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sábado, 31 de enero de 2026

Y otro discazo para acabar el 2025: Borderland, Amorphis

 

 Al igual que ayer aprovecho este rato para escribir y recomendar el último disco de los finlandeses Amorphis, titulado Borderland y aparecido en octubre del año recién terminado. Sin ninguna duda se trata de un trabajo pleno de una banda en estado de gracia que auna en este momento de sus carreras una madurez y una seriedad en quiénes son y qué quieren transmitir que se muestra con cada una de sus propuestas. Si los anteriores trabajos Circle (2013), o Under The Red Cloud (2015), marcaban una línea con un sonido propio que se perfeccionaba en el incomensurable Halo (2022), con este último trabajo se colocan por derecho propio en el podio de las bandas a tener en cuenta si o sí.

 

Parte fundamental de esta identidad que representa Amorphis es su orgullo y respeto por su folclore natal, el finlandés, y el hecho de darlo a conocer fuera de sus fronteras con el Heavy Metal como excusa. Leyendas, mitos, pasajes y paisajes de la naturaleza más pura se destilan por los versos de cada composición. Toda esta mitología, recogida en el Kalevala (tradición oral compilada por el historiador Elias Lönnrot a finales del siglo XIX de fuentes folclóricas finesas) ha compuesto desde el primer momento el manantial desde que surge el universo sonoro de la banda.

 


Estas letras mitológicas se ven acompañadas, y más que eso, exponenciadas con unas composiciones plenas de virtuosismo, que han ido evolucionando desde un hosco y noventero death metal, a propuestas mucho más melódicas, convirtiéndose así en referentes indiscutibles del Death Metal Melódico. Y lo han conseguido sin repetirse, ni volverse monótonos sino abriendo el género a ritmos y referencias folk y toques progresivos que hacen cada disco único, sin que suene a trillado o aburrido. Todo un mérito.

Con Borderland lo consiguen una vez más, rebajando un par de tonos a su última propuesta (Halo en 2022). Los riffs y la base rítmica se conjugan para generar una atmósfera mística en plena naturaleza finesa, donde la voz, dota de dureza o de suavidad a gusto de la virtuosa garganta de Tomi Joutsen, demostrándonos una vez más la increíble versatilidad del intérprete y como cada vez se muestra más cómodo enseñando su voz natural y a la vez, aplicando potencia con uno de los guturales más señeros y de mayor calidad del momento.

El primer corte es The Circle y nada más transcurrir unos pocos segundos queda claro que estamos escuchando a Amorphis. Enseguida nos han trasladado a su ambiente. Han facturado nuestros pesares y a cambio nos han dado visado para dejarnos llevar y disfrutar de su propuesta. Los teclados han entrado con naturalidad engolando el tema para que Tomi Joutsen cante solemne y relajado, dé paso a un magnífico sólo de la guitarra de Esa Holopainen, que le devuelve la iniciativa esta vez al gutural mientras la batería aparece en estado de gracia. En general una canción brillante y una puerta abierta que deja entrever la intención de la banda y de toda la producción: trascender, hacernos disfrutar y llamarnos para el directo.

Bones es el siguiente corte y segundo single del disco. Suena a Amorphis sin duda. La guitarra es brutal sobre un ritmo denso y cargado donde la voz en gutural nos lleva hasta un estribillo cantado natural que entra sin romper ni un ápice la armonía del conjunto. Se vuelve en la siguiente estrofa al gutural, mientras se enlazan dos solos de guitarra para acabar coreando sobre la pesada melodía inicial. Puro headbanger que pone el listón alto y nos deja con ganas de más.

Con Dancing Shadow vemos al Amorphis más juguetón. Toda la canción se desenvuelve con naturalidad mezclando el típico sonido de la banda con combinaciones más propias de power metal, incluso del de los años 80, que con los registros a los que nos tienen más que acostumbrados. La bateria toma un ritmo marcial al que responden las incesantes guitarras, mientras los teclados de la mano del gran Santeri Kallio deja unos pasajes progresivos y bellos que se engarzan de manera asombrosa. Llevamos 3 canciones y Amorphis amenaza con dejar un discazo para la posteridad.

 


 

Fog to Fog sigue y nos devuelven al sonido Amorphis más clásico con teclados y guitarras entremezclándose mientras Jutsen muestra su versatilidad bucal. El bis con en gutural con el que reafirma cada frase del estribillo acelera la composición y si ya tenías ganas de verlos, acabas la canción buscando cuál es el próximo concierto que te queda más cercano.

La siguiente canción es la más especial del disco. The Strange cumple con su titulo y se presenta diferente a lo que habíamos disfrutado de Amorphis todos estos años. No es que la canción sea irreconocible o parezca de otra banda. No. De hecho la grandeza de estos finlandeses es que son más que capaces de experimentar y jugar con los temas de sus letras y con las expectativas de sus oyentes. Y es que es muy meritorio que en poco menos de 4 minutos sean capaces de plantear un tema progresivo y folk, para darle vértigo hasta el death y por último quedarse con su icónico Death Metal Melódico. He re-escuchado 3 veces la canción para ecsribir este párrafo y el tema me sigue pareciendo espectacular.

De aquí al final del disco, Amorphis demuestra su capacidad marcando canciones plenamente reconocibles a lo que son en este momento y sin olvidar su bagaje. Pero a la vez demostrando su tremenda capacidad para explorar nuevas vías y que estas casen a la perfección con su identidad.

