Mostrando entradas con la etiqueta Amorphis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amorphis. Mostrar todas las entradas

sábado, 31 de enero de 2026

Y otro discazo para acabar el 2025: Borderland, Amorphis

 

 Al igual que ayer aprovecho este rato para escribir y recomendar el último disco de los finlandeses Amorphis, titulado Borderland y aparecido en octubre del año recién terminado. Sin ninguna duda se trata de un trabajo pleno de una banda en estado de gracia que auna en este momento de sus carreras una madurez y una seriedad en quiénes son y qué quieren transmitir que se muestra con cada una de sus propuestas. Si los anteriores trabajos Circle (2013), o Under The Red Cloud (2015), marcaban una línea con un sonido propio que se perfeccionaba en el incomensurable Halo (2022), con este último trabajo se colocan por derecho propio en el podio de las bandas a tener en cuenta si o sí.

 

Parte fundamental de esta identidad que representa Amorphis es su orgullo y respeto por su folclore natal, el finlandés, y el hecho de darlo a conocer fuera de sus fronteras con el Heavy Metal como excusa. Leyendas, mitos, pasajes y paisajes de la naturaleza más pura se destilan por los versos de cada composición. Toda esta mitología, recogida en el Kalevala (tradición oral compilada por el historiador Elias Lönnrot a finales del siglo XIX de fuentes folclóricas finesas) ha compuesto desde el primer momento el manantial desde que surge el universo sonoro de la banda.

 


Estas letras mitológicas se ven acompañadas, y más que eso, exponenciadas con unas composiciones plenas de virtuosismo, que han ido evolucionando desde un hosco y noventero death metal, a propuestas mucho más melódicas, convirtiéndose así en referentes indiscutibles del Death Metal Melódico. Y lo han conseguido sin repetirse, ni volverse monótonos sino abriendo el género a ritmos y referencias folk y toques progresivos que hacen cada disco único, sin que suene a trillado o aburrido. Todo un mérito.

Con Borderland lo consiguen una vez más, rebajando un par de tonos a su última propuesta (Halo en 2022). Los riffs y la base rítmica se conjugan para generar una atmósfera mística en plena naturaleza finesa, donde la voz, dota de dureza o de suavidad a gusto de la virtuosa garganta de Tomi Joutsen, demostrándonos una vez más la increíble versatilidad del intérprete y como cada vez se muestra más cómodo enseñando su voz natural y a la vez, aplicando potencia con uno de los guturales más señeros y de mayor calidad del momento.

El primer corte es The Circle y nada más transcurrir unos pocos segundos queda claro que estamos escuchando a Amorphis. Enseguida nos han trasladado a su ambiente. Han facturado nuestros pesares y a cambio nos han dado visado para dejarnos llevar y disfrutar de su propuesta. Los teclados han entrado con naturalidad engolando el tema para que Tomi Joutsen cante solemne y relajado, dé paso a un magnífico sólo de la guitarra de Esa Holopainen, que le devuelve la iniciativa esta vez al gutural mientras la batería aparece en estado de gracia. En general una canción brillante y una puerta abierta que deja entrever la intención de la banda y de toda la producción: trascender, hacernos disfrutar y llamarnos para el directo.

Bones es el siguiente corte y segundo single del disco. Suena a Amorphis sin duda. La guitarra es brutal sobre un ritmo denso y cargado donde la voz en gutural nos lleva hasta un estribillo cantado natural que entra sin romper ni un ápice la armonía del conjunto. Se vuelve en la siguiente estrofa al gutural, mientras se enlazan dos solos de guitarra para acabar coreando sobre la pesada melodía inicial. Puro headbanger que pone el listón alto y nos deja con ganas de más.

Con Dancing Shadow vemos al Amorphis más juguetón. Toda la canción se desenvuelve con naturalidad mezclando el típico sonido de la banda con combinaciones más propias de power metal, incluso del de los años 80, que con los registros a los que nos tienen más que acostumbrados. La bateria toma un ritmo marcial al que responden las incesantes guitarras, mientras los teclados de la mano del gran Santeri Kallio deja unos pasajes progresivos y bellos que se engarzan de manera asombrosa. Llevamos 3 canciones y Amorphis amenaza con dejar un discazo para la posteridad.

 


 

Fog to Fog sigue y nos devuelven al sonido Amorphis más clásico con teclados y guitarras entremezclándose mientras Jutsen muestra su versatilidad bucal. El bis con en gutural con el que reafirma cada frase del estribillo acelera la composición y si ya tenías ganas de verlos, acabas la canción buscando cuál es el próximo concierto que te queda más cercano.

