. Jóvenes soldado con uniformes de paseo. Chicos, y también alguna mujer se ve, con pelo largo y camisetas de Metallica y AC DC sabiéndose y coreando cada canción que habían estado censuradas hasta hacía nada. Sólo faltaba el capitán Marko Remius “amenazando” soltar la bomba nuclear mientras sonaba “su decadente rock and roll”.

Todo fue genial. La música fue vibrante. El público disfrutó como nunca. Los promotores y bandas seguro que también. Y el régimen pudo mostrar al mundo que su apertura era real y que estaban cambiando las cosas para que nada cambiase.

Y sin embargo, 88 días después, la Unión Soviética se disolvió oficialmente.

 

jueves, 27 de enero de 2011

Gothic Metal A "Capella"




Fundada en 2006 por Stefan Schmidt y procedente de Alemania, la banda de heavy metal Van Canto pasa por ser una de las más originales dentro del amplio universo del metal. Pero, ¿en qué radica lo especial, novedoso, original y peculiar de está banda alemana? La respuesta puede ser insospechada para los más neófitos en la materia del metal, pero para todos los que abrazamos la energía oscura, resulta una revelación; un sueño alado que todos de manera "amateur" y seguramente desafortunada hemos intentado con nuestros himnos y temas favoritos. Esa respuesta es que sus canciones, están hechas a capella. El único instrumento que usa esta banda para dar fuerza y energía, compás y ritmo a las melodías es la batería, con Bastian Emig en las baquetas. El resto de sonidos de instrumentos (guitarra, bajo o teclados) son realizados por las voces prodigiosas y esplendorosas de 5 cantantes. Dennis Schunke, Inga Scharf, Stefan Schmidt, Ross Thompson e Ingo Sterzinger. Todos ellos se reparten dependiendo del tema uno u otro instrumento, o incluso la voz principal del tema, aunque normalmente suele ser Inga Scharf la que lleva la voz cantante (nunca mejor dicho), o incluso también voces guturales o masculinas para duetos a lo Beauty and the Beast.

Su álbum debut no tuvo facilidades en su concepción y producción por lo que todos los integrantes se remangaron para sacar a la luz "A Storm to Come" (diciembre de 2006) que fue todo un éxito en la escena metalera, tanto en criticas, como público lo que le valío las puertas de los grandes festivales alemanes en su primer año como el Rock Harz-Open Air. El éxito con los directos se mantuvo alto y fue mucho más fácil la creación de su segundo albúm "Hero" (Septiembre de 2008) con 5 temas originales y extraordinarios covers de clásicos de Blind Guardian, Deep Purple o todo un Kings of Metal de Manowar. El año pasado sacaron a la venta su tercer disco, "Tribe Of Force" con temas que van desde el lirismo y el folclore del centro y norte europeo, propios del Power Metal, hasta la temas más intimistas más propios del Gothic Metal. También destaca un impresionante cover del Master of Puppets de Metallilca, imprescindible.

Así de esta forma los alemanes Van Canto han creado un nuevo género dentro del Metal, que ellos mismos han denominado: Hero Metal A Capella.

El original de Nightwish


El cover de Van Canto



El original de Metallica


El cover de Van Canto



El original de Iron Maiden


El cover de Van Canto



El original de Manowar

El cover de Van Canto

miércoles, 11 de febrero de 2009

Eluana Englaro (II)



Relato publicado en EL PAÍS, el martes 10 de febrero de 2009, el día después de la muerte de Eluana Englaro:

"No podemos vernos mañana, ha pasado una cosa más grande que nosotros". Así dio la noticia a este periódico Beppino Englaro, este lunes a las 20.25. La muerte de su hija Eluana acababa de ocurrir, a las 20.10 en la clínica La Quiete, de Udine.

Englaro, siempre un caballero, ha llamado por teléfono para anunciar que debía suspender una entrevista con la cadena de televisión española Cuatro que se iba a celebrar este martes en Lecco, donde el padre de Eluana tenía un juicio para quitarle la patria potestad de su hija. Estaba tranquilo, calmado. "No puedo explicar por qué, ya lo entenderás". Qué tipo, Beppino Englaro.