La siguiente canción es Tempest que se presenta como la más pausada del disco, prácticamente una balada pero donde todos los integrantes toman partido para que la hagamos reconocible. Con Light And Shadow, que fue la presentación del disco, nos presentan una obra donde teclados y guitarras se conjuran para meter ritmo y enganchar al oyente. Para que empiece a mover los pies, marcar el ritmo con el cuello y la cabeza, dejarse llevar al air-instrument y al final saltar y corear el estribillo. Es una canción pegadiza donde se pueden paladear todos los sonidos y etapas de Amorphis. Se ve en una sola canción su evolución y nos había dejado con ganas de más, que como digo, el disco es capaz en conjunto de mantenerlas.

 


 

Con The Lautern volvemos al Amorphis primigenio con una melodía densa y oscura, embriagados por la pericia de los músicos y donde somos interpelados con unos guturales tremendos, de una calidad incomensurable. Una canción que espero se vuelva recurrente en el repertorio en directo de la banda porque paladearla tiene que ser un placer.

Bordeland y Despair son las dos últimas canciones y en ellas seguimos viendo al Amorphis más atemporal, más primigenio. En ambas se transita por compases progresivos y folk para ir ganando intensidad y junto a las voces guturales se consigue acabar toda la obra en lo alto.

En general, con Borderland vemos a un Amorphis en estado de gracia. Una banda madura y con las ideas muy claras. Acompañados de una producción que ha sabido darles de todo lo que necesitan para que pudieran expresarse con cada canción y con el disco en su conjunto. Y ganando de esta manera un ramillete frondoso y estimulante para hacer aún más grandes sus conciertos.

Y para rematar este disco, aunque no en la edición que he adquirido y probablemente se adjunte en las siguientes, recientemente Amorphis ha publicado una nueva canción, Crowned in Crimson, que forma parte de la banda sonora de una ambiciosa película finlandesa basada en las leyendas de Kalevala y que se titula Son of the Revenge. En esta última obra Amorphis no sólo mantiene el nivel de Borderland, sino que lo aúpa varios escalones más gracias a unos arreglos sinfónicos que dan una atmósfera épica al tema para que entre redondo y sin fisuras como parte de la promoción de la película. Para culminarla como se merece la canción sirve como introducción del talento que atesora Lida Joutsen, hija, lógicamente de Tomi Joutsen. Ambos llevan el peso de la canción en un diálogo donde se nos descubre a una nueva voz que sin duda tiene capacidad para hacer su propio camino. Una exquisitez que dejo aquí abajo. 

 

 

sábado, 6 de febrero de 2021

Wintersun: Sons Of Winter And Stars

 

Llevo unas cuantas semanas atronando con gusto a los vecinos y disfrutando como un enano con Wintersun y su canción Sons Of Winter And Stars.

Ya conocía desde hace varios años a esta banda proveniente de Finlandia comandada por Jari Mäenpää al que a su vez conocía de su proyecto paralelo, la banda de viking metal Ensiferum. Aquí acompañado por el talentoso profesor de bateria (y nuevo batería de Nightwish) Kai Hahto y de dos jóvenes músicos (Jukka Koskinen al bajo y Teemu Mäntysaari a la guitarra -vaya talentazo-) desarrollaba toda su faceta compositiva creando un universo paralelo, pleno de imaginación, en la que el Death Metal melódico es desarrollado con un grado de virtuosismo altísimo.

No sorprende que desde el norte de Europa con su sistema educativo y su facilidad para dar oportunidades a la gente joven para hacer música (o cualquier cosa que se propongan) las personas adquieran un nivel técnico en la ejecución sin comparación en el mundo. Y ojo, que esto no es sólo cosa del metal sino que también la música clásica o el jazz se benefician de ello.

La envidiable consecuencia es multitud de bandas de tremenda calidad originarias de Escandinavia y con particular dedicación de Finlandia. Propuestas heredadas y propias que crean estilos reconocibles y canciones que se convierten en icónicas y que fácilmente sabes situar en un espacio geográfico y temporal determinado.

Wintersun tiene tres discos de estudio (Wintersun (Self Titled) (2004), Time I (2012), The Forest Seasons (2017)) y dos en directo (Wintersun: Tour Edition (2006), Wintersun: Live at Tuska Festival 2013 (2017)) en los que desarrolla su propia visión de la música y de la mitología y las leyendas escandinavas.

Sons Of Winter And Stars forma parte de Time I, y me tiene totalmente loco. El nivel que alcanzan los músicos es tremendo y estimulante. La batería se desenvuelve en una variedad de ritmos y solos verdaderamente apabullante que nos hacen admirar la docta pericia de Hahto, así como envidiarla hasta el punto de ofrecer un pacto al diablo como Fry para tocar el holofono. Al tiempo la atmósfera creada por los solos de guitarra de Mäenpää y Mäntysaari componen el paisaje sobre el que nos van a llegar las referencias mitológicas de la letra a través de la voz, de los increíbles registros que Mäenpää emplea sin prácticamente inmutarse. Acompañado en los coros por sus compañeros la música no sólo te llega: rodea tu ser y te transporta al paisaje de los reinos de Asgard donde viajas con la banda como una valkyria o einherjer más.

El resultado final es una obra maestra, plena y deliciosa que invita sin excepción a investigar más en la discografía de Wintersun.

miércoles, 26 de abril de 2017

¡¡¡Metal en Burgos!!!


