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viernes, 30 de enero de 2026

"Ascension", obra culmen de Paradise Lost


No hay duda de que una de las bandas más influyentes y trascendentales del Heavy Metal son los británicos Paradise Lost. Rastrear sus casi 40 años de carrera es viajar en el tiempo al inicio de los subgéneros como el Doom y el Metal Gótico. La lista de bandas que se han visto influenciadas, cuando no inspiradas, por las propuestas de Paradise Lost es un auténtico quién es quién del panorama actual del Heavy. Desde Dark Tranquillity e In Flames y toda la línea del death melódico de Escandinavia. El Folk metal y bandas como Tiamat, Tristania, Theatre of Tragedy que van desde lugares más oscuros y pesadas, hasta propuestas más luminosas como las de Epica, Within Temptation o Nightwish. Y esto es un brevísimo resumen de un listado casi infinito de grupos y músicos que tiene a Paradise Lost como referentes y visionarios.


La banda liderada desde sus orígenes por Nick Holmes como cantante y Greg MacKintosh como guitarra principal han sabido no quedarse en el éxito de lo que ha funcionando, sino que según han progresado y cambiado a nivel personal, su música lo ha hecho, evolucionando, redefiniendo los límites y fronteras entre subgéneros. Disfrazando su melancolía y una nostalgia por sus raíces, con la intensidad y la energía de letras y composiciones pesadas y poderosas que han compuesto un sonido propio, reconocible y para muchos indispensable.

 

Y en las últimas semanas de 2025 Paradise Lost ha vuelto a marcar un hito en su extensa carrera con la publicación de su último disco, Ascension, una obra grabada con una producción brillante que lega una atmósfera propia, y como digo totalmente reconocible, que atesora una música plena que con cada escucha trasciende el mero disfrute sonoro para añadirle algo más, para sumarle mucha emoción y trascendencia.

Como parte indisoluble de la propia obra que muestra el "alma" del disco es la propia portada del mismo La obra pictórica Court of Death (ca. 1870 - 1902) del pintor George Frederick Watts, pintor academicista, cuya obra enmarcada en el período victoriano posee un fuerte simbolismo. 

 


Los primeros cortes Serpent On The Cross, Tyrants Serenade y Salvation nos presentan el sonido más puro de Paradise Lost y sirven como presentación de que estamos ante una obra pletórica y conmovedora. Particularmente la última que rompe lo esperado al aparecer un diálogo entre voces que añaden fluidez a la música y envolviéndonos totalmente en la propuesta del disco.

 

 

Desde una letra que supone una crítica abierta a la guerra, la siguiente canción, Silence like the Grave presenta una melodía cargada y densa donde los pasajes de los teclados otorgan un aire mágico, casi celestial y mitológico a la voz de Holmes que me suena casi como un profeta.

Las transiciones entre canciones ganan mucha importancia como muestra el siguiente corte, Lay a Wreath upon the World, donde desde un amplio pasaje acústico suave y delicado nos lleva al terreno más puro y desgarrador Paradise Lost.

Diluvium es la siguiente canción y nos presenta una composición más veloz y agresiva que acaba con el sonido gótico más puro y reconocible. Una vez más, las canciones aparecen y se transforman sin dejar de sonar a Paradise Lost y dándonos toques y recuerdos a sus anteriores obras como sobretodo, con esta parte intermedia del disco, al majestuoso e icónico Draconian Times (1995).

Savage Days, Sirens y Deceivers nos llevan a la parte final del disco sin perder un ápice de la intensidad, mientras remarcan el sonido en la fase actual de la banda. La atmósfera oscura y cargada se mantiene presente, no se aligera y al tiempo que se canta por tiempos impetuosos e impredecibles no deja de mantener la dureza que le es propia y atemporal.