Su hija Eluana dejó de respirar cuando en el Senado se debatía la ley que el Gobierno había preparado para intentar salvarle la vida, o esa pantomima de vida que ella, y su familia, siempre se negaron a admitir. Sin dignidad, sin sentimientos, sin libertad. Atada a una máquina. Con la intimidad violada y la voluntad secuestrada.

Tras 17 años en estado vegetativo, y 11 de batalla legal, su espíritu indomable de libertad y el ejemplo cívico de una familia heroica estaban a punto de perecer a manos del Gobierno Berlusconi. Éste, aliándose con la jerarquía integrista de la Iglesia, y sirviéndose de invocaciones huecas a la vida y la libertad, decidió inventarse una ley Eluana. A ese golpe de escena, Eluana, que es una verdadera purasangre de la libertad, respondió con un mutis por el foro definitivo e impidió que esa norma prefabricada pasara a la historia con su nombre.

Como diciendo, ahí os quedáis. El primer ministro expresó su "profundo dolor por la muerte" de Eluana. "Es grande la amargura, porque no han dejado avanzar la acción del Gobierno para salvarla", dijo. "Nos lo han impedido".

El presidente de la República, Giorgio Napolitano, expresó su "profunda proximidad al dolor de la familia y de todos los que estaban cerca de la pobre Eluana". La mujer, según confirmó su neurólogo, Carlo Defanti, sufrió una crisis imprevista, "sobre cuya naturaleza decidirá la autopsia, que ya estaba previsto realizar".

Beppino Englaro, sereno por fuera y roto por la emoción, recordó las palabras de Eluana antes del accidente. "Siempre decía que la muerte formaba parte de la vida. No debéis preocuparos por mí, quiero estar solo, no quiero hablar con nadie, lo único que pido a mis verdaderos amigos es que no me busquen. Estoy hecho así, y espero que me respeten".

La amiga del alma de Eluana, Laura Portaluppi, dijo: "Espero que ahora esté en un sitio mejor y que esté tranquila".

Las campanas de la ciudad de Udine sonaron para anunciar la muerte de Eluana, y decenas de personas que apoyaban a su padre encendieron velas en su honor fuera de la clínica. Otros pidieron a la policía judicial que aclararan la muerte de la mujer.

El Vaticano, poniendo broche a su actuación en la historia, lanzó sospechas explícitas sobre la causa del fallecimiento la mujer a través del cardenal Javier Lozano Barragán: "Hace falta ver cómo ha muerto, si por la suspensión de la alimentación y la hidratación o por otras causas. Si la intervención humana se revela decisiva para la muerte de Eluana, seguiré afirmando que es un delito", afirmó. El cardenal Saraiva Martins, prefecto para la Congregación de la Causa de los Santos, resumió: "Ha sido un homicidio".

Lozano, presidente del Pontificio Consejo para la Sanidad, añadió que el Vaticano "recomienda rezar por ella y pide perdón al Señor por todo lo que le han hecho". "Esperamos que Dios le abra la puerta del paraíso". El cardenal, de todos modos, excluyó que pueda producirse la excomunión de los médicos que llevaron adelante el protocolo dictado por el Tribunal Supremo. "En este momento debemos tener espíritu de perdón y reconciliación, no abrir polémicas, y continuar promoviendo el respeto absoluto a la vida".

En el momento preciso en que se apagó Eluana, en el Senado hablaba el oncólogo Umberto Veronesi, especialista en testamento vital del Partido Demócrata. Pedía a los políticos que no aprobaran una ley "ilógica, irracional y emotiva" cuyo único objetivo, señaló, era "condenar a Eluana a vivir artificialmente hasta el infinito".

Fue un discurso maravilloso, el mejor homenaje posible. Habló de la libertad inviolable de las personas, de la invasión tecnológica que es capaz de producir la medicina moderna, de la "pésima información" que ha rodeado el debate sobre el fin de la vida en Italia, de la ola de emociones levantadas por el discurso de la Iglesia y el Gobierno, "víctimas del cambio de paradigma que abre a la conciencia la vida artificial".