Voy a hacer una pequeña crónica de la fantástica noche de conciertos que vivimos en Burgos el pasado martes 11 de abril, en plena Semana Santa 2017.
No suele ser lo habitual, por desgracia, que en ciudades de provincias se monte un cartel como el que tuvimos en la ciudad castellana aquella soleada tarde y que se replicó también en Málaga el día anterior y en Zaragoza el posterior. Que Amon Amarth cubra otra etapa de su gira Jomsviking y tan sólo un par de días después de sus espectaculares conciertos de noviembre anunciaran está ronda fue sorprendente. Que además sumarán al elenco a unos prometedores Omnium Gatherum y a unos consagrados, padres del death metal melódico como Dark Tranquillity me llenó de alegría y convencimiento de que por esas fechas iba a andar en Burgos visitando está bella ciudad y disfrutando de las morcillas y otras lindezas gastronómicas.
Y es que si al gran sabor que me acaban de dejar las huestes de Johan Hegg en La Riviera se le sumaba el disfrutar y paladear una vez más a mi grupo favorito, Dark Tranquillity, estaba claro que allí iba a estar y aquí y ahora, recordando y escribiendo no puedo más que sonreír y agradecer a mi chica, por regalarme las entradas por mi cumpleaños, ya que el espectáculo fue soberbio, a la altura de las expectativas creadas. Una noche mágica de música, de Melodic Death Metal, fiesta, cerveza y vikingos.
Así nos pusimos en ruta hacia la capital burgalesa y después de comer y descansar, nos encaminamos bajo el sol hacia la Sala Hangar, espacio de conciertos habilitado en 2009, en los antiguos talleres e intercambiador de la estación de tren de Burgos.
Tenía cierto temor al entrar en la sala. Las críticas en internet a la acústica eran considerables, así como también la disposición de la platea ya que existían una serie de columnas de hierro forjado, propias de la construcción original y que vienen a cumplir función estructural por lo que podían estropear el disfrute de los conciertos.
Pero ahí están una de las certezas de la vida. Tan cierto como la corrupción sistémica del PP o que la inteligencia simplifica lo difícil y la estupidez complica lo sencillo, es reconocer y aplaudir la calidad y maestría de los técnicos de sonido suecos.
Ahí estaban una vez más el equipo de sonido que acompaña a una banda nórdica, ajustando a la perfección el sonido de los conciertos, dando a todas las bandas la misma calidad y claridad sin distinciones. Unos pequeños ajustes al empezar y a disfrutar. Es verdad, que con respecto a la exposición en La Riviera, se ajusto más bajo el micro de Hegg, pero también lo es el hecho de que salimos de la sala encantadísimos con todo y el sonido que disfrutamos fue pieza importante. Así, con la experiencia y maestría en la escenografía se pusieron todos los requerimientos necesarios para que los músicos pudieran expresarse y darnos una noche más espectacular de metal.


Era Omnium Gatherum los que abrían la tarde noche de conciertos y cumplieron maravillosamente bien en su papel de teloneros y animadores de la fiesta. No habían pasado 10 segundos de la hora fijada de inicio y ya estaban descerrajando The Pit, tema introductorio de su último álbum Grey Heavens. Fue un brillante inicio para una actuación corta, pero de tremenda calidad, en la que a base de simpatía de su frontman Juka Pelkonen y del resto de miembros, se metieron a todo el público en el bolsillo a cambio de imbuir en el ambiente y en el sentir general que íbamos a vivir una noche épica, imborrable.
Sin duda, estos finlandeses se han ganado un hueco en mis gramolas y el estar atento a sus futuras visitas (vendrán en noviembre) ya que ofrecen un Death Metal vigoroso, virtuoso y vibrante, a parte de demostrar mucha profesionalidad y simpatía cuando acabaron su actuación.


No tardaron nada en aparecer Dark Tranquillity y ofrecer otra dosis de tremenda calidad y ese Melodic Death Metal tan auténtico. Venían como invitados presentando su último disco, Atoma, y se hace necesaria su futura visita ya como cabezas de cartel. Además, esta visita trajo la sorpresa de presentar una formación prácticamente nueva ya que Niklas Sudin es baja temporal y está siendo sustituido ni más ni menos por Christopher Amott, el hermano de Michael Amott padre y fundador de los también imprescindibles Arch Enemy. También eran nuevos el para mi desconocido Johan Reinholdz que sustituía a Martin Henrikson y el ex-bajista de In Flames Anders Iwers que venia a ocupar esa bacante huérfana desde 2013 cuando salió Daniel Antosson.
Sin embargo ese status y esta nueva formación no fue óbice para que Mikael Stanne y los suyos dieran todo lo que tienen en un setlist, por exigencias, corto pero en el que nos presentaron alguno de sus últimos temas y varios de los clásicos imperecederos como un Therein que siempre que escucho evoca mis más profundos sentimientos, o un The Wonders at your feet que sonó espectacular y Misery Crown con la que cerraron la actuación.
Y por supuesto tampoco fueron menos, y acabada, tras una ovación de varios minutos su actuación, derrocharon simpatía y cordialidad con todo el público recibiendo con sonrisas toda petición de fotografía, como la de este servidor, y sonriendo a los agradecimientos y felicitaciones por el tremendo show que una vez más, nos habían dado.


Como siempre, Dark Tranquillity, máxima eficiencia y calidad sobre el escenario, y tanto a mi, como a muchos de los asistentes nos dejaron con ganas de más y con la sensación de haber ofrecido el mejor concierto de la noche.
Una media hora fue lo que se tardó en dejar ese mismo escenario listo para Amon Amarth. Las huestes de Johan Hegg salían con ganas y utilizando la misma escenografía y el mismo setlist que en noviembre en La Riviera hicieron a todos los presentes divertirse y disfrutar de un concierto vikingo que a la vez fue único.
El nivel de la banda está por las nubes y no hubo apenas diferencias entre lo que ofrecieron en Burgos y el tremendo concierto que se cascaron en La Riviera en noviembre. De hecho, exceptuando el ajuste de sonido que bajando algo el micrófono del frontman dio mayor brío a la puesta musical, lo cual nos regaló una “versión” más atenuada con la admirar y disfrutar de la clase que tienen estos músicos y que quizás Hegg no estuvo tan locuaz como en aquella ocasión, no hubo ninguna diferencia, ni añadido, con aquella actuación.
Es decir, máxima profesionalidad. Un día más “en la oficina”, pero en la que no cabe la comparativa, porque el nivel fue tan alto en ambos conciertos ofreciendo lo mismo que volver a comentarlo sería absurdo.
Lo único que puedo decir es lo de aquella vez: Siempre que tengan la oportunidad vean y disfruten a Amon Amarth. O generen esa oportunidad.