Quizás el objetivo de estas canciones anteriores era ponernos en alerta ante The Precipice, décimo corte, y que es sin duda el tema más arriesgado y experimental del disco. No es que se alejen de su sonido habitual. Más aún lo reafirman ejecutando un tema que se plantea como una balada con la inclusión de arreglos al teclado clásicos, pero donde el ritmo va creciendo donde tanto el dueto bucal en gutural y clásico, como las intervenciones de la guitarra principal, en especial el “solo final” nos colocan ante ese precipicio. Nos hacen visualizar el final, la deriva de las cosas y su misma trascendencia. Sin duda la canción que más me gusta, y que creo que se volverá importante en sus futuros setlists.

Los últimos cortes This Stark Town y A life Unknow se quedan algo planos, y aunque no desmerecen al resto del disco si parecen en general más “suaves” y carentes de la crudeza del principio, o del tema anterior.



De esta manera escuchando Ascension viajamos junto a Paradise Lost a través del legado de la banda donde la ambientación épica, oscura, la melancolía y la trascendencia resuenan con esos riffs poderosos de Mackintosh y esa voz magnética de Holmes. Sin duda un disco imprescindible.

 

lunes, 27 de septiembre de 2010

No salgas


Ha comenzado el otoño y se nota en la calle. Hace ya tiempo que lo hizo en mi corazón y se nota en mi ánimo. El frio penetra en la piel y de izquierda a derecha, el abrigo recobra su protagonismo. Las calles y los parques se tapizan de ocre y dorado. Melancolía es la hermosa experiencia que alimenta mi espiritú; es el constante decorado que se presenta ante mis ojos al cruzar el umbral de la puerta. Anhelo vivir esta experiencia junto a mi hermosa amada, pero no se deja caer en mi rutina. Tapar en las noches mi fria espalda con ese interminable y vigoroso abrazo que tanto añoro. Recobrar en la normalidad de una rutina que mientras acorta las horas de luz y aumenta el nivel de estrés todos y cada uno de tus besos es la base de mi vida.

El decorado pierde y gana luz en el avanzar de un reloj. La rutina sobrevive en tu ausencia para matarme por dentro. Noches eternas, inacabables en el sollozo de una almohada vacía, de una cabeza llena de recuerdos, sueños por cumplir. Alimentado por un corazón que sólo responde a un deseo: Recuperarte. Esas horas de soledad no me impiden darme cuenta de que la ciudad está más gris. Caminando, conduciendo, tras la ventana... ¿es el otoño o tu ausencia la que marca este tono? Las calles se mojan, los coches pasan, y las hojas de los árboles siguen cayendo El tedio plomizo de querer vivir algo y no poder es una tortura infernal, una pesadilla continúa que me ahoga entre las sabanas, que me impide encontrar ganas de seguir adelante porque todas mis ganas están conducidas a amarte a recobrar tu felicidad.


Hace un tiempo leí que el cerebro puede estar enamorado durante años. Es un experimento, un falacia de química y fisica que me convence en el fondo, pero no en la forma. El amor es algo más que reacciones psico-somáticas. Es ver su foto una y otra vez, enjuagarse las incipientes lágrimas con disimulo, llorar en las noches una ausencia, un error... Pienso en ti y en mi, y me doy cuenta de que nuestra motivación es más fuerte que todo. Es amor puro; incorrompible a la vejez, a los encadenamientos. Necesidades emotivas, sexuales, culturales o sociales por propina saciadas, porque lo importante y sustancial lo tenemos, está logrado. No sé hasta cuando llegaré; dónde acabará mi rio de lágrimas. No sé si me costará tanto no soñar en ti como me ha costado quitar tu ranita de goma, de mis llaves. La pobre ya esta un poco machacada. No puedo imaginarme que a nosotros nos pase lo mismo.