Cuando acabó, llegó a la cámara la noticia de la agencia Ansa. El presidente, Renato Schifani, pidió un minuto de silencio. Tras la pausa se alzó una voz en las filas de la derecha: "¡Eluana no ha muerto, la han matado!". Era el vicepresidente del grupo del Pueblo de la Libertad, Gaetano Quagliariello. La asamblea derivó entonces en una bronca impresionante. La oposición insultaba a la derecha; éstos gritaban "asesinos, asesinos" a la izquierda.

Schifani apremió a los grupos a calmarse y proseguir con la iniciativa legislativa, pero la derecha ya no le encontró sentido. "Nosotros", espetó Quagliarello, "no tragamos". La líder de los senadores del Partido Demócrata (PD), Anna Finocchiaro, le replicó con voz alterada: "Siguen ustedes perpetrando el enésimo acto de vandalismo político".

Schifani levantó la sesión, y reunió a los jefes de grupos. El PD se negó a seguir adelante con la aprobación de la ley. El Gobierno propuso aplazar el debate al día siguiente para trabajar "con mayor serenidad". A pesar de que la urgencia ya no tenía sentido, la mayoría está dispuesta a aprobar la ley lo más rápido posible: "Hay que evitar que se repita un caso igual".

La muerte de Eluana despojó en realidad de todo sentido la tardía y precipitada intervención de la política, que en las últimas semanas habían enfangado la transparencia y honestidad mostrada siempre por la familia Englaro durante su larga su lucha por ver reconocida la libertad fundamental de Eluana. Y de paso hizo pedazos los falsarios argumentos de una Iglesia más implicada que nunca en la política italiana, y a la vez incapaz de ejercer la piedad cristiana con tal de conseguir su objetivo de legislar contra las suspensiones de la alimentación artificial.

Los senadores italianos, convocados de urgencia por el primer ministro, Silvio Berlusconi, habían abandonado por un día los numerosos problemas generales del país para aprobar a toda prisa una ley minúscula (apenas cinco líneas) y transitoria, de aspecto inmaculado y que tendrá un alcance devastador para la libertad de los pacientes, según la oposición.

"Esta ley es un golpe al Estado de derecho", dijo la senadora radical Emma Bonino. "Cuando uno impone lo que uno no haría a todos los demás, eso es un Estado totalitario, un Estado ético".

Según lo previsto, la ley exprés diseñada por el Gobierno y el Vaticano para bloquear la sentencia del Tribunal Supremo que autorizó a detener la alimentación a Englaro iba a ser aprobada hoy mismo por amplia mayoría. El Partido Demócrata aconsejó el "no" a sus filas, pero dejó libertad de conciencia. Los senadores radicales presentaron más de mil enmiendas al texto y tres prejuicios de inconstitucionalidad. El presidente Schifani solo aceptó 70.

Solo la muerte de Eluana detuvo la sensación de farsa. La representación de los políticos italianos fue durante todo el día una ópera bufa. A media tarde, el Gobierno se dio cuenta de que el texto de la ley estaba redactado de forma tan chapucera que condenaba no solo a todos los enfermos, sino también a sus cuidadores a ser alimentados artificialmente y contra su voluntad.

El texto decía así: "A la espera de la aprobación de una completa y orgánica disciplina legislativa en materia del fin de la vida, la alimentación y la hidratación, en cuanto formas de ayuda vital y fisiológicamente indicadas para aliviar el sufrimiento, no pueden en ningún caso ser rechazadas por los sujetos afectados ni por quien asista a sujetos que no pueden valerse por sí mismos".

Bonino explicó que la ley "condenará a todos, pero a todos, a vivir colgados de una sonda para siempre". Y añadió: "El texto ha sido sometido a un Parlamento domesticado y chantajeado por el pietismo televisivo".