En definitiva, una gran jornada la vivida en Burgos. Las ciudades pequeñas, las ciudades de provincias también merecen aspirar y organizar estos eventos con bandas internacionales. Burgos y la Sala Hangar demostraron su capacidad, llenando el recinto, y haciendo una llamada para que metaleros de los alrededores (había gente de Valladolid, de Segovia, de Tudela, de Vitoria, de Logroño, de Madrid, de Salamanca, nostros mismos que íbamos desde Toledo,...) se acercarán a la villa castellana.
Ahora lo único que podemos desear es que el buen nivel (al menos aparente; habrá que ver si esa impresión se han llevado los músicos y también desde el punto de vista de la profesionalidad de los promotores y la posible rentabilidad que les haya dejado) y buenas sensaciones hagan ver que hay más vida, y más metal en España a parte de Madrid o Barcelona, y que cunda el ejemplo y más y más bandas de nivel se acerquen a ciudades pequeñas para demostrar su tremenda calidad.


martes, 15 de noviembre de 2016

Amon Amarth: Hordas Vikingas en Madrid

 

Con un sol frio de noviembre nos encaminamos una vez más a Madrid, a La Riviera para disfrutar de un concierto heavy de una de las grandes bandas del Metal europeo.
Desde hacía un par de años mantenía la intención de ver en directo a Amon Amarth y esa era la principal atracción del cartel compuesto en el que Testament hacia de glorioso telonero y Grand Magus de grupo a descubrir.
Trasladarse a Madrid, luchar contra su funesto tráfico y encontrar aparcamiento cerca de La Riviera para estar lo más cerca posible de la sala para el antes y el después de los conciertos. Así tras las cervezas de rigor y costumbre en las inmediaciones de la sala, entramos a las 7 y media, cuando ya prácticamente acababa su actuación Grand Magus, por lo que sólo podemos dejar constancia del buen ambiente que reinaba en la sala y del muy buen metal de estos suecos desgranaban en sus dos últimas muescas del setlist, con esa tan nórdica profesionalidad y dejando un muy buen sabor de boca en base a un sonido redondo de hard rock en su última “Hammer of the North”.
Era el momento de escuchar a Testament y había ganas en el respetable y en mi mismo por paladear de genuino trash metal de los californianos del Bay Arena. La histórica banda de los años 80 siempre se ha mantenido fiel a su estilo y entregado periódicamente gran música, cañera y auténtica para disfrute de una legión de seguidores que en algunos casos no podían comprender esta especie de sorpasso de algunas de las bandas nórdicas surgida a finales de los 90 o principios de la década pasada sobre los otrora inaccesibles bandas de los 80.
Quizás a la salida de La Riviera esa sensación se atenuará visto y sobretodo escuchado la calidad de la exposición de ambos grupos. Ni que decir tiene que Testament puso todo de su parte para hacernos disfrutar del mejor trash. Pero el sonido que se ajusto y padecimos los presentes no le hizo justicia en ningún momento. Las guitarras apenas se escuchaban, salvo al bajar para los solos, y la voz de un siempre enérgico y dispuesto Chuck Billy apenas se hacia audible. Sólo brillaba y de que manera Gene Hoglan a la batería imponiendo ritmo endiablado a cada canción que formó parte del corto, por exigencias de no ser cabezas de cartel, setlist que los californianos mostraron a la audiencia que ya llenaba la sala.
Empezaron con “Brotherhood Of Snake” de su último trabajo para rápidamente ir hacia sus clásicos que hacían salivar a la muchedumbre: “The New Order”, “Disciples of the Watch” y sobretodo una “Into the Pit” que fue en mi opinión la que mejor sonido disfruto con Billy haciendo un air guitar tan inmenso con su pie de micrófono que parecía realmente que había 3 guitarras sobre el escenario.
Eran las 21:18 y sonaba la habitual intro de Amon Amarth mientras cada uno de los miembros de la banda sueca aparecía en acción. El primero de ellos, su última incorporación, el batería Jocke Wallgren que se encaramaba a los mandos de su instrumento sobre un enorme casco de vikingo adornados con dos inmensos cuernos, provocando la ovación del público y quizás también la tradicional inexactitud histórica.
Ovación que iba en aumento hasta la locura con la aparición de Johan Hegg frontman y líder de la banda que en todo momento se mostró atento y hospitalario en el paseo por la mitología nórdica, la historia vikinga y el mejor metal europeo que Amon Amarth nos ofreció durante una hora y media.