A veces en el trabajo el té se me queda frío. O el café. Negro, como el decorado de mi corazón sin ti. A veces me paro en pensar en ti y me doy cuenta que mi mundo también se ha parado. Ha pateao mi culo, huérfano de tus caricias, y me ha bajado con un escobazo de un tren que sigue su marcha impertérrito al dolor. Sólo grito, corro sin sentido contra el aire y al anochecer me sigo dando cuenta que te quiero, que eres mi vida, cuando sólo y acurrucado bajo unas sabanas, víctimas antaño de pasión tiemblo y sufro por no estar junto a ti. Es el dolor del día a día, la sensación de vivir en el error, sin razón ni pasión, pero con todo el amor... No quiero hundirme, quiero escapar. Quiero volver atrás, convertir los errores pasados, en un amor más fuerte, porque más fuerte que ayer te quiero.

Estas junto a la verja. Pero no tienes ganas de salir. Te giras timidamente buscándome. Te niegas a salir. Me encuentras arrodillado, sin ganas de perderte. Quiero convertir mis lágrimas en fuerza para hacerte sonreir. Vivo por ti gracias a la más poderosa de las emociones. Quiero verte una y mil veces más, sentir cada pulsación de tu corazón, como cuando nos agarrábamos de la mano, y que nunca jamás nos soltemos. No salgas del jardín, mantente junto a mi; corre y abrazame, dejame enamorarte y besémonos mientras se pone el sol. No podemos perder porque tenemos lo más fuerte para la victoria. Nos sigue sobrando amor...

Tengo miedo porque siento que sólo me quedas tú. Tengo miedo de sentir que todo ha terminado, miedo de creer o hacerme creer que ya no piensas en mi. Mucho miedo de no tenerte a mi lado, de manternos lejos, no por distancia, sino ya en los corazones. Tengo miedo de pensar que ninguna noche más estaré a tu lado. No fluctúa, no decae. Vive máximo apogeo, de noche en noche, pese a que el maldito teléfono no suene. El miedo solo muere en el recuerdo de tu sonrisa, y sólo quiero cobrarme esa última oportunidad y volverte amar, sentir una vez más, y desde ese momento para siempre, como te derrites en mis brazos, te haces pkña, te amo y me amas... Estoy agotado de no tenerte, y ahora de mirar al cielo, buscar la luna y no encontrarla y aunque supongo que sigue ahí, no tiene sentido que se burle de mí sino me amas. Las fuerzas de amarte no me fallan y aunque las ilusiones con fecha en el calendario caen una a una, sigo guardando en un cajón los sueños que un día nos confesamos desnudos. Los cierra un candado sobre un puente.

martes, 22 de septiembre de 2009

Tres otoños

Los largos sollozos

De los violines

Del otoño

Hieren mi corazón

Con monótona

Languidez

Todo sofocante

Y pálido, cuando

Suena la hora,

Yo me acuerdo

De los días de antes

Y lloro;

Y me voy

Con el viento malvado

Que me lleva

De acá para allá,

Igual que a la

Hoja muerta.


Hemos visto, ¡alegría!, dar el viento

gloria final a las hojas doradas.

Arder, fundirse el monte en llamaradas

crepusculares, trágico y sangriento.

Gira, asciende, enloquece, pensamiento.

Hoy da el otoño suelta a sus manadas.

¿No sientes a lo lejos sus pisadas?

Pasan, dejando el campo amarillento.

Por esto, por sentirnos todavía

música y viento y hojas, ¡alegría!

Por el dolor que nos tiene cautivos,

por la sangre que mana de la herida

¡alegría en el nombre de la vida!

Somos alegres porque estamos vivos.

Señor: es hora. Largo fue el verano.

Pon tu sombra en los relojes solares,

y suelta los vientos por las llanuras.

Haz que sazonen los últimos frutos;

concédeles dos días más del sur,

úrgeles a su madurez y mete

en el vino espeso el postrer dulzor.

No hará casa el que ahora no la tiene,

el que ahora está solo lo estará siempre,

velará, leerá, escribirá largas cartas,

y deambulará por las avenidas, inquieto como el rodar de las hojas...

Camareros: Necesarios, degradados y precarios. Una experiencia personal

Ahora que ya está aquí el veranito con su calor plomizo, pegajoso y hasta criminal, se llenan las terracitas para tomar unas...