La carrera contrarreloj del Gobierno y la Curia para torear a la Constitución pedaleaba de forma irreparable hacia el esperpento. Si se aprueba finalmente, el presidente de la República, Giorgio Napolitano, debería promulgar la ley en la Gaceta de la República. Podría negarse a hacerlo y devolverla a las Cámaras para un nuevo examen (solo una vez, y si vuelve sin cambios debe aprobarla por fuerza), pero nadie en su sano juicio piensa en Italia que, tras tumbar el primer decreto, Napolitano vaya a ser de nuevo el héroe que salve el orden constitucional subvertido por Berlusconi en aras de "la vida y la libertad".

El secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, llamó el sábado a Napolitano para comunicarle "el vivo aprecio" de la Curia a la aceleración dada a la ley por el Gobierno. Por supuesto, el Vaticano definió la llamada como "cortés" y explicó que Bertone aclaró que no es intención del Papa interferir en los asuntos de otros Estados. Eluana sabe la verdad.

Berlusconi y el Vaticano han protagonizado una obscena carrera contrarreloj para impedir, con la ayuda de una apresurada y forzada ley ad hoc de dudosa factura constitucional, que se cumpliera la voluntad de Eluana Englaro de que se la desconectara de la sonda que la mantenía con vida vegetativa desde hace 17 años. Tan frágil debía ser el hilo que mantenía a su cuerpo que ha bastado para que se rompiera el cese de la alimentación durante unas horas. Su muerte ha desactivado el enfrentamiento entre la familia y el jefe del Gobierno italiano, que ha enarbolado este caso como contraejemplo de sus particulares ideas o creencias sobre la vida y la muerte, con el apoyo entusiasta del Vaticano.

En esa cruzada ideológica, Berlusconi no ha tenido reparos en utilizar sus poderes de jefe del Ejecutivo para poner en riesgo al Estado de derecho, burlarse del Tribunal Supremo boicoteando su sentencia inapelable sobre el caso, y presionar y amedrentar a las clínicas y médicos dispuestos a cumplirla. Y lo que es más grave y muestra la verdadera índole moral de Il Cavaliere: se ha mostrado dispuesto a sacrificar los derechos de Eluana, que sus padres han defendido y protegido con las armas de la ley y el derecho, en el altar de una ideología y moral determinadas -las suyas y las del Vaticano-, que intenta imponer al Estado contra las leyes del Estado mismo.

Eluana Englaro cayó en el estado en que se encuentra sin hacer testamento vital escrito. Pero dejó uno verbal, del que sus padres son depositarios, al manifestarles su hija -a ellos y a amigos- que no querría vivir como vive tras el accidente de tráfico sufrido. Ese testamento ha sido avalado por el Tribunal Supremo, que verificó en un minucioso proceso la autenticidad de la voluntad testamentaria y dictaminó su conformidad con la ley.

La voluntad de Eluana sobre su forma de vivir y morir es diáfana. También lo es su adecuación a la ley. El deber de un gobernante democrático era respetar esa voluntad y la ley que la amparaba. Pero Berlusconi reaccionó sin importarle el monumental estropicio institucional que ha provocado: ha intentado forzar al jefe del Estado para que firmara un decreto ley inconstitucional; ha desafiado y deslegitimado al Tribunal Supremo; y ha forzado al Parlamento para que promulgara en unas horas una ley que respondía sólo a su particular interés: satisfacer sus ambiciones políticas, coincidentes con los deseos de dominación moral del Vaticano.

Libertad para todos, para decidir, para elegir... Que la muerte de Eluana, sus 17 años de agonía sin vida y de muerte en vida de su familia. 17 años de pleitos, de búsqueda de la elección libre, ante la hipocresía, la barbarie y salvaje anestesia mediática puesta en marcha contra el dolor de un padre... La religión, el conservadurismo, el control político y moral... La manera de luchar de Beppino Englaro es un ejemplo y una lucha que pasa y pasará a la posteridad como símbolo de libertad suprema, ganada con sudor y sangre, en un mundo de dictadura en los ideales y los deseos; y que en España deberíamos tomar ejemplo para legislar algo, que del puro hecho de no estarlo lo hace necesario.

jueves, 21 de febrero de 2008

El Reloj sin tiempo

No puedo recordar nada
No puedo decir si esto es verdad o un sueño
En lo mas profundo de mi ser quiero gritar
Este terrible silencio me detiene....