 

Al saludo en un rudimentario castellano de Hegg pronto le siguió “The Pursuit of Vikings” que sonó potente, sonó claro y permitió embarcarnos a todas y todos en su drakkar paladeando la mejor música digna del mismo Odín y de su palacio en Valhalla.
As Loke Falls”, “First Kill” y “The Way of Vikings” está última con la representación histórica de un combate entre guerreros vikingos siguieron a la inicial bajo un gran telón que representaba el último álbum de la banda sueca, Jomsviking, excusa para esta nueva gira.
A esas alturas ya era evidente que toda la platea de hordas de vikingos iba a disfrutar de un gran concierto. La voz de Hegg sonaba poderosa y acertada, incluso en sus alocuciones con el público, más numerosas que las habituales que otros grupos nórdicos tienden a expresar, lo que hacía las delicias de algunas damiselas como podía constatar con mi acompañante. En el bajo Ted Lunstron se hacía oír, mientras poderosos riffs melódicos y solos intensos de ambas guitarras de Olavi Mikkonen y Johan Söderberg se disputaban llevar la batuta musical sobre el escenario. Disputa que acabo en empate para regocijo y disfrute de todos los heavys que nos movíamos extasiados, gritando guturalmente cada letra y disfrutando como auténticos Berserkers.
Para ese momento en la bateria Wallgren ya nos había hecho olvidar a Fredrik Andersson. El chileno disipó cualquier duda sobre su demostrada calidad a base de imprimir velocidad y virtuosismo a cada propuesta del setlist de Amon Amarth.
Le siguió “At Dawn's First Light” y el otro clásico de la banda como es “Cry of the Black Birds” que sonó tremenda, no menos que la mejor recibida y coreada hasta el final “Deceiver of the Gods” del anterior y homónimo disco.
On a Sea of Blood” iluminó el escenario de rojo y “Destroyer of the Universe” hizo que desde las primeras hasta las últimas filas no quedará nadie sin botar al son que marcaba los headbangers de la banda. Siguió “Death in Fire” del histórico Versus the World de 2002, y la reciente “One Thousand Burning Arrows” que fue de las que mayor impresión me causó por su in crescendo desde la melodía inicial de la guitarra de Olavi y el crecimiento del melodrama de la trama bajo la voz de Hegg, todo ello mientras los dos vikingos nos apuntaban con sus arcos y flechas amenazantes. Pura, auténtica y magistral muestra de Death Metal Melódico.
De aquí al final no bajo la calidad con la impetuosa “Father of the Wolf”, ni tampoco con “Runes to My Memory” del With Oden On Our Side, para amenazar con el final con una poderosa “War of the Gods” que lógicamente sonaba como hidromiel servido por valquirias.
Volvieron tras unos pocos segundos al escenario para causar más destrozos en nuestras gargantas con una inapelable “Raise Your Horns” que hizó que toda la platea sacará cuernos al son del mejor heavy europeo del momento, para poner al final, broche momentáneo con el clasicazo, “Guardians of Asgaard”.
Por último y tras unos pocos segundos de ausencia, Hegg y los suyos volvían, y éste lo hacia con su Mjolnir, el poderoso martillo de Tor. Y todos ya sabíamos lo que tocaba: “Twillight Of The Thunder Gods”, era el cierre y era el mejor posible dejándonos en todo lo alto, a las puertas del valhalla del metal con el corazón a mil y el sentimiento vikingo a flor de piel.
Amon Amarth, paso por Madrid dejando su inconfundible sello de calidad, mitología e historia vikinga, con un Death Metal Melódico de indudable talento, sonoridad y autenticidad. Sin ninguna duda una noche para el recuerdo, y muchas, muchas ganas de volverlos a ver y disfrutar.

 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Arch Enemy, nunca defrauda


 


Llegábamos a La Riviera con media hora de retraso con respecto al horario indicado de apertura de puertas, y con bastante gente arremolinándose tanto al entorno de la sala como a los bares, de la zona, habitual punto de encuentro metalero previo a cualquier concierto en la sala madrileña. Digo esto porque una vez que recogímos nuestras entradas con el resguardo de la plataforma online habitual y pasamos los controles de seguridad, la sorpresa fue que ya estaba Hell en plena actuación, lo que quería decir que nos habíamos perdido a Drone.

La información que tenía en el resguardo indicaba claramente las 18:30 como hora de apertura de puertas, no de comienzo de los conciertos, pero lo cierto es que como en el día anterior llegamos con el espectáculo ya funcionando y sin ninguna otra explicación con que los alemanes empezaron a las 18:30.

Así decidimos olvidarnos y disfrutar de Hell, que continúa inmerso en la presentación de su disco de 2013 Curse and Chapter, de 6 años después de la vuelta a los escenarios de la banda que dejo huella en los 80.


No desmerecieron en absoluto ni a su fama ni a los platos fuertes del cartel, y con el espectacular David Bower a la cabeza ofrecieron un show tremendo, en el que la palabra clave es el carísma de tan peculiar frontman, con todo el lujo y la capacidad de impresionar que poseen que es imposible que deje indiferente a nadie. Capaz de auto flagelarse con un latigo, a vestir capas y sayos medievales o plantarse unos grotescos cuernos, Bower da cuerpo a una banda que sin disfrutar de un sonido muy bueno que digamos, a mi particularmente me gustaron y pusieron una buena piedra para seguirles y tenerlos en consideración para cualquier otra ocasión en los que se pueda disfrutar de ellos.

Así llegábamos, al menos para mi al punto principal de la tarde noche en La Riviera: Arch Enemy.

Los suecos volvían al mismo escenario dos años y un mes después de su anterior presencia en la capital, con disco nuevo, War Eternal, y con nuevos cambios en la formación como el de última hora de Jeff Loomis, ex guitarra de Nevermore, por Nick Cordle (cambio producido esa misma semana, puesto que Cordle grabó el nuevo disco), y sobretodo con el cambio de cantante que nos sorprendió a todos en marzo con el single de lanzamiento del nuevo album de la banda.


Llegaba la canadiense, cantante de The Agonist, Alissa White-Gluz con el tremendo papelón de sustituir a la alemana Angela Gossow, que parece se dedica a tareas de promoción y manager de la banda, así como, supongo, sigue casada con Michael Ammot (crónica en rosa) y a la que le deseo lo mejor, por el bestial trabajo que ha hecho con los suecos.