La siguiente canción es la más especial del disco. The Strange cumple con su titulo y se presenta diferente a lo que habíamos disfrutado de Amorphis todos estos años. No es que la canción sea irreconocible o parezca de otra banda. No. De hecho la grandeza de estos finlandeses es que son más que capaces de experimentar y jugar con los temas de sus letras y con las expectativas de sus oyentes. Y es que es muy meritorio que en poco menos de 4 minutos sean capaces de plantear un tema progresivo y folk, para darle vértigo hasta el death y por último quedarse con su icónico Death Metal Melódico. He re-escuchado 3 veces la canción para ecsribir este párrafo y el tema me sigue pareciendo espectacular.

De aquí al final del disco, Amorphis demuestra su capacidad marcando canciones plenamente reconocibles a lo que son en este momento y sin olvidar su bagaje. Pero a la vez demostrando su tremenda capacidad para explorar nuevas vías y que estas casen a la perfección con su identidad.

La siguiente canción es Tempest que se presenta como la más pausada del disco, prácticamente una balada pero donde todos los integrantes toman partido para que la hagamos reconocible. Con Light And Shadow, que fue la presentación del disco, nos presentan una obra donde teclados y guitarras se conjuran para meter ritmo y enganchar al oyente. Para que empiece a mover los pies, marcar el ritmo con el cuello y la cabeza, dejarse llevar al air-instrument y al final saltar y corear el estribillo. Es una canción pegadiza donde se pueden paladear todos los sonidos y etapas de Amorphis. Se ve en una sola canción su evolución y nos había dejado con ganas de más, que como digo, el disco es capaz en conjunto de mantenerlas.

 


 

Con The Lautern volvemos al Amorphis primigenio con una melodía densa y oscura, embriagados por la pericia de los músicos y donde somos interpelados con unos guturales tremendos, de una calidad incomensurable. Una canción que espero se vuelva recurrente en el repertorio en directo de la banda porque paladearla tiene que ser un placer.

Bordeland y Despair son las dos últimas canciones y en ellas seguimos viendo al Amorphis más atemporal, más primigenio. En ambas se transita por compases progresivos y folk para ir ganando intensidad y junto a las voces guturales se consigue acabar toda la obra en lo alto.

En general, con Borderland vemos a un Amorphis en estado de gracia. Una banda madura y con las ideas muy claras. Acompañados de una producción que ha sabido darles de todo lo que necesitan para que pudieran expresarse con cada canción y con el disco en su conjunto. Y ganando de esta manera un ramillete frondoso y estimulante para hacer aún más grandes sus conciertos.

Y para rematar este disco, aunque no en la edición que he adquirido y probablemente se adjunte en las siguientes, recientemente Amorphis ha publicado una nueva canción, Crowned in Crimson, que forma parte de la banda sonora de una ambiciosa película finlandesa basada en las leyendas de Kalevala y que se titula Son of the Revenge. En esta última obra Amorphis no sólo mantiene el nivel de Borderland, sino que lo aúpa varios escalones más gracias a unos arreglos sinfónicos que dan una atmósfera épica al tema para que entre redondo y sin fisuras como parte de la promoción de la película. Para culminarla como se merece la canción sirve como introducción del talento que atesora Lida Joutsen, hija, lógicamente de Tomi Joutsen. Ambos llevan el peso de la canción en un diálogo donde se nos descubre a una nueva voz que sin duda tiene capacidad para hacer su propio camino. Una exquisitez que dejo aquí abajo. 

 

 

domingo, 17 de noviembre de 2013

Un Grupazo: Amorphis


Los descubrí hace un par de años con su antepenúltimo trabajo, Skyforger, y tras la primera escucha online del disco, me quedaron claras dos cosas: Una, necesitaba encontrar más sobre ellos, sus anteriores trabajos (hasta 8); y dos, la imperiosa necesidad de verlos en directo lo antes posible. Y si la primera de ellas la pude paliar en un par de horas, en las que empece a empaparme de estos finlandeses hasta hoy mismo, la otra, no pudo ser hasta el pasado sábado 16 de noviembre y en Madrid, cuando la pude cumplir: Amorphis en directo.