Las hechuras de mi vida se resquebrajan cada vez que adquieren vigor. La única luz que mi vida iluminó fue la de tus primeras sonrisas... y cegado ahora por lo que en mi despiertas debo buscar el camino del olvido... Quiero romper todas las viandas que me atan al odio y el sufrimiento; pero cada esfuerzo, nuevo y poderoso se pierde y rompe en áspera realidad.

Ahora que la guerra acabo conmigo
Me despierto y no puedo ver
Que no queda mucho de mí
Ahora nada es real, solo el dolor....


Cada vez que cierro los ojos te veo; te busco en mi soledad y en la oscuridad de la habitación; cerrada deseo que entres, y en la desnuda almohada deposites la seda negra que engrandece tu mirada, para destrozar todo el sufrimiento que tantos años se forzó tras luchas en baldé y golpes en el corazón...

Aguanta mi respiración así como yo deseo la muerte
Oh por favor Dios, despertarme


La certeza de lo que necesito ciega el amanecer de cada día... y sólo las nieblas y brumas huirán cuando esa nueva luz llegué y se quede...

La vuelta al útero es demasiado real
La vida que debo sentir entra bombeando
Pero no puedo continuar para revelar
Miro el momento en que viviré.

Soy un soldado que malherido vino de una guerra que no busco, pero que agarró con tal fuerza hasta hacerla propia. Mis heridas nunca curan y jamás curarán... tan sólo el abrigo de uno de tus besos podrá paliar mi dolor; pero dudo de tener munición para poder robártelo...

Alimentado por un tubo que esta pegado a mi
Como una nueva técnica de la guerra
Atado a maquinas que me hacen existir
Desconéctame de esta vida...


La solitaria esperanza es no haber oído un NO desde hace mucho tiempo... pero sacar algo de tu boca se convierte en una utopía... Sin brazos, sin piernas, sin aliento... no quiero más guerras ni en pantallas ni a través de mis ojos. Sólo aspiro a la libertad: para todos, para aprender, para ser feliz, para encontrar, para amar, para morir... Escuchar junto a ti, este himno fue uno de los momentos más tristes de mi vida... reconocer entres estos acordes que muero en tu indiferencia. No quiero que te creas que soy preso de tu poder... tan sólo soy preso de la felicidad, y de como ella se torna en realidad si lo que una vez dibujastes con tus ojos en los míos, fuera la verdad.

Ahora el mundo se fue y soy solo uno
Oh Dios ayúdame
Aguanta mi respiración así como yo deseo la muerte
Oh por favor Dios, ayúdame


Ese mísero que busca prebendas de todos aquellos que jamás entendieron el sufrimiento del mundo, nunca me ofreció esperanza. No busco perdón, redención, ni tampoco su magnanimidad; el destino vive tras el girar de los astros y el crepúsculo de rocas de fuego e hielo, que antes de ser nombradas ya estaban creadas...

La oscuridad haciéndome prisionero
Todo lo que veo, horror absoluto
No puedo vivir, no puedo morir
Atrapado en mí mismo
El cuerpo mi propia celda...


Mi mente, mi corazón... mis posibilidades... la única prueba de justicia se esconde en la sabiduría y en la inteligencia. Tan sólo ellas son nuestras guías... Todo lo demás son sólo elucubraciones de vísceras, sin ecuanimidad en lo real o en lo fantástico. No busco ya nada, porque la nada es mi esperanza. Encontrarte será mi tesoro, como tesoro es la muerte para el lisiado.
Horriblemente mutilado en el frente está vivo, pero es sólo un torso sin rostro. Los sueños son vagas ilusiones generadas por la simplicidad de lo cotidiano. Embriagan nuestra consciencia para hacer menos pesada esta vida, llena de sufrimiento y sin sabores...

La mina terrestre se llevó mi vista
Se llevó mi voz, se llevó mi audición
Se llevó mis brazos, se llevó mis piernas
Se llevó mi alma, me dejó con vida en el infierno


Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...