Pero si la pequeña canadiense de pelo azulado sonaba muy bien en el disco, en directo, no desmereció el nivel marcado por la Gossow. Del rubio cabello de está, al azul de la otra como única diferencia estética, puesto que Alissa pusó el mismo enfasis en la interpretación de los temas, tanto los de su disco de debut, como los de la anterior discografía, fue simpática y atenta al público allí congregado, mostró una sintonía fantástica con todos los miembros de la banda y fue el detonador que exploto toda la rabia, revolución y ganas de pasarlo bien de un público que en ningún momento, me atrevo a decir, hecho de menos a la germana.

Es evidente que los matices en el estilo gutural entre una y otra, existen, sobretodo a la hora de llegar a los picos más altos de intensidad, puesto que ambas voces trabajan sobre timbres distintos. Pero todo, como es habitual en las bandas nórdicas, sonó fenomenal, con la absoluta profesionalidad de banda y técnicos para maximizar el disfrute y gozo de una platea que ya vibraba con cada tema de los Arch Enemy.


Por supuesto que el resto del plantel estuvieron enormes, como me tienen acostumbrado. Tanto Daniel Erlandsson a la batería (sin ninguna duda y para mi el mejor bateria de la actualidad) como el gran Sharlee d'Angelo, el "Jon Nieve particular de mi fémina acompañante" acariciando y golpeando su bajo personalizado de la marca japonesa Ibanez. Y como no el líder y alma mater del proyecto Arch Enemy, Michael Ammot, que a su impresionante talento, le va a añadiendo poco a poco mayor empatía hacia al público dejando atrás su timidez, para pasar de casi ocultarse tras su espectacular guitarra Dean USA Michael Amott Signature Tyrant X Splatter y su melena roja a buscar la emoción y satisfacción de quienes ansían escuchar cada sólo, cada acorde, disfrutar del talento del sueco sobre las seis cuerdas de ácero.


Tras el preludio enlatado de Tempore Nihil Sanat (Prelude in F minor) sonó un War Eternal, potente que sirvió para encauzar a la ya enfervorizada masa hacia un concierto redondo, sin fisuras, pleno de intensidad, rabia y talento. No hicieron esperar temas de la "etapa Gossow" de Arch Enemy y Ravenous y una celebradísima My Apocalypse, mi favorita de ellos de siempre que sonó instrumentalmente rotunda y de calidad suprema, y que sirvieron de comparación entre ambas frontwoman, pudiendo comprobarse pequeños cambios de una a la otra en la entonación de los estribillos, pero la misma rabia e intensidad para dejar claro el mensaje: Esto es Arch Enemy y somos la banda del momento, éste quien éste.


Prosiguió You Will Know My Name, tema del nuevo disco, que a todos los presentes no sólo nos encantó sino que supuso uno de los cortes más celebrados y coreados, puesto que esa letra, plena de espíritu libertario es capaz de acampar en la mente y alma de cualquiera. La propia Alissa se sintió acompañada por todo el público y trato de elevarla aún más poniendo más empeño y con el acompañamiento en la base rítmica, bajo y bateria (de calidad brutal como siempre en Arch Enemy, grandes d'Angelo y Erlandsson).

Continuaron con Bloodstained Cross y Revolutinos Begins para colocar un excelso y siempre espectacular Under Balck Flags We March con las propias banderas negras ondeando sobre el escenario. As the Pages Burn, Dead Eyes See No Future, No Gods, No Maters y la imprescidnible en cualquier setlist de los suecos We Will Rise lanzaron el concierto a su final sin bajar ni un ápitece la intensidad, calidad del sonido y talento en cada parte de la actuación.

Una brillante Nemesis y Fields Of Desolation fueron los bises que regalaron los suecos, y que sirvieron para cumplir su leyenda. Un concierto cortó (no llego a hora y diez minutos), que te deja extasiado, pleno de emoción tras vivir un espectáculo intenso, con una calidad magnífica, y que rápidamente se traduce en las ganas de ver más, mucho más, más veces a los Arch Enemy, pero sin ningún tipo de reproche ante sus show tan cortos.

Sin duda ese es el síntoma más claro de la salud actual de Arch Enemy, sin ninguna duda, para mi, la banda del momento.



Tome cierta distancia para poder paladear y disfrutar el show de los trash metal clásicos alemanes, Kreator.


Sin ninguna duda les predecía su fama, y ante mi primer vislumbre de Kreator en directo, esperaba disfrutar de cada golpe, riff, sobrada, estimulando el headbanging, los saltos y los giros imposibles de cuello, así como los coros de las gargantas allí congregadas. Abrieron con su clasicazo Violent Revolution, quizás para seguir con la estela de conciencia política anti este sistema capitalista que nos habían dejado Arch Enemy, para colocar una pletórica Civilization collapse, From Flood Into Fire y la icónica Extreme Agression en una puesta en escena plagada de música inmisericorde y en el tope máximo de rabia. Si había alguien cansado o dormido, 15 minutos antes, ya estaba activado y disfrutando a tope con los Kreator.

Los alemanes que llegaban para presentar en España su disco de 2012, Phatom Antichrist (en mi opinión una obra maestra de lo que debe ser el trash metal en la segunda década del siglo XXI), ofrecieron un concierto pleno de eficiencia germánica sin fallos en la ejecución instrumental u vocal de los temas, y con una presencia sobre el escenario abrumadora de todos los integrantes, pero siempre con la figura del líder y leyenda "Ventor" Mike Petrozza, que a su característica voz, metió la profundidad de su guitarra, sin desmerecer en ningún momento a la banda que se comporto como sólo los elegidos pueden hacerlo: Como mitos en plena forma.