Preparamos viaje relámpago a la capital, mi hermanito y servidor, en el saxito atravesando una fría tarde las nevadas Avila y Segovia y llegando a todo el centro de Madrid por la A6 sin ningún tipo de problema.

Hicimos el tiempo hasta la hora de la actuación paseando por Madrid, merendando y entrando en un pub en Sol a ver el Irlanda vs Australia de los test match del November de rugby (¡¡joder, cómo me gusta este deporte!!) y ya en ese momento nos encaminamos a la Sala But a ver a los fineses.

No dejo de llamarnos la atención que el control de acceso en la puerta a los que veníamos con la entrada impresa de casa, bien por ticketmaster o por otra plataforma, no hubiera un lector que escaneara el código de barras de la entrada y así certificar la validez de la misma, sino que simplemente el segurata rompía la esquina de mi folio impreso. Vamos si lo llego a saber, la hubiera escaneado o compuesto desde photoshop y me hubiera ahorrado unos eurillos, pero claro eso dejaría mi catadura moral, qué decirte, a la altura de la de un cargo del #PartidoPutrefacto.

Pero entramos en la sala, pequeña y obviamente no pensada para estos eventos, ya que querer montar un concierto heavy sin tener en la barra un grupo de cerveza de barril a presión es un sacrilegio. De hecho para tomar un litrito de cerveza, o mini como lo llaman en Madrid, hubo que ir al ingenio. Y digo litrito porque los dos tercios de Estrella Galicia derramados en el vaso de litro de plástico sería para clamar el cielo por si sólo, sino fuera porque por semejante tropelía al buen gusto y el espíritu del metal me cobraron de 10€, lo cual hizó que me encabronará un buen rato. Menos mal que el audio era bastante bueno (la acústica de la sala era buena, y ya se sabe que estos grupos van con técnicos de sonido que son auténticos magos) porque sino se hubiera montado una buena. Y con razón.

Llegamos y estaba acabando su actuación StarKill. Los americanos como teloneros dejaron constancia de su death metal sin fisuras, cercano a Children of Bodom, y que si progresan adecuadamente, pueden hacer que revivamos ese fugaz encuentro como preludio para una gran noche con ellos de protagonistas.

Con agilidad se cambió el telón de fondo y la instrumentación de ambas bandas, mientras el público terminaba de entrar conformando un bloque, en mi opinión, bastante homogéneo en cuanto a edades (todo el mundo rondaba la treintena, menos mi hermano, jeje, quizás fruto lo desonocido que puede llegar a ser el grupo o del precio de la entrada) y algo más heterogéneo en las pintas, que iban desde metaleros clásicos, a aquellos que nos va más el death metal y también algunos rockers.


Con puntualidad norte europea, Amorphis salía a escena con la premisa de presentar Circle, su undécimo disco, que ha sido galordonado por Metal Hammer, y con razón, el mejor disco del año. Y no especularon. Tras los acordes de la intro, vitoreados por los asistentes que ya llevábamos un rato salivando, descargaron "Shades of Gray" y de seguido "Narrow Path" primeros singles de Circle, demostrando desde el primer momento que iba a ser una noche gloriosa, con un sonido impecable, manteniéndose perfectamente definido y que mantuvo la constante de poder separar en la audición a cada componente con su instrumento en todo momento. Tras la presentación y saludo a la parroquia madrileña y del resto de #Españistan que allí estábamos, los dos siguientes cortes, "Sampo" y "Silver Bride", de mi bautismo con ellos Skyforger ajustaron el sonido para ganar contundencia sin dejar en ningún momento de poder paladear cada acorde de cada miembro con una dulzura exquisita. Fueron cuatro cortes, los primeros, cantados junto al frontman, Tomi Joutsen que fue creciendo a cada tema en intensidad, demostrando ser, como toda la banda, profesionales hasta el límite. Sus espectaculares rastas (joder, ¡qué envidia!) danzaban al aire en las partes duras de instrumentación, y cuando se ponía frente al micro (curioso elemento escenográfico con el que nos deleitaron, aunque ocultaba la expresividad de Tomi) descerrajaba un abanico vucal sorprendente y brutalmente amplio, desde su voz "natural" intensa y grave de por sí, pero que es capaz de desarrollar buenos agudos, y sobretodo a las partes de voz gutural, cambiando de un sentido a otro, sin ningún tipo de problema. Impresionante registros los que Tomi Joutsen pone en funcionamiento, y que se pudieron comprobar con el clasicazo "Against Windows" del primer disco Elegy (1996) donde se podía encontrar unos Amorphis evolucionados musicalmente desde un gothic metal de aquellos tiempos, al death metal melódico que han desarrollado ya de 10 años para acá, con increibles reminiscencias al metal progressive o incluso al folk, pero que sonando con la variación bucal de Jountsen enriquecia el tema de una manera brutal, dándole un matiz distinto y dejando uno de los momentos de la noche.