Sonaron Phobia, Enemy of God (uno de mis temas favoritos de ellos, que me encanto especialmente), Voices of the Dead, Endless Pain, Suicide Terrorist, para continuar sin descanso con una muy brillante Mars Mantra. Phantom Antichrist, Impossible Brutality y Hordes of Chaos para terminar con Pleasure to Kill.

Con los bises, nos dieron la sorpresa de un su archiconocido cover de The Number of the Beast que hizo las delicias de todos (especialmente los que llevaban camiseta de Iron Maiden) y sonó como si fueran los mismos británicos quienes la estuvieran descerrajando. Warcurse, People of the Lie y Flag of Hate fueron el cierre y la ovación hacia Kreator, que no sólo cumplieron con su fama y leyenda, sino que dejaron la seguridad de tener mucha cuerda para rato, tanto para componer nuevas muestras del mejor trash hecho a este lado del Atlántico, como de saber y disfrutar como si fuera el primer día sobre el escenario.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Dark Tranquillity, intensidad y calidad


Siempre que me preguntan cual es mi grupo preferido, la respuesta la tengo clara. Porque debajo de un vasto conocimiento y gusto musical, que van desde la apreciación y puesta en valor del jazz o la música clásica, hasta la auténtica pasión y frikismo dilatado por el metal como género y prácticamente todos sus de sub-géneros, siendo el Death Metal Melódico el que más me representa, con el que más me identifico y el que desata todas mis pasiones y enarbola más alto la bandera del metal en mi cabeza y mi corazón.

Y dentro del estilo del lado más sensible de la parte más brutal del metal, con todas sus bandas, casi todas nórdicas, hay una que desde el primer día me capturo. Llegaron desde Suecia, y se puede decir que son los padres del género, los precursores del Death Metal Melódico, y no sólo eso, sino también los que más lo perfeccionaron y fijaron sus señas de identidad. Provenientes de la ciudad de Gotemburgo, en mi mente y mi alma, identificar el sonido, escuchar cualquiera de los grupazos que inundan mis gramolas digitales, tarjetas de memoria y también estanterias de discos originales, me remonta a ellos, me hace inequívocamente volver a ellos. Y ese grupo es Dark Tranquillity.

Y por fin también pude cumplir uno de sus anhelos que se clavan y no se ven saciados. Ni siquiera cuando se prueba, puesto que demostrado esta, te enganchan mucho más hasta volver a sentir, volver a anhelar, a deshacerse esperando que llegue, ahora ya nuevamente, ese momento. Y después de 20 canciones, casi 2 horas no puedo dejar de sentir lo mismo. Energía, rabia y sentido en la actuación. Una escenificación de manual de puro death metal, sin entrar en que sea melódico o no, sólo sentimiento, rabia contenida y desatada, sin cansancio. Sólamente intensidad. Pero es que si ya fuera "sólo" por esa intensidad tan exhaustiva valdría la pena, y sin embargo le añaden unas dosis de talento instrumentalidad, profesionalidad y calidad musical, tanto en la interpretación como en la composición, generando un coctel más que sabroso y memorable. Una auténtica fiesta y amalgama de sensaciones por concierto, con Dark Tranquillity como génesis, cómplice, excusa, motivo, fin y leiv motiv.

Tras más de 10 años esperando para verlos por primera vez no puedo más que seguir frotandome los ojos ante la puesta en escena de los suecos. No es fácil encontrar adjetivos para describir lo que sentí, y sentimos, todos los que estábamos en la Sala Arena de Madrid, el pasado martes 19 de noviembre de 2013. La rabia, la actitud implicadora y festiva de los integrantes del grupo, lo enchufado que estuvieron desde el primer momento con la única intención de pasarselo bien y que nos lo pasáramos bien, de que todos lo recordaramos y deseáramos volver a repetirlo. Y acabado, dormido y recordado, no pudieron hacerlo mejor. Dark Tranquillity ha visitado en este otoño de 2013 en España, presentando su disco de estudio, Construct, que compone en mi opinión un giro en la trayectoria estílistica de la banda. Con un sonido más oscuro y gótico, dado por los teclados mucho más mimetizados con la parte rítmica de la banda, en la que las guitarras se turnan para aplicar intensidad y melodía y que toda la construcción musical y escénica de la banda sea redonda, destacando distintos componentes y sus características en el hilo tanto de las canciones, los discos, como así de verlos en directo.



Y primeramente hay que destacar la figura de Mikael Stanne, el impresionante vocalista de Dark Tranquillity. A través de su voz gutural, sin duda una de las tres mejores del micro cosmos del death (Angela Gossow y Joe Duplantier en este podium) le posicionan como uno de los más grandes cantantes del metal. Y todo ello porque a una técnica brillante y amplia le auna una intensidad en la interpetación salvaje, comiéndose el escenario y provocando el extasis en todo el público, que alucina ante tal derroche de simpatía y metal desarrollada por el sueco.

Aunque al final se notó cierto cansancio en la calidad de la garganta de Stanne lo que no aminoró en ningún momento fue la sintonía con el publico, regalando sonrisas, miradas y poses, pequeños comentarios y disfrutando con nosotros de su música, intensiad, calidad y energía.

Y que decir de las dos guitarras. Martin Henriksson y Niklas Sundin, brillantes en todas las interpretaciones aunque su talento quedo oscurecido por la mala acústica de la sala que aunque los técnicos salvaron en buena medida para algunos de los solos alternados y la guitarra melódica, dejaron las partes de guitarra rítmica bastante ocultas tras la bateria. Pero aún así su labor fue inconmensurable, muy profesional, prácticamente clavando todos los sólos y jugando con Stanne en acaparar la atención del público en primera línea de escenario, sin apenas moverse para sabiendo hacerse importantes en cada momento. Henriksson que es quien hace la grabación de bajo en los discos, interpretó pocas partes del setlist con este instrumento con su Gibson, lo que nos dejo un concierto heavy sin bajo, pero creo que nadie lo hecho en falta puesto que la labor de ambos guitarristas fue colosal envolviendo todo el ambiente y cada canción con una profesionalidad majestuosa y un talento especial para desarrollar cada parte ya sea melódica, de riffs encadenados o de base rítmica y sonora al estilo Dark Tranquillity.



Con un Anders Jivarp muy profesional en el desarrollo de la bateria donde en ningún momento quedo eclipsado ante sus compañeros sino que encontro su sonido, quizás a veces tapando las cuerdas pero casi según mi percepción sin fallar en ningún momento. Y también fue brillante la calidad al teclado de un Martin Brändström oculto ante el derroche de los tres "frontmans" de la banda, pero que como no podía ser de otra manera aplicó esas melodías y entradas tan características de Dark Tranquillity y que hacen reconocible su sonido dentro del Death Metal Melódico.

Y por último no puedo dejar de hablar y admirar la escenografía de la banda sueca durante la actuación. El juego de cañones y haces de luz es de auténtico lujo y precisión y constantemente generaban una atmósfera oscura que hacía resaltar cada vez más la pantalla gigante que exponía dependiendo de cada momento y cada canción mostrando espléndidas composiciones de video-arte que iban desde mostrar la letra de la canción en cuestión para que fuera coreada por el público a creacciones con imágenes de naturaleza y otras creadas ex profeso bajo una gama de colores intensa, cercana al fuego, y en el que el fundido a negro con su logo, su DT en blanco cumplia los momentos culmen.

Aunque con ausencias el setlist fue genial, contentando de sobra a los recién llegados influenciados por el sonido de los últimos trabajos, como a los seguidores de siempre, aunque aquí muchos echamos de menos (The Mudance and the magic, Misery in Me, Lost to the Apathic o las más recientes Iridium o mi canción favorita de ellos In My Absence). Y lo mejor es que Dark Tranquillity lograron la misma aceptación de todos con el desarrollo del concierto aunque alguno al final se lamentaba voz en grito de las ausencias,, quizás provocadas como decía antes, por cierto cansancio en la voz de Stanne, que aún así, nos dió 2 horas brillantes y pletóricas. 



Con una parte central de recorrido absoluto por su discografía donde conto con la italiana Mariangela Demurtas, la atractiva vocalista de los teloneros, Tristania, góticos noruegos que pese a mostrar una buena actitud y dejarnos varios de sus grandes temas, no acabaron de conectar como esperaba, debido ello a que antes y después de la excisión en Sirenia quedaban como una muy buena banda, y aunque sonaron MercySide o Evenfall podrían haber sonado mejor y haberse lanzado con The Ravens. Mariangela que posee un registro sorprendente no desentono ni mucho menos con Stanne e incluso interpreto maravillosamente UnDo Control en un duelo a lo The Beauty and The Beast.



Sonaron genial la apertura con The Science of Noise y una coreadísima White Noise/Black Silence, para después continuar con temas de su último disco Construct, como What only you know y The Science in Between, para así ir desarrollando toda su discografía en el setlist, con momentos álgidos con Monochromatic Stains, Indifferent Suns y unas The Wonders at Your Feet y The Fatalist, que fueron ampliamente coreadas y seguidos por el público consiguiendo una comunidad entre músicos y asistentes sublime.

Y así fueron caldeando el ambiente con unas grandes State of Trust, ThereIn y Final Resistance, ya como bis esta última, a la que la siguió una impresionante, y para mi la que mejor sonó, Misery`s Crown, majestuosamente interpretada, intensa en su composición, arreglos así como en la destreza de su desarrollo en vivo, y cuya letra (tan aplicable al #Españistan de los Borbones), sólos y melodía dejaron el pabellón de los suecos lo más arriba posible. Hubiera sido un gran cierre pero nos dejaron con Uniformity, que no bajo un ápice en intensidad y calidad.

Y es que, y una vez más, con una banda nórdica de protagonista, esas dos palabras lo resumen todo. Desde las ganas de verlos, el disfrute máximo de vivirlo, y el ya perpetuo anhelo de repetirlo cuantas más veces y lo antes posible mejor. Dark Tranquillity, intensidad y calidad.








- Ficha técnica:
Madrid, 19 noviembre 2013; Sala Arena
Hora de comienzo: 21:10; hora de final: 22:50
Teloneros: Tristania
Asistentes: 500 aprox.

- Músicos:
- Mikael Stanne: Voz
- Martin Henriksson: Guitarra rítmica
- Niklas Sundin: Guitarra eléctrica
- Anders Jivarp: Batería
- Martin Brändström: Teclados

Setlist:
1. The Science of Noise
2. White Noise/Black Silence
3. What Only You Know
4. The Fatalist
5. The Silence in Between
6. Zero Distance
7. A Bolt of Blazing Gold (* con Mariangela Demurtas)
8. UnDo Control (* con Mariangela Demurtas)
9. Monochromatic Stains
10. The Wonders at Your Feet
11. To a Bitter Halt
12. Indifferent Suns
13. Silence, and the Firmament Withdrew
14. Terminus (Where Death Is Most Alive)
15. State of Trust
16. Endtime Hearts
17. ThereIn
18. Final Resistance
19. Misery's Crown
Encore:
20. Uniformity

- Calificaciones técnicas:
Set list: 8
Sonido: 6
Duración: 8
Interpretación: 8
Actitud: 9
Público: 8
Media: 7,8

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