Toda esa evolución la ha vivido Esa Holopainen, el guitarra principal de la banda, maximo compositor y miembro de Amorphis desde su fundación ininterrumpidamente y que con la ayuda de Santeri Kallio a los teclados (el otro compositor) va desarrollando toda la línea musical de la actuación, clavando todos los punteos y todos los solos (estos con pocas variaciones con respecto a lo mostrado en las grabaciones) y dejando, junto a la inestimable ayuda de su equipo de sonido, la sensación de haber vivido no sólo un concierto, sino una sesión de grabación, puesto que todo el repertorio que nos ofrecieron, no puede dejar de decirlo, sonó espléndido y memorable.

Volvieron a Circle momentáneamente con “The Wanderer”, primer single del último disco y que ha funcionando de manera notable, poniendo al disco como uno de los mejores en todos los países, para después descargarnos temas de su carrera como la delicadeza de "My Kantele", basada en la mitología nórdica, e "Into Hiding" del Tales from the Thousand Lakes, donde la escenografía viró a colocar a todos los componentes en primera línea del escenario sobre unos monitores, elevando el espectáculo visual considerablemente, pero lejos de la verdadera clase magistral de death metal melódico y actuación en vivo que estamos comtemplando.

Prácticamente sin parar fueron desarrollando todo el setlist: "Nightbird's Song" (Circle) donde sonaron los brutales gruñidos de Joutsen marcandonos el camino, "The Smoke" (Eclipse), "Your I Need" (The Beginning of Times), "Hopless Days" (Cirlce) y "Leaves Scars" (Eclipse) todas redondas, intensas y sin fallo.

Y así, sin darnos tan siquiera cuenta de ello, estábamos ya en los bises, tras más de una hora de perfecto recorrido a su trayectoria y presentación de su último albúm, yendo siempre a más, y ahora no iban a dejar un mal sabor de boca: A su vuelta sonaron "Sky In Mine" temazo del Skyforger que ya desde la sorpresa de su entrada a la guitarra de Holopainen, coreada y colosal, dejaron en mi la sensación del mejor tema de la actuación (y el nivel, vuelvo a repetir, era altísimo). Con los corazones a todo trapo nos sumergieron en su lado más progressive con “Black Winter Day”, que no bajo tampoco el nivel en cuanto a calidad musical, aunque si es cierto que podían haber metido un tema más "cañero" para ir in crescendo, y haber provocado con su cierre una catarsis mayor.

Catarsis que no es en absoluto exagerada, puesto que "House of Sleep" (Eclipse) sono brutal como cierre, de nuevo hiper intensa, absolutamente descomunal, demostrando que como buenos oriundos del Norte de Europa desplazan una profesionalidad absoluta, y para nada incompatible con la emoción que sienten, muestran y provocan en el público. 



Así fue como Amorphis se desenvolvió en Madrid, el sábado 16 de noviembre. Fue sin duda, un concierto corto, breve, pese a ser de una hora y media, pero fueron tan intensos y demostraron una calidad y profesionalidad, tanto instrumental, como escénica y de sintonía con el público que a todos nos dejaron con ganas de más, y que sin duda, pese a cumplido una deuda que tenía, no queda saldada porque tengo muchas ganas de repetir y volver a vivir las geniales sensaciones que tuvimos con ellos en directo, y que por el momento tengo que paliar con dosis de su recomendable discografía. Grandes Amorphis!!


SETLIST AMORPHIS
1. Shades of Gray
2. Narrow Path
3. Sampo
4. Silver Bride
5. Against Widows
6. The Wanderer
7. My Kantele
8. Into Hiding
9. Nightbird's Song
10. The Smoke
11. You I Need
12. Hopeless Days
13. Leaves Scar
14. Sky Is Mine
15. Black Winter Day
16. House of Sleep

AMORPHIS SON

Tomi Joutsen - Voz
Esa Holopainen - Guitarra
Tomi Koivusaari - Guitarra
Niclas Etelävuori - Bajo
Santeri Kallio - Teclados
Jan Rechberger - Batería



 



Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...